Su entierro fue uno de los momentos más solemnes y emotivos de la historia de la realeza europea durante el siglo XX.
Gracias a eso, Zita pudo regresar a Viena al menos para despedirse del pueblo que en su día la aclamó
A su muerte, casi toda la realeza europea acudió al entierro, que se celebró solemnemente en Viena.
Su exilio había acabado pocos años antes, gracias a la intervención del rey Juan Carlos I de España, a través de conversaciones con las autoridades de la República Austriaca.
Después de este tiempo continuó su vida errante, siempre intentando dar un futuro a su hijos. Finalmente ingresó en un convento, y allí esperó la muerte, que llegó en 1989.
Acudió en su ayuda el rey de España, Alfonso XIII, que acogió a Zita y a sus hijos en una villa del País Vasco: Lequeitio, donde estuvieron residiendo aproximadamente unos diez años.
Sucede que, en 1922, Zita quedó viuda, sola y embarazada por octava vez, literalmente pobre, ya que su marido murió estando en el exilio.
Su dignidad y honradez les había impedido sacar dinero durante la contienda, no pensando que podrían llegar a verse en la situación en que posteriormente se encontraron.
Siempre rechazaron las peticiones de abdicación, aunque al hacerlo, se vieron empujados a la mayor de las miserias. La antigua familia imperial no tenía ningún tipo de recurso en su exilio, que lo pasaron primero en Suiza y luego en Madeira.
Sin embargo, los acontecimientos les superaron. Perdida la guerra por su país, las potencias vencedoras fragmentaron el Imperio y a ellos les obligaron a exiliarse.
Se encontraron así, en mitad de una guerra, y con una responsabilidad que no esperaban.
Quiso el azar que ellos llegaran a ocupar el trono, debido al atentado en Sarajevo contra el heredero, el primo de Carlos.
Su familia intentó proporcionarle el mejor matrimonio posible, objetivo que lograron, o al menos lo parecía, al organizar su boda con el Archiduque Carlos de Habsburgo, sobrino del emperador Francisco José de Austria.
Zita de Borbón y Parma nació en 1892, en Lucca, donde su padre era el último duque reinante de la pequeña ciudad-estado italiana.
Además simboliza el fin del Imperio Austro-húngaro, un conglomerado artificial de pueblos centro-europeos. Unidos solamente por la Corona imperial. Todo este delicado equilibrio saltó por los aires durante la Primera Guerra Mundial.
Con ella termina la rama gobernante de los Habsburgo, la cual había reinado en distintas partes del continente durante los últimos 700 años.
Zita representa la decadencia de las monarquías europeas a lo largo del siglo XX.
Zita, la última emperatriz.
Demasiadas coincidencias ¿verdad?.
Con seguridad, sólo sabemos que su hijo Madmud II, conocido como el Reformador, declaró que su madre era extranjera, hablaba francés, tenía gustos europeos (champagne y vinos franceses) y un hecho importante: mientras Napoleón estuvo casado con Josefina (recordemos que era prima de Aimée) el Imperio turco fue su único aliado internacional, rompiendo relaciones con él al divorciarse
Una vez allí, llegaría a ser la favorita, cambiándose el nombre por el de Nachdill, que significa "huella del corazón", terminando siendo conocida como la sultana Validé al ser la madre del heredero.
El buque en el que regresaba a Europa sería atacado en el Mediterráneo por corsarios berberiscos y ella fue trasladada como esclava hasta Argel. Allí, llamando la atención por su belleza e inteligencia, pensaron enviarla como regalo al harén del sultán en Estambul.
¿Qué pruebas tenemos de ello?. No se tienen noticias de ella hasta que debido a la importancia internacional de su prima, emperatriz de Francia, se investiga su extraña desaparición. Se afirmó de forma extraoficial que Aimée se encontraba en Estambul, llegando hasta allí tras ser recogida de su naufragio por un barco mercante.
Desgraciadamente, pocas personas podrían dar fe de esto, y oficialmente, Estambul silenció el asunto, sin confirmarlo ni desmentirlo
En el año 1817, en Estambul, a la muerte de la sultana Validé (significa favorita, es decir, este título distinguía a la madre del heredero del trono) surgen los rumores sobre su posible nacionalidad francesa, mencionándose el nombre de Aimée.
Sin embargo, sólo hasta mucho tiempo después no se vuelve a tener noticias suyas. Entramos en el ámbito de la leyenda, ya que pocas pruebas tangibles quedan de lo que posiblemente sucedió después.
El caso es que a su vuelta de Francia, rumbo a Martinica, su barco naufraga y se da por desaparecidos a todos sus ocupantes, terminando aquí su historia oficial: muerta en un naufragio con catorce años.
Empecemos desde el principio. Aimée nace en 1771, en la Martinica francesa, siendo hija de la élite local; su infancia fue tranquila, y su formación excelente para la época, tanto que incluso viajó a Francia para completarla, al cuidado de sus familiares. Curiosamente su prima era Marie-Josephe Rose Tacher de la Pagerie, futura emperatriz Josefina, compartiendo juntas muchas horas de amistad.
Aimée era una simple hija de colonos en las Antillas francesas, sin embargo el destino quiso que terminara sus días en el harén de Estambul, siendo la madre del futuro sultán del Imperio turco. ¿Cómo sucedió este cambio tan drástico?.
La historia de Aimée es realmente un misterio. De ella solo nos queda un pequeño retrato de cuando tenía 14 años, momentos antes de su desaparición, siendo uno de esos personajes anónimos con el que no podemos evitar sorprendernos.
Aimée du Buc de Rivery: La favorita del Harén
El rey nunca se repuso de su pérdida y once años después fue a morir al castillo que era propiedad de su amada, a Beauté-sur-Marne.
El frío y las malas condiciones del viaje hicieron que muriera, por un “flujo de vientre”, a los pocos días de reunirse con él. Tenía solo veintisiete años. Su tumba se encuentra en la colegiata de Loches, está realizada en alabastro, y se la representa tumbada, con las manos unidas y vestida con uno de sus bellos trajes de hada.
De las relaciones amorosas de Agnes y Carlos VII resultaron tres hijas. Cuando ella se encontraba embarazada de nuevo, y el rey en plena campaña contra los ingleses en Normandía, decidió recorrer media Francia para ir a su encuentro.
Fue una época de prosperidad para el reino, guiado por varios consejeros cercanos a Agnes, y que supieron dirigir correctamente la política real
. La Corte pasó a ser brillante, ostentosa y donde primaba la búsqueda de los placeres sobre todo lo demás. La fama de la dama no solo se extendía por Francia, sino también por el resto de Europa: se hablaba de las telas de sus riquísimos trajes, de sus fantásticas joyas, de su forma de exhibir el escote, sus peinados, tocados,... Pasó a convertirse en un mito de la época, al cual todos querían criticar, y al mismo tiempo, imitar.
Agnes se relacionó con un importante comerciante de la época, Jacques Coeur, que la persuadió de que introdujera en la Corte la afición por el lujo y la ostentación, y así él saldría beneficiado porque esto generaría más consumo por parte de la Corte, hasta ahora poco dada a frivolidades y grandes lujos
También vivieron en Loches, donde Agnes tenía una bonita mansión. Aquí se haya expuesto un cuadro especialmente conocido, en el que ella sirvió de modelo para la imagen de la Virgen y en el que está mostrando un pecho. Fue pintado por Jean Fouquet.
Esto provocó un gran escándalo en Francia, ya que de esta forma se descubría claramente que era su amante. Esto al rey no le importó, ya que solo pensaba en estar junto a ella, y no se preocupaba por nada más.
A raíz de sus relaciones amorosas con Agnes, el rey cambió completamente. Irradiaba felicidad. Como no podía mantenerse alejado de ella, le regaló un castillo, el de Beauté-sur-Marne, en el Valle del Loira.
Y aquí entró en juego un factor sorpresa, ya que la propia casa d´Anjou facilitó las relaciones entre Carlos y Agnes, buscando la influencia en el rey a través de la amante, ya que no lo habían conseguido a través de la reina.
Corría el año 1443 y Agnes era una auténtica belleza: rostro redondeado, ojos dulces, boca pequeña, cabellos sedosos y, sobre todo, un cuello largo y recto, como el de un cisne. El rey, nada más verla, se dio cuenta de que era el amor de su vida.
Agnes Sorel nació en Picardía en el año 1422. Tenía veintiún años cuando conoció al rey y éste se enamoró perdidamente de ella
Carlos VII es el rey sin reino, al que consigue coronar Juana de Arco. De apariencia desgarbada y mirada melancólica, su vida era bastante triste y anodina, continuamente en guerra con los ingleses.
Murió joven y apenas se mantuvo al lado de Carlos VII durante siete años. Pero en este escaso período de tiempo consiguió extender su influencia sobre la sociedad francesa, y así todas las mujeres de la época la tuvieron como modelo a seguir.
Biografía insólita - Agnes Sorel - La favorita del rey Carlos VII
Aunque, eso sí, todos piensan que es un chico. No está preocupada por su belleza, lo que la convierte en una antítesis de las primeras princesas Disney. Y es que en los 60 años que median entre Blancanieves y Mulán, el papel de la mujer en la sociedad cambió bastante.
Qué princesa te gusta a tí más Ana? ó a ti te tengo que preguntar que madelman?
Aunque, eso sí, todos piensan que es un chico. No está preocupada por su belleza, lo que la convierte en una antítesis de las primeras princesas Disney. Y es que en los 60 años que median entre Blancanieves y Mulán, el papel de la mujer en la sociedad cambió bastante.
Es la última princesa Disney hasta la llegada de Tiana, 12 años después. Supuso toda una revolución, ya que por primera vez la protagonista de la historia desafiaba todas las leyes y se viste de hombre para salvar a su familia. Demuestra que puede hacerlo todo igual de bien y se convierte, por méritos propios, en una mujer de armas tomar.
Mulán, 1998
Basada en una hecho verdadero, es la primera película Disney que no tiene final feliz, algo que decepcionó a los niños aunque hizo las delicias de muchos mayores. Quizá una historia demasiado real...