Mensajes de ALBARES (Guadalajara) enviados por IR:
Además de estos personajes fijos, Ibáñez enriquece a menudo la página con otros detalles, entre los que destacan las arañas que cuelgan de alguna esquina de la escalera.
No acaban aquí los protagonistas: podríamos considerar como un personaje más al ascensor del edificio, situado en el extremo derecho, junto a las escaleras. Las múltiples averías y deficiencias que presenta no desentonan con el resto del vecindario.
El nombre de este personaje no sólo corresponde a un mamífero de la familia de los mustélidos: en la literatura clásica española, don Hurón es un criado que contrata el Arcipreste de Hita hacia el final del Libro de buen amor.
Según cuenta el propio don Hurón en la primera página de la serie, ha sido doña Leonor quien le ha alquilado su infravivienda.
Al pie de la portería se abre el agujero de una alcantarilla que sirve de vivienda a otro de los protagonistas de la página, don Hurón, una de las muestras más claras del humor absurdo de Ibáñez.
A su derecha está el habitáculo de la portera, que muy a menudo se limita a hacer de espectadora o a participar de otros chistes no protagonizados por ella.
Llegamos ya a la planta baja, donde nos encontramos con la tienda de comestibles de don Senén, un desconfiado tendero otro pícaro falto de escrúpulos que no esconde su tacañería ni tiene reparos en timar a sus clientes. siempre encuentra modos de engañar a las clientas con el peso de las patatas y la fruta (aunque a veces le sale el tiro por la culata).
En las primeras páginas de la serie se les podía ver hacinados como sardinas en lata, pero más tarde Ibáñez tiende a dibujar menos personajes para no recargar la viñeta.
A su derecha encontramos la pensión de doña Leonor, que alquila todo el espacio de que dispone su piso y trata de ahorrar dinero a costa de sus pobres inquilinos, siempre varones de mediana edad.
En el piso inferior encontramos la consulta de un veterinario, lo que da a Ibáñez la oportunidad de desarrollar una extensa colección de chistes protagonizados por animales.
Finalmente, el piso será ocupado por un sastre chapucero que no suele dejar satisfechos a sus clientes, pero tiene la suficiente cara dura para no inmutarse ante las reacciones de éstos.
Las deficientes condiciones del piso serán el hilo conductor de los chistes de esta etapa.
Tras haber aparecido en 147 páginas, el personaje se despide anunciando su mudanza por problemas de espacio: proyecta fabricar un monstruo gigantesco.
Nunca tuvimos noticias de su vida posterior.
Por lo tant oIbáñez se vio obligado a substituir el personaje de doctor chiflado, una especie de doctor Frankenstein que creaba monstruos horripilantes pero que siempre le salían buenazos, por un sastre desastre que lo horripilante que creaba eran sus trajes y otras hierbas.
Lamentablemente, este original personaje desaparecerá del edificio en la primavera de 1964 por obra de la censura, que no veía con buenos ojos la presencia de un personaje creador de vida, cosa que como sabemos es una prerrogativa divina
El monstruo pasa a ser un personaje cotidiano en la serie, y muchos gags se centrarán en la relación que establece con su creador.
Aproximadamente en octubre de 1961 comienza a especializarse en la fabricación de monstruos, cuyo aspecto suele parecerse a la imagen clásica de Boris Karloff en la película de 1931 Frankenstein
Inicialmente se dedica a hacer todo tipo de experimentos macabros, siempre con una expresión sádica que con el tiempo se irá suavizando.
En el piso de su derecha habita en la primera etapa de la serie un científico loco, parodia de ciertos personajes clásicos de terror y ciencia-ficción que juegan a ser Dios, como el doctor Frankenstein de Mary Shelley o el doctor Moreau de H. G. Wells.
Sus animales preferidos son inicialmente los gatos callejeros y algún loro, pero a partir del segundo año no es raro que extienda sus cuidados a otros animales, especialmente perros de diversas razas.
Bajamos un piso y encontramos en primer lugar a una viejecita que acostumbra a recoger y cuidar todo tipo de animales, muy a menudo con consecuencias desastrosas para ella, pues las desagradecidas criaturas no suelen tratarla con la misma consideración.
mmj, ultimamente nos ha tenido un poco abandonados. Nos podría contar algunos lugares para visitar que creo son una maravilla. cuando tenga tiempo.
Ana estas muy atareada poniendo en orden la casa, te esperamos.
día 26............. 79 mensjaes
día 27............. 79 mensjaes
día 28............. 78 mensjaes
día 29............. 25 mensjaes
día 30............. 38 mensjaes
Los días 18 Y 19 tuvimos record de mensajes y no he visto en ningún momento (salvo error) esos mensajes reconocidos por Pueblos de España en foros más activos.
He estado haciendo un seguimiento de los mensajes puestos diariamente, en estos últimos días y no he encontrado coincidencia alguna con los mensajes /día que nos pone Pueblos de España.
Me alegro que FG este de nuevo con nosotros.
los maestros empiezan su trabajo el día 1 de septiembre.
cuando les dan las vacaciones les parece que se les van a terminar nunca y ya tienen la vuelta al cole encima.
Mañana seguiremos recordando al resto de los habitantes de los demás pisos.
En la última etapa encontramos indistintamente dos o tres niños en el piso. En la plancha final de la serie Ibáñez desvela el nombre de su sufrida madre, doña Benita.
En abril de 1962 veremos por última vez al bebé, y empezó a ser habitual que las travesuras estuviesen protagonizadas por tres hijos de edad similar
La hija mayor desapareció de la casa definitivamente en octubre de 1961, suponemos que para casarse con alguno de sus novios antes de que sus hermanos pudiesen ahuyentarlo.
Poco después empezó a ser habitual que no aparecieran todos los hermanos en cada página.
Con el tiempo, Ibáñez decidió ir reduciendo el número de personajes de este piso. El primero que dejó de aparecer fue el padre, dejando sola a su mujer con la marabunta de sus hijos.
El menor de ellos es sólo un bebé, pero por su expresión adivinamos que participa con sus hermanos de las mismas fechorías.
El piso de su derecha es uno de los más poblados, al menos inicialmente.
En él vive una familia compuesta por un matrimonio y sus seis hijos: la mayor es una chica en edad de merecer, cuyos novios suelen huir espantados ante las travesuras de sus cinco hermanos pequeños.
Ya desde la primera página aparece con el nombre de Ceferino, al que posteriormente se añadirá el apellido Raffles, tomado del ladrón de guante blanco que creó en 1899 Ernest William Hornung, cuñado de Arthur Conan Doyle.
Bajamos un piso y encontramos, en primer lugar, a un patoso ladrón que vive con su mujer y que acostumbra a traer a su domicilio los frutos de sus actividades delictivas es decir cosas inútiles.
La novedad que aporta Ibáñez es el sadismo del ratón, que es capaz de infligir todo tipo de torturas a su compañero, tal como años después sucede con la pareja Rasca y Pica de la serie Los Simpson.
La pareja de gato y ratón tiene muchos precedentes en el cómic y los dibujos animados (Mickey Mouse, Tom y Jerry, Superratón, Speedy Gonzales), y en todos los casos es el ratón quien lleva las de ganar.
En la azotea del edificio y utilizando la chimenea como hábitat natural se encuentran un gato y un ratón, generalmente al lado de los acreedores que esperan en la puerta de Manolo.
Comparte su cubículo con un gato que a menudo actúa como cómplice de su amo, llegando a reproducir en muchas ocasiones sus gestos y actitudes.
Siempre se ha visto en este personaje una parodia de Manuel Vázquez, que acostumbraba a caricaturizarse a sí mismo con una personalidad similar. Ibáñez imaginó un artista bohemio: en la buhardilla de Manolo suelen verse varios lienzos apilados, y en su primera aparición le encontramos duchándose con el agua que cae por el canalón del edificio, sin que parezca aún definido su carácter de moroso.
Comenzando por el ático, encontramos a un moroso profesional de mucho cuidado llamado Manolo, que siempre se las ingenia para que sus acreedores las pasen canutas, especialista en vivir del cuento y en evitar el pago a sus múltiples acreedores.
Gran parte del éxito de la serie se debe a la acusada personalidad de los inquilinos del edificio, que repasaremos a continuación:
13, Rue del Percebe' es una macroviñeta que ocupa una página, dividida a su vez en viñetas no secuenciales, y que muestra en clave de humor un edificio de apartamentos y la comunidad que lo habita: En este comic hay historias variadas sobre el edificio 13 Rue del Percebe.
En el número 13 de la Rue del Percebe es una casa con guasa. En este destartalado edificio convive toda una serie de personajes a cuál más disparatado.
Por otro lado, tenemos Mortadelo Olé: 13 Rue del Percebe (3a edición: 1999), un álbum de 64 pgs publicado dentro de la Colección Olé!, que recoge en tapa blanda y formato asequible los álbumes de Mortadelo y Filemón. Se trata de una recopilacíon de planchas de los primeros años de la serie (en los que en el segundo piso habitaba todavía el científico loco en vez del sastre).