El nacimiento de Jesús, en Belén, es uno de esos temas emblemáticos que más ha impresionado en la mente del hombre cristiano de todas las épocas.
Hoy, en el siglo XXI, el Belén es universal... pero repasemos un poco otros aspectos del Nacimiento de Jesús.
Cada país fue incorporando sus peculiaridades étnicas o paisajísticas, e incluso tecnológicas. Así, por ejemplo, se cuanta que en el XVIII en Marsella se hacían curiosos belenes articulados...
El arte del Belén se propagó por todo el mundo. En Europa hay zonas de gran tradición como el Tirol, Baviera, Alsacia, la Provenza y sobre todo los distintos territorios de España e Italia.
Entre los belenes artísticos hay que citar a los que antaño realizaron artistas barrocos como Luisa Roldan, la mayor escultora española de todos los tiempos, o como Francisco Salzillo, quienes pusieron en sus figuras un celebrado vistuosismo, para glorificar a la Natividad. Otros famosos con producción belenista fueron los valencianos Gines y Esteve.
Surgieron así dos tipos de belenes: los cultos, amados por los Reyes y altos dignatarios eclesiásticos, encargados a artistas célebres o menos famosos, y los sencillos, elaborados por los campesinos, que creaban un escenario similar al que contemplaban sus ojos, con gentes ataviadas con vestiduras como las suyas y un portal poblado de sus mismos animales domésticos.
Los propios frailes hispanos aprovecharon este sistema iconográfico para enseñar a los naturales del otro lado del Atlántico el misterio de la Navidad.
La costumbre pasó de Italia a Francia y España, donde tuvo un gran desarrollo, que se amplificó con la llegada de los españoles a América.
Carlos III, monarca de Nápoles y más tarde de España, fue tal vez el mayor impulsor del arte belenista, y empleó a grandes artistas para hacer piezas preciosistas de tamaños pequeños, al estilo de la cerámica de Capodimonte.
Pronto, sobre todo en Italia, empezó a llegar la moda a las casas populares. Entonces, en la humildad del hogar, nació un arte que utilizó sencillas piezas de barro, paja o madera para construir sencillos belenes, de un carácter ingenuista, más creativo en lo que se refiere a los materiales que a los personajes.
A partir del siglo XIII, los beatos, Libros de Horas, tímpanos de las igesias, retablos y capitales, presentaron una innumerable cantidad de representaciones de la Natividad, con los distintos personajes del Belén.
Los franciscanos –herederos San Francisco- fueron los primeros impulsores de la devoción. Ya en aquella época, en monasterios y palacios nobles se empezaron a hacer representaciones escenográficas del Belén, con sus piezas clásicas.
Se dice que en el siglo XIII San Francisco de Asís hizo en una gruta la representación del Nacimiento, con animales y personas, simulando, de forma sencilla y divulgativa, el advenimiento de Jesús.
Si me haces el favor me las coges.
Se lo digo a mi madre que las coja, pero dime cuantas quieres son por unidades, por lo menos el año pasado.
Es esta escena podési observar la profundidad de la calle, y al fondo aunque no sé aprecía muy bien una figura entrando a una casa. Bonita la escena, verdad.
Precioso IR, pero te estás poniendo un poco pesada.
A mi me parece que no.
Y estas otras casas con unos niños y perro incluido.