Lancé a voleo el grano,
esos deseos rojos en las venas,
la explosión contenida de los besos,
el alma rastreando cada grieta
de escapadas posibles,
la mente audaz, la voluntad sedienta.
Todo quebró sus puertas, sus amarras,
en busca de ancha, productiva tierra
esos deseos rojos en las venas,
la explosión contenida de los besos,
el alma rastreando cada grieta
de escapadas posibles,
la mente audaz, la voluntad sedienta.
Todo quebró sus puertas, sus amarras,
en busca de ancha, productiva tierra
Parte del grano descendió entre espinos;
creció, pero alcanzó muerte sangrienta,
desgarrado su tallo
por maquiavélicas agujas negras.
Aún quedan cicatrices en el alma,
y con dolor la mente lo recuerda.
creció, pero alcanzó muerte sangrienta,
desgarrado su tallo
por maquiavélicas agujas negras.
Aún quedan cicatrices en el alma,
y con dolor la mente lo recuerda.