Mensajes enviados por antonio:

Richard Speck se recuperó para presentarse a juicio por ocho cargos de asesinato. A un jurado de Illinois sólo les costó 46 minutos para hallarlo culpable por los ocho cargos. Fue sentenciado a muerte.

En 1972, cuando la pena de muerte fue prohibida momentáneamente en EEUU, Speck estaba sentenciado a morir. Fue sentenciado nuevamente de 400 a 1.200 años en prisión.

El 5 de diciembre de 1991, Richard Speck murió en prisión por un ataque cardíaco. Como nadie reclamó su cuerpo, fue quemado por ... (ver texto completo)
El vecino no respondió. Speck salió arrastrándose de la habitación, chorreando sangre. Un empleado llamó a la policía. Speck fue llevado inmediatamente al Hospital Cook County.

El doctor LeRoy Smith miró la lista de pacientes, B. Brian y pensó que se parecía bastante al fugitivo del que todos hablaban que había matado a ocho enfermeras. El doctor lavó un poco la sangre seca que cubría el tatuaje. Descubrió las palabras "Born to raise hell". El doctor Smith se acercó y preguntó: " ¿Cuál es su nombre?". ... (ver texto completo)
El FBI comunicó a la policía de Chicago el detalle del brazo izquierdo de Speck, tatuado con las palabras "Born to raise hell". Sus huellas digitales concordaban con varias huellas tomadas de la residencia de las enfermeras.

Speck logró juntar los 90 centavos para quedarse en el hotel Starr en la calle West Madison en el distrito Skid Row de Chicago. Se registró como B. Brian. Allí, Speck leyó un recuento de los asesinatos y, enseguida, se cortó su muñeca derecha y su codo izquierdo. Mientras ... (ver texto completo)
Cora describió a Speck a la policía, alto, rubio y con voz cansina del meridional. Su descripción y los detalles de los asesinatos múltiples recibieron mucha publicidad. Veinte minutos después de que el informe fuera entregado a los patrulleros, la policía supo que un hombre que cuadraba con la descripción había dejado dos bolsos en una gasolinera. Había mencionado que estaba buscando trabajo en la Unión Marítima Nacional. Un chequeo con la Unión confirmó que un tal Richard Speck estaba buscando ... (ver texto completo)
La trágica escena de las víctimas mostraba a Gloria Davy desnuda y atada con unos nudos demasiado perfectos, con un paño alrededor del cuello y su cabeza colgando del sofá, en sus nalgas habían rastros de semen. Patricia Matusek desnuda en el baño, sus braguitas blancas bajadas mostraban el vello púbico. Nina Schmale en la habitación junto a las demás, había tanta sangre derramada que apenas se les reconocían, su vestido levantado hasta el pecho con las mismas ataduras y nudos de iguales características, algo profesionales. Pamela Wilkening de 18 años, amordazada y apuñalada en corazón, cuello y pecho, su cuerpo yacía en el reguero de sangre. Mary Ann Jordania con tres apuñaladas en el pecho, cuello y ojo. Valentina Paison de 24 años, tumbada hacia abajo, con profundos cortes en su garganta y sobre ella, como si de una muñeca se tratase, se lanzó a Merlita Gargullo, apuñalada y también estrangulada. ... (ver texto completo)
A las seis de la mañana Cora Amurao escapó de su escondite. Saltó los cuerpos de sus compañeras hasta un alféizar al ras del piso que iba a lo largo del frente de la casa. La señorita Amurao gritaba: "Ayúdenme, ayúdenme. Todo el mundo está muerto. Soy la única viva en el barco". En su estado de terror, pensó por un momento que estaba de vuelta en Filipinas.

La extraña visión de una chica gritando histérica, pronto atrajo a un transeúnte a la casa del horror. Cora Amurao era la única de las nueve ... (ver texto completo)
Las dos últimas fueron retiradas de la habitación. La próxima en salir fue Nina Schmale. Pasaba un período de 20 a 30 minutos entre la ausencia de cada chica y la vuelta de Speck. Durante uno de estos períodos, Cora Amurao rodó debajo de la cama para esconderse, cosa que salvó su vida.

Merlita Gargullo, Valentina Pasion, Patricia Matusek y Gloria Davy fueron llevadas individualmente fuera de la habitación. Mientras tanto, Cora Amurao estaba acostada en silencio debajo de la cama, totalmente aterrorizada mientras escuchaba los sonidos de violación y asesinato. Finalmente, el silencio se apoderó de la casa. ... (ver texto completo)
El hombre armado habló deliberada y claramente, pero apestaba a alcohol. Speck les dijo a las chicas que se acostaran. Metódicamente, ató a cada una, mano con pie, con sábanas despedazadas. Mientras tanto les aseguraba: "No se asusten, no voy a asesinarlas".

Richard Speck desató los tobillos de Pamela Wilkening y la sacó de la habitación. Al poco tiempo, Mary Ann Jordan y Suzanne Farris llegaron y se les hizo unirse a sus compañeras enfermeras.
El departamento de contrataciones de la Unión se encontraba muy cerca del 2319 de la calle 100, donde ocho estudiantes de Enfermería vivían en una casa perteneciente al Hospital de la Comunidad de Chicago. Una de las estudiantes, Cora Amurao, estaba en la cama cuando golpearon en la puerta de su habitación. Abrió la puerta y se encontró cara a cara con nuestro hombre, Richard Speck, apuntándole directamente con un arma.

La joven filipina, estudiante de intercambio, junto con sus dos compañeras, ... (ver texto completo)
Se casa a los 20 años con Shirley Malone de 15. Tuvieron una hija que quedó bajo la custodia de su madre en 1966 tras la separación solicitada, como no, de Shirley, tras continuos abusos tanto a ella como a su madre. Se presumía que duraría poco el matrimonio pues estuvo largo tiempo en prisión.

En julio de 1966 se establece en Chicago para buscar ayuda en su hermana y encontrar trabajo en un barco que partiera a Nueva Orleans. Su hermana le da 25 dólares y lo lleva al departamento de contrataciones ... (ver texto completo)
Nuestro amigo nació el 6 de diciembre de 1941 en Kirkwood, Illinois. donde vivió sus primeros años hasta que su familia se mudó a Dallas, (Texas). El 7º de ocho hermanos, sufre la pérdida de su madre con tan solo 6 años. El ambiente familiar no es el más propicio para su desarrollo pues su padre, hombre de bien pero alcohólico perdido no sería buena influencia para nuestro chico. En su adolescencia fue arrestado 10 veces por robos y alteraciones del orden. Gamberro, brusca broncas y pequeño delincuente, ... (ver texto completo)
El protagonista de hoy suele encasillarse como uno de los asesinos en serie más brutales de la historia americana aunque si bien es cierto sólo mató en una noche a ocho chicas estudiantes de enfermería, de todos modos su hazaña no desmerece para relatar su cruel matanza como uno de los asesinos, eso sí, más despiadados de América.
El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.
El amor vive más de lo que da que de lo que recibe.
El amor es una treta de la naturaleza.
Al amor no se le dictan leyes.
Siempre que haya un vacío en tu vida, llénalo de amor.
El amor es física y química.
El amor a lo don Juan no es más que afición a la caza.
¡Ay, amor! ¡Qué mal me gobernaste! ¿Por qué un sentimiento tan dulce me trae tanto dolor, tanto deseo?
El amor es más bien el dios de las sensaciones que el dios de los sentimientos.
El amor nunca muere de hambre; con frecuencia de indigestión.
buenas noches abtonio
a visto las fotos de la reunion
hola fina, si que las he visto
estan todos muy guapos
Cuando se ama es el corazón quien juzga.
Los platónicos olvidan excesivamente que el amor es una física antes de ser un ensueño.
No hay en el mundo señorío como la libertad del corazón.
El amor compadece, y compadece más cuanto más ama.
Que es amor dulce materia
para no sentir las horas
que por los amantes vuelan.
Todo el que intenta salvar a otra persona con la mentira de un amor sin límite arroja una sombra al rostro de Dios.
Las pasiones alteran momentáneamente la índole de los hombres, pero no la destruyen.
Poco a poco, Pérez Silva aportó los datos necesarios para localizar los cadáveres de sus víctimas. El rastreo de estos no estuvo exento de sorpresas. El cuerpo de Angélica Lay fue un hallazgo inesperado pues su nombre no figuraba entre las mujeres oficialmente perdidas.

Hasta ahora (2002), han surgido nombres de otras cinco jóvenes y mujeres adultas desaparecidas en la zona de Alto Hospicio entre abril de 1999 y agosto del 2001. Sin embargo, "el Segua" asegura no saber nada de ellas.

¿Por qué lo hizo? Ésa es la pregunta que atormenta a todas las familias que perdieron a una hija en manos de aquel hombre que escondía en su mente a un monstruo. Es también una pregunta que se repiten jueces y abogados, tratando de armar el enigmático rompecabezas que Julio Pérez Silva se niega a componer en su totalidad. Su respuesta ante el juez ha sido siempre "No sé por qué lo hice". ... (ver texto completo)
El 3 de octubre de 2001, Julio Pérez Silva cometió el último de sus ataques. Fue el día en que Bárbara N sobrevivió, el día en que Alto Hospicio supo que había un asesino entre ellos.

Fue detenido horas después y sin inmutarse, admitió asesinatos y violaciones. Confesó haber actuado solo y nunca alegó demencia.
"El Segua" dejó de atacar durante más de nueve meses, pero el 17 de abril de 2001 ya no pudo contenerse. En el sector de la Autoconstrucción interceptó a una menor de 16 años identificada como Maritza. La amenazó con un cuchillo y la violó. Mientras él escapaba, Maritza regresó a su casa. La llevaron al hospital, donde le extrajeron muestras de semen del agresor, que nunca pudo ver en la oscuridad.

Meses más tarde, cuando lo detuvieron, ella reconoció su voz. Compararon las muestras de ADN y resultaron ... (ver texto completo)
Diez días más tarde volvió a atacar. Violó y asesinó a Macarena Montesinos en el sector de Pampa El Molle. Y luego, el 2 de julio, interceptó a Viviana Garay a quien también mató de un golpe en la cabeza.

Pero esta vez, la desaparición de Viviana generó la más intensa reacción que el psicópata había encontrado en toda su carrera criminal. El padre de la niña, Orlando Garay, movilizó a las demás familias afectadas. Sólo entonces el hecho se convirtió en noticia, por lo que los crímenes se detuvieron.
La mejor aliada de "el Segua" fue aquella versión que decía que las jóvenes desaparecidas se habían ido por dejar atrás la pobreza de Alto Hospicio. La policía manejaba sus propias teorías y circularon informes oficiales con las más graves acusaciones.

Pistas falsas, versiones equivocadas y hasta misteriosas llamadas de auxilio encaminaron la búsqueda en la dirección equivocada hacia Perú o Bolivia.

El 22 de mayo del 2000, Patricia Palma, de 17 años salió del colegio rumbo a su casa. Fue en ... (ver texto completo)
Luego, el 5 de abril, el temido auto blanco que ya había perseguido más de una vez a María Eugenia Rivera se llevó a su hija, Katherine Arce. Pérez Silva la violó y la enterró en un basural clandestino.
Viendo televisión junto a Nancy se topó a menudo con algún noticiario donde la desaparición de las niñas de Alto Hospicio ya comenzaba a estar en los titulares.

El jueves 23 de marzo del año 2000, un mes después del cuarto asesinato, la hija de Delia Henríquez no regresó a casa. Se llamaba Laura Zola y tenía 14 años. Fue la quinta víctima del psicópata de Alto Hospicio.
opa. Nada extraño en un hombre casi obsesivo por el lavado.

En el verano de 2000 algo detonó en el interior de este hombre. En febrero atacó dos veces en menos de una semana. Primero fue a Sara Gómez. Tres días después, a Angélica Lay, una promotora de teléfonos celulares de 23 años.

Una y otra vez, Julio Pérez Silva repitió la misma rutina. Más de una vez cambió su peinado, agregó o eliminó su barba o se tiñó unas cuántas canas.
El 24 de noviembre de 1999 le ofreció a Macarena Sánchez, de 13 años, acercarla en su auto hasta el liceo. Luego de amenazarla con un cuchillo y violarla, le amarró las manos arrojándola al interior del Pique Huantajaya.

Como siempre, aquel día, Pérez Silva estaba de regreso en su casa temprano, borrando huellas de su cuerpo, del auto y de su ropa. Nada extraño en un hombre casi obsesivo por el lavado.
El 17 de septiembre de 1998, recogió en la costanera de Iquique a Graciela Montserrat Saravia, de 17 años. Según su confesión, le ofreció dinero a cambio de sexo. Todo iba bien hasta que ella habría intentado robarle.
Enfurecido, la golpeó hasta matarla y la abandonó en una playa.

Lavado y peinado, como lo haría siempre después de cada ataque, Julio Pérez siguió dedicándose a su casa y a sus vecinos como un hombre modelo.
Al poco tiempo, abandonó los sacos de sal y empezó a operar como taxista pirata ocasional. El tímido "Segua" de Puchuncaví era otro al volante.
Julio Pérez Silva se casó a los 22 años con Mónica Cisternas, oriunda de La Calera, y tuvieron dos hijas. Luego, convivió 5 años con Marianela Vergara, quien ya tenía otras dos hijas. Con ella regresó a Puchuncaví y cosechó fama de buen esposo.

A mediados de los noventa emigró a Iquique buscando mejores oportunidades de trabajo. Comenzó cargando sacos de sal. En una fiesta conoció a Nancy Boero, 14 años mayor que él y con 6 hijos. A las dos semanas ya vivían juntos y luego se establecieron en ... (ver texto completo)
El "Segua", como le decían en su infancia, pasó la mayor parte de sus 38 años entre las calles de Puchuncaví. María Pérez, directora, en ese entonces, del colegio donde estudió, dice que siempre lo vio como un alumno tranquilo, callado e introvertido. "Teníamos un grupo de la cruzada eucarística, cuyo lema es oración, sacrificio y apostolado, nada que ver con lo que pasó, y él participaba."
Sus inicios se remontan a Puchuncaví. Guillermina Cisternas, una ex vecina de Pérez Silva en esa localidad, estuvo muy pendiente de las noticias la noche de la captura del psicópata de Alto Hospicio. "Me di cuenta que era él, sin que nadie me lo dijera. Lo conocí por su cuerpo. No se veía su rostro porque lo traía tapado con un poncho. Sabíamos que estaba en Iquique, así que por eso sabíamos que era él".
Pero, ¿quién es este silencioso desconocido que violó y mató sin dejar huellas, sin despertar sospechas? ¿Qué lo llevó a repetir, al menos nueve veces, un ritual de muerte que durante casi tres años logró esconder en la paupérrima soledad de Alto Hospicio?
Unas cuántas horas después de este encuentro, aquella niña, conocida hasta ahora sólo como Bárbara N, de 13 años, acabó con la historia criminal de Julio Pérez Silva, el peor asesino en serie de la historia de Chile. Fue el 4 de octubre del año 2001.
Guido Utreras pasaba por la carretera cuando vio a una estudiante tapada en sangre haciendo dedo. Atónito retrocedió a buscarla. Ella le rogó que la llevara al hospital porque un caballero en un auto blanco había intentado violarla. Se trataba, nada menos, que del denominado psicópata de Alto Hospicio.
Hace un tiempo, en la localidad nortina de Alto Hospicio, una decena de jovencitas fueron sistemáticamente secuestradas violadas y asesinadas por un tranquilo vecino del que nadie sospechaba absolutamente nada.
El amor es una comedia en un sólo acto: el sexual.
Las mejores cartas de amor están escritas por los que no están enamorados.