No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo: Según cuenta Plutarco en sus "Vidas paralelas", un patricio
romano llamado Publio Claudio Pulcro, dueño de una gran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César. Tal era su enamoramiento, que en cierta oportunidad, durante la
fiesta de la Buena Diosa -celebración a la que sólo podían asistir las mujeres- el patricio entró en la
casa de César disfrazado de ejecutante de lira,
... (ver texto completo)