Mensajes enviados por Victoria Serna,:

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés

Érase una vez un médico

orgulloso de su ciencia,

hinchado de vanidad,
... (ver texto completo)
Que quien es feliz?, um, ¡a saber!
Yo tengo una espinita y no es otra que llevo sin saludaros algún tiempo. Así que un fuerte abrazo.
VICTORIA, ROSAS, LUCIA, LAS MATAS,.......
Elmaestro se que estas muy atareado, ya sabes que se te hecha demenos
Cuidate y ya llegaran tiempos mejores
Feliz noche
Un besoooooooooooooooooo
MUACKSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Hola viky, ya casi pasado el dia, bueno, pero podia haber sido mejor.. un besote.
Buenas noches Manoli, animos que ya sabes hay dias que como yo digo mejor durmiendo,
Feliz noche
Un besazoooooooooooooooooo
Feliz de lo que queda del día Victoria, espero que hayas entrado con buen pie el año nuevo, y espero que te echen muchas cosas los reyes.......
Un abrazoooooo!:::::.........
Buenas noches Carmelo, yo si lo pase muy bien y tu espero que tambien, y el nuevo año ¿Trabajando verdad?
yo aqui sigo igual, y esperando a que alquien se decida a hacer algo por mi hombro
Que los Reyes te traigan lo que tu mas desees
Feliz noche
Un abrazooooooooooooooooooo
jobar, pues la mía se ha desgastado un poco.
Jjaajajajaj pero se convirtio en oro
Un besazooooooooooooooo
Hola, Victoria.
Solo un momento tengo disponible para desearte muy buenas noches.

UN BESAZOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOO.
Hola Elmaestro
Gracias por dedicarme estos momentos
Que tengas una feliz noche y no trabajes tanto
Un besoooooooooooooooooooo
MUACKSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Muy temprano, a la mañana siguiente, el príncipe se presentó en casa de Cenicienta y dijo a la madrastra:

- La otra noche vi que mi pequeña bailarina desaparecía en tu jardín. ¿Es aquí donde vive?

La madrastra sonrió de gusto y sus dos orgullosas hijas se ruborizaron y empezaron a hacer las más extrañas muecas, de tantas esperanzas como tenían.

- He aquí algo que se le perdió anoche -dijo el príncipe, sacando el zapatito de su bolsillo-; sólo será mi novia aquella muchacha que pueda calzárselo.

Las ... (ver texto completo)
Cenicienta había escuchado esta conversación desde la cocina y, entretanto, no había perdido el tiempo. Se había lavado, restregado y sacudido las cenizas del pelo. Al entrar, bajó modestamente la cabeza, hizo una pequeña reverencia y fue a sentarse en la silla que le ofrecía el príncipe. Se quitó el grueso zapatón de madera, extendió su gracioso piececito y se calzó con toda naturalidad el minúsculo zapato de oro. Luego alzó tímidamente la cabeza, y cuando el príncipe vio su bello rostro y se miró en sus bondadosos ojos resplandecientes, exclamó:

- ¡Cómo pude equivocarme! ¡Ésta sí que es mi propia, mi verdadera y única princesita!

En ese momento se escuchó un zumbido y un rumor que parecía de alas, y nadie supo cómo, pero los harapos de Cenicienta desaparecieron y apareció vestida con sus magníficas ropas de fiesta. La madrastra y sus dos orgullosas hijas se quedaron mudas de asombro y furia. El príncipe las dejó rezongando y rechinando los dientes, y salió con Cenicienta de la mano. La alzó junto a sí sobre el caballo y ya se alejaban alegremente cuando, al pasar bajo el árbol, oyeron el arrullo de la paloma:

- ¡Esta sí que es la novia para ti!

Enseguida bajó revoloteando a posarse en el hombro de Cenicienta, y los tres juntos: el príncipe, la princesa y su paloma mágica, cabalgaron lejos, muy lejos, hacia un delicioso castillo donde vivieron muy felices el resto de sus días. ... (ver texto completo)
Cuando entró, se acallaron todos los rumores, y el príncipe, rindiéndose a su hechizo, dobló la rodilla y le besó la mano. No quiso apartarse de su lado en toda la noche; su sonrisa era tan alegre, y bailaba con tanto gusto, que Cenicienta, sintiéndose más feliz de lo que cabe decir en palabras, se olvidó por completo del tiempo. Faltaba sólo un minuto para las doce cuando zafó ágilmente sus manos de los dedos del príncipe y, escabulléndose entre los invitados, se precipitó por las anchas escaleras ... (ver texto completo)
Muy temprano, a la mañana siguiente, el príncipe se presentó en casa de Cenicienta y dijo a la madrastra:

- La otra noche vi que mi pequeña bailarina desaparecía en tu jardín. ¿Es aquí donde vive?

La madrastra sonrió de gusto y sus dos orgullosas hijas se ruborizaron y empezaron a hacer las más extrañas muecas, de tantas esperanzas como tenían.

- He aquí algo que se le perdió anoche -dijo el príncipe, sacando el zapatito de su bolsillo-; sólo será mi novia aquella muchacha que pueda calzárselo.

Las ... (ver texto completo)
La tercera noche, después que la malvada madrastra y sus dos orgullosas hijas se hubieron marchado, con su tintineo y su rumor de colas, Cenicienta se paró, como siempre que necesitaba, debajo de su querido arbolito y dijo:

- ¡Arbolito querido de tu ramaje llueva pronto un vestido todo de encaje!

Apenas había acabado de decir estas palabras cuando un vestido revoloteaba hacia ella desde las ramas, un vestido hermosísimo, como si estuviera hecho con rayos de sol. De lo alto bajó también flotando ... (ver texto completo)
Cuando entró, se acallaron todos los rumores, y el príncipe, rindiéndose a su hechizo, dobló la rodilla y le besó la mano. No quiso apartarse de su lado en toda la noche; su sonrisa era tan alegre, y bailaba con tanto gusto, que Cenicienta, sintiéndose más feliz de lo que cabe decir en palabras, se olvidó por completo del tiempo. Faltaba sólo un minuto para las doce cuando zafó ágilmente sus manos de los dedos del príncipe y, escabulléndose entre los invitados, se precipitó por las anchas escaleras ... (ver texto completo)
El príncipe se sentía en extremo feliz, pero con gran disgusto suyo la bailarina volvió a escapársele un poco antes de la medianoche. Esta vez alcanzó a verla cuando se le escurría por la puerta. Corrió tras ella, pero la fugitiva conocía el camino y él lo ignoraba. A menudo la perdía de vista mientras volaba aquí y allá entre las calles oscuras, pero no se desanimaba por eso. Todavía alcanzó a vislumbrarla en el momento en que se deslizaba por el patio de la casa, pero estaba todo tan oscuro, que ... (ver texto completo)
La tercera noche, después que la malvada madrastra y sus dos orgullosas hijas se hubieron marchado, con su tintineo y su rumor de colas, Cenicienta se paró, como siempre que necesitaba, debajo de su querido arbolito y dijo:

- ¡Arbolito querido de tu ramaje llueva pronto un vestido todo de encaje!

Apenas había acabado de decir estas palabras cuando un vestido revoloteaba hacia ella desde las ramas, un vestido hermosísimo, como si estuviera hecho con rayos de sol. De lo alto bajó también flotando ... (ver texto completo)
¿Quién sería esa pequeña belleza misteriosa -dijo la madrastra-, y por qué desaparecería tan de repente?.

- Nadie lo sabe -dijo la mayor de sus hijas-. Yo, por mi parte, me alegro de que se fuera. ¿Quién iba a tener la menor oportunidad si llega a quedarse?

- Estoy de acuerdo contigo -dijo la otra-. Pero, de todos modos, me gustaría saber de dónde vino.

¡Quién iba a decirles que la misteriosa doncella había salido de su propia casa y que, en aquel momento, vestida de harapos, dormía entre ... (ver texto completo)
El príncipe se sentía en extremo feliz, pero con gran disgusto suyo la bailarina volvió a escapársele un poco antes de la medianoche. Esta vez alcanzó a verla cuando se le escurría por la puerta. Corrió tras ella, pero la fugitiva conocía el camino y él lo ignoraba. A menudo la perdía de vista mientras volaba aquí y allá entre las calles oscuras, pero no se desanimaba por eso. Todavía alcanzó a vislumbrarla en el momento en que se deslizaba por el patio de la casa, pero estaba todo tan oscuro, que ... (ver texto completo)
En cuanto al príncipe, no tuvo ojos para nadie más desde que la vio. La tomó de la mano y no se separó de su lado en toda la noche. A los que quisieron bailar con ella los apartó diciendo:

- Lo siento mucho, pero esta pequeña bailarina es mía.

Cenicienta era muy feliz; pero sabía que su dicha no iba a durar mucho tiempo. La paloma le había advertido que sus encantadores vestidos desaparecían al toque de medianoche; de modo que, a partir de las doce menos cuarto, Cenicienta no se vio por ninguna ... (ver texto completo)
¿Quién sería esa pequeña belleza misteriosa -dijo la madrastra-, y por qué desaparecería tan de repente?.

- Nadie lo sabe -dijo la mayor de sus hijas-. Yo, por mi parte, me alegro de que se fuera. ¿Quién iba a tener la menor oportunidad si llega a quedarse?

- Estoy de acuerdo contigo -dijo la otra-. Pero, de todos modos, me gustaría saber de dónde vino.

¡Quién iba a decirles que la misteriosa doncella había salido de su propia casa y que, en aquel momento, vestida de harapos, dormía entre ... (ver texto completo)
Pero Cenicienta no se puso entonces a llorar y a lamentarse, como podría suponerse, sino que se convirtió en la muchacha más atareada que se haya visto nunca. Se lavó la cabeza hasta dejársela sin una sola ceniza, y luego se peinó el pelo de modo que le rodeaba la cara como una nube de oro. Luego se bañó, y se frotó y restregó hasta quedar radiantemente limpia. ¡Quién iba a imaginar nunca que no era más que una pobre cocinerita que dormía entre las cenizas y los rescoldos de la chimenea! En cuanto ... (ver texto completo)
En cuanto al príncipe, no tuvo ojos para nadie más desde que la vio. La tomó de la mano y no se separó de su lado en toda la noche. A los que quisieron bailar con ella los apartó diciendo:

- Lo siento mucho, pero esta pequeña bailarina es mía.

Cenicienta era muy feliz; pero sabía que su dicha no iba a durar mucho tiempo. La paloma le había advertido que sus encantadores vestidos desaparecían al toque de medianoche; de modo que, a partir de las doce menos cuarto, Cenicienta no se vio por ninguna ... (ver texto completo)
Aquello la irritó tanto, que dijo de muy mal humor:

- No puedes ir de ninguna manera. Ni tienes vestido, y, además, es imposible que bailes con esos pies tan toscos.

Las lágrimas rodaron por las mejillas de Cenicienta, y tanto le rogó, que por fin la madrastra le dijo:

- Muy bien. Te daré otra oportunidad. Esta vez tendrás que limpiar dos cazuelas de lentejas en una sola hora - y se marchó diciendo que aquello la mantendría entretenida hasta que ya ella y sus hijas estuviesen camino de la ... (ver texto completo)
Pero Cenicienta no se puso entonces a llorar y a lamentarse, como podría suponerse, sino que se convirtió en la muchacha más atareada que se haya visto nunca. Se lavó la cabeza hasta dejársela sin una sola ceniza, y luego se peinó el pelo de modo que le rodeaba la cara como una nube de oro. Luego se bañó, y se frotó y restregó hasta quedar radiantemente limpia. ¡Quién iba a imaginar nunca que no era más que una pobre cocinerita que dormía entre las cenizas y los rescoldos de la chimenea! En cuanto ... (ver texto completo)
¡Cu-curru-cú! ¿Qué quieres tú?.

Y Cenicienta le dijo:

- ¡Lléname la cazuela, vuela que vuela!

Y allá se fue volando la paloma y con ella todos los pájaros del cielo. Arriba y abajo, se movían las cabecitas mientras recogían las lentejas. «Pic-pec, pic-pec, pic-pec!» hacían los pájaros, y en un instante estuvieron todos los granos buenos en la cazuela. Pronto echaron a volar y desaparecieron, mientras Cenicienta se apresuraba a llevar a su madrastra la cazuela llena de lentejas.
Aquello la irritó tanto, que dijo de muy mal humor:

- No puedes ir de ninguna manera. Ni tienes vestido, y, además, es imposible que bailes con esos pies tan toscos.

Las lágrimas rodaron por las mejillas de Cenicienta, y tanto le rogó, que por fin la madrastra le dijo:

- Muy bien. Te daré otra oportunidad. Esta vez tendrás que limpiar dos cazuelas de lentejas en una sola hora - y se marchó diciendo que aquello la mantendría entretenida hasta que ya ella y sus hijas estuviesen camino de la ... (ver texto completo)
LA CENICIENTA

Por

Charles Perrault

Había una vez un hombre muy rico que perdió a su esposa y quedó solo en el mundo con su pequeña hija. Por más que se sintieran muy tristes y solitarios, los dos vivieron reponiéndose de la dolorosa pérdida. Pero al realizar un un viaje a otra comarca, el hombre conoció a una mujer y se casó de nuevo, y desde entonces las cosas cambiaron para la niña.

La nueva esposa trajo consigo a sus dos hijas que eran tan orgullosas como poco agraciadas. En cuanto ... (ver texto completo)
¡Cu-curru-cú! ¿Qué quieres tú?.

Y Cenicienta le dijo:

- ¡Lléname la cazuela, vuela que vuela!

Y allá se fue volando la paloma y con ella todos los pájaros del cielo. Arriba y abajo, se movían las cabecitas mientras recogían las lentejas. «Pic-pec, pic-pec, pic-pec!» hacían los pájaros, y en un instante estuvieron todos los granos buenos en la cazuela. Pronto echaron a volar y desaparecieron, mientras Cenicienta se apresuraba a llevar a su madrastra la cazuela llena de lentejas.
Las dos mayores quedaron encantadas con sus lujosos regalos y muy pronto empezaron a pavonearse delante del espejo, acicalándose y adornándose como era propio de tan vanidosas criaturas. También a Cenicienta le gustó su modesto regalo, y fue a plantarlo en el jardín que había detrás de la casa. Todos los días se ocupaba del brote, así que creció y creció hasta convertirse en un pequeño árbol.

Cierto día llegó una paloma e hizo en el árbol su nido. Revoloteó entre las ramas, se posó en los pequeños ... (ver texto completo)
LA CENICIENTA

Por

Charles Perrault

Había una vez un hombre muy rico que perdió a su esposa y quedó solo en el mundo con su pequeña hija. Por más que se sintieran muy tristes y solitarios, los dos vivieron reponiéndose de la dolorosa pérdida. Pero al realizar un un viaje a otra comarca, el hombre conoció a una mujer y se casó de nuevo, y desde entonces las cosas cambiaron para la niña.

La nueva esposa trajo consigo a sus dos hijas que eran tan orgullosas como poco agraciadas. En cuanto vieron que la belleza de la pequeña las opacaba, se disgustaron mucho, y decidieron deshacerse de ella.

- « ¿Por qué vamos a permitir que la muy tonta se siente en la sala con nosotras?·» - se dijeron-. « ¡Que se gane la vida trabajando! No sirve más que para la cocina. Pues ¡que cocine!»

Le quitaron sus bonitas ropas y la vistieron con unos pobres harapos y unos zapatos rotos. La obligaron a vivir en la cocina, y la hicieronon trabajar duramente. Tenía que levantarse con el alba, encender el fuego, traer agua, cocinar la comida y lavar la ropa. ¡Y eso no era todo! Por la noche, después de un largo día de trabajo, la pobre criatura ni siquiera tenía una cama donde dormir. Para abrigarse del frío se acostaba en el hogar entre las cenizas y los rescoldos, y, por esta razón, comenzaron a llamarle Cenicienta.

Cierto día en que el padre se preparaba para ir a la feria, preguntó a las dos mayores qué deseaban que les trajese.

- Lindos vestidos- respondió una de ellas.

- Joyas- dijo la otra.

- ¿Y a ti, Cenicienta?- preguntó luego -. ¿Qué te gustaría?

- Tráeme, papá -contestó ella-, un fresco y verde brote de avellano; el primer brote que te roce el sombrero en el camino de regreso.

Compró el hombre en la feria ricos vestidos y resplandecientes joyas para los dos mayores; y, de vuelta, mientras cabalgaba por un estrecho camino del bosque, un fresco brote de avellano se quebró al rozar con su sombrero, al que hizo caer.

- ¡Vaya, vaya, por poco me olvido! -dijo el padre mientras arrancaba la ramita-. ¡Si es lo que me pidió la pequeña Cenicienta!

Las dos mayores quedaron encantadas con sus lujosos regalos y muy pronto empezaron a pavonearse delante del espejo, acicalándose y adornándose como era propio de tan vanidosas criaturas. También a Cenicienta le gustó su modesto regalo, y fue a plantarlo en el jardín que había detrás de la casa. Todos los días se ocupaba del brote, así que creció y creció hasta convertirse en un pequeño árbol.

Cierto día llegó una paloma e hizo en el árbol su nido. Revoloteó entre las ramas, se posó en los pequeños tallos y arrulló suavemente. Cenicienta se encariñó con ella, pues era la única amiga que tenía. Le daba migajitas y semillas, y la paloma cantaba agradecida: « ¡cucurru-cú, cu-curru-cú!»

Y sucedió que, por orden del rey, una gran fiesta iba a celebrarse en el palacio real. Debía durar tres días y tres noches, y todas las muchachas del reino fueron invitadas para que el príncipe escogiese su novia entre ellas. ¡Qué conmoción había en todas las casas! Todas las jóvenes del país estaban impacientes y llenas de esperanza, pero las más inquietas eran las dos hermanastras de Cenicienta. Se habían propuesto deslumbrar al príncipe costase lo que costase, y desde varias semanas antes de la fiesta ya se ajetreaban corriendo de aquí para allá con sus preparativos.

Por fin llegó el primer día de fiesta y las dos hermanas empezaron a vestirse para el baile. Les tomó toda la tarde. Cuando terminaron, valía la pena verlas. De seda y satén eran sus vestidos. Los polisones les quedaron bien abombados, sus corpiños estaban cargados de filigranas; y mientras por sus sayas pululaban y revoloteaban los lazos y los volantes, era de ver cómo los faralaes les adornaban las mangas. Llevaban campanitas que tintineaban y anillos que resplandecían, ¡y rubíes, y perlas, y alita de pájaro! Se embadurnaron las pecas y se taparon las cicatrices con diminutas lunas y estrellas y corazones. Se empolvaron el pelo y se lo empingorotaron tan alto como pudieron con plumas y flechas enjoyadas. A última hora llamaron a Cenicienta para que les hiciera los bucles, les atara los lazos del corpiño y les limpiara los zapatos. Cuando la pobre muchachita se enteró de que iban a una fiesta en el palacio del rey, le resplandecieron los ojos y preguntó a su madrastra si no podría ir ella también.

- ¿, Tú? -chilló la mujer- ¿Toda llena de polvo y ceniza, y todavía quieres ir al baile? ¡Pero si no sabes bailar, y además no tienes vestidos!

Pero Cenicienta rogó y rogó, y por fin la madrastra, para salir de ella, le dijo:

- Bueno, mira lo que voy a hacer. Echaré una cazuela de lentejas en la ceniza, y si en dos horas puedes recoger las que estén buenas y ponerlas otra vez en la cazuela, te dejaré ir.

Cenicienta sabía muy bien que no podría hacerlo nunca por sí sola, pero también sabía una cosa que nadie más sabía; y es que su arbolito era un avellano mágico, y la palomita un hada. Así que fue a colocarse debajo de las ramas y dijo suavemente:

- ¡Palomita y consuelo, mi hada querida, con las aves del cielo ven enseguida!

A lo que contestó la paloma: ... (ver texto completo)
Cierto día en que el padre se preparaba para ir a la feria, preguntó a las dos mayores qué deseaban que les trajese.

- Lindos vestidos- respondió una de ellas.

- Joyas- dijo la otra.

- ¿Y a ti, Cenicienta?- preguntó luego -. ¿Qué te gustaría?

- Tráeme, papá -contestó ella-, un fresco y verde brote de avellano; el primer brote que te roce el sombrero en el camino de regreso.
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Las dos mayores quedaron encantadas con sus lujosos regalos y muy pronto empezaron a pavonearse delante del espejo, acicalándose y adornándose como era propio de tan vanidosas criaturas. También a Cenicienta le gustó su modesto regalo, y fue a plantarlo en el jardín que había detrás de la casa. Todos los días se ocupaba del brote, así que creció y creció hasta convertirse en un pequeño árbol.

Cierto día llegó una paloma e hizo en el árbol su nido. Revoloteó entre las ramas, se posó en los pequeños ... (ver texto completo)
LA CENICIENTA

Por

Charles Perrault

Había una vez un hombre muy rico que perdió a su esposa y quedó solo en el mundo con su pequeña hija. Por más que se sintieran muy tristes y solitarios, los dos vivieron reponiéndose de la dolorosa pérdida. Pero al realizar un un viaje a otra comarca, el hombre conoció a una mujer y se casó de nuevo, y desde entonces las cosas cambiaron para la niña.

La nueva esposa trajo consigo a sus dos hijas que eran tan orgullosas como poco agraciadas. En cuanto ... (ver texto completo)
Cierto día en que el padre se preparaba para ir a la feria, preguntó a las dos mayores qué deseaban que les trajese.

- Lindos vestidos- respondió una de ellas.

- Joyas- dijo la otra.

- ¿Y a ti, Cenicienta?- preguntó luego -. ¿Qué te gustaría?

- Tráeme, papá -contestó ella-, un fresco y verde brote de avellano; el primer brote que te roce el sombrero en el camino de regreso.
... (ver texto completo)
LA CENICIENTA

Por

Charles Perrault

Había una vez un hombre muy rico que perdió a su esposa y quedó solo en el mundo con su pequeña hija. Por más que se sintieran muy tristes y solitarios, los dos vivieron reponiéndose de la dolorosa pérdida. Pero al realizar un un viaje a otra comarca, el hombre conoció a una mujer y se casó de nuevo, y desde entonces las cosas cambiaron para la niña.

La nueva esposa trajo consigo a sus dos hijas que eran tan orgullosas como poco agraciadas. En cuanto vieron que la belleza de la pequeña las opacaba, se disgustaron mucho, y decidieron deshacerse de ella.

- « ¿Por qué vamos a permitir que la muy tonta se siente en la sala con nosotras?·» - se dijeron-. « ¡Que se gane la vida trabajando! No sirve más que para la cocina. Pues ¡que cocine!»

Le quitaron sus bonitas ropas y la vistieron con unos pobres harapos y unos zapatos rotos. La obligaron a vivir en la cocina, y la hicieronon trabajar duramente. Tenía que levantarse con el alba, encender el fuego, traer agua, cocinar la comida y lavar la ropa. ¡Y eso no era todo! Por la noche, después de un largo día de trabajo, la pobre criatura ni siquiera tenía una cama donde dormir. Para abrigarse del frío se acostaba en el hogar entre las cenizas y los rescoldos, y, por esta razón, comenzaron a llamarle Cenicienta. ... (ver texto completo)
La ambición es la única potencia que puede luchar contra el amor. Cibber
La alternación fecunda el suelo de la democracia. W. Churchill
La ambición es el estiércol de la gloria. Pietro Arentino
La alegría y el amor son dos alas para las grandes acciones. Goethe
La alternación fecunda el suelo de la democracia. W. Churchill
La alegría y el amor son dos alas para las grandes acciones. Goethe
La alegría es de uno; el placer, de las cosas. Piterbarg
Muchas gracias, Victoria:
Unicamente lo que hago es corresponder, no se si lo logro, con todo lo que me brindas.
Muchas gracias, reitero.
No solo te las doy yo. Tambièn me permito transmitìrtelo en nombre de todos los amigos que usamos el foro de BERNUY DE COCA y el resto de los foros de PUEBLOS DE ESPAÑA.
Es un placer contar con tù inestimable colaboraciòn.
Bueno. Ahora lo que resta es poder culminar las Fiestas Navideñas de una manera total. Solo resta por celebrar la llegada de SS. MM. los ... (ver texto completo)
Buenas noches Jose Luis,
Te deseo una feliz noche y un buen descanso
Ya queda menos para que disfrutes de la llegada de los Reyes, y ver disfrutar a tus nietos, los niños con su inocencia es lo mas bonito,
Un besooooooooooooooooo y hasta mañana
La abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen, y la carestía, aun de las malas, se estima en algo. Miguel de Cervantes
La acción es la mejor respuesta. G. Hernert
Juzgar los hechos amargos con sesgo optimista equivale a no habernos enterado debidamente de ellos. José Ortega y Gasset
La abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen, y la carestía, aun de las malas, se estima en algo. Miguel de Cervantes
Juicio no es el conocimiento de las leyes fundamentales; es saber cómo aplicar a ellos un conocimiento. Charles Gou
Juzgar los hechos amargos con sesgo optimista equivale a no habernos enterado debidamente de ellos. José Ortega y Gasset
Juicio no es el conocimiento de las leyes fundamentales; es saber cómo aplicar a ellos un conocimiento. Charles Gou
Muy interesante en mi pueblo lo hacen de otra manera,,,, bueno solo hacian morcillas, al menos es lo que yo recuerdo
Eugenio solo unos poquitos,,,,, estais muy guapos
que caldera mas chulaaaaaaa en una como esta mi madre cocia las morcillas
Que fotos mas bonitas de mi epoca asi lo hacian en mi pueblo, y luego los raspaban con un cuchillo, yo tengo una foto. pero no la puse en el foro
viki buenas tardes guapa
como estas
Buenas noches Fina yo estoy bien gracias, intentando contestar a los amigos, como tu son ya muchos meses saludandonos
Un beso y a ser feliz
Hola A. M. A. encantada de conocerte y a squir con tus bonitas cosas que sabes me encantan
Feliz noche, y cuidate mucho
Un besoooooooooooooooooo
hola vitori feliz año con un poco de rretraso lo hentendeis un beso rufi agur
Buenas noches Rufi, a ser feliz,, un besoooooooooooooooooo
Hola amiga Victoria, en esta ocasión el bonito poema que nos brindas es de total actualidad, seguiremos sus enseñanzas, por lo menos en la parte que aún queda pendiente.
Un beso guapa.
Hola Jara, gracias por tus saludos y me alegro de que te gustara el poema
Feliz tarde y a ser feliz
Un besooooooooooooooo
Yo VICTORIA, me lio en las rebajas, no se comprar. Hay personas que encuentran mil cosas y baratas, yo las veo todas iguales y eso que he sido vendedor. Hasta Mañana
Yo Antonio soy como tu asique mejor ni me hacerco, ya que lo que me custa no hay mi talla y hay muchas cosas pasadas de moda
Feliz noche y hasta mañana
Rosas ya ves en eso estaba yo pensando, asique a cuidarse mucho
Un besoooooooooo
Buenas tardes victoria, da gusto todos los días hay alguno que te desea un nuevo día y que lo pases bien, yo también te mando mis mejores deseos para ti y los tuyos, pasa buena tarde y te mando un abrazo desde Oyon.
Buenas tardes Teo
Gracias que tengas una tarde muy feliz
Un abrazooooooooooooooo
Victoria, FELIZ AÑO, muy bonito y apropiado para estas fechas y para cualquier fecha del año.
Un beso.
Buenas tardes Pepi, gracias y un feliz año para ti y tu familia
Un besoooooooooooooooooooo
Rosas, la verdad es que yo nunca lo llame, tengo muy cerca el hospital de San Pablo, y tanto mi marido como para mi hija preferia hacercarme al hospital, yo gracias a dios no tengo nunca fiebre, y con unas pastillas se me suele pasar, son de omopatia y me funcionan,
Si mañana no estas mejor acercate al centro de salud,
Un besooooooooooo
Antonio muy bonito,
Aqui las rebajas aun no empezaron pero, no son mi pasion tanta gente me pone de los nervios y no suelo ir
Feliz tarde
Un abrazoooooooooooooooooooo
Buenas tardes Pedro Miquel, feliz año para ti y tu familia,
Sabes yo tambien vivo en Barcelona hace muchos años,
Feliz tarde y animo a sequir poniendo esas fotos tan bonitas
Un fuerte abrazoooooooooooooooo
Rosas, si es gripe lo ideal es estar descansando, pero mejor ir al medico y si no puedes llamalo y que te visite en casa, lo que tomas esta bien,
Cuidate mucho y descansa
Feliz tarde
Un besooooooooooooooo
Muy buenas tardes Vctoria, hoy estoy un poco mas pronto, para decirte que es un placer poder entrar al foro, para poder leer estos preciosos poemas que tu nos pones, nosdan alegria y ganas de mirar a ver que nos mandas cada dia recibe un fuerta abrazo de toda la familia Cagide
Buenas tardes Ramon,,, ayer se me paso contestarte, tu aunque tarde entras a saludar gracias,
Mucha felicidad para ti y tu familia que sois estupendos
Un fuerte abrazooooooooooooooo
Rosas no lo sabia que estuvieras mala, cuidate, y descansa, ya se que la cama cansa mucho pero, no te canses, y haz lo que te diga el medico,
Por aqui tambien hay pasa de gripe, en casa de momento estamos bien,,,, tocare madera
Ponte buena que llegan los Reyes,
Feliz tarde y a cuidarte mucho
U besoooooooooo
! Hola Victoria! No se si te saludé esta mañana por Moncalvillo, que por cierto, lo tenía anotado.! ha mi memoria! Hoy creo que no sería capaz de escribir nada.
aunque ya esta mañana dejé algo por el lugar mencionado.
Abrazos.
Buenas tardes Libertad
Que tengas una tarde muy feliz y gracias por tus saludos
Un besooooooooooooooo
Buenas tardes Jacqueline, bonito escrito,
Felicidades Ñirre, que tengas un feliz dia y que cumplas muchos mas,
Feliz tarde Jack, y a ser feliz
Un besoooooooooooooooooo