No, -contestó- vino un muerto y un hombre con barba me enseño un montón de dinero abajo, pero nadie me ha dicho lo que es tener miedo.
-Entonces, -dijo el rey- has salvado el
castillo y te casarás con mi hija.
-Todo eso está muy bien, -dijo el
joven- pero sigo sin saber lo que es tener miedo.
Se repartió el oro y se celebró la
boda. Pero por mucho que quisiese a su esposa y por muy
feliz que fuese el joven rey siempre decía: -Si pudiera tener miedo, si pudiera tener miedo...