mmj, venga levantate del sillón, que tampoco ha sido para tanto.
RG, te estás retrasando.
los espiritus.
no, son series de tv.
LLeno
Anilos de
Los ladrones van
Apartamento para
Los tres
Curro......
Voy a poner unas titulos de series incompletos.
Hola Pedro, saludos desde Albares. Esta foro debe de ser de la ruta del Cares, que yo también hice hace 3-4 años.
En pocos meses, la Señorita Pepis tuvo acabado un libro de 120 páginas, escrito como sus cartas, «con el corazón», porque se dio cuenta de que había alguien «a quien le podía interesar mucho».
En ese momento, la Señorita Pepis no creyó oportuno desvelar su verdadera identidad. Hace poco, uno de sus numerosos sobrinos descubrió la otra faceta de su tía y le repitió la sugerencia. Margarida Callao aceptó esta vez la proposición.
Una de las mejores fans de Margarida Callao, Anna Maria Bañeres, le sugirió hace tiempo que escribiese un libro con sus memorias.
Margarida Callao, quien afirma que a su edad todavía tiene «la cabeza llena de pajaritos», utiliza para sus viajes un maletín de la Señorita Pepis. «Los juguetes estaban muy bien hechos y la prueba es que aún me paseo con el maletín arriba y abajo».
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La señorita Pepis dejó su consultorio a los 72 años, «en un momento en el que todavía tenía sentido común y me podían hechar de menos. Continuar a mis años hubiera sido un error».
Lo del nombre era lo de menos». Tanto el libro, publicado por la editorial Ketres, como la correspondencia que se reproduce en él, reflejan una persona sencilla que se implicaba sinceramente en cada una de las respuestas.
«El pseudónimo es muy cursi, desde luego -reconoce Callao-, pero a mí me lo dieron como una cosa hecha. Yo sólo debía contestar las cartas y esa idea me encantó.
Al contrario de lo que puede parecer, Margarida Callao no se ajusta en absoluto a la imagen carrinclona que evoca el nombre de Señorita Pepis.
Le aconsejé que se comprara uno de peluche y que lo cuidara como si fuera de verdad durante un año. Si lo hacía bien, al final su madre le compraría uno».
De las muchas consultas que recibió, Margarida Callao recuerda una muy concreta que le hizo una sobrina suya: «Ella me escribía sin saber que yo era su tía, diciéndome que quería un perro pero que su madre no se lo dejaba tener.
Su estrategia a la hora de responder las cartas era siempre empezar por dar la razón a las niñas. «Luego -revela- lo iba girando y acababa por decirles lo que yo creía que realmente estaba mejor».
Más tarde, la «verdadera» Señorita Pepis tuvo que elegir entre el trabajo en la empresa o seguir dando vida al consultorio. Sin dudarlo, escogió «donde me llevaba el corazón», esto es, con sus pequeñas amigas.
La única condición que le impusieron al ponerla al frente del consultorio fue que no podría desvelar su identidad real. La única que impuso ella, no hacer publicidad de los juguetes en las cartas.
Me escribían hablando de temas muy diferentes, algunos difíciles, como padres que se separaban y desgracias que casi no te atreves ni a imaginar».
«Una persona joven no podía hacerlo -afirma Margarida Callao-, porque hay que vivir mucho para saber aconsejar.
Un amigo suyo la recomendó para responder las cartas de las niñas, dada la facilidad de trato que tenía con los pequeños y la experiencia que le habían dado los años.
Callao se metió en la piel de la señorita Pepis por casualidad, cuando tenía 64 años y trabajaba en una empresa de patentes y marcas.
A esa edad ya empezaban con problemas menos infantiles, con enamoramientos y eso». Todas las cartas recibidas pasaban por Margarida Callao, quien afirma que, después de leérselas, se ponía delante de la máquina y escribía las respuestas «de un tirón, sin tachones ni borradores, porque me salían directamente del corazón»
El «club» llegó a tener un archivo de hasta 138.000 suscriptoras, todas niñas de edades comprendidas entre los 7 y los 14 años. «A los 14 -explica Callao- ya no podías ser miembro del club.
Así, las niñas podían escribirle y explicarle sus problemas o, simplemente, exponerle sus opiniones.
La línea de juguetes Señorita Pepis -maletines de maquillaje, pelucas y otros productos típicamente femeninos- incluía en los envases un papel de carta dirigido a su atención.
presentado ayer, es un fugaz repaso a su vida donde explica sus más preciados recuerdos y cómo llegó a mantener correspondencia con más de 130.000 niñas de toda España e incluso del extranjero, entre los años 1969 y 1978.
Con 85 años, Callao ha desvelado su otra identidad. Y lo ha hecho públicamente. Con un libro. Estimada senyoreta Pepis.
Tenía sólo cinco años. Sesenta años después alcanzó la fama dando vida a un consultorio: el de la Señorita Pepis. Pero muy poca gente llegó a saber nunca, hasta ahora, que tras ese nombre se escondía Margarida Callao.
Corría el año 1915. A falta de televisores, radio y demás aparatos inteligentes, los niños dejaban volar su imaginación. En las «pobres calles» del barrio de la Sagrada Família, Margarida Callao jugaba a ser una famosa artista de teatro.
En todos los set de la Sta. Pepis venía una carta dónde las niñas contabamos nuestro problemas y pediamos consejo a la sta. Pepis y ella nos respondía.
La señorita Pepis, cuyo consultorio asociado a los juguetes del mismo nombre -maletines de enfermera, maquillaje, costura, limpieza y pelucas, productos típicamente femeninos- encandiló a las niñas durante los años setenta, se llama Margarida Callao, y acaba de publicar sus memorias a los 85 años, tras haber mantenido oculta hasta ahora su verdadera identidad.
Es como si pudiera oler todavía los maquillajes de aquel maletín maravilloso que me trajeron los reyes en el año..... catapumchimpum.