Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:

Cuando finalmente termino el banquete ofrecido por María y José a los apóstoles del hijo, ya estaba la noche tan avanzada que tuvieron que alumbrarse con las candelas para poder verse el rostro.
Todos cansados y contentos se distribuyeron por la pequeña casa como buenamente pudieron para po-der descansar algo. Y aunque faltaban muy escasas horas para comenzar el amanecer ya José debía de partir para el trabajo.
Jesús debía olvidarse del vicio de la promiscuidad en las prácticas de los hombres, porque su genética divina era diferente y aunque ahora aparentemente era un ser humano normal no podía tener jamás el contacto sexual con mujer humana alguna.
Cuando finalmente termino el banquete ofrecido por María y José a los apóstoles del hijo, ya estaba la noche tan avanzada que tuvieron que alumbrarse con las candelas para poder verse el rostro.
Además el llamado Mesías no podía abandonar sus privilegios divinos por tener un contacto impuro con una mujer, porque si lo hacia sería forzado a abandonar la esencial protección de Luzbel, desde la base submarina, y además su misión en la tierra.
Jesús debía olvidarse del vicio de la promiscuidad en las prácticas de los hombres, porque su genética divina era diferente y aunque ahora aparentemente era un ser humano normal no podía tener jamás el contacto sexual con mujer humana alguna.
Entre los seguidores de Jesús destacaba una mujer llamaba María, que había sido una mujer publica en la ciudad de Magdala. Era la más fiel discípula de su palabra y le quería con tal adoración a Jesús que a pesar de que ella jamás había tenido contacto sexual con el, le adoraba y le seguía fanáticamente como le sigue un cordero por propia voluntad. Ella conocía la brutalidad del hombre por su anterior vida pública y respetaba la castidad de Jesús.
Además el llamado Mesías no podía abandonar sus privilegios divinos por tener un contacto impuro con una mujer, porque si lo hacia sería forzado a abandonar la esencial protección de Luzbel, desde la base submarina, y además su misión en la tierra.
Dijeron que en cualquier lugar que se detuviesen llegaban las gentes de las aldeas vecinas para verle el rostro y oír su palabra. Pasaban por las aldeas y Jesús los recibía de inmediato con afecto y alegría sanando y dando consejos para mejorar sus vidas y sus familias como verdadero hijo del señor.
Entre los seguidores de Jesús destacaba una mujer llamaba María, que había sido una mujer publica en la ciudad de Magdala. Era la más fiel discípula de su palabra y le quería con tal adoración a Jesús que a pesar de que ella jamás había tenido contacto sexual con el, le adoraba y le seguía fanáticamente como le sigue un cordero por propia voluntad. Ella conocía la brutalidad del hombre por su anterior vida pública y respetaba la castidad de Jesús.
Una vez todo aclarado y cuando todos estuvieron dentro y sentados alrededor de la enorme mesa que había preparado José. Los doce discípulos mien-tras comían con apetito y bebían con sed ávida la fresca agua del pozo del corral, comentaban ante la cara de asombro de José y María los prodigios y la extrema caridad del llamado maestro con todos los que se aproximaban para escuchar sus reflexiones y sus sabias parábolas.
Dijeron que en cualquier lugar que se detuviesen llegaban las gentes de las aldeas vecinas para verle el rostro y oír su palabra. Pasaban por las aldeas y Jesús los recibía de inmediato con afecto y alegría sanando y dando consejos para mejorar sus vidas y sus familias como verdadero hijo del señor.
María al saber por boca del hijo que los seguidores que tenía Jesús se encontraban fuera de la casa, los invito a pasar al espacioso refectorio para cenar.
Una vez todo aclarado y cuando todos estuvieron dentro y sentados alrededor de la enorme mesa que había preparado José. Los doce discípulos mien-tras comían con apetito y bebían con sed ávida la fresca agua del pozo del corral, comentaban ante la cara de asombro de José y María los prodigios y la extrema caridad del llamado maestro con todos los que se aproximaban para escuchar sus reflexiones y sus sabias parábolas.
contestó:
-No temáis José porque todos nosotros somos los discípulos de Jesús tu hijo que se halla dentro de la casa con su madre.
María al saber por boca del hijo que los seguidores que tenía Jesús se encontraban fuera de la casa, los invito a pasar al espacioso refectorio para cenar.
- ¡Jesús hijo mío! Dijo cariñosamente.
Jesús la volvió hacía sí y abrazó a su madre con la ternura y el amor de un verdadero hijo humano, y de esta manera estuvieron unidos los dos sin decir palabra alguna hasta que llegó José.
José al ver a tanta gente forastera en la puerta de la casa se alarmó pensando que había sucedido algo a María y cuando ansioso le pregunto al primero que encontró que era lo que allí había sucedido, este le contestó:
contestó:
-No temáis José porque todos nosotros somos los discípulos de Jesús tu hijo que se halla dentro de la casa con su madre.
Jesús llega de improviso a la casa de Nazaret y sorprende a la madre que se hallaba tan atareada en la cocina pelando unos rábanos para la comida de su padre y entrando sigilosamente en la casa el hijo de María se acerca muy despacio por detrás y tapa los ojos de su madre con la mano para poder sorprenderla. María al sentir las manos reconoció enseguida a su amado hijo sintiendo desde dentro un estremecimiento de amor y cariño que la subía hasta el corazón.
- ¡Jesús hijo mío! Dijo cariñosamente.
Jesús la volvió hacía sí y abrazó a su madre con la ternura y el amor de un verdadero hijo humano, y de esta manera estuvieron unidos los dos sin decir palabra alguna hasta que llegó José.
José al ver a tanta gente forastera en la puerta de la casa se alarmó pensando que había sucedido algo a María y cuando ansioso le pregunto al primero que encontró que era lo que allí había sucedido, este le contestó:
Jesús que se hallaba preocupado por tan insistentes tentaciones de un Querubín de Satán, se encaminó hacía Galilea en donde le esperaban sus discípulos, porque los días de obligado ayuno en el desierto ya se habían terminado.
Jesús llega de improviso a la casa de Nazaret y sorprende a la madre que se hallaba tan atareada en la cocina pelando unos rábanos para la comida de su padre y entrando sigilosamente en la casa el hijo de María se acerca muy despacio por detrás y tapa los ojos de su madre con la mano para poder sorprenderla. María al sentir las manos reconoció enseguida a su amado hijo sintiendo desde dentro un estremecimiento de amor y cariño que la subía hasta el corazón.
El Querubín enviado por Satán é impotente ante la férrea voluntad del Arcángel Jesús, cuando acabó de pronunciar esas palabras, monto apresurado en la nave y desapareció como un rayo en el infinito Universo.
Jesús que se hallaba preocupado por tan insistentes tentaciones de un Querubín de Satán, se encaminó hacía Galilea en donde le esperaban sus discípulos, porque los días de obligado ayuno en el desierto ya se habían terminado.
Jesús le respondió:
- ¡Ya está dicho! Aléjate de esta tierra tú lacayo de Satán porque tú jamás le tentarás al Arcángel del creador.
El Querubín enviado por Satán é impotente ante la férrea voluntad del Arcángel Jesús, cuando acabó de pronunciar esas palabras, monto apresurado en la nave y desapareció como un rayo en el infinito Universo.
El Querubín tentador le condujo entonces encima de la ciudad de Jerusalén y le dijo:
- ¡Si de verdad eres el hijo del creador arrójate al vacío desde aquí!
Jesús le respondió:
- ¡Ya está dicho! Aléjate de esta tierra tú lacayo de Satán porque tú jamás le tentarás al Arcángel del creador.
-Está escrito. ¡Sólo al creador admiraras y sólo a él rendirás servicios sagrados!
El Querubín tentador le condujo entonces encima de la ciudad de Jerusalén y le dijo:
- ¡Si de verdad eres el hijo del creador arrójate al vacío desde aquí!
El Querubín tentador viendo que con esas tretas no le atraía cogió de la mano a Jesús y subiéndole a su nave le mostró desde el firmamento los reinos de la tierra diciéndole:
- ¿Serás emperador de la tierra si me dices donde se oculta el creador del hombre?
-Está escrito. ¡Sólo al creador admiraras y sólo a él rendirás servicios sagrados!
Jesús le respondió:
-Está escrito, ¡no sólo de pan vive el hombre!
El Querubín tentador viendo que con esas tretas no le atraía cogió de la mano a Jesús y subiéndole a su nave le mostró desde el firmamento los reinos de la tierra diciéndole:
- ¿Serás emperador de la tierra si me dices donde se oculta el creador del hombre?
Un atardecer cuando Jesús se hallaba en lo alto de una duna se aproximó un Querubín disfrazado de beduino y sin decir palabra alguna se sentó al lado. Como el tiempo pasaba y como ninguno de los dos hablaba la paciencia del Querubín se quebró y con gran enfadó y señalando una piedra del desierto le preguntó:
- ¿Si de verdad eres el hijo del creador del hombre convierte en pan esa piedra?
Jesús le respondió:
-Está escrito, ¡no sólo de pan vive el hombre!
Entonces Satán viendo la posibilidad de capturar a Jesús trató de tentarlo enviando a la tierra a uno de sus mejores Querubines. Y para este arduo trabajo Satán aprovecho el mismo día en el que Jesús se retiraba al desierto para meditar bien los siguientes pasos para continuar con éxito la misión.
Un atardecer cuando Jesús se hallaba en lo alto de una duna se aproximó un Querubín disfrazado de beduino y sin decir palabra alguna se sentó al lado. Como el tiempo pasaba y como ninguno de los dos hablaba la paciencia del Querubín se quebró y con gran enfadó y señalando una piedra del desierto le preguntó:
- ¿Si de verdad eres el hijo del creador del hombre convierte en pan esa piedra?
Satán envió a la tierra varias naves de exploración para tratar de averiguar que le sucedía al hombre.
Las naves de Satán llegaron a la zona del río en el preciso instante en que Juan el Bautista bautizaba a Jesús y se entonces se percataron por las revela-doras palabras que pronunció Luzbel en el bautis-mo de Jesús, de la comunicación simbiótica que el llamado Jesús mantenía con la base secreta de los Arcángeles en la tierra.
Entonces Satán viendo la posibilidad de capturar a Jesús trató de tentarlo enviando a la tierra a uno de sus mejores Querubines. Y para este arduo trabajo Satán aprovecho el mismo día en el que Jesús se retiraba al desierto para meditar bien los siguientes pasos para continuar con éxito la misión.
Los enemigos de Jesús.
Los Querubines de Satán que era los que tenían la función de controlar los movimientos que hacían los seres humanos en la tierra dieron la señal de alarma porque habían apreciado desde hacía unos días terrestres que en la zona del Jordán se habían producido extrañas formas de energía que inducían a pensar en la presencia de que eran los Nefelines de Luzbel los que estaban actuando en esta zona.
Satán envió a la tierra varias naves de exploración para tratar de averiguar que le sucedía al hombre.
Las naves de Satán llegaron a la zona del río en el preciso instante en que Juan el Bautista bautizaba a Jesús y se entonces se percataron por las revela-doras palabras que pronunció Luzbel en el bautis-mo de Jesús, de la comunicación simbiótica que el llamado Jesús mantenía con la base secreta de los Arcángeles en la tierra.
El consejo que recibió de luzbel, antes de ser intro-ducido en el vientre de su madre portadora se refe-ría a que Jesús debía de tener entre los hombres y en el entorno en donde el vivía un comportamiento natural y humano y como era obediente, cumpliría estas normas sin titubear.
Los enemigos de Jesús.
Los Querubines de Satán que era los que tenían la función de controlar los movimientos que hacían los seres humanos en la tierra dieron la señal de alarma porque habían apreciado desde hacía unos días terrestres que en la zona del Jordán se habían producido extrañas formas de energía que inducían a pensar en la presencia de que eran los Nefelines de Luzbel los que estaban actuando en esta zona.
Cuando Jesús camina sin descanso por angostos y arduos senderos de la tierra judía, reflexionaba con el conocimiento poderoso que tenía la mejor forma y la manera de realizar la misión encomendada sin tener que efectuar en exceso muestras de su poder como Arcángel inmortal.
El consejo que recibió de luzbel, antes de ser intro-ducido en el vientre de su madre portadora se refe-ría a que Jesús debía de tener entre los hombres y en el entorno en donde el vivía un comportamiento natural y humano y como era obediente, cumpliría estas normas sin titubear.
Jesús agradeció en completo silencio ese oportuno apoyo del Arcángel Luzbel y después de bautizar a todos sus discípulos y a la gente que le seguía, dio a su amigo y casi hermano Juan un fuerte abrazo y se alejó con sus discípulos y con los seguidores de su palabra de la orilla del río Jordán.
Cuando Jesús camina sin descanso por angostos y arduos senderos de la tierra judía, reflexionaba con el conocimiento poderoso que tenía la mejor forma y la manera de realizar la misión encomendada sin tener que efectuar en exceso muestras de su poder como Arcángel inmortal.
- ¡Éste es mí hijo el más amado!
Jesús agradeció en completo silencio ese oportuno apoyo del Arcángel Luzbel y después de bautizar a todos sus discípulos y a la gente que le seguía, dio a su amigo y casi hermano Juan un fuerte abrazo y se alejó con sus discípulos y con los seguidores de su palabra de la orilla del río Jordán.
Ante tal ordenamiento el amigo de Jesús accedió y cuando el agua del bautismo le empapó la frente el espíritu santo descendió desde lo alto del cielo en forma de una paloma y al instante una potente voz se sintió desde el firmamento y clamando al viento con resonancia y con fuerza entre los fieles que se estaban bautizando les dijo:
- ¡Éste es mí hijo el más amado!
Pero Jesús le insistió:
- ¡Bautízame Juan!
Ante tal ordenamiento el amigo de Jesús accedió y cuando el agua del bautismo le empapó la frente el espíritu santo descendió desde lo alto del cielo en forma de una paloma y al instante una potente voz se sintió desde el firmamento y clamando al viento con resonancia y con fuerza entre los fieles que se estaban bautizando les dijo:
Y su hermano le respondió:
- ¡Hermano Jesús! No soy digno para ungirte con el agua de la purificación eterna.
Pero Jesús le insistió:
- ¡Bautízame Juan!
Juan se hallaba un día bautizando a sus seguidores Asenios en el río Jordán por mandato del creador, cuando llegó Jesús con los discípulos a la orilla del río y conociendo a Juan el Bautista del tiempo que los dos lo habían pasado juntos en los monasterios de Qurám, el maestro se acercó a Juan el Bautista y saludándole afablemente le pidió humildemente:
-Juan hermano. ¡Bautízame!
Y su hermano le respondió:
- ¡Hermano Jesús! No soy digno para ungirte con el agua de la purificación eterna.
Fue en aquellos días en los cuales Caifás y Anás lo manipulaban todo en el templo del Creador cuando la voluntad del Altísimo se plasmó en Juan el hijo de Zacarías.
Juan se hallaba un día bautizando a sus seguidores Asenios en el río Jordán por mandato del creador, cuando llegó Jesús con los discípulos a la orilla del río y conociendo a Juan el Bautista del tiempo que los dos lo habían pasado juntos en los monasterios de Qurám, el maestro se acercó a Juan el Bautista y saludándole afablemente le pidió humildemente:
-Juan hermano. ¡Bautízame!
El bautismo.
Fue en el año decimoquinto del reinado de Tiberio Cesar y Poncio Pilatos era gobernador de Judea, y Herodes mandaba en el distrito de Galilea junto al hermano Filipo que gobernaba en Abilene.
Fue en aquellos días en los cuales Caifás y Anás lo manipulaban todo en el templo del Creador cuando la voluntad del Altísimo se plasmó en Juan el hijo de Zacarías.
José y María que estaban abrumados por tan prodi-giosos acontecimientos, se volvieron prestamente a Nazaret de Galilea con su hijo Jesús para poder educarle convenientemente y tranquilizarse ellos.
El Mesías había nacido en la tierra para redimir al hombre de sus infinitos pecados.
El bautismo.
Fue en el año decimoquinto del reinado de Tiberio Cesar y Poncio Pilatos era gobernador de Judea, y Herodes mandaba en el distrito de Galilea junto al hermano Filipo que gobernaba en Abilene.
-El nacido de María la mujer de José el carpintero de Nazaret es el que liberará Israel de su maldad.
José y María que estaban abrumados por tan prodi-giosos acontecimientos, se volvieron prestamente a Nazaret de Galilea con su hijo Jesús para poder educarle convenientemente y tranquilizarse ellos.
El Mesías había nacido en la tierra para redimir al hombre de sus infinitos pecados.
La anciana profetisa Ana, que se hallaba cerca de Simeón se aproximó curiosa y cuando rozo al niño con la mano salió a la calle exclamando y diciendo a la gente que por allí pasaba:
- ¡He visto y tocado al hijo de dios!
-El nacido de María la mujer de José el carpintero de Nazaret es el que liberará Israel de su maldad.
- ¡Ahora señor, son mis ojos los que contemplan a tu hijo, el salvador del pueblo de Israel! Tú pueblo comentará los prodigios y las maravillas de Jesús y alzará el velo de los falsos ropajes sacerdotales en los inmorales y en los manipuladores de la verdad.
Después Simeón devolvió con lágrimas en los ojos el preciado niño a su madre y lloró de alegría por haber tenido en sus brazos al hijo de dios.
La anciana profetisa Ana, que se hallaba cerca de Simeón se aproximó curiosa y cuando rozo al niño con la mano salió a la calle exclamando y diciendo a la gente que por allí pasaba:
- ¡He visto y tocado al hijo de dios!
Después se acercaron hasta la casa de Simeón porque era el Judío más justo que había en la ciudad, para presentarle al niño y para que le unciera con el óleo del propiciatorio. Y cuando Simeón tocó al hijo de María, sintió en el alma que estaba delante del hijo del creador. Entonces cogiendo al hijo del señor fuertemente entre sus fuertes brazos le elevó hacía el cielo diciendo:
- ¡Ahora señor, son mis ojos los que contemplan a tu hijo, el salvador del pueblo de Israel! Tú pueblo comentará los prodigios y las maravillas de Jesús y alzará el velo de los falsos ropajes sacerdotales en los inmorales y en los manipuladores de la verdad.
Después Simeón devolvió con lágrimas en los ojos el preciado niño a su madre y lloró de alegría por haber tenido en sus brazos al hijo de dios.
Pasados ocho días llevaron al hijo a Jerusalén para circuncidarle como buenos judíos y para sacrificar en el altar en agradecimiento al señor, dos tórtolas y dos pichones.
Después se acercaron hasta la casa de Simeón porque era el Judío más justo que había en la ciudad, para presentarle al niño y para que le unciera con el óleo del propiciatorio. Y cuando Simeón tocó al hijo de María, sintió en el alma que estaba delante del hijo del creador. Entonces cogiendo al hijo del señor fuertemente entre sus fuertes brazos le elevó hacía el cielo diciendo:
Cuando se corrió entre las gentes por el pueblo el rumor de este prodigioso nacimiento en el pesebre. Todos los habitantes de la aldea acudieron para ver al niño, más por el morbo y por la curiosidad que por amor al señor. Ante la avalancha de gente José viendo que María estaba milagrosamente repuesta del parto, decido volver a Nazaret.
Pasados ocho días llevaron al hijo a Jerusalén para circuncidarle como buenos judíos y para sacrificar en el altar en agradecimiento al señor, dos tórtolas y dos pichones.
Uno de los pastores decidió seguir la luz, y cuando estaban en la entrada del establo, decidieron entrar para poder adorar al hijo del señor.
Cuando se corrió entre las gentes por el pueblo el rumor de este prodigioso nacimiento en el pesebre. Todos los habitantes de la aldea acudieron para ver al niño, más por el morbo y por la curiosidad que por amor al señor. Ante la avalancha de gente José viendo que María estaba milagrosamente repuesta del parto, decido volver a Nazaret.
Estos pastores vieron entonces que la intensa luz se desplazaba hacía la aldea de Belén, hasta que se detuvo encima del establo a la entrada de la aldea.
Y fue entonces cuando la brillante luz se detuvo y se situó fija sobre el establo.
Uno de los pastores decidió seguir la luz, y cuando estaban en la entrada del establo, decidieron entrar para poder adorar al hijo del señor.
-Gloria al padre en las alturas y a vosotros que sois los pastores de ovejas, os damos la buena nueva de la venida del hijo del señor, el que será llamado el Mesías.
Estos pastores vieron entonces que la intensa luz se desplazaba hacía la aldea de Belén, hasta que se detuvo encima del establo a la entrada de la aldea.
Y fue entonces cuando la brillante luz se detuvo y se situó fija sobre el establo.
-Allí encontrareis a un niño dormido en el pesebre junto con María que es la madre del llamado Jesús. Este es el enviado del creador a la tierra para hacer redimir de sus pecados al pueblo de Israel.
-Gloria al padre en las alturas y a vosotros que sois los pastores de ovejas, os damos la buena nueva de la venida del hijo del señor, el que será llamado el Mesías.
-No temáis buena gente, por que desde hoy el gozo de vuestros corazones se llenará de amor porque a nacido en un pesebre de Belén el más amado hijo del señor y está brillante estrella del firmamento os servirá de guía para llegar hasta allí y adorarlo.
-Allí encontrareis a un niño dormido en el pesebre junto con María que es la madre del llamado Jesús. Este es el enviado del creador a la tierra para hacer redimir de sus pecados al pueblo de Israel.
Estaban ensimismados viendo los giros y cabriolas de las maravillosas luces, cuando de repente una se paró delante de ellos y desde el interior de esta luz salió una dulce voz que les dijo:
-No temáis buena gente, por que desde hoy el gozo de vuestros corazones se llenará de amor porque a nacido en un pesebre de Belén el más amado hijo del señor y está brillante estrella del firmamento os servirá de guía para llegar hasta allí y adorarlo.
Los humildes pastores al contemplar con asombro lo que para ellos eran pasmosos signos luminosos que salían desde el cielo. Creyendo sobresaltados que era un extraordinario aviso celestial que estaba dirigido a sus ovejas, se postraron de inmediato de rodillas rogando piedad al señor.
Estaban ensimismados viendo los giros y cabriolas de las maravillosas luces, cuando de repente una se paró delante de ellos y desde el interior de esta luz salió una dulce voz que les dijo:
Los Nefelin que fueron los que habían ayudado a María en el nacimiento de Jesús, vieron que había muy cerca del establo a pastores que cuidaban sus rebaños de ovejas y resolvieron llamar su atención con unas asombrosas señales de efectos luminosos en el firmamento.
Los humildes pastores al contemplar con asombro lo que para ellos eran pasmosos signos luminosos que salían desde el cielo. Creyendo sobresaltados que era un extraordinario aviso celestial que estaba dirigido a sus ovejas, se postraron de inmediato de rodillas rogando piedad al señor.
La matrona y José tomaron al hermoso niño que se hallaba en el regazo de su madre María y la buena mujer, le lavó como bien pudo a la divina criatura, y después de envolverle en una blanca tela de lino le dejaron con su madre para que está lo diera de mamar, hasta que el precioso niño arto de la leche de la madre se quedó dormido en su regazo.
Los Nefelin que fueron los que habían ayudado a María en el nacimiento de Jesús, vieron que había muy cerca del establo a pastores que cuidaban sus rebaños de ovejas y resolvieron llamar su atención con unas asombrosas señales de efectos luminosos en el firmamento.
Cuando los dos apresuradamente penetraron en el establo en donde reposaba María, la favorecida por el señor, esta ya tenía al hijo del creador en brazos empapado con la sangre de la madre.
La matrona y José tomaron al hermoso niño que se hallaba en el regazo de su madre María y la buena mujer, le lavó como bien pudo a la divina criatura, y después de envolverle en una blanca tela de lino le dejaron con su madre para que está lo diera de mamar, hasta que el precioso niño arto de la leche de la madre se quedó dormido en su regazo.
Una buena mujer, que pasaba por el camino, al ver la premura y el nerviosismo de José le requirió que le sucedía y cuando José se lo dijo esta se apiadó y se ofreció como comadrona al urgente menester de ayudar a la mujer en el parto desinteresadamente.
José salto de alegría, pensando en la buena suerte que María había tenido.
Cuando los dos apresuradamente penetraron en el establo en donde reposaba María, la favorecida por el señor, esta ya tenía al hijo del creador en brazos empapado con la sangre de la madre.
María que estaba en avanzado estado de gestación y viajando con considerable cansancio y con fatiga llegaban hasta las cercanías de Belén rompió aguas y José que estaba nervioso, como no encontraba un lugar que fuese aparente para el parto, desesperado se metió con María dentro de un establo que había en la entrada de la aldea. Allí José la preparó una cama dentro de un pesebre y salió para preguntar a la gente que encontrase en la calle, en donde vivía la partera del pueblo para que esta la asistiera ... (ver texto completo)
Una buena mujer, que pasaba por el camino, al ver la premura y el nerviosismo de José le requirió que le sucedía y cuando José se lo dijo esta se apiadó y se ofreció como comadrona al urgente menester de ayudar a la mujer en el parto desinteresadamente.
José salto de alegría, pensando en la buena suerte que María había tenido.