¿por qué solitario lloras?
¿De qué congoja importuna
tan sin cesar te querellas?
¿Qué desdicha a las estrellas
cuentas, y a la blanca luna?
¿De tu consorte fïel
te privó plomo encendido?
O ¿no hallaste, vuelto al nido,
tus dulces hijos en él?
Y, aunque tu idioma no entiendo,
harto conocer se deja
que es sentidísima queja
esa que estás repitiendo.
En estas tranquilas horas,
en las que yace la vida
en alto sueño sumida,
pues que hagan lo que quiran, con no hacerles caso todo solucionado
Es lo que he hecho pasar y poner refranes
no le voy a contestar, no merece la pena
Ya te lo dije yo viste como todos hacen lo mismo
Así la flor se querella
con modo tierno y sencillo,
más el crüel pajarillo
no tornó a acordarse de ella.
Doncella incauta en amor,
bella y simple cual las flores,
cuenta, con que te enamores
de algún galán picaflor,
que, volando sin cesar
de flor en flor con fortuna, ... (ver texto completo)
¡Mas ay! que tengo infeliz
inmóvil clavado el pie,
y aprisionada se ve
del suelo mi honda raíz.
Cuando me maten congojas,
¡lleve el viento noche y día
haciéndote compañía
mis enamoradas hojas!»
Pero desoyes crüel
mis quejas y vivo anhelo,
siguiendo tu raudo vuelo
por el florido vergel.
¡Ah! ¡quién, de hojas en lugar
alas como tú tuviera
para seguirte doquiera
que te pluguiera volar!
Hoy de tu odio en el exceso,
a todas besando vas,
y a mí triste, a mí no más
me exceptúas de tu beso.
Deja ya tanto desdén,
no me des pena tan fuerte,
y aunque hubieres de volverte
luego al punto, al menos ven.
¿Por qué en mis hojas, por qué
a columpiarte no vienes?
¿Has olvidado que apenas
abrí mi tierno capullo
de las auras al arrullo
que me halagaban serenas,
viniste a posar en él,
y a besarme, de amor lleno,
hasta apurar de mi seno
la sustentadora miel?
Y al verle pasar a veces,
en tristes voces así
se le quejaba: « ¡Ay de mí!»
¿Por qué, mi bien, me aborreces?
¿Qué te hice? ¿Estos desdenes
te ha merecido mi fe?
Mas, como es aquél al par
de mariposa inconstante,
no tardó la flor amante
su esquivez en lamentar.
De un pintado picaflor,
de los campos maravilla,
una incauta florecilla
se prendó con loco amor.
Cuando el osado Castellano vino,
por los remotos mares de Occidente,
donde nunca ni el Griego ni el Latino
llegaron con las alas de la mente,
hizo grande entre todos tu destino,
pues te habla el portentoso continente,
Edén segundo, cielo de la tierra,
que el porvenir del universo encierra.
El mundo en verte celebrar se asombre
cuanto tus voces no cantaron antes:
ven a cantar la libertad del hombre,
merecedora de que tú la cantes;
si a grandes héroes diste ya renombre,
otros aquí te esperan más gigantes,
y cuales nunca celebró el idioma
de Grecia libre y triunfadora Roma.
América su pompa te convida
y belleza sin par que la decora.
Ven; de sus vates en la voz supera
tu antigua pompa, tu beldad primero
Mas, sí la madre tu pureza olvida,
de extranjero lenguaje imitadora,
vigor nuevo cobrando y nueva vida,
suena en el labio de las hijas hora:
Como daba salvaje americano
al europeo, ansioso de tesoro,
por brillante cristal o dije vano,
de sus terrenos vírgenes el oro,
así la España con error insano
hoy menosprecia su mayor decoro,
y por el oro de su noble idioma
francesa, escoria y oropeles tonta.
¡Quién, cual los vates de tu grande era,
tus inmensos caudales poseyera!
¡Dichosa edad que vio ser de castiza
frase, maestra aún a la humilde plebe!
el veneno de frase advenediza
hispano infante sin recelo hoy bebe
en el blanco licor de su nodriza;
y en las antiguas páginas en breve
estudiada serás, cual habla muerta,
si genio salvador no te despierta.
¡Quién dueño fuera del matiz ardiente
con que en ti el pensamiento se arrebola!
¡Quién poseyera aquel vigor potente
y la pompa magnífica española,
para poder cantarte dignamente,
porque digna de ti fueras tú sola!
Mas calle aquel que, aunque te dé la palma
y el loor te tribute sin segundo,
para pintar, en turbación o en calma,
de la materia el deslumbrante mundo,
te le negó para pintar del alma
el otro tan recóndito y profundo,
y encarnar las altísimas verdades,
conquista de las últimas edades.
¿a si? voy a leerlo
Antonio mañana los pones los 55.000 ¿Verdad?
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro
Mal acierta quien sólo el interés se lleva.
Mal acierta quien, para abrir un portillo, cierra una puerta.