Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

# Muera Marta y muera harta.
# Mudase el celo con el pelo.
# Mudado el tiempo, mudado el pensamiento.
# Muchos van al mercado, cada uno con su cuidado.
# Muchos van a la guerra y pocos los que pelean.
# Muchos van a casa del muerto y cada uno lleva su duelo.
# Muchos van a buscar fuera lo que tienen en su acera.
# Muchos tienen guitarra y no saben tocarla, y muchos tienen libros sólo para lucirlos. (Enviado por: Mª Luisa Martínez)
# Muchos son pocos, si huyen.
# Muchos son los llamados y pocos los escogidos
# Muchos son los llamados y pocos los elegidos. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)
# Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
# Muchos que viven cantando, mueren llorando.
# Muchos que se dicen desdichados son castigados. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)
# Muchos que santos tragan, diablos cagan.
# Muchos que parecen corderos, son lobos carniceros.
# Muchos que bien merecen, mal padecen. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)
# Muchos pocos quieren los que no son locos.
# Muchos pocos hacen un mucho.
# Muchos no ven su joroba y le cuentan los nudos al palo de la escoba.
# Muchos locos empezaron por creerse sabios.
# Muchos componedores descomponen la novia
# Muchos cabitos de vela hacen un cirio pascual.
# Muchos burros van al mercado, unos a cuatro pies y otros empinados.
# Muchos burros van al mercado, unos a comprar y otros a ser comprados. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)
# Muchos asnos viejos van cargados de pellejos de borregos.
# Muchos amigos en general, y uno en especial.
# Muchos amenes al cielo llegan.
# Muchos amenazados comen pan.
# Muchos ajos en un mortero, mal los maja un majadero.
# Muchos a disponer, ninguno a obedecer.
# Mucho y bueno, la paloma no vuela. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)
# Mucho vuela el viento, pero más el pensamiento.
# Mucho vale y poco cuesta, a mal hablar buena respuesta.
# Mucho te quiero, perrito; pero de pan, poquito.
# Mucho sudas, poco puedes.
# Mucho se ríe el lobo de la coz de la oveja.
# Mucho sabía el cornudo, pero más quien se los puso.
# Mucho saber, menos ignorar es.
# Mucho sabe la zorra, pero más el que la toma. (Enviado por: Mª Luisa Martínez)
Amor no correspondido

Amo y no soy correspondida,
me aman y no se corresponder,
amo al hombre que nunca me ha querido,
y me ama el hombre que yo nunca
podré querer…

Un día despertaras y te darás cuenta
de lo mucho que te importaba, ... (ver texto completo)
hola victoria, pues yo estube descansando un rato
De todas formas, lo mejor para comprar un coche a buen precio son los de Km. 0, (aunque habrá gente que me llevará la contraria); son coches nuevecitos practicamente, que sí, les habrán metido caña alguna vez que otra para enseñarlos, pero realmente estarán semi-nuevos. Y a mejor precio que los demás...
Pero ellos, con su verbigracia, te intentan engatusar diciéndote: "Mira estos asientos rechinables (como el que no quiere la cosa) y estos frenos avese (avese frenan y avese no frenan)" y te intentan colar cualquier coche que tengan por ahí y más si te ven con cara de "pringao" que suele ser todo el que se pasa por allí a mirar coches. Un vehículo de ocasión hay que intentar comprarlo a alguien conocido y de confianza, que sepamos que es un Fitipaldi y que realmente tiene el coche destrozado, esa ... (ver texto completo)
Luego viene ese hombre, campechano, a darte la bienvenida a ese lugar. La primera pregunta es: " ¿Qué? ¿Ha visto ya algún coche que le gusta?". A lo que tú contestas: "Esto...; pues es que hace 2 segundos que he llegado y como que no me ha dado tiempo...". Pero al vendedor no le importa, enseguida te sacará tu máquina de hacer kilómetros a toda velocidad que está fabricada exprésamente para tí y que debes comprar como sea. Más que nada porque nadie la ha comprado ni la va a comprar, porque es una ... (ver texto completo)
Otra cosa muy distinta son los vendedores de autoventa. Esos lugares míticos de las carreteras españolas, esos coches expuestos en un solar de arena, esas banderolas cubriendo los coches con esos colores tan, tan, esto... tan indescriptibles. Yo que queréis que os diga, yo veo un auto-venta de esos y me tira "pa'trás". Dan como poca confianza, esos carteles rojos de "En venta" encima de los coches, ese olor a goma quemada, a gasolina refrita... No se, no me dan buena espina.
El vendedor de concesionario es un tio que suele ir trajeado, te mira con cara de "tú eres un pringado y no te vas a poder pagar esto" y te dice todas las características del coche como si fueran la ostia, aunque ya estén tan vistas como el elevalunas eléctrico, los asientos reclinables, etc. Te habla de los acabados de madera del coche, te explica la suspensión como funciona, todo va genial, todo en ese coche es perfecto, ha sido fabricado para tí. Sólo le falta decirte que del volante te va a salir ... (ver texto completo)
Si una cosa tienen los vendedores de coches es que son capaces de venderte la tartana más grande diciéndote que es lo más de lo más en ingeniería alemana. De todas formas, hay vendedores y vendedores, los habrá más honestos y también hay que diferenciar entre el vendedor de concesionario y el vendedor de ocasión.
Hace pocos días hice un nuevo post de la serie "Conducir por el pueblo", serie de posts que está siendo la más prolífica de esta web. Hoy os traigo una nueva entrega y en esta hablaré de lo que son los vendedores de coches. Toda una forma de ser y de vivir para intentar vendernos cualquier cosa.
Para evitar este tipo de situaciones hay dos opciones: Una, poner el aire acondicionado si el coche lo lleva y poner la música al volumen que te dé la gana. Dos, bajar la música con tal de que se escuche lo suficiente para el que conduce se entere pero no tenga porqué escucharla todo hijo de vecino. Dicho queda.
También hay más tipos de personas que ponen la radio a todo trapo, están los que ponen gitaneo, o charnegueo o como le querais llamar. Es ese tipo de música que pretende ser flamenca, pero lo único que consigue es vender cassettes en las gasolineras y mercadillos de postín. Porque el flamenco es otra cosa... Esa música, que también es insoportable, tiene tendencia a que aquella persona que la escucha pretenda que el resto del pueblo la escuche también; con la consiguiente vergüenza ajena que provoca ... (ver texto completo)