Cada cual debe aplicarse a la educación propia hasta el último día de su vida.
Tu interpretación de lo que ves y oyes, es sólo eso, tu interpretación.
El hombre con prisa no es muy civilizado.
Cultura es sinónimo de civilización y progreso intelectual.
La cultura es un bien personal. Únicamente nos llega por el camino del cultivo propio.
La cultura ayuda a un pueblo a luchar con las palabras antes que con las armas.
Conocerse a si mismo implica ser capaz de observarse en acción con otro.
Ha sido mi experiencia, que gente que no tiene vicios tiene muy pocas virtudes.
La integridad es hacer lo correcto aunque nadie nos esté mirando
La esencia y expresión del hombre es la acción.
Un hombre no es desdichado a causa de la ambición, sino porque esta lo devora.
Todos tienen sus altas y bajas, así que decidí tener las mías entre bueno y sensacional.
El orgullo es una forma de egoismo.
La virtud y el músculo son parecidos. Si no se ejercitan se vuelven débilos y blandos
La responsabilidad acrecienta el respeto que uno siente por si mismo.
El mayor de nuestros enemigos suele ser nuestro propio carácter.
Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrarse del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia.
El carácter de cada hombre es el árbitro de su fortuna.
Lo importante es transformar la pasión en carácter.
Un fanático es alguien que no puede cambiar de mentalidad y no quiere cambiar de tema.
La religión mal entendida es una fiebre que puede terminar en delirio.
El fanatismo consiste en redoblar el esfuerzo, después de haber olvidado el fin.
Lo malo de los fanáticos es que toman una idea y la convierten en un ideal.
El mártir espera la muerte; el fanático corre a buscarla.
Muy ricas las lentejas, ya estan reposando.
Buenas tardes Bego.
Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso.
No se puede razonar con los fanáticos. Hay que ser más fuerte que ellos.
Cuando no se conoce personalmente a individuos de otros grupos étnicos, religiosos o culturales, es muy fácil creer cosas horribles de ellos y tenerles miedo.
Lo que se ignora, se desprecia.
Nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo.