Continuación.
Al momento sentí en mis manos el primer verdadero tirón de un pez y con el, mi primer mero, no era de los gordos pesó un kilo pero para mis fuerzas era demasiado, mi padre tuvo que coger la caña y ayudarme, me acuerdo cuando lo alumbremos con la linterna, las agallas hinchadas las púas del lomo tiesas un color marrón oscuro con manchas verdes, cuando dejaron de comer vimos la cantidad de sargos y algunos meros que allí habían les metíamos un cuerda por boca y agallas y nos lo repartimos ... (ver texto completo)
Al momento sentí en mis manos el primer verdadero tirón de un pez y con el, mi primer mero, no era de los gordos pesó un kilo pero para mis fuerzas era demasiado, mi padre tuvo que coger la caña y ayudarme, me acuerdo cuando lo alumbremos con la linterna, las agallas hinchadas las púas del lomo tiesas un color marrón oscuro con manchas verdes, cuando dejaron de comer vimos la cantidad de sargos y algunos meros que allí habían les metíamos un cuerda por boca y agallas y nos lo repartimos ... (ver texto completo)