Mensajes de MALVA (Zamora) enviados por Heli:

Por cierto, si te acuerdas mándame el Tachuela que creo que lo he perdido. Y metes también un par de ramalicos de chorizos, unos tomates y una botellica de Gran Colegiata.
En cuanto asomen los dos prendidillos que me viene a buscar, os tendré que dejar con la palabra en la boca. Y eso que si la tenéis llena de vino, no queda en mala compañía.
Yo aguardaré hasta los Santos.
Que, HELI, hace hoy un "Lar de barros"?, aunque namas sea con una tapica de morro.
Venga, pero prefiero del Duero o de Toro. Y de pincho, aquí ponen una oreja mu rica. De las pocas cosas...
La verdad es que se agotan las ideas. A mi ya solo me quedan dos escritas y otras cuatro por escribir. Lo que pasa es que cuando pones algún tema encima de la mesa, me acuerdo de algo, lo escribo y así me ahorro las que ya están escritas.
¡Vale, vale! Yo también me pondré a ello, seguramente. Poruq eso es lo que me gusta a mí, la tranquilidad.
Bueno, como hoy es viernes, y está a punto de pasar el camión de la basura, que paséis buen fin de semana.
CRÓNICAS DE UN PUEBLO
“Fumemos, dijo Nerón, y fumó él solo, como un cabrón”. Era otro de los dichos famosos con un paquete de tabaco en la mano. Vosotros ahorrarías para comprar un lujoso paquete y fumarlo en la fiesta, pero nosotros estábamos deseando que “tirara Andrés”. Después de los días de la fiesta, salía lo menos un remolque de basura de la que barrían en el bar y la tiraban en Las Raposeras. Allí que nos presentábamos a escamundar las colillas de las mejores marcas. Las de las marcas corrientes, ... (ver texto completo)
Pasó otro rato y volvieron las ganas de fumar, así que Manolito se levantó, cogió el paquete del suelo, sacó el último cigarro, lo chiscó, enrebujó el paquete y... antes de que llegara al suelo ya se habían tirado los otros tres a por él.

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Al cabo de un rato, cuando le volvieron a entrar ganas de fumar, se levantó, cogió el paquete del suelo, sacó otro cigarró, lo encendió y volvió a enrebujar y tirar al suelo el resto del paquete. Los que vieron la jugada, no pudieron por menos que llamarle cabronazo, que menuda jugada les había armado, que eso no se hacía, etc.
A Manolito se le estaba haciendo la boca agua, pero si sacaba tabaco los otros le iban a pedir y, la verdad, para uno, era algo, pero para cuatro, no tocaban a nada. En un arranque de ingenio, sacó el paquete del bolso y, del paquete un cigarro, que se puso en la boca y chiscó como una tea. El resto del paquete, lo enrebujó con cuidado y lo tiró al suelo.
Le oí contar a Manolito el de Humi que, estando en la mili, se había sentado de conversación, con otros tres fumadores. El lugar debía ser muy parecido a la escalera de “El Pato” o por lo menos yo lo imaginaba así. Ninguno de los otros tres fumadores tenía tabaco, así que excuso decir el cuidado que puso Manolito con el suyo. Disimuladamente, metiendo la mano en el bolsillo, contó con el dedo los cigarros que le quedaban: tres.
Había fumadores que compraban tabaco y que tiraban el cigarro antes de llegar a las letras de la marca y luego estábamos los “arrebañapavas” que andábamos al hilo de los otros. Cuando juntábamos algo de dinero para poder comprarlo, íbamos donde el señor Honorio, a por “un paquete pa’l señor Toño, el Molinero” y al cuarto o quinto muchacho que llegaba en el mismo día, decía el estanquero: “Mucho fuma, Toño”. Era mejor ir a Bustillo a comprar el “Peninsulares”, porque Azucena, la del estanco, lo tenía ... (ver texto completo)
CRÓNICAS DE UN PUEBLO
“Fumemos, dijo Nerón, y fumó él solo, como un cabrón”. Era otro de los dichos famosos con un paquete de tabaco en la mano. Vosotros ahorrarías para comprar un lujoso paquete y fumarlo en la fiesta, pero nosotros estábamos deseando que “tirara Andrés”. Después de los días de la fiesta, salía lo menos un remolque de basura de la que barrían en el bar y la tiraban en Las Raposeras. Allí que nos presentábamos a escamundar las colillas de las mejores marcas. Las de las marcas corrientes, ... (ver texto completo)
A propósito del tabaco se me ha ocurrido la crónica de hoy. Así que voy con ella, antes de que se haga tarde.
Está bien eso de bajar la basura, excusa uno de que le entre el síndrome de Diógenes, pero tampoco es pa ponerse así. Ahora que viene el invierno, ¿ande va a estar uno mejor que aquí? ¡Mejor erguero!
No, aquí también ha refrescado con alma. No hace para estar en manga corta, no.
Buenos días. Según RNE, en Cáceres tenemos 15º y en Zamora 3º. ¿Qué os habéis puesto? Por aquí seguimos en manga corta.
En fin, échame otro vaso, que me marcho a comer.
Hoy no hay nadie ni en la escalerilla. ¡Se dice bien!
Yo sigo pensando por qué le pegaría Joaquín al Cabezorra.
¡Venga ese vino que si no paso el pimiento!
Tampoco han vuelto las campaleras, ni los pones, ni otros muchos. Pues nada, me tomaré el vinico, yo solo y en paz. Hoy, aunque sea, ¡un Cermeño! y un pimiento picante.
¿Qué habrá sido de Lupita? No ha vuelto por aquí, con lo rico que hace.
CRÓNICAS DE UN PUEBLO
Grande, grande, yo pienso, por ejemplo, en Madrid... ¡ah, y en la cabeza de Miguel!. Además de las cosas que le pasaron allí, que también fueron grandes. La primera es una de las calles donde vivió: la de Santa María de la Cabeza... ¿dónde, si no?. Cuando le fui a visitar, acababan de trasladarse a ese piso y cuando me lo estaba enseñando se quejaba de lo que hay que mover en un traslado:
- ¿Ves, pa qué queremos este “pujavantis”? se lamentaba, dándole una patada a un baúl ... (ver texto completo)
Las quejas de los vecinos eran tan evidentes que no hacía falta ir a preguntarles nada; se oían a través del hueco de la escalera. Cuando les llegó la hora de salir, Pon y Miguel bajaron con mucho sigilo para evitar algún encuentro indeseado. Pero cuando estaban atravesando el jardín de la entrada, oyeron:
- ¡Chisssst, chisssst!, ¡eh, el gordo!, voceaba una mujer desde el balcón.
-No mires que es a mí, decía Miguel, aligerando el paso.

¡Qué te costaba darle una c... correcta explicación!

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Por entonces ya vivía en la calle Fuentesaúco, donde a mí me preguntaron, una vez, la hora y salí corriendo porque... se me hacía tarde. En la puerta del bloque había unos jardines hacía los cuales daban los balcones de todos los pisos y que, como es natural, había que atravesar lo mismo para entrar que para salir de casa. En una de las innumerables juergas que se llevaron a cabo en aquel piso, debieron hacer más ruido de la cuenta, y bastante a deshora, por cierto.
Decía antes que Madrid es grande, pero las primeras veces que vas allí tiene uno la sensación de que, a la vuelta de cualquier esquina te vas a encontrar con alguien conocido o famoso. Eso le debió pasar a Pon, que debió ver a algún famoso, y cuando llegó a casa de Miguel para salir a dar una vuelta, le espetó, el hombre, todo ilusionado:
-A que no sabes ¿a quién he visto en el metro?
- ¡A la señá Udocia!, le cortó Miguel, dejándolo planchado.
-Siéntate, Melquiades, y ves la película con nosotros, le dije.
- ¿Quién? ¿este?. Cuando él se siente... tú déjalo, que no se sienta, porfiaba Miguel.
-No, si me voy a la cama, decía Melquiades.
En el primer intermedio de la película, Melquiades había cambiado de pie de apoyo, pero seguía pegado al sofá.
-Pero ¿no te sientas, hombre?
- ¡Qué no, que me voy a la cama!
... cuando salió en la tele “The End”, seguía clavado en el mismo sitio. Todavía tuvo que echar otro viaje al servicio, antes ... (ver texto completo)
Cenamos mientras veíamos el telediario y recogimos la loza antes de las noticias de los deportes. A continuación echaban una película, que con los pertinentes anuncios se alargaría hasta las doce más o menos. A Melquiades, que iba de camino a la cama, le debió llamar la atención el rugido del león de la MGM, porque a la altura del sofá, se detuvo a mirar para la tele. Se apoyó discretamente en la esquina del sofá y vio pasar los títulos de crédito de la película.
También vivía allí Melquiades, un paisano, creo que de El Perdigón o por ahí cerca, con un trapío parecido al de Miguel: más bien tirando a anchejo. Tenían una televisión en el salón, frente a ella un sofá, en el que sentarse a verla y, justo detrás, una alcoba que le había tocado en suertes al propio Melquiades. Apenas estaba separada del salón por unas cortinas, de manera que desde la misma cama, se podía ver la televisión, tan ricamente.
Vivía con Isidro, el de La Bañeza, con el que salía mucho por ahí. Una tarde habían ido en autobús y al llegar a su parada iban bajando, de uno en uno, todos los viajeros. A la señora que salía delante de Miguel, se le cayó el bolso al suelo y automáticamente se agachó a cogerlo. Miguel, que seguía andando, distraído con no sé qué colación que le había sacado Isidro, le dio a la señora, en mitad del pandero, con todo el “escombro”, ante la mirada del resto de viajeros que no pudieron contener las ... (ver texto completo)
CRÓNICAS DE UN PUEBLO
Grande, grande, yo pienso, por ejemplo, en Madrid... ¡ah, y en la cabeza de Miguel!. Además de las cosas que le pasaron allí, que también fueron grandes. La primera es una de las calles donde vivió: la de Santa María de la Cabeza... ¿dónde, si no?. Cuando le fui a visitar, acababan de trasladarse a ese piso y cuando me lo estaba enseñando se quejaba de lo que hay que mover en un traslado:
- ¿Ves, pa qué queremos este “pujavantis”? se lamentaba, dándole una patada a un baúl ... (ver texto completo)
Pues hala que os pongan en cuarentena y os manden pa casica a tomar tamiflu.
Ya podían, de momento, vamos al café que ya es más que hora. Hoy parece que está esto un poco más relajado. A ver si encuentro un rato. Hasta luego.
Pues los mocos se me han ido (¿por el hueco de una muela, quizá?) y no parece que hayan dejado secuela alguna. Eso sí, se confirma que una compañera de la planta de arriba tiene gripe A, que va antes que la B, como todo el mundo sabe.
Buenos días. En Cáceres tenemos 19º y en Zamora 7º. Sin comentarios.
Pues creo que no espero a que se me pase la anestesia pa cenar, porque tengo un hambre...
Ya me ha soltado el dentista. Me ha puesto un empaste a saber de qué material. Os cuento: cuando me tumbó en el sillón y se calzó los guantes de goma, se echó un aguce y se frotó las manos como para coger el pico. Al cabo de un rato de urgarme en un premolar, le pidió a la asistente que le quitara un ollejo de lenteja que tenía pegado en la punta de uno de esos instrumentos que te meten en la boca. Y yo con los ojos abiertos, a dolor vivo.
Bueno, pues si no entran las alubias, nos echaremos más de lo colorao, como decía Gúmer, y en paz. Por cierto, esta tarde tengo que ir a que me pongan un empaste... y empago, me falta una muela que me sacaron hace un par de años. Ya os contaré.
Hasta luego. Y por cierto no sé si será gripe A lo que tengo, pero lo que si sé es los mocos son A... esgalla. ¡Qué bárbaro!
No destaca precisamente por su timidez, pero para evitarle el sonrojo ni diremos su nombre ni su filiación, aunque me temo que, si lee esto, sea él el primero que levante el dedo, dándose por aludido.
Resulta que este amigo nuestro tenía un problema en la boca y para solucionarlo pidió cita en el dentista. Se la dieron para las seis de la tarde o algo así (si no quieres delatarte, no me corrijas). Como solía ser habitual, ese día no iba a ser menos y se lió de cañas con otro amigo de pueblo. Por ... (ver texto completo)
¡Este se atufa y deja de saludarnos lo mismo en el foro que en la calle!

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- ¿A que sé lo que ha comido hoy?.
-Bueno sí. ¿Se quiere usted quedar conmigo?. A ver ¿qué?.
- ¡Alubias!
- ¡Coño!. Y ¿cómo lo sabe?
-Porque ve aquí tiene una, indicó el médico enseñando la que había pillado en el hueco de una muela.
Una vez colocado en el sillón de torturas, el dentista le mandó abrir el “expediente”. Las primeras pesquisas no delataban nada anómalo, a pesar de que el investigador fruncía el ceño en cuanto notaba el rastro de alguna de las cañas ingeridas. Cuando la exploración ganó la suficiente profundidad, el dentista, llevado por su afición a series como C. S. I., quiso fardar de su capacidad observadora.
Resulta que este amigo nuestro tenía un problema en la boca y para solucionarlo pidió cita en el dentista. Se la dieron para las seis de la tarde o algo así (si no quieres delatarte, no me corrijas). Como solía ser habitual, ese día no iba a ser menos y se lió de cañas con otro amigo de pueblo. Por temor a alguna incompatibilidad con la más que probable anestesia del dentista, quiso ser muy prudente con la cantidad de alcohol. En lo que le falló la prudencia y la vigilancia, fue en el borrado de ... (ver texto completo)
Buenos días. Han dado 20º en Cáceres y 7º en Zamora. Ayer fue dar el parte y empezar ¡aaaatchis! ¡aaaatchis!. Agarré el moquero y no lo pude soltar en to'l día. Así tengo las napias, en carne viva.
De buena gana les metía mano, con esa pinta... Por fin han aparecido algunos descarriados. Vamos al tajo.
Buenos días. Pues hoy son 19º en Cáceres y 8º en Zamora. ¡Cricá, el méndigo!
Hoy, más que crónica, ha sido un suplemento dominical dedicado a las Pilares que nos lean. ¡Felicidades!
Acabó sus días sordo del todo, el pobre. Así que entre lo perro que era y sordera, cuando venía el coche de línea y estaba echado en medio de la plaza, terminaba pasándole por encima, y el perro sin inmutarse. ¡Animalico!