Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:
Su quinta víctima mortal, Jayne Macdonald, desconcertó a la policía, pues era una estudiante de 16 años, no una prostituta como el resto. Esto horrorizó a la población, que pedía la horca para el Destripador. La policía se temía lo peor y advirtió a la población femenina, ya nadie estaba a salvo del destripador.
Las víctimas que murieron habían sido asesinadas siguiendo un mismo patrón; golpeadas con un martillo en la cabeza. En algunos casos, arrastró el cadáver hasta un lugar más resguardado, donde se ensañaba con ellas apuñalándolas repetidas veces en pecho y espalda. No presentaban agresión sexual. Se desahogaba pateando a sus víctimas (una de las pruebas fueron las huellas de sus botas) hasta cansarse. En una ocasión tumbó el cuerpo de la mujer y saltó encima de ella hasta romperle las costillas.
Por aquel entonces Peter llevaba ya dos años asaltando y matando mujeres, nadie se hubiera atrevido a decir que él era el destripador (unos amigos lo insinuaron de broma y Peter se limitó a sonreir). Felizmente casado y en su nueva casa era un buen hijo y un marido fiel.
Entre Junio de 1975 y Agosto de 1978 Peter había asaltado de manera brutal a 14 mujeres, cinco sobrevivieron milagrosamente. Entre las declaraciones de éstas la policía realizó más de 70 retratos robot.
Peter Sutcliffe nació en 1946. Era un niño introvertido y tímido, pasó toda la infancia junto a su madre, incluso después de dejar el colegio a los 15 años. Al poco tiempo presentó a la que sería su mujer, Sonia Szurma. Su familia la describía como una chica tímida, eran la pareja perfecta.
En 1969 cae en una profunda depresión al descubrir que su madre se entendía con un vecino de la zona. Emocionalmente Peter se vino abajo. Tenía a su madre en un pedestal y al enterarse de su infidelidad se ... (ver texto completo)
El 10 de Octubre de 1975, en su ronda habitual, el repartidor de leche de un suburbio al norte de Leeds, pudo ver entre la niebla un bulto uniforme tendido en el jardín. Al acercarse encontró el cadáver de una mujer. Estaba tumbada boca arriba, con el pelo oscurecido por la sangre. La chaqueta y la blusa estaban abiertas, el sujetador desabrochado. Tenía bajados los pantalones pero las medias seguían en su sitio. Había recibido catorce puñaladas en el pecho y estómago. Un examen posterior revela ... (ver texto completo)
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.