Mensajes de MALVA (Zamora) enviados por Heli:

yo creo que no, lleva otro condumio que no se como se llama
¿Tú lo cenas muchos días?
Choni y yo andamos cavilando de la cena. ¿Sabéis si el pito manchego lleva orégano?
Perdón, quería decir pisto. El Pinajarro es el nombre del camping donde se da los barrigazos piscineros Ga.
Choni y yo andamos cavilando de la cena. ¿Sabéis si el pito manchego lleva orégano?
Hola Loly. Me alegro de lo del alta, Ga. A ver si te veo en el Pinajarro.
¿Cómo anda la compañía?
Ptdzzz, ptdzzz. Aguardar que me quite la tierra de la lengua. Buenas tardes.
Me voy a ver si quemo tres o cuatro triglicéridos con la bici. Cuando vuelva no me preguntéis nada en un rato, porque traeré la lengua llenica de tierra de venir con ella a rastras. Hasta luego, que intentaré subir más fotos.
De las manifestaciones de los albañiles encargados de instalar las tazas, no queda documento alguno, por irreproducibles.

MORALEJA:
Y dicen que, ahora, huelen mal los negocios inmobiliarios, ¡pues anda que antes!

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El tiempo corría a favor de la densidad de los vientos que se nos marchaban, casi sin querer y, por supuesto sin despedirse, cuando de repente, entre unos sacos de cemento se presentaron ante nosotros dos hermosas tazas de la marca Roca, como sabéis la más fashion de la época, tal y como rezaba en los precintos del embalaje que todavía tenían. Acostumbrados, como estábamos, a cagar en cuclillas en el cenicero del corral, en alguna caseta o regato, no podíamos dejar pasar la oportunidad de cagar tan ... (ver texto completo)
Como no teníamos claro de qué bar procedería el motivo de aquellos espasmos y sudores, y tampoco íbamos a pararnos discutirlo porque no nos lo permitía ni la prisa que llevábamos, ni el ruido que íbamos haciendo por detrás, nos metimos en una obra que nos quedó a mano. Entre palés de ladrillos, accedimos al primer piso por el esqueleto de una escalera, porque del ascensor no encontrábamos ni el hueco.
Pero me estoy desviando del tema, así que volvamos a lo que hoy nos ocupa. Tanto a la tripa de Pon como a la mía, las ocupaba aquella noche, en la Galaxia, un tremendo retortijón debido, no se sabe si a los pimientos picantes del Micasa o al cubata de garrafón que incluía la entrada de la discoteca. Nos decantamos por echarle la culpa a lo que habíamos tomado fuera, así que fuera salimos a devolverles lo que nos habían prestado.
Para muchos de nosotros era más productivo emplear las perras en los vinos y pinchos que tomábamos por las tascas de Toro, que en una inversión tan grande que, encima, no nos llevaba a nada más que a volver a casa con el rabo entre las piernas (nuestras, claro está) lamentándonos, desde el Arco del Reloj hasta el Jayda, de que no nos dieran ni un puñetero baile. ¡Y encima teníamos que volver haciendo dedo! Y pasaba Felisín, lleno; pasaba Tinín, también lleno; pasaban Graci y el Monis, y no paraban ... (ver texto completo)
Recuerdo que, a mí, me daban cuarenta duros y la entrada costaba 175 pts. con consumición. De esas 175 pesetas, algunos no amortizábamos ni dos reales, por mucho que insistieran con el “Europa” de Santana o el “Hotel California” de Chicago. Tampoco nos llenaba el ojo el “Rasputin” de Boney M ni aunque estuviéramos relamiéndonos con el vodka con naranja o el 103 con batido de chocolate. Y mira que poníamos interés en el baile, aunque, con la música no tanto, porque terminábamos confundiendo a Mike ... (ver texto completo)
CRÓNICAS DE UN PUEBLO
Siguiendo con las andanzas toresanas, por donde parece que pasamos todos los de Malva, menos Valentín y Alfredo, que eran más de Villalpando, no es fácil olvidar el sablazo que suponía para nuestras economías, la entrada de La Galaxia. Pero claro, a ver quién era el guapo que se resistía a entrar y disfrutar del mejor sonido cuadrafónico de Europa, como decía la propaganda de la época, y de su espectacular juego de luces.
Por motivos ajenos a mi voluntad, esta mañana no pude enviar la crónica del día, así que aprovecharemos que hace un calor de miedo para enviarla.
Tenéis razón las dos, tanto en lo del correo de Pon como en el enrejado de la ventana. Me llaman.
La reja me suena algo, pero ésta ni idea.
Las he puesto por encargo de Pon. La puerta verde con llavero y todo me la han quitado.
¡Pero quién inventaría los triglicéridos, las transaminasas y la madre que los parió!. ¡Si no nos hacía falta saber nada de ellos!
¡Con lo ricos que estaban los torresnicéridos!
¿Y esto?
¿Alguien sabe dónde está esto?
No, si está claro que no hay como tener salud, pa no estar enfermo.
Se agradece la dedicatoria, JMG y se hace extensiva a todos los que los estarán acompañando.
Yo vengo de buscar el resultado del analís de ayer y ahora resulta que se ha puesto el carro delante los bueyes: tengo el colesterol por bajo del mínimo. ¡Qué te parece! Por los triglicéridos, no me preguntéis porque han subido un poco, pero tengo unas transaminasas bien lustrosas y frescas, como del día, vamos.
Buenos días: 16º en Cáceres y 13º en Zamora. Este verano está siendo uno de los inviernos más benévolos que se recuerdan.
Debo tener hambre, porque me he comido tres o cuatro palabras en algunos mensajes. Me lo voy a mirar.
Bueno, pues hasta luego, entonces.
Pon, ¿tu tampoco me quieres?. Que sé que andas por ahí, que has puesto el tiempo. ¿Me llamas un día de estos o te apunto en la llamada que me debes? Seguro que ibas a llamarme esta tarde, ¡como si lo viera!
Hasta luego. Así volvía yo de la Galaxia to los domingos. Solo que entonces no era porque tuvieran otros oficios que hacer. Cuando empezaba el agarrao, solo se escuchaba, no, no, y no. Así a sacar tabaco y en paz.
Con Felixín volvíamos Manoly y yo, y el pinta. Quedábamos allá a las 12, en el Taurus.
Cuando volvíamoa a casa, a veces nos dejaban en Pozoantiguo, y teníamos que ponernos a hacer dedo en el último portal hondo que hay a la derecha, se gún se sale para Malva. De repente oíamos zumbar, a lo lejos unos coches que venían a to meter. Eran tu hermano Luisito y delante, o detrás los Faroles de Castronuevo que venían haciendo rally. Cuando pasaban por el portal donde estábamos ni nos veían de la polvorera que levantaban. Teníamos que irnos a la vuelta de la esquina de lo cerca que pasaban ... (ver texto completo)
Hola, Heli, la crónica de hoy ha sido desternillante, ya me imagino a Pon guardando el billete de 500, con el cigarrico entre los labios, como su padre con la faria, porque el no fumaría farias entonces ¿no?
Entonces fumaba Jean.
Recuerdo una vez, con 16 años, más o menos, que nos fuimos a dedo Mercedes y yo, estuvimos en la Galaxia, ligamos y nos trajeron a Malva a la 1:30 de la mañana. Nosotras, muy cucas, nos vajamos en la fuente y fuimos caminando y al llegar al puentenos estaban esperando, de mano armada, su padre y mi madre, que nos dieron sendas bofetadas y no atendieron a nuestras explicaciones de que habiamos venido en taxi y nos habiamos bajado en la fuente para que nos costara menos.
Haber venido con el Monis de Fuentes, que pasaba con el R8 to los días a la misma hora. O si no con Tinin el Zalorpas q. e. p. d, cuando iba a buscar a buscar a Fernandito a Morales. O Felisín que también volvía de Morales.
Hola Mjl. No te había visto. Al final, vamos a terminar por abrir una biblioteca en Malva. Si cada uno escribimos un par de tomos con nuestras memorias, llenamos la escuela.
A mi con lo de la iglesia me acabas de recordar otra historieta. Tengo ocho apuntadas, para que no se me olviden y así añadirlas poco a poco.
¡Hombre, ya está aquí mi prima!. ¡Como cojas una idea no dejas ni harta vino! ¡Hay que ver qué constante eres!. Pero mira a ver baja el fuego, no te pase lo de ayer.
MORALEJA:
Si juegas con espabilaos, apaña bien los duros ganaos.

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- De manera que entonces son 15000 las que me debes, ¿no?
- Por ahí anda, sí, ¿por qué?
- Porque, casi mejor, me das esas quinientas pesetas que tienes en el bolso y te perdono el resto, propuso el de Toro.
- ¡Tú juega y calla!, replicó Pon, tan seguro de su suerte como de que el acreedor no vería un duro.
El acreedor, a pesar de lo suculento del importe adeudado, no las tenía todas consigo, es más, casi daba por cierto que no vería un duro, porque aquel sistema del debo-debo que traían, no le ofrecía garantía ninguna. Tras una nueva jugada, Pon tuvo que echar mano al bolso para buscar alguna calderilla y entre los dedos le asomó el último billete de quinientas pesetas que le quedaba. El de Toro, que lo vio, abrió un ojo como un lagarto y empezó a echar cuentas, rascándose la cabeza:
Así que encontraron un bar en la calle que va al Doña Elvira, frente al Montecarlo, donde unos de Toro preparaban unas timbas, exactamente con la misma intención que Pon y Alfredo. Tan es así, que después de tres o cuatro domingos de mala racha, Pon le debía a uno de los de Toro cerca de 15000 pts. de las de entonces.
A Alfredo y a Pon, con un viciarraco por las cartas que, como sabéis, todavía les dura, acompañados, muchas veces por Javi la Parra, les solían quedar ganas y dinero, para seguir jugándoselo en Toro, antes de emprenderla a vinos y raciones de callos donde El Ojo la Borrega o pimientos picantes en el Micasa o morro en el Mesón Zamora. Siempre fueron caros los pinchos en Toro, así que no era de extrañar que, para no pasar hambre, trataran de ganar algún dinerillo más.
CRÓNICAS DE UN PUEBLO

Cuando empezábamos a salir de fiesta los domingos, lo menos el noventa por ciento de nosotros no lo hacíamos, ni por amor ni por sexo, lo hacíamos por gastar, en vino o en algún cubata, los cuarenta duros que nos daban de propina. Antes de ponernos a hacer dedo ocupando toda la cuneta que va desde el empalme hasta la caseta de Laureano, para ver si alguien nos llevaba a Toro, echábamos, primero, unas manos al julepe o la negra, por si, con una buena tarde, le rimplabas el ... (ver texto completo)
Buenos días, perdonadme las disculpas pero me tocaba el analís semestral. Han dado 17º en Cáceres y 13º en Zamora. No hacía falta que lo dijeran, ¡menuda noche fresquita que hemos pasado!.
¡Como los pollos de mi tío Ángel!. Anda, anda a ver qué puedes salvar. Yo también voy a cerrar, hasta luego.
Creo que ya sé por qué va a coger vacaciones JMG. Ha llegado a los 5000 mensajes, clavaos y para no esbaratar cifra tan redonda, se marcha y aquí nos deja bailando el bolero.
Pues átaselo al barco.
Pero es que, en un barco, es muy difícil hacer peso.
Por más vueltas que le doy, no veo cómo sujetar la romana con el pelo ese. Por lo menos, sin arrancarlo.
... y sin sacarse un ojo.
Por más vueltas que le doy, no veo cómo sujetar la romana con el pelo ese. Por lo menos, sin arrancarlo.
Por aquí, la verdad, nos gusta Leganés, por lo fresco que es.
O dicho de otro modo más a lo pueblerino: tira más un pelo de coño que una maroma de barco.
... y más en un pueblo de secano como el nuestro.
Hola chacha. ¡Qué rico hace a la sombrica y con el aire acondicionado, con la que está cayendo fuera!
¿O no fue así Pon? Que andas por ahí, perraco. ¿Qué tienes hoy de comida?
Tras los primeros requiebros cariñosos, Pon cayó en la cuenta de lo difícil que le resultaría ser correspondido y además, escucharlo, porque era más grande el ruido que había en el bar que la fuerza con que ambos podían expresar el cariño que se tenían. Así que, agarrado al teléfono, con gesto resignado por el convencimiento de no ser atendida su súplica, pidió:
- ¡Por favor, un momento!
Inmediatamente, la incauta de la camarera, que estaba justo detrás de mí, repasando la vitrina con la bayeta, ... (ver texto completo)