Llegamos al fondo del valle y cruzamos un regato al que llaman río Negro. La sequía hacía que tuviera muy poca agua. Subimos por la ladera de frente. El camino es bueno y está bien marcado, aunque no hay ningún indicador de la ruta. Costó un poco coger altura. A medida que subíamos todo iba siendo más y más agradable. Comenzamos a ver los pueblos de la margen izquierda del río Negro y una vez a la altura adecuada el camino va paralelo al arroyo entre robles de buen tamaño. Tanta es la abundancia ... (ver texto completo)