Mensajes de HERMOSILLA (Burgos) enviados por Burgalés:

Agua cristalina del río Oca.
Desgraciadamente, en verano no tiene este aspecto.
¡Qué imagen tan idílica y tan bucólica!
Esperando ser consumidas o plantadas en el huerto.
Yo también lo utilicé alguna vez siendo niño.
Final del pueblo por el barrio del Castillo; en ruta hacia Poza de la Sal o Salas de Bureba a campo través.
No tenemos nombres para nuestras calles.
¿Y las figuras ilustres nacidas en Burgos a lo largo de la historia?
Y los guindos luchando para sobrevivir en medio de la aridez de la tierra.
Resistentes a la avaricia de los tordos gracias a su sabor.
Barrio del Valle: ¿y si bautizamos todas sus calles para saber quien es quien?
Iglesia y cementerio: siempre unidos de la mano hasta la eternidad.
Arrastrándose por la tierra esta planta también tiene una bonita flor.
Rica fruta ecológica.
La ermita siempre tan florida y hermosa.
Y ciertos pájaros revolotean entre estos pinchos sin ningún temor.
La torre de la iglesia semioculta entre las verdes ramas.
¡Así germinan las patatas!
La pequeña plazoleta delante de la ermita: lugar de reunión de mayores los días que hay Misa y de los jóvenes al anochecer del verano.
Todo un vestigio de lo que pudo ser el escaparate de una tienda en el pueblo.
En esta tarde gris y sin grandes quehaceres, como " diplomad@" en el arte de la poda, quisiera explicar al "burgalés" por qué estos almendros de padre y madre putativos, es decir variedad desconocida, no dan ricas y abundantes almendras. Primero el "prunus dulcis" es de floración muy precoz; el microclima hermosillano es de los más heladíos de la Bureba, el árbol de la luz es de habitat mediterráneo, y de ahí su vecería.

Estos prunos, seguro que serán francos, no injertados, y por tanto tampoco ... (ver texto completo)
Mucha gracias por tu explicación.

En relación al origen de los almendros, comentarte que los compramos en el vivero de Salas de Bureba ya hace un "puñado" de años.
En cuanto a su poda prácticamente no se ha hecho nunca. ¡Así están ellos de desgarbados!
No sé si aún estamos a tiempo de hacer algo sensato con ellos.

Nuevamente, gracias por tus consejos.
Bonito puente en un descuidado lecho del río de Santa Casilda.
¡Qué pasas pienso preparar con todas ellas!
y... si sobran, ¡mermelada!
Bonito estadio con un bonito césped natural.
¿Cuántas merendolas -chuletadas- se habrán hecho en esta parrilla?
Desde el alto de la iglesia se divisan los montes Obarenes.
Al pie de esta elevación se encuentra el barrio del Castillo.
Y... ¿dónde estuvo el dichoso castillo que dio nombre a este barrio?
El barrio del Castillo visto desde lo alto; junto al viejo moral del pueblo.
¡Qué recuerdos me trae esta foto!
¡Cuántas carreras hicimos de niños por estas enfangadas calles!
los frescos chopos crecen como gigantes a la ribera del río Oca.
Los montes Obarenes al fondo hacen de muralla para la comarca burgalesa de La Bureba.
Agua cristalina en medio de una cauce no demasiado cuidado por culpa de la desidia humana.
Ya parece que estamos en Holanda.
Y... ¿cómo se llaman estas preciosas flores?
En medio del casco urbano siempre hay un rincón para la naturaleza.
Fantástica foto de unos guindos floridos.
Primavera es vida.
Y llegó la primavera con todo su esplendor.
Hermosa floración de un cerezo a la espera de una generosa cosecha.
Casas del pueblo y naturaleza viva se funden en primavera.
Paisaje florido a la entrada del pueblo a la derecha, junto al puente Pequeño del río de Santa Casilda.
Preciosa estampa primaveral con la iglesia al fondo.
Lástima que no haya sido justamente valorada por los internautas.
Desgarbados han crecido y poco fruto dan: la naturaleza es así de caprichosa.
Horno, fragua y fuente.

Hoy sólo queda la fuente; el resto, se fue con la plaza.
Primavera esplendorosa; cosecha abundante.
Final del caserío del pueblo.
Por estas callejuelas, todas ellas llenas de barro, correteé en mi infancia.
Cada día iba y venia por aquí.
Barrio Del Valle; siempre tan solitario.
Cualquier campo es bueno para nacer, crecer e invadir la tierra.
Avena campea entre girasoles.
Su fruto, la guinda, es mucho más ácida que la cereza pero tiene una ventaja: los tordos no la atacan tanto y siempre te queda el consuelo de comer alguna cuando ya no queda una sola cereza.
Cartel de control de la circulación para moderar la velocidad de los vehículos que no siempre respetan los límites.
Mezcla de casas típicas de pueblo con edificaciones modernas: todo un contrate.