Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:

Aarón que se hallaba sentado en un lateral con sus hijos Nadad, Abiú, Eleazar e Itamar, en un lateral apartado del centro, cansado de tanta hipocresía se levanto y pidiendo la palabra a Moisés, diciendo:
- ¡Hermanos de Israel!
-Nuestro deber como pueblo amante del creador es aflojar nuestro oro y nuestro mezquino corazón de avaros judíos.
- ¿Por qué el pueblo de Israel tiene que provocar la cólera del Señor?
-Algunos de vosotros murmuráis de continuo en vuestras tiendas y comentáis sacrílegamente ... (ver texto completo)
Nadie respondió y todos en silencio abandonaron avergonzados la reunión sin decir palabra.
Por la mañana todos los artesanos tenían el oro y la plata que necesitaban para terminar la obra.
Los corazones de la usura judía se habían abierto y también sus arcones repletos de oro y de plata por que había funcionado la estrategia del palo y de la zanahoria para mayor gloria del creador.
La gloria del señor fue finalizada en pocos meses y cuando llegó el día de tan esperada inauguración, Moisés había ... (ver texto completo)
Un fuerte murmullo se dejó oír en la tienda y nadie quería tomar la palabra para no significarse delante de Moisés. Y los demás, ya que el temor que todos tenían hacía Moisés era muy superior a la usura de cada cual con su oro, se callaban avergonzados.
Aarón que se hallaba sentado en un lateral con sus hijos Nadad, Abiú, Eleazar e Itamar, en un lateral apartado del centro, cansado de tanta hipocresía se levanto y pidiendo la palabra a Moisés, diciendo:
- ¡Hermanos de Israel!
-Nuestro deber como pueblo amante del creador es aflojar nuestro oro y nuestro mezquino corazón de avaros judíos.
- ¿Por qué el pueblo de Israel tiene que provocar la cólera del Señor?
-Algunos de vosotros murmuráis de continuo en vuestras tiendas y comentáis sacrílegamente ... (ver texto completo)
-Dios, todos sabéis, que es paciente con su pueblo, pero también estáis al corriente de su ira, porque el creador lo a demostrado muchas veces.
-Ahora es llegado el momento de sacrificarnos por el que nos defendió contra los soldados del Faraón.
-Para este fin, es muy importante aumentar vuestra contribución de oro y plata, que nos permita poder finalizar la obra del señor.
Un fuerte murmullo se dejó oír en la tienda y nadie quería tomar la palabra para no significarse delante de Moisés. Y los demás, ya que el temor que todos tenían hacía Moisés era muy superior a la usura de cada cual con su oro, se callaban avergonzados.
Moisés continuó:
-Nuestro creador se halla satisfecho por el empeño que ponemos todos por finalizar su gloriosa obra a tiempo. Pero debo deciros que a pesar del esfuerzo y tesón que ponemos por terminarla, aún falta oro, plata y cobre para que los artesanos puedan hacer lo que le falta, al altar del supremo creador.
-Dios, todos sabéis, que es paciente con su pueblo, pero también estáis al corriente de su ira, porque el creador lo a demostrado muchas veces.
-Ahora es llegado el momento de sacrificarnos por el que nos defendió contra los soldados del Faraón.
-Para este fin, es muy importante aumentar vuestra contribución de oro y plata, que nos permita poder finalizar la obra del señor.
Tomó la palabra Moisés, que comenzó diciendo:
- ¡El Creador sea bendito por nuestras obras!
- ¡Todos bendecimos al Señor!
Respondieron todos a coro.
Moisés continuó:
-Nuestro creador se halla satisfecho por el empeño que ponemos todos por finalizar su gloriosa obra a tiempo. Pero debo deciros que a pesar del esfuerzo y tesón que ponemos por terminarla, aún falta oro, plata y cobre para que los artesanos puedan hacer lo que le falta, al altar del supremo creador.
En la primera fila, los más importantes miembros de la comunidad judía estaban presentes y detrás de ellos se sentaban los representantes de las artes y los oficios, porque la categoría de todos los allí presentes iba disminuyendo. Hasta que al final, ya contra la lona de la espaciosa tienda se hallaban presentes los ciudadanos del pueblo que pudieron tener acceso a la tienda.
Tomó la palabra Moisés, que comenzó diciendo:
- ¡El Creador sea bendito por nuestras obras!
- ¡Todos bendecimos al Señor!
Respondieron todos a coro.
La tertulia se celebró en la jaíma más espaciosa del campamento y cuando todos estuvieron dentro, se sentaron formando círculos.
En la primera fila, los más importantes miembros de la comunidad judía estaban presentes y detrás de ellos se sentaban los representantes de las artes y los oficios, porque la categoría de todos los allí presentes iba disminuyendo. Hasta que al final, ya contra la lona de la espaciosa tienda se hallaban presentes los ciudadanos del pueblo que pudieron tener acceso a la tienda.
Cuando despertó del sueño, el sol se hallaba cerca de poniente y para poder controlar mejor a toda su gente, mandó llamar a los Rabinos y a los jefes de las tribus que cohabitaban en la caravana.
La tertulia se celebró en la jaíma más espaciosa del campamento y cuando todos estuvieron dentro, se sentaron formando círculos.
Moisés, se hallaba sentado en la cima de una duna de fina arena, analizando el frenético avance de la construcción. El sabia que aún faltaba mucho para terminar la obra y cansado por el intenso calor y el hambre, se encaminó hasta la tienda en donde las mujeres habían preparado la comida y después de la frugalidad de su yantar, Moisés se tendió sobre unos cojines y se quedó profundamente dormido.
Cuando despertó del sueño, el sol se hallaba cerca de poniente y para poder controlar mejor a toda su gente, mandó llamar a los Rabinos y a los jefes de las tribus que cohabitaban en la caravana.
El bramido del cuerno que anunciaba a los obreros una pausa para comer, sonó fuerte y poderoso. Las mujeres que eran las que habían cocinado todas las viandas sirvieron la comida y después se apartaron discretamente para comer ellas entre las palmeras, porque los maridos judíos no debían percibir como se alimentaban las hembras.
Moisés, se hallaba sentado en la cima de una duna de fina arena, analizando el frenético avance de la construcción. El sabia que aún faltaba mucho para terminar la obra y cansado por el intenso calor y el hambre, se encaminó hasta la tienda en donde las mujeres habían preparado la comida y después de la frugalidad de su yantar, Moisés se tendió sobre unos cojines y se quedó profundamente dormido.
La obra avanzaba sin pausa ni reposo y ya se veían algunas formas por las cuales se podía adivinar la majestuosidad y el lujo de la construcción.
El bramido del cuerno que anunciaba a los obreros una pausa para comer, sonó fuerte y poderoso. Las mujeres que eran las que habían cocinado todas las viandas sirvieron la comida y después se apartaron discretamente para comer ellas entre las palmeras, porque los maridos judíos no debían percibir como se alimentaban las hembras.
El calor del mediodía estaba en su plenitud con un sol abrasador bajando sin piedad desde lo alto del firmamento y haciendo sudar mares a los artesanos y a los hacendosos maestros.
De vez en cuando un aguador les traía agua fresca desde el pozo del oasis cercano para que mitigasen su insaciable sed.
La obra avanzaba sin pausa ni reposo y ya se veían algunas formas por las cuales se podía adivinar la majestuosidad y el lujo de la construcción.
La fabulosa obra de Israel estaba elaborándose en el campamento errante de los judíos, sin pausa ni respiro alguno. La actividad en el campamento era fervorosa y muy activa. Los oficios de artesanos que allí había estaban representados en los talleres dentro de las jaimas y todos se afanaban por hacer cada cual su encomendada labor.
El calor del mediodía estaba en su plenitud con un sol abrasador bajando sin piedad desde lo alto del firmamento y haciendo sudar mares a los artesanos y a los hacendosos maestros.
De vez en cuando un aguador les traía agua fresca desde el pozo del oasis cercano para que mitigasen su insaciable sed.
Y de esa limpia forma, Luzbel continuó ordenando a Moisés todos los cometidos que debía realizar su pueblo para su mayor gloria y poder.
Nadie jamás había exigido a nadie tal fastuosidad y tanto boato. Sólo el poderoso creador de la vida misma se atrevería a exigir a sus hijos predilectos tales prebendas y pedir la compensación mezquina de cobrarles los honorarios exigidos por haberlos dado una vida de seres humanos inteligentes.
La fabulosa obra de Israel estaba elaborándose en el campamento errante de los judíos, sin pausa ni respiro alguno. La actividad en el campamento era fervorosa y muy activa. Los oficios de artesanos que allí había estaban representados en los talleres dentro de las jaimas y todos se afanaban por hacer cada cual su encomendada labor.
Y continuó dando instrucciones Luzbel:
-Y el Tabernáculo lo has de hacer de diez telas de tienda de lino fino torcido e hilo azul y lana teñida de púrpura rojiza y fibra escarlata de Quermés.
-Con Arcángeles bordados los harás.
-La longitud de cada tela para la tienda debe de ser de veintiocho codos y su anchura de cuatro.
-Y hay una sola y única medida para las telas de la tienda.
-Y cinco de estas telas juntas formaran una serie y todas ellas estarán unidas las unas con las otras.
-Y tienes ... (ver texto completo)
Y de esa limpia forma, Luzbel continuó ordenando a Moisés todos los cometidos que debía realizar su pueblo para su mayor gloria y poder.
Nadie jamás había exigido a nadie tal fastuosidad y tanto boato. Sólo el poderoso creador de la vida misma se atrevería a exigir a sus hijos predilectos tales prebendas y pedir la compensación mezquina de cobrarles los honorarios exigidos por haberlos dado una vida de seres humanos inteligentes.
Mientras tanto en el campamento, la gente sencilla estaba contenta porque había pan en abundancia y la carne abundaba. Y todos ellos comentaban que si su poderoso señor quería las ofrendas de ganado tierno y jugoso, el pueblo sencillo se lo entregaría.
Todo lo debían hacer porque el señor era el eterno camino para un futuro mejor y por ello le daban a cambió el oro y la carne para su mayor gloria.
Y continuó dando instrucciones Luzbel:
-Y el Tabernáculo lo has de hacer de diez telas de tienda de lino fino torcido e hilo azul y lana teñida de púrpura rojiza y fibra escarlata de Quermés.
-Con Arcángeles bordados los harás.
-La longitud de cada tela para la tienda debe de ser de veintiocho codos y su anchura de cuatro.
-Y hay una sola y única medida para las telas de la tienda.
-Y cinco de estas telas juntas formaran una serie y todas ellas estarán unidas las unas con las otras.
-Y tienes ... (ver texto completo)
Los Rabinos que se interesaban por el culto divino, le apoyaban como individuos mezquinos, para así poder ocupar un puesto preferente en la liturgia del tabernáculo que se preparaba. Y ese argumento era el que calmaba a los demás judíos ricos haciendo que entregasen su oro a regañadientes.
Mientras tanto en el campamento, la gente sencilla estaba contenta porque había pan en abundancia y la carne abundaba. Y todos ellos comentaban que si su poderoso señor quería las ofrendas de ganado tierno y jugoso, el pueblo sencillo se lo entregaría.
Todo lo debían hacer porque el señor era el eterno camino para un futuro mejor y por ello le daban a cambió el oro y la carne para su mayor gloria.
El agobio y las tensiones de Moisés eran grandes, ante tantos requerimientos del señor. Debido sobre todo a la reticencia de los ricos judíos a entregarle el oro para estos menesteres divinos.
Los Rabinos que se interesaban por el culto divino, le apoyaban como individuos mezquinos, para así poder ocupar un puesto preferente en la liturgia del tabernáculo que se preparaba. Y ese argumento era el que calmaba a los demás judíos ricos haciendo que entregasen su oro a regañadientes.
Y Luzbel continuó dando instrucciones a Moisés:
-Y tienes que hacer platos y copas y los cántaros y los tazones en los cuales derramarás lo que te pida.
-Y sobre la mesa tienes que poner el pan de la pro-posición.
-Y tienes que hacer un candelabro de seis brazos de oro puro hecho con el martillo, con sus brazos, sus copas, sus bolitas y las flores que han de surgir de él.
-Y seis brazos saldrán de su pedestal, tres a un lado y tres al otro lado.
-De un talento de oro puro debe hacerse conforme ... (ver texto completo)
El agobio y las tensiones de Moisés eran grandes, ante tantos requerimientos del señor. Debido sobre todo a la reticencia de los ricos judíos a entregarle el oro para estos menesteres divinos.
Ahora eran los tiempos de probar su supervivencia con los judíos. Y algo más tarde habría llegado el momento para que los Arcángeles que habitaban lo profundo de los mares se pudieran evadir del cerco férreo de Satán.
Y Luzbel continuó dando instrucciones a Moisés:
-Y tienes que hacer platos y copas y los cántaros y los tazones en los cuales derramarás lo que te pida.
-Y sobre la mesa tienes que poner el pan de la pro-posición.
-Y tienes que hacer un candelabro de seis brazos de oro puro hecho con el martillo, con sus brazos, sus copas, sus bolitas y las flores que han de surgir de él.
-Y seis brazos saldrán de su pedestal, tres a un lado y tres al otro lado.
-De un talento de oro puro debe hacerse conforme ... (ver texto completo)
Todo ello debía de estar preparado para el temor de su pueblo al creador y al protector. Y si Luzbel lo hacía como debía la aportación de las necesarias proteínas orgánicas, para adaptar los metabolismos divinos, por la prolongada estancia bajo los mares, estaría asegurada para el futuro.
Ahora eran los tiempos de probar su supervivencia con los judíos. Y algo más tarde habría llegado el momento para que los Arcángeles que habitaban lo profundo de los mares se pudieran evadir del cerco férreo de Satán.
Ahora era el momento de preparar el fanatismo de su pueblo a través de signos externos de propiedad con un tabernáculo de oro y de plata macizos, que es lo que de verdad impresionaría al pueblo.
Todo ello debía de estar preparado para el temor de su pueblo al creador y al protector. Y si Luzbel lo hacía como debía la aportación de las necesarias proteínas orgánicas, para adaptar los metabolismos divinos, por la prolongada estancia bajo los mares, estaría asegurada para el futuro.
Tenía el control y tenía el poder sobre los hombres y Moisés estaba haciendo las labores precisas que le encomendaba y sabía que él dominaba bien a los hebreos más díscolos.
Ahora era el momento de preparar el fanatismo de su pueblo a través de signos externos de propiedad con un tabernáculo de oro y de plata macizos, que es lo que de verdad impresionaría al pueblo.
Luzbel les dosificaba el proyecto del arca porque sabía que las prisas por querer acelerarles las cosas a los humanos, no le llevarían por el sendero más cómodo para así poder finalizar de acuerdo con las normas celestes, la puerta divina, que les aportaría en el futuro la supervivencia en el planeta tierra.
Tenía el control y tenía el poder sobre los hombres y Moisés estaba haciendo las labores precisas que le encomendaba y sabía que él dominaba bien a los hebreos más díscolos.
-Y tienes que hacer una mesa de madera de acacia de dos codos de longitud, un codo de anchura y de un codo y medio de altura.
-Y tienes que revestirla de oro puro.
-Y tienes que hacerle un borde de oro alrededor.
-Y tienes que hacerle alrededor un canto del ancho de un palmo menor.
-Y tienes que hacer el borde de oro para su canto, para su canto alrededor.
- Y tienes que hacerle cuatro anillos de oro.
-Y tienes que colocar esos anillos entre las cuatro esquinas, que son para los cuatro ... (ver texto completo)
Luzbel les dosificaba el proyecto del arca porque sabía que las prisas por querer acelerarles las cosas a los humanos, no le llevarían por el sendero más cómodo para así poder finalizar de acuerdo con las normas celestes, la puerta divina, que les aportaría en el futuro la supervivencia en el planeta tierra.
Luzbel había tocado la poderosa sensibilidad de un pueblo que era profesional de la mezquindad.
No habían terminado aún el arca, cuando Moisés recibió nuevas instrucciones para la elaboración de los complementos del entorno del arca divina:
-Y tienes que hacer una mesa de madera de acacia de dos codos de longitud, un codo de anchura y de un codo y medio de altura.
-Y tienes que revestirla de oro puro.
-Y tienes que hacerle un borde de oro alrededor.
-Y tienes que hacerle alrededor un canto del ancho de un palmo menor.
-Y tienes que hacer el borde de oro para su canto, para su canto alrededor.
- Y tienes que hacerle cuatro anillos de oro.
-Y tienes que colocar esos anillos entre las cuatro esquinas, que son para los cuatro ... (ver texto completo)
Como la prueba que el señor de Israel hacía a su pueblo se hallaba muy relacionada con la forma de ser comerciante del pueblo judío. Era una manera de vivir, que les hacía ser ruines y mezquinos para con ellos mismos y con los demás. Luzbel al tocar sus bolsas repletas les lesionaba su ruin corazón de caridad fingida. Además les comprometía por esto a los obligados donantes de oro y de plata para que así vigilasen el proceso atentamente para velar por su interesada aportación. Todos estaban vigilantes ... (ver texto completo)
Luzbel había tocado la poderosa sensibilidad de un pueblo que era profesional de la mezquindad.
No habían terminado aún el arca, cuando Moisés recibió nuevas instrucciones para la elaboración de los complementos del entorno del arca divina:
En un ambiente de intereses tan encontrados siguió Moisés trabajando sin parar para elaborar el arca. Arca que avanzaba sin pausa ya que intuía que aún el señor le reservaba más cosas para instruirlos en los trabajos futuros.
Como la prueba que el señor de Israel hacía a su pueblo se hallaba muy relacionada con la forma de ser comerciante del pueblo judío. Era una manera de vivir, que les hacía ser ruines y mezquinos para con ellos mismos y con los demás. Luzbel al tocar sus bolsas repletas les lesionaba su ruin corazón de caridad fingida. Además les comprometía por esto a los obligados donantes de oro y de plata para que así vigilasen el proceso atentamente para velar por su interesada aportación. Todos estaban vigilantes ... (ver texto completo)
Los que estaban en contra de Moisés decían que a Israel le hacía más falta el oro que al señor, porque el señor cómo ser divino no necesitaba los bienes terrenos para poder demostrar su magnificencia y su poder.
Y todos los que estaban a favor de construir el arca decían, que lo estaban haciendo por ser la voluntad del señor.
En un ambiente de intereses tan encontrados siguió Moisés trabajando sin parar para elaborar el arca. Arca que avanzaba sin pausa ya que intuía que aún el señor le reservaba más cosas para instruirlos en los trabajos futuros.
Mientras los artesanos ebanistas y los carpinteros, se afanaban en improvisados talleres preparando la gran cantidad de tablas de madera de acacia que se necesitaban para hacer el Arca.
La agitación en el campamento era tan grande que los comentarios sobre esos mandatos del Señor por la elaboración del Arca eran de toda índole y clase.
Los que estaban en contra de Moisés decían que a Israel le hacía más falta el oro que al señor, porque el señor cómo ser divino no necesitaba los bienes terrenos para poder demostrar su magnificencia y su poder.
Y todos los que estaban a favor de construir el arca decían, que lo estaban haciendo por ser la voluntad del señor.
Otros hacían moldes de madera y arcilla para que los fundidores vertieran los metales liquido dentro de ellos.
Mientras los artesanos ebanistas y los carpinteros, se afanaban en improvisados talleres preparando la gran cantidad de tablas de madera de acacia que se necesitaban para hacer el Arca.
La agitación en el campamento era tan grande que los comentarios sobre esos mandatos del Señor por la elaboración del Arca eran de toda índole y clase.
Los artesanos y fundidores, prepararon los hornos para la licuación de los metales preciosos mientras otros especialistas, separaban el oro de las piedras preciosas y así clasificaban las aleaciones que los diversos metales tenían.
Otros hacían moldes de madera y arcilla para que los fundidores vertieran los metales liquido dentro de ellos.
Mientras todo esto ocurría en el desierto, la gran nube que acompañó siempre a los hebreos flotaba sobre ellos, ocultando dentro de ella la nave de los Nefelin que vigilaban muy atentos al pueblo Judío para que prepararan un tabernáculo para Luzbel.
Los artesanos y fundidores, prepararon los hornos para la licuación de los metales preciosos mientras otros especialistas, separaban el oro de las piedras preciosas y así clasificaban las aleaciones que los diversos metales tenían.
Mientras tanto en el campamento los recaudadores de tributos recolectaban entre la gente los metales preciosos que hacían falta para poder confeccionar este arca de acuerdo con las precisas medidas que el señor le había dado a Moisés.
Mientras todo esto ocurría en el desierto, la gran nube que acompañó siempre a los hebreos flotaba sobre ellos, ocultando dentro de ella la nave de los Nefelin que vigilaban muy atentos al pueblo Judío para que prepararan un tabernáculo para Luzbel.
El Tabernáculo.
Cuando Moisés recibió la orden del Señor de cons-truir el arca todos los artesanos del campamento se pusieron manos a la obra por órdenes expresas de Moisés para elaborar el arca del señor.
Mientras tanto en el campamento los recaudadores de tributos recolectaban entre la gente los metales preciosos que hacían falta para poder confeccionar este arca de acuerdo con las precisas medidas que el señor le había dado a Moisés.
El arca del creador.
Y procedió Jehová a hablarle a Moisés diciendo: Habla a los hijos de Israel para que recojan una contribución para el Señor.
De todo hombre cuyo corazón le conmuevan uste-des han de recoger la contribución Mía y está es la contribución que han de recoger de ellos:
Oro y plata.
Cobre e hilo azul.
Lana teñida de púrpura rojiza.
La fibra escarlata de Quermés.
Lino fino.
Pelo de cabra.
Pieles de carnero teñidas de rojo. ... (ver texto completo)
El Tabernáculo.
Cuando Moisés recibió la orden del Señor de cons-truir el arca todos los artesanos del campamento se pusieron manos a la obra por órdenes expresas de Moisés para elaborar el arca del señor.
-Todos conocemos los severos procedimientos que los divinos tenemos para crear cualquier ser vivo a partir de un orden genético de un A D N ordenado en espiral. Y todos vosotros sabéis la relación que produce el unir dos espirales de distintas especies. De las variedades que tienen diferentes órdenes de reproducción brotan aberraciones vivas sin control alguno. Como son las mezclas experimentales que crearon nuestros propios hermanos con las mujeres del hombre en la tierra. Nosotros somos la vida, ... (ver texto completo)
El arca del creador.
Y procedió Jehová a hablarle a Moisés diciendo: Habla a los hijos de Israel para que recojan una contribución para el Señor.
De todo hombre cuyo corazón le conmuevan uste-des han de recoger la contribución Mía y está es la contribución que han de recoger de ellos:
Oro y plata.
Cobre e hilo azul.
Lana teñida de púrpura rojiza.
La fibra escarlata de Quermés.
Lino fino.
Pelo de cabra.
Pieles de carnero teñidas de rojo. ... (ver texto completo)
-Cuando ellos reconocieron ante mí su maldad por haber producido gigantes con sumo poder sobre el genero humano. Y cuando las mujeres que fueron obligadas a copular con los divinos me suplicaron perdón, yo las perdoné. Pero también maldije a los enviados míos porque fueron bastantes los que las habían obligado a pecar.
-Todos conocemos los severos procedimientos que los divinos tenemos para crear cualquier ser vivo a partir de un orden genético de un A D N ordenado en espiral. Y todos vosotros sabéis la relación que produce el unir dos espirales de distintas especies. De las variedades que tienen diferentes órdenes de reproducción brotan aberraciones vivas sin control alguno. Como son las mezclas experimentales que crearon nuestros propios hermanos con las mujeres del hombre en la tierra. Nosotros somos la vida, y por ser la esencia vital para el Universo servimos siempre al equilibrio justo y armónico que emana de ella. Pero no os dobleguéis por esta mala acción y servir a Luzbel amando nuestra creación humana como la criatura más inteligente y perfecta que hay en el cosmos infinito. ... (ver texto completo)
-La belleza de las mujeres humanas les embelesó de tal manera, que consumaron el mismo pecado que cometieron en el jardín del Edén Adán y Eva. Y por estos hechos, los divinos se convirtieron en mortales como los demás. Por dejar sobre la tierra la semilla maldita de la deformidad genética.
-Cuando ellos reconocieron ante mí su maldad por haber producido gigantes con sumo poder sobre el genero humano. Y cuando las mujeres que fueron obligadas a copular con los divinos me suplicaron perdón, yo las perdoné. Pero también maldije a los enviados míos porque fueron bastantes los que las habían obligado a pecar.
-Yo Luzbel desde el reino y la plenitud del espíritu humano las perdoné a todas y ofrecí alabanzas por las hembras humanas porque ellas no tenían culpa alguna. El verdadero culpable de esta iniquidad es vuestro hermano que no fue capaz de mantener su inmortalidad.
-La belleza de las mujeres humanas les embelesó de tal manera, que consumaron el mismo pecado que cometieron en el jardín del Edén Adán y Eva. Y por estos hechos, los divinos se convirtieron en mortales como los demás. Por dejar sobre la tierra la semilla maldita de la deformidad genética.
-Cuando las madres se dieron cuenta que sus hijos eran gigantes, se arrepintieron ante mí con mares de lágrimas en sus ojos y todo el mundo divino y humano oyó sus plegarias de culpa por no haberse negado a copular con los que yo había enviado a la tierra.
-Yo Luzbel desde el reino y la plenitud del espíritu humano las perdoné a todas y ofrecí alabanzas por las hembras humanas porque ellas no tenían culpa alguna. El verdadero culpable de esta iniquidad es vuestro hermano que no fue capaz de mantener su inmortalidad.
- Por esto cito el sufrimiento en el parto de madres humanas cuando ellas son forzadas a promiscuarse con los divinos. Después, cuando llegó su tiempo, la mujer empezó a moverse inquietas de un lado a otro al sufrir fuertes dolores cuando las criaturas que nacían en sus vientres le rasgaban sus órganos genitales donde manaba en abundancia la sangre.
-La mayor parte de ellas perecieron desangradas al dar la vida a esos enormes hijos, que son gigantes híbridos.
-Cuando las madres se dieron cuenta que sus hijos eran gigantes, se arrepintieron ante mí con mares de lágrimas en sus ojos y todo el mundo divino y humano oyó sus plegarias de culpa por no haberse negado a copular con los que yo había enviado a la tierra.
-Yo soy un Arcángel celoso y ahora no hay ningún otro poder que este por encima nuestro; pero tenéis que saber que nosotros ya no podemos desde ahora crear el mal por el mal como lo han hecho nuestros científicos en la Tierra al quedarse solos en ella.
- Por esto cito el sufrimiento en el parto de madres humanas cuando ellas son forzadas a promiscuarse con los divinos. Después, cuando llegó su tiempo, la mujer empezó a moverse inquietas de un lado a otro al sufrir fuertes dolores cuando las criaturas que nacían en sus vientres le rasgaban sus órganos genitales donde manaba en abundancia la sangre.
-La mayor parte de ellas perecieron desangradas al dar la vida a esos enormes hijos, que son gigantes híbridos.
Cuando todos ellos contemplaron por primera vez la creación del hombre, Luzbel se hallaba rodeado de una multitud de Arcángeles que le interrogaban sobre el motivo de la creación de la humanidad, y entonces les dijo:
-Yo soy un Arcángel celoso y ahora no hay ningún otro poder que este por encima nuestro; pero tenéis que saber que nosotros ya no podemos desde ahora crear el mal por el mal como lo han hecho nuestros científicos en la Tierra al quedarse solos en ella.
La peste de los divinos.
Luzbel organizó a toda su gente de acuerdo con las pautas de los hombres que había creado en la tierra pero su deseo era nombrarlos inmortales. El poder de los divinos Arcángeles y Nefelin, que tenía en la base submarina se había sostenido por la energía que los humanos dejaban en el Cosmos al fallecer; y este inmenso poder había marcado la pauta para el ordenamiento de los mundos.
Cuando todos ellos contemplaron por primera vez la creación del hombre, Luzbel se hallaba rodeado de una multitud de Arcángeles que le interrogaban sobre el motivo de la creación de la humanidad, y entonces les dijo:
El becerro de oro.
Y procedió Jehová a hablar a Moisés todas estas palabras diciendo:
Yo soy tu Señor que te ha sacado de la tierra de Egipto de la casa de los esclavos.
No deberás tener otros dioses contra Mí rostro.
No deben hacerse imágenes talladas ni tampoco de otras formas parecidas a las cosas que estén en los cielos arriba, o que estén en la tierra debajo, o que estén en las aguas debajo de la tierra.
No debes inclinarte nunca ante ellas ni haber in-ducido a servirles, porque Yo tú ... (ver texto completo)
La peste de los divinos.
Luzbel organizó a toda su gente de acuerdo con las pautas de los hombres que había creado en la tierra pero su deseo era nombrarlos inmortales. El poder de los divinos Arcángeles y Nefelin, que tenía en la base submarina se había sostenido por la energía que los humanos dejaban en el Cosmos al fallecer; y este inmenso poder había marcado la pauta para el ordenamiento de los mundos.
Todos en la caravana, hasta los animales, tuvieron pan en abundancia para comer, porque todos los días les ocurría el mismo milagro divino.
Cuando todos estaban repuestos de su fatiga y del hambre, Moisés ordeno de nuevo la marcha por el tórrido desierto de arena.
El becerro de oro.
Y procedió Jehová a hablar a Moisés todas estas palabras diciendo:
Yo soy tu Señor que te ha sacado de la tierra de Egipto de la casa de los esclavos.
No deberás tener otros dioses contra Mí rostro.
No deben hacerse imágenes talladas ni tampoco de otras formas parecidas a las cosas que estén en los cielos arriba, o que estén en la tierra debajo, o que estén en las aguas debajo de la tierra.
No debes inclinarte nunca ante ellas ni haber in-ducido a servirles, porque Yo tú ... (ver texto completo)
Impresionado por el extraño fenómeno, Moisés es-taba mirando delante de la tienda contemplando el espectáculo, tomó un pedazo del blanco suelo y al probarlo supo que sabía a pan recién horneado.
Y viendo la majestad del creador se inclinó hacia la tierra y agradeció al señor tanta bondad para con su pueblo.
Todos en la caravana, hasta los animales, tuvieron pan en abundancia para comer, porque todos los días les ocurría el mismo milagro divino.
Cuando todos estaban repuestos de su fatiga y del hambre, Moisés ordeno de nuevo la marcha por el tórrido desierto de arena.
Por la mañana una helada blanca y espesa cubría la arena del desierto hasta el mismo horizonte que la vista abarcaba.
Y cuando el fuerte calor de la mañana del desierto empezó a calentar esta blanquecina escarcha, ella sola adquirió la consistencia y el buen sabor del pan tierno y recién cocido.
Impresionado por el extraño fenómeno, Moisés es-taba mirando delante de la tienda contemplando el espectáculo, tomó un pedazo del blanco suelo y al probarlo supo que sabía a pan recién horneado.
Y viendo la majestad del creador se inclinó hacia la tierra y agradeció al señor tanta bondad para con su pueblo.
Esa noche en el acantonamiento comieron de esta carne hasta casi reventar y el resto como los judíos eran muy previsores los metieron en adobo para su conservación y se fueron felices y satisfechos a dormir.
Por la mañana una helada blanca y espesa cubría la arena del desierto hasta el mismo horizonte que la vista abarcaba.
Y cuando el fuerte calor de la mañana del desierto empezó a calentar esta blanquecina escarcha, ella sola adquirió la consistencia y el buen sabor del pan tierno y recién cocido.