La Armada chilena le facilita entonces el “Yelcho”, una
embarcación fuerte pero no hecha para las
aguas de la Antártida, al mando del Piloto Luis Pardo Villalón, quien con gran pericia, navegando en
agua llena de témpanos y en medio de una densa
niebla, en un buque no provisto con calefacción ni energía eléctrica, logra llegar al campamento de los sobrevivientes en la isla Elefante.
Shackleton intenta una nueva expedición a la Antártida, pero cuando se encuentra en las islas Georgias del Sur, sufre
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