Dan ganas de calzarse algo cómodo, de vestirse de verde (por el camuflaje y eso), de echarse un cacho
pan y un cachico chorizo al bolso, de colgarse al hombro una bota vino y de marchar diquiá
Santa Justa lo más cerca, bajar por el regato Pajarinos, sentarse en la caseta de Arcadio a almorzar, volver hasta La revuelta y coger, para la vuelta el
camino Monzón a'lante hasta que volvamos a ver la caseta del señor Demetrio, derecho a
casa.