Explica el significado de expresiones idiomáticas a tus hijos, la lentitud en asir las sutilezas del lenguaje puede ser un sufrimiento en situaciones sociales. Los niños pueden no tomar una broma (o tomarla lo suficientemente rápido) para reaccionar de forma apropiada. Ellos pueden entender mal direcciones o instrucciones. Como escolares y adolescentes ellos pueden no ser capaces de bromear con la misma gracia y facilidad que sus compañeros, hazle a tu hijo/a un gran favor traduciendo las expresiones idiomáticas por el/ella y explicando el significado más allá de lo literal.
Trabaja en el arte de la conversación. Tus intercambios con tu hijo/a pueden impulsar el desarrollo del lenguaje y darles una ventaja que de lo contrario el/ella puede no tener, a través de enseñarles como saber escuchar y como unirse a las conversaciones.
Inicia las conversaciones con tu hijo, escoge una hora y lugar cuando no hay distracciones atractivas. Pregunta acerca de cosas que le importan a el, amigos de la escuela, programas de televisión favoritos, juegos de video o computadora.
Cuando tu no entiendes algo que dice tu hijo/a, porque no es una oración completa o idea o no responde a tu pregunta y pregúntale a el/ella lo que quiere decir. Entonces reformula tu pregunta y su respuesta de forma que ella/el entienda la relación entre los dos.
Anima a tu hijo/a a que te haga preguntas (para que haga el intercambio de una conversación verdadera.) Halaga las preguntas que sean bien pensadas, en el tema o que use el idioma bien. Explica porque una pregunta es inapropiada, no expresada claramente o fuera del tema. Usa oraciones completas para dar tu respuesta.
Haz buen contacto visual y pídele a tu hijo/a que te mire cuando ella te esta hablando. Esta habilidad requiere de ambos auto confianza y auto conocimiento y normalmente toma mucha practica y tiempo el hacerlo bien, por lo que debes recompensar el pequeño éxito con el halago verbal.
Anima a tu hijo/a a mantener su cuerpo en control (no pateando la silla o haciendo ruido con sus dedos en la mesa) cuando el/ella esta hablando. Explica que la inquietud, el retorcerse y el hacer ruidos pueden interferir en la forma como el que escucha “oye”el mensaje.
Trabaja en tener de forma exitosa conversaciones largas. No te desanimes si primero las respuestas de tus hijos son en monosílabos y el/ella no puede aparecer con alguna pregunta. Tu puedes necesitar el redirigir el tema de conversación o el tratar de nuevo en un momento más oportuno.
Para una mejor concentración al estudiar
Establece tiempos limites cuando estudies. Divide las tareas grandes en unidades pequeñas y establece metas de tiempo para cada una, planifica descansos. Descubre tu tiempo de concentración optimo y no lo excedas. La mayoría de la gente necesita un descanso después de 45-55 minutos de estudio leyendo o después de 2 horas de ejercitar problemas. Pero si tu expectativa de concentración no es tan larga, planifica el trabajar dentro de los límites que sean cómodos para ti.
Mantente activo mentalmente. Conversa contigo mismo o mejor habla fuerte. Resume los puntos principales en una sección del texto que recién leíste, resume los pasos en el problema que recién resolviste, testeate a ti mismo sobre las notas que recién examinaste.
Varía tu actividad de estudio y enfoque del material. Lee un rato, entonces examina algunas notas y entonces crea ideas para alguna tarea o ensayo. Cuando sientes que tu concentración esta empezando a perderse toma un descanso y entonces cambia a otro tema. La concentración es mas elevada al comienzo de cada actividad nueva.
Monitorea tu concentración. Registra cada vez que descubras que tu mente esta desviándose. Esto te dará una forma de verificar si tu tiempo de atención esta mejorando. Establece una forma para examinar lo que haz aprendido al final de cada sesión de estudio. Trata de resumir las ideas principales o haz ejercidos sin mirar a tus apuntes.
No todo es real hasta que tus ojos lo ven
En realidad no todo lo que brilla es oro, ¿porque?
Porque estamos acostumbrados a emocionarnos a primera vista de las cosas o personas que conocemos sin llegar a conocernos.
hoy en día tenemos facilidad en la comunicación y entramos al Internet y nos conectamos, empezamos a chatear y hacemos creer o nos hacen creer que la persona del otro lado del monitor es así de linda como nos imaginamos.
Cuantas personas no han asistido a sus citas y se han encontrado con la decepción que la persona esperada no es la misma.
Es por eso que tengan en cuenta que primero hay que ver para creer y así no decepcionarnos en la primera oportunidad que tengamos que conocer a alguien en forma virtual.
Hoy en día las apariencias engañan y pongamos énfasis en que las cosas o personas tenemos que conocerlas bien.
Yo les digo a todos por igual que seamos inteligentes ante cualquier emoción de un encuentro fortuito virtual personal con las personas que dicen ser lo que son y en realidad no lo son.
Es para pensarlo y no se dejen engañar.
La fidelidad y perseverancia
En 1924 se celebraron los Juegos Olímpicos en Paris. Fue durante esta Olimpiada que Eric Liddell, el escocés volador, sorprendió a Inglaterra al negarse a correr la carrera de los 100 metros porque la competencia se realizaba en domingo, el día del Señor.
Liddell, estudiante de la Universidad de Edimburgo, se había distinguido por sus marcas primeramente en 1920, y pronto se convirtió en una superestrella. No era una exageración la descripción que hicieron de él: “El atleta más famoso, popular y amado que Escocia jamás había producido.”
La segunda característica que distinguía a Eric Liddell era su interés por los demás. Se cuenta que durante una de las carreras, él insistió en hablar con un corredor negro al que nadie dirigía la palabra. Además, se había formado el habito de estrechar la mano de sus oponentes y desearles lo mejor. Todo el mundo lo quería.
Liddell era una pieza importante del equipo olímpico británico en 1924. Cuando se hizo publico el programa de las competencias olímpicas, la carrera de los 100 metros apareció programada para un domingo. Liddell no trató de hacer de su posición una exhibición, solo explico con sencillez que él no participaría. Las autoridades británicas se horrorizaron. Le acusaron de traicionar a su país, pero Liddell permaneció firme en su decisión. Para él el respeto por el día dcl Señor era tan natural como el respirar, de manera que su decisión no fue algo difícil para él. Tenía el poder de perseverar y permaneció fiel a su decisión a pesar de toda oposición y critica.
En vez de correr los 100 metros, se propuso participar en la carrera de los 400 metros. Por lo general se creía que los atletas especializados en los 100 y 200 metros no destacaban en los 400 y 800 metros y, precisamente, el tiempo de Liddell en los 400 metros no era nada sobresaliente, El viernes 11 de julio de 1924, seis corredores competían en la carrera de los 400 metros. Eric Liddell ganó y batió también el record mundial dejándolo en 47,6 segundos.
Cuando Liddell volvió a Edimburgo fue recibido como un héroe. Al año siguiente, 1925, marcho a China donde sirvió como misionero el resto de su vida. En 1942, la provincia china
Donde él vivía, fue invadida por el ejército japonés. Liddell envió
a su esposa y a sus dos hijas al Canadá. Nunca llegó a conocer a
su tercera hija que nació poco después en aquel país, porque en
1943 fue internado en un campo de concentración. Allí se dedicó
a cuidar de las necesidades físicas y espirituales de sus compañeros de prisión hasta que falleció en 1945.
Cuando vi la película Carros de Fuego, que presenta la vida de Eric Liddell, me sentí atraído por el magnetismo de
persistencia. La perseverancia atrae. El punto cumbre de la película es cuando el Príncipe de Gales y las autoridades británicas pusieron en juego todas sus dotes persuasivas para convencerle de que corriera en domingo. Cuando él respondió que no lo haría en el día del Señor, un grupo de adolescentes que estaba viendo la película se puso de pie y aplaudió. Observaban sin respirar la historia de Liddell. Su perseverancia les impactó más que sus records mundiales.
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