Con la profunda remodelación que estamos acometiendo, os recuerdo que estamos a vuestra disposición en los siguientes negociados:
- Enderezar varillas de paraguas
- Retorcer ganchos de espetera
- Elborara agujeros de cerandas
- Restañas palaganas esborcelladas
- Abombar alambreras de braseros.
También llevamos muy adelantado el montaje de otro negociado para "Abombar alambreras de braseros". Es lo que tiene la iniciativa empresarial, que cuando uno es emprendedor, es emprendedor y na más.
No sé si hoy me podré asomar mucho por el foro porque tenemos previstas algunas reuniones. Estamos tratando de abrir un nuevo negociado que lo dedicaremos a "Restañar palanganas esborcelladas" del que esperamos grandes resultados.
Se oye que para comprar un casco a Emilio, a su señora, a Mercedes y a JMG ya han sacado. Hale a comer, que es más que hora.
Una vez cumplidos estos trámites, empiezan a apagar las luces al tiempo que, frente a nosotros, sobre la pared y el techo, proyectaban imágenes del espacio. La música iba subiendo de volumen mientras la plataforma en la que estábamos subidos empezaba a vibrar, a balancearse y a moverse cada vez más convulsamente. Ya no había vuelta atrás, como mucho algún ligero ajuste, de última hora, en las cinchas de “o soporte das tetas” de alguna descreída. No se sabía bien si íbamos por el espacio o por el ... (ver texto completo)
Antes de entrar advertían, en todos los idiomas, que no podían entrar ni personas con problemas de corazón, ni ancianos, ni lactantes, ni mujeres amamantando. Si alguna mujer subía, debía apretarse, en proporción a su tamaño, “o soporte das tetas”. También advirtieron que, bajo ningún concepto se soltara nadie los arneses de seguridad y, por supuesto, que no se moviera nadie.
Una vez vistas las maravillas de Lisboa y pasado el trago de viajar en taxi por sus calles, se nos ocurrió visitar la Expo. Uno de los pabellones se llamaba de la “realidad virtual” y, a pesar de no ser muy aficionados a esas cosas, como nos habían recomendado su visita, allí que nos presentamos. No recuerdo muchos detalles de lo que había allí, solo que lo más espectacular, según comentaban los visitantes, era una plataforma móvil, bastante móvil diría yo, llena de asientos con sus correspondientes ... (ver texto completo)
Cuando llegamos a Lisboa, dejamos las maletas en el hotel y bajamos a reunirnos con Pon, Alfredo y sus esposas para trazar la estrategia a seguir. En cuanto nos saludamos empezaron los típicos comentarios acerca del viaje, las posibles paradas o incidencias reseñables, hasta que, por fin, interviene Pon:
-Ahora, aquí untan en las autopistas. ¡Joder que caras son!.
-A que te metiste por los “aderentes”.
-Claro, como no paraba ninguno, pues yo tire pa’lante.
No tuvo necesidad de seguir dándonos ... (ver texto completo)
Los que partimos de Salamanca, entramos en Portugal por Fuentes de Oñoro y nos incorporamos, después algunos de carreteras en obras o “beneficiaçaos”, como dicen allí, a la autopista por el correspondiente peaje. Nos fijamos en que había carriles en los que no paraba ningún coche, encima de cuya cabina ponía “Aderentes”. Como curiosidad una de las mujeres iba leyendo la letra pequeña del ticket que nos habían dado y ponía, bien claro, que si pretendías salir de la autopista sin el mencionado ticket ... (ver texto completo)
Seguro que también he contado esto alguna vez, pero como no lo veo en ninguna recopilación, lo añado ahora junto con otros hechos dignos de mención que ocurrieron en un viaje que hicimos a Lisboa, aún a riesgo de que se mosquee (nunca mejor dicho) Pon.
Desde Zamora y Salamanca, habíamos salido el matrimonio de Charo y el de Choni en dirección a Lisboa, mientras que el de Azu y el de Rosa Mari, salieron desde Madrid. ¡Viva San Águeda!.
Pues no se hable más. Besos a todas y hasta otro rato.
Que no, que estoy aquí, pero es que me picaba en la corva.
pues muchas felicidades para Fede, el dia 27 tambien fue el cumple de Montse, desde aqui muchas felicidades, estuve con ella en San miguel de la Ribera donde cruci, que por cierto nos lo pasamos divinamente
es verdad, es el santo de Miguel, yo al mio lo felicite añoche (no penseis mal) pero de quien es el cumple?
De Fede el Castrín.
Aquí alguien cumple su santo... y alguno su cumpleaños.
a que te doy una carrillada, quieres que te enseñe algo?
Laura, majaza. ¿Dónde anda tu tía?
estaras aforrajadico del todo, ya has probado el vino de JMG?
Es que, el de JMG, me pone ácido el estómago. Claro que este año si no es el tinto será el clarete y si no el blanco, pero alguno habrá que probar.
se puede?
Me da en la nariz que esta no es Loly.
Heli, no digas eso porque las cosas que cuentas tienen su gracia y nos gusta que las cuentes, aunque me imagino que para los que no son de Malva, los personajes les sonarán a chino.
Claro que sí y lo lamento por ellos. Porque no entenderán de quién hablamos y porque no prueban el vino de la jarrica que tengo entre las piernas, al lado de un buen borrajo.
No te ibas de paseo chacho? cuidao no te vayas mojar, vete preparao.
Cada vez me está dando más pereza. Y si ceno una lamparilla menos de chorizo, ¿no es lo mismo?
Buenas tardes, queridos foreros.
Ya volvemos a la rutina después de las vacaciones.
A prposito, se tarda un rato largo en leer todos los comentarios, estais eufóricos.
Marisol, el pueblo en Sanabria se llama Lagarejos, en plural.
De pasada me pareció ver este mensaje tuyo. ¿Qué tal? ¿llovió?
¿Has visto Heli? contarnos chascarrillos y aparecer gente ha sido todo uno.
Calla, que cada vez me da más complejo de abuelo Porretas. Siempre contando historietas.
Don Boni que diga misa.
¡Lo que dices Msol! Como si la dice.
Vaya un arreón de gente. Y encima se está nublando con alma. Creo que voy a dar el paseo que así es de la manera que arranca a llover.
Ya me he imaginado y no se, si he hecho bien en meterme en el medio.
No hay problema Quita, se vuelve a pegar toda entera y en paz. Así subimos el número de mensajes y el que quiera puede llevarse la crónica a la mesilla de noche.
Con el debido respeto y con un enorme cariño quiero hacer referencia a esos entrañables, y desgraciadamente demasiado numerosos, personajes que conocimos en nuestra infancia o juventud. La mayoría de ellos ya no están con nosotros, razón por la que recalco el respeto y acreciento el cariño.
A todos nos hicieron reír y, desgraciadamente, a algunos llorar, personas como Felipe, que cruzaba la calle desde casa de su madre hasta la de Obdulia o la mía, donde mi padre hacía la distribución de la correspondencia ... (ver texto completo)
Parece que he coincidido con Asn poniendo fotos y con Heli contando chascarrillos.
Seguir, seguir, que yo miro y leo.
Hola Quita y perdona pero una vez que arranco me gusta terminar porque si no, no sé lo que llevo copiado y pegado y lo que no. Buenas tardes también a Laura que anda buscando a su tía. ¿Dónde andará?
Cuando el negocio del ladrillo dio al traste con el suyo, se metió a vender cupones en la ONCE y sé que, tras un paso por Ceuta o Melilla, lo trasladaron a la zona de Bermillo, de donde llegaban rumores acerca de algún corazón de viuda roto por la bonhomía de Juanjo.
¡Larga vida!
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A la hora de pagar, echaba mano de un lapicero que había estado viajando toda la tarde encima de su oreja y te hacía la cuenta en algún hueco, sin pintar, de la barra de madera. Solo entonces servía, a los amigos, una ronda siempre y cuando fuera de vino porque si era de cerveza, había que ir a buscarla a la cámara, como siempre. En cada ronda de vino que invitaba, encontraba una disculpa para pegarse un lingotazo de aguardiente que no lo saltaba un gitano. Cuando cerraba el bar, subía todas las ... (ver texto completo)
Como ya he dicho, Juanjo sólo atendía la plancha. Cada cliente se servía las charras (vino servido en vaso de caña, en vez de en vaso de chato) o los botellines que le admitía el cuerpo y encargaba a Juanjo la panceta o las gambas que le apetecieran. Él se acercaba a la plancha con el plato de duralex en su mano izquierda, le echaba un vistazo y, por si acaso, le sacaba un poco más de brillo, pasándolo por la parte del chandal azul que cubría su nalga sana. Con la mano derecha mucho más corta de lo normal, agarraba la espátula y arrimándose a la plancha todo lo que le permitía su barriga, vertía las gambas o la panceta en el plato con un arte que daba gusto verlo. ... (ver texto completo)
Pero para gas, el que se metía nada más entrar detrás de la barra. Se ponía al pico un vaso entero, tamaño cubata, lleno de gaseosa de naranja y hasta que no lo acababa, no paraba. Con los ojos enrojecidos de tanta burbuja, no soltaba ni un leve eructo de buen provecho. Nada, t’ol chorizo p’a Simón.
Con un chandal azul, casi de Adidas porque ya se le había descosido una de las tres bandas, traspasaba Juanjo, con precisión milimétrica, el umbral de la puerta que daba acceso a la casa, donde se ponía el traje de faena. Era una puerta alta y estrecha, con dos hojas, una de las cuales estaba casi siempre cerrada. Con su gran tamaño y su, no menos importante cojera, era digno de ver el quiebro que hacía para no llevársela por delante, sobre todo cuando andaba por la calle el butanero, golpeando las ... (ver texto completo)
Nada más abrir se iba a cambiar mientras yo echaba un vistazo al local. Era una casa antigua, que terminó por asolar el boom inmobiliario. Para entrar, había que bajar dos peldaños en uno de los cuales afilaba el cuchillo cuando se le cegaba el filo. En el medio, una estufa de hierro fundido con cuatro patas que la separaban del suelo y con humero y todo. Cerca, quizá demasiado cerca de ella, andaba un gato que, de un día para otro, apareció con el espinazo medio doblado, como si fuera de plástico ... (ver texto completo)
Por su impedimento físico, sólo atendía la plancha, así que sólo abría, por la mañana hasta la hora de comer y por la tarde a partir de las 7. Como no encendía la cafetera, aprovechaba para echarse una siesta de pijama y orinal. Durante algunos meses, yo esperaba a que abriera por la tarde, dando un paseo por su puerta. De repente doblaba la esquina, todo repeinado y arreglado y me saludaba con alguna barbaridad.
A llevar el negocio le ayudó, hasta que falleció, una mujer que yo no conocí, pero que debió tener un gran corazón, a juego con el de Juanjo. Mientras tuvo el bar, cerraba todos los miércoles para que no le faltaran unas flores.
Tenía una boca como un carretero, sobre todo si le pedías que te sirviera alguna consumición:
-Ponme un botellín, Juanjo.
-Vete a tomar por culo, me cago en D... Póntelo tú, si quieres.
Eran voces de intimidación para cualquiera que fuera a su bar por primera vez, pero ... (ver texto completo)
Con una minusvalía física, también conocí a una de las personas más queridas de toda Salamanca: Juanjo. Tenía un bar en el barrio Garrido que atendía a pesar de tener el lado derecho atrofiado desde su nacimiento. La mano derecha apenas le sobresalía de la barriga y la pierna del mismo lado le tenía en pie aunque fuera a base de unos cuantos vinos y copas.
En Salamanca conocí a otro personaje también muy entrañable, que vivía en los Pizarrales y que solía ir por los bares de Garrido dónde, alguna vez, le invitaban a algún vinico, y la mayoría de las veces, a un vaso de leche. Si hay algún oído muy casto que se salte este par de líneas, pero tengo que decir que era famoso por lo enorme que tenía la punta de la barriga. Lo llamábamos, porque ya falleció, El Use (de Eusebio, supongo) y era muy querido por todos los sitios que visitaba. Tendría más de ... (ver texto completo)
Lo que más le envenenaba era ver a Jesús, el de “Inacia”, que hacía como si fuera a subir a un poste de la luz. Solo con verle hacer el ademán de subir, marchaba que ahumaba para casa.
Tenía un lenguaje tan particular que, por ejemplo a Eugenio, el chocolatero, lo llamaba “Ifniiii”. De las carcajadas que soltaba, no os cuento, sobre todo cuando le hacía alguna trastada a alguien. Por ejemplo a mi padre, que tenía que llevar el estiércol que sacaba de las pocilgas hasta el estercolero de la era de mi abuelo. Lo llevaba en el carretillo y cuando pasaba por el badén, se paraba a saludar los que estaban sentados, de conversación, en los pasones de Juan Antonio. En cuanto mi padre se ... (ver texto completo)
Siempre con una baraja en la mano canturreando por la calle o tocando, con aquellas trompetas de plástico que le compraban, alguna canción de Manolo Escobar. Todos los días iba a comprar el pan para Esther, Humi y para las vecinas que le pillaban de camino, pero con una condición: no le valía cualquier serillo, tenía que tener asas de plástico rígido para poder ir haciendo música con ellas toda la calle adelante.
A todos nos hicieron reír y, desgraciadamente, a algunos llorar, personas como Felipe, que cruzaba la calle desde casa de su madre hasta la de Obdulia o la mía, donde mi padre hacía la distribución de la correspondencia para ir a repartirla. Alguna vez llegó a hacer parar al coche de línea que venía de Zamora. Yo casi no me acuerdo de él, a pesar de ser vecinos, pero al que si recuerdo bastante es a Esteban, el de Inmaculada.
Con el debido respeto y con un enorme cariño quiero hacer referencia a esos entrañables, y desgraciadamente demasiado numerosos, personajes que conocimos en nuestra infancia o juventud. La mayoría de ellos ya no están con nosotros, razón por la que recalco el respeto y acreciento el cariño.
Entre la cabezada y el paseo, a ver si meto una crónica.
Por no hablar del tiempo que hace que no llueve por aquí. Y del calor que sigue haciendo y vete diciendo.
¿A santo de qué se le ocurre a JMG sacar el tema del tiempo? En cuanto lo ha tocado, me han dado un curso on line, que dura hasta mediados de diciembre y que parece largo y tedioso como pocos. A ver de dónde saco tiempo para escribir.
Buenas tardes, lo primero. Lo segundo, perdonad las disculpas. Como se me olvidó esta mañana, aprovecho para felicitar Miguel y a GA. Y a Rafa, a Traquitas y a todos los tocayos del santoral de hoy. ¡Ah y a Fede!
Pues si me dices que el nido es de perro cagancino, también me lo creo.