Mensajes de CANALES (León) enviados por Miguel Angel:
Enseñemos a perdonar; pero enseñemos también a no ofender. Sería más eficiente.
Perdonamos fácilmente a nuestros
amigos los defectos en que nada nos afectan.
Se perdona mientras se ama.
Enseñemos a perdonar; pero enseñemos también a no ofender. Sería más eficiente.
Se perdona mientras se ama.
Perdonando demasiado al que yerra se comete injusticia con el que no yerra.
Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.
Sólo hay mundo donde hay lenguaje.
La lengua no es la envoltura del pensamiento sino el pensamiento mismo.
El gran peligro de la globalización es que nos empuja a una megalengua común.
Sólo hay mundo donde hay lenguaje.
En el idioma está el árbol genealógico de una nación
El gran peligro de la globalización es que nos empuja a una megalengua común.
El lenguaje es el vestido de los pensamientos.
En el idioma está el
árbol genealógico de una nación
El hombre es tantas veces hombre cuanto es el número de lenguas que ha aprendido.
El lenguaje es el vestido de los pensamientos.
El hombre es tantas veces hombre cuanto es el número de lenguas que ha aprendido.
El lenguaje de hoy no es peor que el de ayer. Es más práctico. Como el mundo en que vivimos.
Pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento.
En la mesa nadie se aburre durante la primera hora.
Lo que distingue al hombre inteligente de los animales es el modo de
comer.
Un
postre sin queso es como una doncella hermosa, pero tuerta.
Nuestras vidas no están en manos de los dioses, sino en manos de nuestros cocineros.
La suerte de las naciones depende de su manera de alimentarse.
"Dicen que".... es ya media mentira.
Unos gustan decir lo que saben; otros lo que piensan.
Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la mente.
Apenas hay algo dicho por uno cuyo opuesto no sea afirmado.
Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo.
Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la mente.
Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo.
No obliga tanto la dádiva cuanto el modo de hacerla.
Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras.
Gana todo lo que puedas; ahorra todo lo que puedas; da todo lo que puedas.
No obliga tanto la dádiva cuanto el modo de hacerla.
No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón.
Gana todo lo que puedas; ahorra todo lo que puedas; da todo lo que puedas.
Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio.
No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón.
Para los hombres, aceptar es dar; para las mujeres, dar es recibir.
Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su
premio.
Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más.
Para los hombres, aceptar es dar; para las mujeres, dar es recibir.
Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más.
¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?
Somos aquello en lo que creemos.
Creo para comprender, y comprendo para creer mejor.
Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres.
Somos aquello en lo que creemos.
Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres.
Una creencia no es simplemente una idea que la mente posee, es una idea que posee a la mente.
Una creencia no es solamente una idea que la mente posee, es una idea que posee a la mente.
Una creencia no es simplemente una idea que la mente posee, es una idea que posee a la mente.
Los hombres creen gustosamente aquello que se acomoda a sus deseos.
Hay mucha gente que no cree en nada, pero que tiene miedo de todo.
Los hombres creen gustosamente aquello que se acomoda a sus deseos.
Como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea.
No pierdas tan bellas ocasiones de callar, como a diario te ofrecerá la vida.
O calla o algo di que mejor que callar sea.
No pierdas tan bellas ocasiones de callar, como a diario te ofrecerá la vida.
Al buen callar llaman Sancho.
En virtud de la palabra, el hombre es superior al animal; por el silencio se supera a sí mismo.
Para hacerse oír, a veces hay que cerrar la boca.
En virtud de la palabra, el hombre es superior al animal; por el silencio se supera a sí mismo.
Bienaventurados los que no tienen nada que decir, y que resisten la tentación de decirlo.
El hombre que no sabe callar tampoco
sabe hablar.
Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos durante la infancia.
En la vejez se aprende mejor a esconder los fracasos; en la
juventud, a soportarlos.
Todo el mundo quisiera vivir largo tiempo, pero nadie querría ser viejo.
La vejez conduce a una tranquilidad indiferente que asegura la paz interior y exterior.