A las seis de la mañana Cora Amurao escapó de su escondite. Saltó los cuerpos de sus compañeras hasta un alféizar al ras del piso que iba a lo largo del frente de la casa. La señorita Amurao gritaba: "Ayúdenme, ayúdenme. Todo el mundo está muerto. Soy la única viva en el barco". En su estado de terror, pensó por un momento que estaba de vuelta en Filipinas.
La extraña visión de una chica gritando histérica, pronto atrajo a un transeúnte a la casa del horror. Cora Amurao era la única de las nueve chicas que sobrevivió a Richard Speck. Sus ocho compañeras estaban muertas, todas violadas y acuchilladas o sofocadas hasta morir.
La extraña visión de una chica gritando histérica, pronto atrajo a un transeúnte a la casa del horror. Cora Amurao era la única de las nueve chicas que sobrevivió a Richard Speck. Sus ocho compañeras estaban muertas, todas violadas y acuchilladas o sofocadas hasta morir.