Mensajes enviados por Jmg:

Y esta foto?
buenos dias
jmg no pares tu sige como aquel de la tele joe...
Te refieres a Joe Rigoli?
corrales para guardar la maquinaria, las paneras para el grano, en los pajares la paja, pocilgas, gallineros.... etc. y todo esto con apenas unos trozos de alambre, unas bolsas de pipas, cuatro latas de conservas, que no siempre las teníamos y tierra, de esa fina que no se acababa nunca.

Y ahora deberes para mañana.

Tenéis que contar cada uno tres historias con cada uno de los juego o recuerdos mencionados, y también de los que añadiréis, que estoy seguro que me habré dejado muchos en el tintero.

Y ... (ver texto completo)
de pipas “Que rica la Pilarica repita” hacían las veces de sacos y costales, que llenábamos con misma tierra. Yo como siempre andaba medio inventando hice una vez un tractor con dos botes uno más grande que otro simulando las ruedas traseras y delanteras, los uní con dos palos y alambre, tracción en las cuatro ruedas. Acarriábamos, llevábamos el bálago a la era, trillábamos, tornábamos acambizábamos, barríamos el solar, limpiábamos el grano de la paja cogiendo puños de tierra soltándolos al aire, ... (ver texto completo)
luego lo atravesábamos en la contraria quedando los cuadros de las casas con unas pequeñas chinas que hacían las veces de los melones y las sandías. Arábamos la viña. Ya usábamos los tractores y los remolques, de remolque no servíamos de las típicas latas de sardinas, de las pequeñas, de tractor las de melocotón, con una punta y una piedra las agujereábamos y mediante alambre enganchábamos el tractor al remolque para que tirara de él. O de los trillos que eran dos trozos de tabla cualquiera. Las ... (ver texto completo)
Pero no quería que se dejara en el olvido todo lo que jugamos en las entresiestas de los veranos a la sombra de las cocheras, cuando más apretaba el calor y te librabas de dormir la siesta, el que se libraba claro, a algunos no se la perdonaban, a mí de pequeño nunca me gusto eso de la siesta. Jugábamos a hacer las faenas propias del verano, preparábamos la trilla en la era con la tierra, las parvas longitudinales los montones redondos, rotulábamos caminos, arábamos los melonares primero en una dirección ... (ver texto completo)
turrón del duro, partido a golpes con la llave de la panera sobre el cuchillo grande, de las primeras radios, teles y teléfonos, de ahorrar para comprar el paquete de tabaco para la fiesta que solíamos esconder en las gateras de las paneras, de sacar el estiércol un día de entresemana, de los lagarejos que se hacían cuando se iba a vendimiar, de hacer dedo para ir de fiesta, de poner el ramo o saltar las luminarias la noche de San Juan.........
circos, los teatros en la calle y en salón), de los bailes con los cinco hermanos de Coreses o Los Halcones, de la llegada del coche linéa, de los blancos del más allá, y de ir al cementerio por las noches, de los miedos a los perros, o a algunos mayores, de la llegada de campamentos gitanos, de los quinquis, de los burreros, de seguir al que rifaba las cazuelas, de esperar a Parrañales que traía los helados por santa Justa, de aquellos días de invierno fríos y lluviosos asando pipas o castañas a ... (ver texto completo)
la casa de Juan Misol, de subir a la torre a tocar las campanas, de ir al estanco a por tabaco “pa” tu padre o a por vino al bar, de las regatinas en los bautizos, de repartir en los mondongos, de ayudar a misa apurando las vinajeras si quedaba algo, de correr entre las parejas en el baile hasta que la señora Laureana te cogía por las orejas y te ponía en la calle, de esperar con alegría la llegada de los baratillos, del hombre del cine con su cuatro-cuatro (La vida del cordobés, El ladrón de Bagdad, ... (ver texto completo)
de la ermita, de “encalcar” pajares, de correr detrás de los remolques y subir en marcha sin que te viera el dueño, de ir a coger para los conejos, a espigar, de se alquilan armarios, en la fachada del baile, de cebada se habla mucho en el pueblo, de cencerradas, de resbalar en la laguna cuando se helaba, de ir a pillar, de la resbalina de
que disparaban granos de maíz, o de disparar granos de arroz o trigo con las carcasas de los bolígrafos, de las bombas que hacíamos con los fósforos de las cerillas que metíamos en las puntas de los bolígrafos Bic, de otras batallitas de liebres y caza, de Adela danos otros vinos y más morro, de vamos al otro, de la pacheca, del molino, del pato, del de Vigotes, del salón de Angelico o de la señora Fermina, de las timbas de los zachos, de los verdes, de los paseos en el paseo, en la fuente, en las ... (ver texto completo)
poner las pajareras, el mejor cebo era el saltón de alas azules, de ir a pájaros por la noche con linterna y escopeta, o de ir a cazar gatos también de noche, no sé si llegamos a cazar alguno, de ir a perdices “pa” las huertas de la alameda, o a por palomas a la línea, o mismamente en cualquier calle máxime si te la corre y coge otro por ti (Míguel, así te ahorro el comentario), de hacer arcos con una cuerda y un palo, las flechas las hacíamos con las varillas de los paraguas, las afilábamos en cualquier ... (ver texto completo)
las puertas, de tirar cacharros en carnavales, de ver el mundo por un agujero, del regato de boga o de los mostinales, de ir a mirar a las ventanas después del baile, aunque no sé si alguien vería algo, de correr las naranjas, las cintas era de mayores y los gallos de Fuentes, de los partidos de fútbol en las eras y de las carreras cuando venía el dueño, de las patadas que se daban Valentín, José María el mosco (con perdón) y Fernandito en el mismo partido, de........ es un bonito, bonito to bonito ... (ver texto completo)
Vicenta, de ir a fumar a escondidas, de tirar petardos, de eso Poli sabe mucho, de ir hacer maniobras con el barreiros de Toño en el cocherón de la era, de hacer lumbres de paja y asar patatas en invierno, de ir a Santa Justa a por almendras a la josa del señor Rogelio o de cualquier otro, de ir a subir al burro que tenía mi tío José Luis pastando en la cortina, de perseguir a las gallinas del corral y meterlas en algún garito como si fueran los caballos de las películas, de partir los huevos jugando ... (ver texto completo)
de los baños en las buchinas, la de Evencio era la mas limpia, de las picardías de las norias cuando llenábamos los cangilones de agua y soltábamos el trinquete quedando loca la noria, que no te pillara los riñones, de churro, media manga y manga entera, de terminar de derribar algún cabañal que ya estaba medio caído en las peñas, de derribar alguna que otra barandilla, de los de arriba contra los de abajo apedreándonos, de las batallas campales con trozos de girasoles en la plaza en vísperas de ... (ver texto completo)
con la sección femenina, belén viviente, bailes, actuaciones diversas, incluso simulacro de accidente de Tanis con la bici en la plaza, de contar las batallitas del domingo los lunes en el molino de Funcor, de ir en “ca” la señora Bonifacia a que te leyera el futuro en su lunario, de penaltis en cualquier puerta, carreras de barcos con trozos de palo en las alcantarillas regato abajo, de las carreras en san Isidro con premios en metálico, de las mariadas con el agua del pozo bueno, de las casetas ... (ver texto completo)
magistralmente describió Herminio, de pecinas, casetas, de criar gaviluchos, pegas y más pájaros, de ir a saltones a los regatos, de ir a nidos, bien a los arboles de la revuelta o retejando alguna caseta, de ir de merienda, a la fuente, a la alameda o a valcuevo, de comer carámbano o chupar pinganillos en invierno, de ir a coger aberbajas a la revuelta, de las canicas en la calle que iba de la plaza a las escuelas, a la navaja lanzándola para clavarla en el suelo de tierra e irle comiendo porciones ... (ver texto completo)
que el mozo mayor terminara la caja de cerillas y te la diera para la colección, no podía faltar el aro de Leonardito, las vueltas que daríamos a pueblo con la manilla y el aro, de jugar a torear en la plaza, de los coches y autobuses que hacíamos con las cuerdas de la obra que cogimos del gallinero de Tomasín mientras misa, que a más de uno nos calentaron por tal atrevimiento, el conductor siempre era Deme, de mangar paquetes de tabaco de los coches que llegaban de afuera e inocentemente dejaban ... (ver texto completo)
Oliva, de ir a la escuela con la pizarra el brasero y la cartera de cuero, de hacer figuras de barro con la greda de las peñas, de los espetaperros bien de los grandes de palo de escoba y plumas de gallina o de los pequeños de hilo, alfiler y dos palillos escarbadientes, de las figuras que hacíamos con los mismos palillos que al prenderlas saltaban, de la pelota en la capilla, de capar el agua con las piedras volanderas y de coger ranas y renacuajos en la laguna, aunque se cogían mejor en la laguna ... (ver texto completo)
un dos tres esconderite ingles, de cualquier esconderite en cualquier casa vieja, cabañal, pajar.. etc, que siempre salíamos como unos cirineos, de jugar a pies-quietos en la caseta del señor David o de ir a tirar de pantalón a la misma, de jugar al “requemao”, de pagarla en cualquier juego pasando a toda pastilla por el pasillo que hacíamos, donde te daban golpes de todos los colores, o de los golpes del juego del moscardón, de contar los “gorjos” al beber en los juegos del Sr Ballato, del Pun, ... (ver texto completo)
Crónicas de una letra minúscula.

Entre siestas y entresiestas

Hemos hablado de muchos juegos y costumbres de nuestra infancia, de las conejeras en las eras, de las bicis por todo el pueblo, del juego de la madre en la plaza, del bote en la capilla, de las mecas de Masero, de policías y ladrones por todo el pueblo también, de los tres marinos en el pozo bueno, de cortar el hilo, de hulla-hulla-que-quiere-el-gato -carne-cuando-la-mame en el puente de hierro o en cualquier carro o remolque si ... (ver texto completo)
Dejarme que voy.
Y ahora voy a poner una pequeña crónica, el que me confiese que la ha leido entera tendrá premio.
No creo que la aguanten muchos.
¿Hay luuuuuuuuuuuuuuuzzzzzzzzzzzzz?
Antes de pasar a mayores, quiero felicitar a los Felicísimos y a Néstor, que hoy cumple otro año. ¡Felicidades!
Pues eso, que muchas felicidades a Nestor y que le veamos cumpilr muchos más.
Me parece estupendo que contemos cada uno nuestra experiencia con el dichoso artilugio de dos ruedas. Dará mucho de sí. Ya os contaré alguna de las mias a la tarde que ahora me tengo que marchar.
Si pero era un poco diferente a las demás, tenía la orquilla delantera torcida, de un golpe que se dio tu hermano Luis, te acuerdas?
De esto no me acuerdo, chacho, como no des más pistas.
En alemania atan los perros con longanizas.
Básicamente de...
Ok, y otra más saliendo hacia Toro.
Y hubo otra bici, muy peculiar, pero mucho, única en el pueblo, algo corrimos detras de ella y de su dueño, que casi no nos la dejaba tocarla, de que y quién estamos hablando?..............
Otra bici nueva de chica que llegó al pueblo fue para otra chica que vivía en la plaza...... de quién hablamos?
¿Qué habrá pasao que no hay nadie?. A ver si alguien dice algo.
Algo.
Ariadna ayer te llamé para el asunto, hoy te llamaré de nuevo.
Buenos días, y lo primero que haré es contarme como lector "DOS".
Y ahora te dire que la bici que mencionas, la de Alfredo, anque fue el que más la uso, no era de alfredo, se la compraron a su hermana Manoli, y claro era de las que hemos dicho de chicas o sin barra. Y no se por que pero tenía un defecto, los pedales estaban muy bajos, como inclinaras un poco la bici en una curva dando pedales rozaban en el suelo y te la podías pegar.
Bueno la próxima semana cambiaremos de tercio metiendo alguna ... (ver texto completo)
Bueno hasta más ver.
Y lo importante es que "Haiga" salud.
Miguel en un par de días tengo que verte, para entregarte el paquete.
Me ha gustado mucho la cronica JMG. Recordando cuando te virlaron la bicicleta comprenderás mejor lo que fastidia cuando a alguien le afanan algo. Mucho sentí yo aquella palomica que un desaprensivo me robó.
¿No habrás leído mal la crónica?
Yo no he mencionado ninguna bicicleta, ni ningún robo.
de esos garbanzos me acuerdo yo de la tierra de aneses
Pajarraco, ya sé que tu conoces esa historia, algún día la pondremos.
No sé si habeis dicho quienes son, pero a mí, me parecen:
Paquito el Paco el caminero.
Cayito
Y el otro tengo dudas, puede ser Toño el hermano de Gapi?
Y es que eso.
Crónicas de una letra minúscula.

Un verano roto.

La había dejado apoyada en la puerta de la cochera, pero por fuera, en la misma calle claro, la cochera estaba cerrada por dentro y no la pude abrir.
Por eso siempre me sentí un poco culpable.
Era vieja, y no estaba en un estado muy óptimo que digamos, pero a pesar de ello, cumplía con su cometido.
Yo la descubrí cuando era muy pequeño, abandonada en el “sobrao”, sucia estropeada, la había usado mi padre tiempo atrás, pero yo ni lo había visto, ... (ver texto completo)
Años más tarde, echaron en la tele la película “El ladrón de bicicletas”, que recuerdos más tristes me trajo de nuevo. Aunque para entonces yo ya tenía otra nueva y flamante Orbea, esta era negra, comprada en Ciclos Ventura, en Zamora, que llegó en la baca del coche de línea, me acuerdo cuando la bajó el señor Francisco, el cobrador, por la escalerilla de atrás, a esta no la dejaría sola, era la de los garbanzos, pero eso ya será otra historia.

Salud.
Que mal lo pasé. La lejana esperanza de que me la devolverían se fue difuminando con el paso del tiempo.
Nunca más volví a saber nada de ella, únicamente vi en Malva otra con un forro de sillín igual o parecido al que tenía la mía, todo se quedó en sospechas, del resto ni rastro.
Fue como una de esas películas con un mal final.
La busqué por toda la casa, corrales, pocilgas, pajar, paneras, “sobraos”, cuartos, escondrijos, una y mil veces, en mi casa todos parecían no saber nada de ella. Pasaban los días y no aparecía, hasta que poco a poco empecé a convencerme de lo peor, algún amigo de lo ajeno se hizo con ella. Se me vino el mundo encima, o debajo no sé. De pronto me quede sin el bien más preciado que tenía. Y claro no eran tiempos para decirle a tu padre cómprame otra.
- ¿Me dejas una vuelta majo? Decíamos.
Y en Bustillo te contestaban:
No, que no me funciona el timbre.

Pero ocurrió lo que ocurrió, cuando volví a por ella, no estaba.
Tuve un momento de desconcierto, que pasaba, yo la había dejado allí, y no estaba, la primera suposición fue que me la habían escondido, una broma, como tantas, un amigo, un vecino, mi padre mi madre, no sé........
Era el pasatiempo estrella de aquella época.
Con ella nos sentíamos los reyes del asfalto, es un decir, el asfalto no lo conocíamos, sí, había alguna calle de cemento, pero las demás de tierra, y barro cuando llovía. Cuanto nos hizo disfrutar, cuantas vueltas a la plaza, tan pronto pasabas por las alcantarillas, subías la cuesta de la ermita, como te ponías en montonte, o en pajarinos, en la malvasía a por almendras, la dejabas en un regato y a Santa Justa, o si no a la alameda de merienda, a bañarte ... (ver texto completo)
De este golpe desapareció parte del pedal izquierdo, quedando como el otro, con el eje.
Poco a poco fuimos aprendiendo a andar, y ala vez arreglar las averías que daba, o la arreglabas tú o te quedabas sólo sentado en la plaza como un bobo, mientras los demás toda la tarde calle arriba, calle abajo. No existía eso de ir a tu padre con la rueda pinchada a que te la arreglara.
La primera vez que salí con ella a la carretera, fue una especie de carrera que hice con Andrés, los dos novatos en estos menesteres, se trataba de llegar el primero al puente de hierro de la carretera de Toro desde la propia era pedrosa. Aunque no llegamos ninguno de los dos, Andrés fue el ganador virtual, Yo delante unos metros, y al llegar a la puerta del señor Ditino cruzaba la calle un rebaño de ovejas, ni había frenos ni sabía frenar con la zapatilla.
¡Pumba!, leñazo contra las ovejas, salí ... (ver texto completo)
Con ella aprendí en la era pedrosa, con una almohada atada a la barra, que me había hecho mi madre, no llegaba al asiento; fuimos muchos los que aprendimos a andar en la era pedrosa, te sujetaba uno agarrando la parte trasera del sillín corriendo detrás.
Cuando ya más o menos te manejabas, lo difícil era arrancar, para ello necesitábamos subirnos a una piedra, rebanzón o cualquier cosa elevada, desde donde se hacía más fácil dar el primer impulso.
También estaban las de las chicas que decíamos, eran como las de paseo un poco más pequeñas, sin barra, y en la rueda de atrás llevaban unas protecciones de cintas de plástico de colores, formando una malla, sería para que no se les engancharan las faldas con la rueda.
Todo esto era de nuevas, con las que andábamos nosotros solamente tenían lo imprescindible, nada de guardabarros, frenos, timbres... etc.
Era una Orbea (la mejor para la brea, otras eran Cil la mejor para la guardia civil, BH la mejor para los baches, G. A. C, DAL, Bianchi, Torrot.....), de un color ya indeterminado, más tarde la pinté de azul, de un azul de algún bote de pintura abandonada que encontré por casa.
Era una Orbea de paseo, en aquella época había sólo tres tipos de ellas:
Las de paseo, las más robustas, los frenos eran de varillas metálicas y tenían unos buenos guardabarros, ruedas anchas, timbre, transportin.
Las de ... (ver texto completo)
Así que allí estaba como el arpa de Bécquer, esperando a que yo cumpliera unos años más y poder sacarla a luz. Hasta entonces nos conformábamos viajando virtualmente en aquellos coches que preparábamos con cuatro tablas que hacían de asientos, dos o tres piedras hacían las veces de los pedales, un aro de volante y un triste palo hacía de palanca para cambiar las velocidades, y tan contentos.
Del pedal derecho conservaba sólo el eje, y el brazo de este pedal tenía ese molesto juego, que por más que ... (ver texto completo)