La versión más conocida de la
historia del Holandés errante habla de un tal capitán Vanderdecken, cuya nave fue atrapada en una terrible
tormenta cuando doblaba el cabo de Buena Esperanza. Los pasajeros, aterrorizados, rogaron a Vanderdecken que se refugiara en un
puerto seguro o que, por lo menos, arriara velas e intentara eludir el temporal, pero el enloquecido capitán se
rió de sus súplicas y, atándose al timón, comenzó a cantar canciones sacrílegas.
La tripulación también se alarmó por la conducta
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