EL ARREO DE LA MULA
Rubén López
Inocencio Grajales fue a parar a la cárcel sin que nadie supiera el porqué. ¿Cómo es eso, se preguntaban en el pueblo, de que un humilde caficultor fuera condenado a veinte años de prisión?
Su mujer, dedicada a la cestería, contó sobre los últimos días:
Inocencio madrugaba con el alba. Al poco rato, en la cocina se sentía un aroma de café molido y tostado. Aprontaba el canasto y recolectaba los frutos cereza, con la despulpadora separaba las semillas de ... (ver texto completo)
Rubén López
Inocencio Grajales fue a parar a la cárcel sin que nadie supiera el porqué. ¿Cómo es eso, se preguntaban en el pueblo, de que un humilde caficultor fuera condenado a veinte años de prisión?
Su mujer, dedicada a la cestería, contó sobre los últimos días:
Inocencio madrugaba con el alba. Al poco rato, en la cocina se sentía un aroma de café molido y tostado. Aprontaba el canasto y recolectaba los frutos cereza, con la despulpadora separaba las semillas de ... (ver texto completo)