Mensajes enviados por Victoria Serna,:

EL RUISEÑOR Y LA ROSA

-Ella me prometió que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas -murmuró el Estudiante-; pero en todo el jardín no queda ni una sola rosa roja.
El Ruiseñor le estaba escuchando desde su nido en la encina, y lo miraba a través de las hojas; al oír esto último, se sintió asombrado.
- ¡Ni una sola rosa roja en todo el jardín! -repitió el Estudiante con sus ojos llenos de lágrimas-. ¡Ay, es que la felicidad depende hasta de cosas tan pequeñas! Ya he estudiado todo lo que ... (ver texto completo)
por aqui hace viento
yo acabo de llegar de la calle, frio no hace pero molesta el viento
Frio por aqui no hace ya que la venyana la abri jajajajaj para ventilar y solo es el aire como por hay
Yo tendre que animarme y salir un ratito
LA SARDINA CRISTINA SE VA CON SU PRIMA LA TRUCHA PILUCHA
(hundimiento del Prestige)

Érase una vez una sardina llamada Cristina que vivía en las profundidades del Océano Atlántico, muy cerquita de las costas de un pequeño y bonito país llamado Galicia. Cristina era muy presumida y sin duda la sardina más guapa y elegante de todo el océano. Sus trajes eran todos color plata y para las grandes ocasiones los tenía con lentejuelas. Tenía muchos amigos: el percebe Seve, el langostino Rufino, el besugo ... (ver texto completo)
que tiempo teneis hoy por alli
Quiere salir el sol pero no se anima y se ve que hace aire
jajajajaj yo aun no sali de casa
buenos dias victoria, un saludo y feliz domingo
Buenos dias Antonio lo mismo te deseo a ti
Un abrazo
Me abrigo con paños blancos
luzco blanca cabellera
y por causa mía llora,
hasta la misma cocinera.
(La cebolla)
Con el dinero lo compro,
con los dedos lo deslío,
por la cara me lo como.
(El caramelo)
Son de color chocolate,
se ablandan con el calor
y si se meten al horno
explotan con gran furor.
(Las castañas)
Ver, ver, ver,
cierra la puerta y ¡zas!
(Las berzas)
Blanquilla es mi nombre
y endulzo la vida al hombre.
(El azúcar)
Ave soy, pero no vuelo;
mi nombre es cosa muy llana:
soy una simple serrana,
hija de un hijo del suelo.
(La avellana)
No temas: por los senderos
polvosos y desolados
te velarán mis cuidados,
galantes palafreneros.
Y cuando con mil luceros
en opulento derroche
se venga encima la noche,
obsequiará tus oídos
con sus monótons ruidos
la serenata del coche.
De tu magnífico traje
recogeré la basquiña
cuando te llegues, o niña,
al estribo del carruaje.
Esperando para el viaje
la tarde tiene desmayos
y de sus últimos rayos
la luz mortecina ondea
en la lujosa librea
de los corteses lacayos.
Buenos dias Abuelo hoy el dia esta que quiere salir el sol pero no se decide
Que disfrutes del domingo, y lo pases muy bien
Un abrazo
SI NO ESTÁS// EL SUEÑO DE MORFEO.
Si no estás me traiciona el subconsciente.
Si no estás me descubro de repente nombrándote
y me siento tan pequeño.
Si no estás te deseo en tu camino lo mejor.
que unos nuevos brazos te den el calor
que en los míos no encontraste,
que en los míos no encontraste.

Ojalá pudiese odiarte, ojalá fuera tan fácil olvidarte, ... (ver texto completo)
Buenos dias Finy deseando que el tiempo este ya calmado,
Tedeseo un feliz dia
Un besin
MUCHAS FELICIDADES LOLI:
Que tengas un feliz dia

La niña de la lámpara azul

En el pasadizo nebuloso
Calcula mágico sueño de Estambul,
Su perfil presenta destelloso
La niña de la lámpara azul.
... (ver texto completo)
No hay en mis males hora de descanso,
ni algún alivio en mi dolor inmenso:
y si por descansar alguno pienso,
do lo pensé hallar menos descanso.

Si con imaginar mis fuerzas canso,
discurriendo en mis males por extenso,
vengo a quedar atónito, y suspenso,
mas no por eso mi tormento amanso.

Si la imaginación algo se esfuerza
por darme un bien fantástico, y esquivo,
huye ligero por diversos modos.

Mirad cuán flaca, y miserable fuerza,
y en cuán desesperado estado vivo,
pues que me falta lo que sobra a todos.

Buenos dias Ana y demas amigos de Purullena
Que tengais un feliz dia,
BUn fuerte abrazo ... (ver texto completo)
Durar no puede, en tanta desventura
un corazón de padecer cansado,
que a mal tan importuno, y obstinado
no basta la paciencia, ni cordura:

Y si el deseo con mi daño dura.
y huelgo de vivir desesperado,
es por llegar a ver si muda estado
esta tu condición áspera, y dura.

Extiende un poco la encogida mano
liberal, franca a esta ánima mezquina,
que ofende a tu valor ser desdeñosa:

Y si tanto pensar me sale en vano,
aunque todos te adoren por divina,
ninguno te querrá por rigurosa.

Buenos dias Elmaestro Satine y demas amigos de este foro
Que tengais un feliz domingo
Un abrazo ... (ver texto completo)
POESÍA: PINTAR UN TREN

NO SÉ SI PODRÉ

CON UNOS CUANTOS COLORES

PINTAR UN TREN.

TENGO EN LA CARTERA UN LÁPIZ,
... (ver texto completo)
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Cabrito el de marzo, cordero el de enero.
Buen alimento, mejor pensamiento
Botellita de Jerez: todo lo que me digas sera al reves.
Boticario sin botica, nada significa
A balazos de plata y bombas de oro, rindio la plaza el moro
El águila, el cuervo y el pastor

Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.

Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.

Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:

- ... (ver texto completo)
Al loco y al fraile, aire.
En el tercer recreo, que es el más largo, se las voy a mostrar a todos los chicos _ comenta soñador Federico. _ A lo mejor... Estefanía se acerca a verlas... el pavo de Matías... se va a morir de bronca, que se hace el cancherito con la colección de lagartijas... está bien que... esas lagartijas... son ¡Petaculares!... pero a Estefi le dan asco._
_ ¿Qué pasa con ustedes dos?... no escucharon el timbre? _ les increpa la portera.
Corren al aula, ya todos están ubicados en sus lugares. Federico acomoda ... (ver texto completo)
Federico y Valentina.
_ Y ahora?... dónde cornos lo meto? _
_ ¿Dónde metés qué?_ Interroga Valentina.
_ ¿Dónde meto el frasco para que no lo vea la maestra? __ ¿Es que... no pensás soltarlas? _
_ ¡Ni loco!... vos escuchaste lo que dijo? Dentro de unos años, voy a ser el único que tiene una pareja de esas... papilooo... no se qué... aunque estén muertas... ¡Te imaginás! ¡Las puedo vender a un museo! ¡Hasta... hasta puedo salir en los diarios... o la tele... Mmmm... además las lagartijas no están ... (ver texto completo)
La vida en colores

Esa mañana, Federico llega eufórico al colegio, recorre con su mirada el patio buscando a Valentina. Entre ellos había nacido una amistad incondicional desde los primeros grados. Cuando sus ojos se encuentran, un mudo código los reúne al final del pasillo que da a las aulas.
Federico se apresura a sacar de su mochila, con sumo cuidado, un frasco de vidrio, dentro de él, se mueven lentamente dos hermosas mariposas, las alas superiores son de un intenso color azul con los bordes ... (ver texto completo)
En el tercer recreo, que es el más largo, se las voy a mostrar a todos los chicos _ comenta soñador Federico. _ A lo mejor... Estefanía se acerca a verlas... el pavo de Matías... se va a morir de bronca, que se hace el cancherito con la colección de lagartijas... está bien que... esas lagartijas... son ¡Petaculares!... pero a Estefi le dan asco._
_ ¿Qué pasa con ustedes dos?... no escucharon el timbre? _ les increpa la portera.
Corren al aula, ya todos están ubicados en sus lugares. Federico acomoda la mochila entre sus pies para poder protegerla de cualquier agresión. En ese instante la señorita Mirta está diciendo (mientras despliega una tela que hará de pantalla para ver las diapositivas) _ Como ustedes saben, el hombre es el ser más inteligente que existe sobre la tierra... pero... ¿Saben que también es el ser más depredador? ¿Que por su predación se han extinguido y continúan extinguiéndose numerosas especies vegetales... por la tala de los bosques y animales, por la caza furtiva, perseguidos por el valor de su piel?... Hoy, vamos a hablar de los lepidópteros, ¿Saben ustedes a quienes me estoy refiriendo?... les ayudaré un poquito. Son insectos, existen unas 160.000 especies diferentes, algunos se comen nuestra ropa, mientras que otros colaboran con la materia prima para nuestra vestimenta, uno de estos elabora un capullo cuya hebra mide mas o menos un kilómetro. Aún puede vérselas deslizándose etéreas por los jardines. _
_ ¡Ohhh! No, no, no _ se lamenta por lo bajo Federico mirando en dirección a Valentina, que le esconde la mirada.
_ El uso indiscriminado de insecticidas_ continua la señorita_ contribuye a diezmar estos seres bellísimos y... voraces _ y mientras dice esto, exhibe en la pantalla una mariposa azul con bordes plateados, y alas inferiores color negro tornasolado.
_ Todas las mariposas pasan por distintas fases, huevo (la mariposa adulta pone sus huevos en una planta que le servirá de alimento) larva (oruga) durante esta etapa come continuamente, la fase que sigue a la de oruga, es la pupa (crisálida) durante el cual se produce la metamorfosis que da lugar a la mariposa adulta y se alimenta solo de néctar, tienen las alas cubiertas por escamas de color (con pigmentos o que presentan iridiscencia por un efecto de interferencia con la luz) El nombre de esta mariposa que están viendo en la pantalla es, Hanaheneas Heríptus, pertenece al grupo de los papilionidos, es una mariposa tropical oriunda del Amazonas, puede volar grandes distancias, es una especie rara, son monógamas, es decir que viven su corta existencia en parejas... y lo más triste, es que están prácticamente en extinción. _
Ahora si los ojos de Valentina buscan los de Federico y éste, no puede descifrar su mirada.
Suena el timbre, todos se atropellan en la puerta para salir al recreo, menos ... (ver texto completo)
La vida en colores

Esa mañana, Federico llega eufórico al colegio, recorre con su mirada el patio buscando a Valentina. Entre ellos había nacido una amistad incondicional desde los primeros grados. Cuando sus ojos se encuentran, un mudo código los reúne al final del pasillo que da a las aulas.
Federico se apresura a sacar de su mochila, con sumo cuidado, un frasco de vidrio, dentro de él, se mueven lentamente dos hermosas mariposas, las alas superiores son de un intenso color azul con los bordes ... (ver texto completo)
Ahora ya eres un rosal viejo –dijo el caracol–. Pronto tendrás que ir pensando en morirte. Ya has dado al mundo cuanto tenías dentro de ti. Si era o no de mucho valor, es cosa que no he tenido tiempo de pensar con calma. Pero está claro que no has hecho nada por tu desarrollo interno, pues en ese caso tendrías frutos muy distintos que ofrecernos. ¿Qué dices a esto? Pronto no serás más que un palo seco... ¿Te das cuenta de lo que quiero decirte?

–Me asustas –dijo el rosal–. Nunca he pensado en ... (ver texto completo)
–Tu vida fue demasiado fácil –dijo el caracol.

–Cierto –dijo el rosal–. Me lo daban todo. Pero tú tuviste más suerte aún. Tú eres una de esas criaturas que piensan mucho, uno de esos seres de gran inteligencia que se proponen asombrar al mundo algún día.

–No, no, de ningún modo –dijo el caracol–. El mundo no existe para mí. ¿Qué tengo yo que ver con el mundo? Bastante es que me ocupe de mí mismo y en mí mismo.

– ¿Pero no deberíamos todos dar a los demás lo mejor de nosotros, no deberíamos ofrecerles cuanto pudiéramos? Es cierto que no te he dado sino rosas; pero tú, en cambio, que posees tantos dones, ¿qué has dado tú al mundo? ¿Qué puedes darle?

– ¿Darle? ¿Darle yo al mundo? Yo lo escupo. ¿Para qué sirve el mundo? No significa nada para mí. Anda, sigue cultivando tus rosas; es para lo único que sirves. Deja que los castaños produzcan sus frutos, deja que las vacas y las ovejas den su leche; cada uno tiene su público, y yo también tengo el mío dentro de mí mismo. ¡Me recojo en mi interior, y en él voy a quedarme! El mundo no me interesa ... (ver texto completo)
Me tomo mi tiempo –dijo el caracol–; ustedes siempre están de prisa. No, así no se preparan las sorpresas.

Un año más tarde el caracol se hallaba tomando el sol casi en el mismo sitio que antes, mientras el rosal se afanaba en echar capullos y mantener la lozanía de sus rosas, siempre frescas, siempre nuevas. El caracol sacó medio cuerpo afuera, estiró sus cuernecillos y los encogió de nuevo.

–Nada ha cambiado –dijo–. No se advierte el más insignificante progreso. El rosal sigue con sus rosas, ... (ver texto completo)
Ahora ya eres un rosal viejo –dijo el caracol–. Pronto tendrás que ir pensando en morirte. Ya has dado al mundo cuanto tenías dentro de ti. Si era o no de mucho valor, es cosa que no he tenido tiempo de pensar con calma. Pero está claro que no has hecho nada por tu desarrollo interno, pues en ese caso tendrías frutos muy distintos que ofrecernos. ¿Qué dices a esto? Pronto no serás más que un palo seco... ¿Te das cuenta de lo que quiero decirte?

–Me asustas –dijo el rosal–. Nunca he pensado en ... (ver texto completo)
EL CARACOL Y EL ROSAL

Cuento de Hans Christian Andersen

Alrededor del jardín había un seto de avellanos, y al otro lado del seto se extendía n los campos y praderas donde pastaban las ovejas y las vacas. Pero en el centro del jardín crecía un rosal todo lleno de flores, y a su abrigo vivía un caracol que llevaba todo un mundo dentro de su caparazón, pues se llevaba a sí mismo.

– ¡Paciencia! –decía el caracol–. Ya llegará mi hora. Haré mucho más que dar rosas o avellanas, muchísimo más que ... (ver texto completo)
Me tomo mi tiempo –dijo el caracol–; ustedes siempre están de prisa. No, así no se preparan las sorpresas.

Un año más tarde el caracol se hallaba tomando el sol casi en el mismo sitio que antes, mientras el rosal se afanaba en echar capullos y mantener la lozanía de sus rosas, siempre frescas, siempre nuevas. El caracol sacó medio cuerpo afuera, estiró sus cuernecillos y los encogió de nuevo.

–Nada ha cambiado –dijo–. No se advierte el más insignificante progreso. El rosal sigue con sus rosas, y eso es todo lo que hace.

Pasó el verano y vino el otoño, y el rosal continuó dando capullos y rosas hasta que llegó la nieve. El tiempo se hizo húmedo y hosco. El rosal se inclinó hacia la tierra; el caracol se escondió bajo el suelo.

Luego comenzó una nueva estación, y las rosas salieron al aire y el caracol hizo lo mismo. ... (ver texto completo)
EL CARACOL Y EL ROSAL

Cuento de Hans Christian Andersen

Alrededor del jardín había un seto de avellanos, y al otro lado del seto se extendía n los campos y praderas donde pastaban las ovejas y las vacas. Pero en el centro del jardín crecía un rosal todo lleno de flores, y a su abrigo vivía un caracol que llevaba todo un mundo dentro de su caparazón, pues se llevaba a sí mismo.

– ¡Paciencia! –decía el caracol–. Ya llegará mi hora. Haré mucho más que dar rosas o avellanas, muchísimo más que ... (ver texto completo)
PUREZA DE CORAZÓN

Se trataba de dos ermitaños que vivían en un islote cada uno de ellos. El ermitaño joven se había hecho muy célebre y gozaba de gran reputación, en tanto que el anciano era un desconocido. Un día, el anciano tomó una barca y se desplazó hasta el islote del afamado ermitaño. Le rindió honores y le pidió instrucción espiritual. El joven le entregó un mantra y le facilitó las instrucciones necesarias para la repetición del mismo. Agradecido, el anciano volvió a tomar la barca para ... (ver texto completo)
Yo me había puesto mi mejor vestido: la blanca fustanela me bajaba, en abundantes pliegues, por encima de los muslos; el jubón encarnado se quedaba ceñido y ajustado; en la borla del fez relucía la plata, y del cinturón pendían el cuchillo y las pistolas. Aftánides llevaba el traje azul propio de los marinos griegos, exhibiendo en el pecho una placa de plata con la imagen de la Virgen; su faja era preciosa, como las que sólo llevan los ricos. Bien se veía que nos preparábamos para una fiesta. Entramos ... (ver texto completo)
Una cosa debes saber, una cosa que hasta este momento, sólo Dios y yo sabemos! Mi alma entera es amor. Un amor más fuerte que el que siento por mi madre y por ti.

- ¿A quién amas, pues? -preguntó Aftánides, y su rostro y cuello enrojecieron.

-Amo a Anastasia -dije, y sentí su mano temblar en la mía, y lo vi palidecer como un cadáver. Lo vi, lo comprendí, y, pareciéndome que también mi mano temblaba, me incliné hacia él y, besándole en la frente, murmuré:

-Nunca se lo he dicho; tal vez ella no me quiere. Hermano: piensa en que la he estado viendo todos los días, ha crecido junto a mí, y dentro de mi alma.

-Y tuya ha de ser -respondió él-, ¡tuya! No puedo mentirte, ni quiero. Yo también la amo. Pero mañana me marcho. Dentro de un año volveremos a vernos; para entonces estarán casados, ¿verdad?. Tengo algo de dinero, quédate con él, debes aceptarlo, debes aceptarlo.

Seguimos errando por entre las rocas; cerraba la noche cuando llegamos a la choza de mi madre.

Anastasia salió a recibirnos con la lámpara; cuando entramos, mi madre no estaba allí. La muchacha miró a Aftánides con expresión de maravillosa melancolía.

- ¡Mañana te vas de nuestro lado! -dijo-, ¡cuánto lo siento!

- ¡Te apena! -exclamó él, y me pareció observar en sus palabras un dolor tan intenso como el mío. No pude hablar, pero él, cogiéndome la mano, dijo:

-Nuestro hermano te ama; ¿lo quieres tú a él? En su silencio se expresa su amor.

Anastasia, temblando, rompió a llorar; yo la veía sólo a ella, sólo en ella pensaba, y, pasándole el brazo alrededor del cuerpo, le dije:

- ¡Sí, te amo!

Oprimió ella su boca contra la mía, y me rodeó el cuello con las manos; pero la lámpara se había caído al suelo, y la habitación quedó oscura, como el corazón de nuestro pobre y querido Aftánides.

Antes de rayar el alba se levantó, se despidió de todos besándonos y emprendió el camino. Había entregado a mi madre todo su dinero para nosotros. Anastasia era mi novia, y pocos días más tarde se convirtió en mi esposa.

FIN ... (ver texto completo)
Al cabo de un mes volvió nos contó que pensaba ir en barco a Patras y Corfú, pero antes había querido despedirse de nosotros; a mi madre le trajo un pescado muy grande. Nos contó muchas cosas, no solamente acerca de los pescadores de allá abajo, en el Golfo de Lepanto, sino también de los reyes y los héroes que en otros tiempos habían reinado en Grecia como ahora los turcos.

Muchas veces he visto brotar una yema en el rosal y desarrollarse al cabo de días y semanas hasta convertirse en flor, y ... (ver texto completo)
Yo me había puesto mi mejor vestido: la blanca fustanela me bajaba, en abundantes pliegues, por encima de los muslos; el jubón encarnado se quedaba ceñido y ajustado; en la borla del fez relucía la plata, y del cinturón pendían el cuchillo y las pistolas. Aftánides llevaba el traje azul propio de los marinos griegos, exhibiendo en el pecho una placa de plata con la imagen de la Virgen; su faja era preciosa, como las que sólo llevan los ricos. Bien se veía que nos preparábamos para una fiesta. Entramos ... (ver texto completo)
Llegó el verano. El sol era tan ardiente, que secaba las hojas de los árboles. Me acordaba yo de nuestras frescas montañas, con sus aguas límpidas; y también mi madre sentía la nostalgia de ellas; y así, un atardecer emprendimos el regreso a aquella tierra nuestra. ¡Qué silencio y que paz! Pasamos por entre altos tomillos, que olían aún a pesar de que el sol había chamuscado sus hojas. Ni un pastor encontramos, ni una choza en nuestro camino. Todo estaba silencioso y solitario; sólo una estrella ... (ver texto completo)
Al cabo de un mes volvió nos contó que pensaba ir en barco a Patras y Corfú, pero antes había querido despedirse de nosotros; a mi madre le trajo un pescado muy grande. Nos contó muchas cosas, no solamente acerca de los pescadores de allá abajo, en el Golfo de Lepanto, sino también de los reyes y los héroes que en otros tiempos habían reinado en Grecia como ahora los turcos.

Muchas veces he visto brotar una yema en el rosal y desarrollarse al cabo de días y semanas hasta convertirse en flor, y ... (ver texto completo)
Mi madre sabía remendar redes de pesca; era una ocupación lucrativa allá en el Golfo, y, así, nos quedamos largo tiempo en la orilla del mar, aquel mar tan hermoso que sabía a lágrimas, y que por sus colores recordaba las del ciervo, pues tan pronto era rojo como verde o azul.

Aftánides sabía guiar el bote, yo me embarcaba en él con mi pequeña Anastasia, y la embarcación se deslizaba por el agua, rauda, como una nube a través del cielo. Luego, cuando el sol se ponía, las montañas se teñían de ... (ver texto completo)
Llegó el verano. El sol era tan ardiente, que secaba las hojas de los árboles. Me acordaba yo de nuestras frescas montañas, con sus aguas límpidas; y también mi madre sentía la nostalgia de ellas; y así, un atardecer emprendimos el regreso a aquella tierra nuestra. ¡Qué silencio y que paz! Pasamos por entre altos tomillos, que olían aún a pesar de que el sol había chamuscado sus hojas. Ni un pastor encontramos, ni una choza en nuestro camino. Todo estaba silencioso y solitario; sólo una estrella ... (ver texto completo)
Ignoro cuánto tiempo permanecimos encarcelados, pero sí sé que transcurrieron muchos días y muchas noches. Al salir de la prisión era la Santa Pascua, y yo llevé a Anastasia a cuestas, pues mi madre estaba enferma, no podía caminar sino muy despacio, y tuvimos que andar mucho antes de llegar al mar, al Golfo de Lepanto. Entramos en una iglesia, toda ella un reflejo de imágenes sobre fondo dorado; había ángeles, ¡oh, tan preciosos!, aunque Anastasia no me parecía menos bonita que ellos. En el centro ... (ver texto completo)
Mi madre sabía remendar redes de pesca; era una ocupación lucrativa allá en el Golfo, y, así, nos quedamos largo tiempo en la orilla del mar, aquel mar tan hermoso que sabía a lágrimas, y que por sus colores recordaba las del ciervo, pues tan pronto era rojo como verde o azul.

Aftánides sabía guiar el bote, yo me embarcaba en él con mi pequeña Anastasia, y la embarcación se deslizaba por el agua, rauda, como una nube a través del cielo. Luego, cuando el sol se ponía, las montañas se teñían de ... (ver texto completo)
Dos noches más tarde llegaron otras gentes a nuestra choza, armadas con cuchillos y fusiles. Eran albaneses, hombres audaces, según dijo mi padre. Permanecieron muy poco tiempo; mi hermana Anastasia se sentó en las rodillas de uno de ellos, y cuando se hubieron marchado, la niña no tenía ya en el cabello las tres monedas de plata, sino únicamente dos. Ponían tabaco en unas tiras de papel y lo fumaban; el más viejo habló del camino que les convenía seguir; sobre él no estaban aún decididos.

-Si ... (ver texto completo)
Ignoro cuánto tiempo permanecimos encarcelados, pero sí sé que transcurrieron muchos días y muchas noches. Al salir de la prisión era la Santa Pascua, y yo llevé a Anastasia a cuestas, pues mi madre estaba enferma, no podía caminar sino muy despacio, y tuvimos que andar mucho antes de llegar al mar, al Golfo de Lepanto. Entramos en una iglesia, toda ella un reflejo de imágenes sobre fondo dorado; había ángeles, ¡oh, tan preciosos!, aunque Anastasia no me parecía menos bonita que ellos. En el centro ... (ver texto completo)
Un día vinieron tres hombres; eran francos y vestían de modo distinto a nosotros. Llevaban sus camas y tiendas cargadas en caballerías, y los acompañaban más de veinte turcos, armados con sables y fusiles, pues los extranjeros eran amigos del bajá e iban provistos de cartas de introducción. Venían con el solo objeto de visitar nuestras montañas, escalar el Parnaso por entre la nieve y las nubes, y contemplar las extrañas rocas negras y escarpadas que rodeaban nuestra choza. No cabían en ella, aparte ... (ver texto completo)
Dos noches más tarde llegaron otras gentes a nuestra choza, armadas con cuchillos y fusiles. Eran albaneses, hombres audaces, según dijo mi padre. Permanecieron muy poco tiempo; mi hermana Anastasia se sentó en las rodillas de uno de ellos, y cuando se hubieron marchado, la niña no tenía ya en el cabello las tres monedas de plata, sino únicamente dos. Ponían tabaco en unas tiras de papel y lo fumaban; el más viejo habló del camino que les convenía seguir; sobre él no estaban aún decididos.

-Si ... (ver texto completo)
Mas ella repetía las palabras de la canción: « ¡Los echaré de las islas al mar profundo! Pero antes de ponerse el sol, el corzo estaba muerto; antes de que cerrara la noche, el ciervo había sido cazado y muerto».

Llevábamos varios días, con sus noches, solos en la choza, cuando llegó mi padre; yo sabía que iba a traerme conchas del Golfo de Lepanto, o tal vez un cuchillo, afilado y reluciente. Pero esta vez nos trajo una criaturita, una niña desnuda, bajo su pelliza. Iba envuelta en una piel, ... (ver texto completo)
Un día vinieron tres hombres; eran francos y vestían de modo distinto a nosotros. Llevaban sus camas y tiendas cargadas en caballerías, y los acompañaban más de veinte turcos, armados con sables y fusiles, pues los extranjeros eran amigos del bajá e iban provistos de cartas de introducción. Venían con el solo objeto de visitar nuestras montañas, escalar el Parnaso por entre la nieve y las nubes, y contemplar las extrañas rocas negras y escarpadas que rodeaban nuestra choza. No cabían en ella, aparte ... (ver texto completo)
En la cumbre del Olimpo, en el bajo bosque de pinos, estaba un viejo ciervo con los ojos llenos de lágrimas; lloraba lágrimas rojas, sí, y hasta verdes y azul celeste: Pasó entonces un corzo:

- ¿Qué tienes, que así lloras lágrimas rojas, verdes y azuladas? - El turco ha venido a nuestra ciudad, cazando con perros salvajes, toda una jauría.

- ¡Los echaré de las islas -dijo el corzo-, los echaré de las islas al mar profundo!-. Pero antes de ponerse el sol el corzo estaba muerto; antes de que ... (ver texto completo)
Mas ella repetía las palabras de la canción: « ¡Los echaré de las islas al mar profundo! Pero antes de ponerse el sol, el corzo estaba muerto; antes de que cerrara la noche, el ciervo había sido cazado y muerto».

Llevábamos varios días, con sus noches, solos en la choza, cuando llegó mi padre; yo sabía que iba a traerme conchas del Golfo de Lepanto, o tal vez un cuchillo, afilado y reluciente. Pero esta vez nos trajo una criaturita, una niña desnuda, bajo su pelliza. Iba envuelta en una piel, ... (ver texto completo)
Nuestra casa era de barro, y por jambas tenía unas columnas estriadas, encontradas en el lugar donde se construyó la choza. El tejado bajaba casi hasta el suelo, y hoy era negruzco y feo, pero cuando lo colocaron esta a formado por un tejido de florida adelfa y frescas ramas de laurel, traídas de las montañas. En torno a la casa apenas quedaba espacio; las peñas formaban paredes cortadas a pico, de un color negro y liso, y en lo más alto de ellas colgaban con frecuencia jirones de nubes semejantes ... (ver texto completo)
En la cumbre del Olimpo, en el bajo bosque de pinos, estaba un viejo ciervo con los ojos llenos de lágrimas; lloraba lágrimas rojas, sí, y hasta verdes y azul celeste: Pasó entonces un corzo:

- ¿Qué tienes, que así lloras lágrimas rojas, verdes y azuladas? - El turco ha venido a nuestra ciudad, cazando con perros salvajes, toda una jauría.

- ¡Los echaré de las islas -dijo el corzo-, los echaré de las islas al mar profundo!-. Pero antes de ponerse el sol el corzo estaba muerto; antes de que ... (ver texto completo)
En muchos apuntes he tratado de presentar de manera intuitiva un rinconcito de Atenas y de sus alrededores, y, sin embargo, ¡qué pálido ha sido el cuadro resultante! ¡Qué poco dice de Grecia, de este triste genio de la belleza, cuya grandeza y dolor jamás olvidará el forastero!

Aquel pastor solitario de allá en la roca, con el simple relato de una incidencia de su vida, sabría probablemente, mucho mejor que yo con mis pinturas, abrirte los ojos a ti, que quieres contemplar la tierra de los helenos ... (ver texto completo)
Nuestra casa era de barro, y por jambas tenía unas columnas estriadas, encontradas en el lugar donde se construyó la choza. El tejado bajaba casi hasta el suelo, y hoy era negruzco y feo, pero cuando lo colocaron esta a formado por un tejido de florida adelfa y frescas ramas de laurel, traídas de las montañas. En torno a la casa apenas quedaba espacio; las peñas formaban paredes cortadas a pico, de un color negro y liso, y en lo más alto de ellas colgaban con frecuencia jirones de nubes semejantes ... (ver texto completo)
El pacto de amistad
[Cuento infantil. Texto completo]
Hans Christian Andersen

No hace mucho que volvimos de un viajecito, y ya estamos impacientes por emprender otro más largo. ¿Adónde? Pues a Esparta, a Micenas, a Delfos. Hay cientos de lugares cuyo solo nombre os alboroza el corazón. Se va a caballo, cuesta arriba, por entre monte bajo y zarzales; un viajero solitario equivale a toda una caravana. Él va delante con su «argoyat», una acémila transporta el baúl, la tienda y las provisiones, ... (ver texto completo)
En muchos apuntes he tratado de presentar de manera intuitiva un rinconcito de Atenas y de sus alrededores, y, sin embargo, ¡qué pálido ha sido el cuadro resultante! ¡Qué poco dice de Grecia, de este triste genio de la belleza, cuya grandeza y dolor jamás olvidará el forastero!

Aquel pastor solitario de allá en la roca, con el simple relato de una incidencia de su vida, sabría probablemente, mucho mejor que yo con mis pinturas, abrirte los ojos a ti, que quieres contemplar la tierra de los helenos ... (ver texto completo)
El pacto de amistad
[Cuento infantil. Texto completo]
Hans Christian Andersen

No hace mucho que volvimos de un viajecito, y ya estamos impacientes por emprender otro más largo. ¿Adónde? Pues a Esparta, a Micenas, a Delfos. Hay cientos de lugares cuyo solo nombre os alboroza el corazón. Se va a caballo, cuesta arriba, por entre monte bajo y zarzales; un viajero solitario equivale a toda una caravana. Él va delante con su «argoyat», una acémila transporta el baúl, la tienda y las provisiones, ... (ver texto completo)
Tres pollos bolos peludos.
Tres peludos pollos bolos.
Debajo del puente de Guadalajara hay quatro guadalajarios que guadalajéan debajo del agua.
Tengo una tablita bien entarbintantinguladorsita.
El que la destarabintantingulare, sera buen destarabintantingulador.
El tomatero Matute mató al matutero Mota porque Mota el matutero tomó de su tomatera un tomate. Por eso, por un tomate, mató el tomatero Matute al matutero Mota.