Crónicas de una letra minúscula.
52. Una pagaba yo y otra no sé sí tú.
Una
noche en
Madrid, coincidimos Miguel y yo de copas, no sé cual sería el motivo, resulta y sucede como decía Manolo el Sastre, q. e. p. d., que empezamos, por una chupitería, que rezaba como “La Chupitería de Madrid”, donde se preciaban de tener, chupitos de todo tipo.
Le había avisado a Miguel, que allí había de todo, como en botica, ya en la barra, Miguel lo pidió de “Labrestos”, a lo que el camarero respondió que
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