_ Los generales que estáis hoy aquí presentes, me dais vuestra palabra debajo del juramento sagrado de Dios y de la Patria, porque desde ahora mismo, vosotros tenéis que mantener en total secreto esta reunión bajo la pena de degradación y de muerte.
_ Camaradas generales antes de terminar la reunión, si alguno de vosotros desea añadir alguna cosa que hable.
_ Tercera:
_ Yó como Caudillo y salvaguarda de la Nación y de la Patria, permaneceré en la Capitanía de Burgos para así poder planificar con el Estado Mayor de nuestro ejército la coordinación de los esfuerzos militares y poder así aniquilar de una vez por todas a las fuerzas invasoras, con el soporte determinante de nuestra aviación.
_ Los generales que estáis hoy aquí presentes, me dais vuestra palabra debajo del juramento sagrado de Dios y de la Patria, porque desde ahora mismo, vosotros tenéis que mantener en total secreto esta reunión bajo la pena de degradación y de muerte.
_ Segunda:
_ Al mismo tiempo que nosotros resolvemos nuestro futuro gubernativo en Roma nuestro ejército con la Guardia Civil distribuirán sus efectivos por la cordillera Pirenaica, aunque serán mucho más numerosos en las inmediaciones del Valle de Aran.
_ Todos los efectivos, contaran con el apoyo táctico del Estado Mayor Central, que está bajo mí mando personal y todos contareis con el eficaz apoyo de la Aviación y la Marina de Guerra.
_ Tercera:
_ Yó como Caudillo y salvaguarda de la Nación y de la Patria, permaneceré en la Capitanía de Burgos para así poder planificar con el Estado Mayor de nuestro ejército la coordinación de los esfuerzos militares y poder así aniquilar de una vez por todas a las fuerzas invasoras, con el soporte determinante de nuestra aviación.
_ Primera:
_ Se encuentra en marcha una entrevista secreta, entre el Cardenal Primado de España y el Secretario de Estado Norteamericano y ahora sabemos que los Estados Unidos de América jamás permitirán el establecimiento de un régimen comunista en la Península Ibérica.
_ Segunda:
_ Al mismo tiempo que nosotros resolvemos nuestro futuro gubernativo en Roma nuestro ejército con la Guardia Civil distribuirán sus efectivos por la cordillera Pirenaica, aunque serán mucho más numerosos en las inmediaciones del Valle de Aran.
_ Todos los efectivos, contaran con el apoyo táctico del Estado Mayor Central, que está bajo mí mando personal y todos contareis con el eficaz apoyo de la Aviación y la Marina de Guerra.
_ Están operando dentro de España, preparando el terreno y a la población civil para la invasión. Y ante este peligroso hecho, los únicos pasos que tenemos que seguir, para defender nuestro régimen católico, deberán de pasar por estas importantes y precisas maniobras:
_ Primera:
_ Se encuentra en marcha una entrevista secreta, entre el Cardenal Primado de España y el Secretario de Estado Norteamericano y ahora sabemos que los Estados Unidos de América jamás permitirán el establecimiento de un régimen comunista en la Península Ibérica.
_ Han enviado a España varias patrullas de sabotaje con el flamante armamento ligero de los aliados y apoyado con moderno equipo de comunicaciones.
_ Están operando dentro de España, preparando el terreno y a la población civil para la invasión. Y ante este peligroso hecho, los únicos pasos que tenemos que seguir, para defender nuestro régimen católico, deberán de pasar por estas importantes y precisas maniobras:
_ Nuestros servicios secretos que con riesgo de sus vidas, con abnegación y valor, velan por nosotros infiltrados entre los comités centrales, del partido Comunista, Anar-quista y Republicano.
Ahora nuestros agentes informan y comunican secreta y urgentemente, que en las proxi-midades del Valle de Aran en territorio Francés, se están preparando tropas rojas para una invasión armada contra la Nación española. El enorme sobrante de equipos militares de la II Guerra Mundial, sé halla distribuido entre ... (ver texto completo)
_ Han enviado a España varias patrullas de sabotaje con el flamante armamento ligero de los aliados y apoyado con moderno equipo de comunicaciones.
_ Ellos están penetrando en los montes vascos y por la Sierra de Aralar a través de un paso clandestino de montaña cercano al Puerto de Roncesvalles en los Pirineos. Entran en España muchas patrullas de partisanos armados hasta los dientes, con excelentes armas modernas que han sido sustraídas en los enormes depósitos que hay diseminados por toda Europa.
_ Nuestros servicios secretos que con riesgo de sus vidas, con abnegación y valor, velan por nosotros infiltrados entre los comités centrales, del partido Comunista, Anar-quista y Republicano.
Ahora nuestros agentes informan y comunican secreta y urgentemente, que en las proxi-midades del Valle de Aran en territorio Francés, se están preparando tropas rojas para una invasión armada contra la Nación española. El enorme sobrante de equipos militares de la II Guerra Mundial, sé halla distribuido entre ... (ver texto completo)
_ Vosotros camaradas generales hicisteis posible la gesta con el orgullo de servir a Dios y a la Patria. La patria nos llama de nuevo porque está otra vez en grave peligro.
Los masones y comunistas nos quieren eliminar de la faz de la Tierra protegidos por el poder del capitalismo Judío Internacional.
_ Ellos están penetrando en los montes vascos y por la Sierra de Aralar a través de un paso clandestino de montaña cercano al Puerto de Roncesvalles en los Pirineos. Entran en España muchas patrullas de partisanos armados hasta los dientes, con excelentes armas modernas que han sido sustraídas en los enormes depósitos que hay diseminados por toda Europa.
_ ¡Camaradas generales!
_ Mandos militares del glorioso y firme Movimiento Nacional.
_ Camaradas de la falange de las J. O. N. S y fieles adictos a José Antonio Primo de Rivera.
_ Hombres que combatisteis con valor para expulsar de nuestra patria a los herejes, a la Masonería y a las hordas rojas internacionales.
_ Vosotros camaradas generales hicisteis posible la gesta con el orgullo de servir a Dios y a la Patria. La patria nos llama de nuevo porque está otra vez en grave peligro.
Los masones y comunistas nos quieren eliminar de la faz de la Tierra protegidos por el poder del capitalismo Judío Internacional.
Las miradas de todos los presentes adulaban sin hablar al Caudillo y este viéndoles tan serviles y aduladores sentía subir por su cuerpo la soberbia despótica de un autentico dictador y Paulino degustó el poder real por primera vez en su vida, y le gustó mucho más de lo que imaginaba.
Era la idolatría hacía una persona que hacía vibrar hasta los pies y llegaba hasta el último de sus escasos cabellos.
El falso Caudillo se puso las gafas lentamente y se puso a leer pausadamente el documento oficial ... (ver texto completo)
_ ¡Camaradas generales!
_ Mandos militares del glorioso y firme Movimiento Nacional.
_ Camaradas de la falange de las J. O. N. S y fieles adictos a José Antonio Primo de Rivera.
_ Hombres que combatisteis con valor para expulsar de nuestra patria a los herejes, a la Masonería y a las hordas rojas internacionales.
Ninguno de los generales allí presentes se sentó hasta que Franco no ocupó el lugar que le correspondía en la cabecera de la mesa.
El silencio era total en la sala.
Las miradas de todos los presentes adulaban sin hablar al Caudillo y este viéndoles tan serviles y aduladores sentía subir por su cuerpo la soberbia despótica de un autentico dictador y Paulino degustó el poder real por primera vez en su vida, y le gustó mucho más de lo que imaginaba.
Era la idolatría hacía una persona que hacía vibrar hasta los pies y llegaba hasta el último de sus escasos cabellos.
El falso Caudillo se puso las gafas lentamente y se puso a leer pausadamente el documento oficial que había traído consigo. Una voz casi enfermiza que surgió de la débil garganta del dictador.
Era una dicción que tenia algunas locuaces disonancias armónicas de feminidad, pero cuando el dictador habla los otros callan. ... (ver texto completo)
Ante cada uno de los generales allí presentes había car-peta azul con la palabra “confidencial” escrita en grue-sas letras rojas sobre la cubierta.
Cuando Paulino el falso Caudillo apareció, muy seguro y altivo por la puerta de entrada de sus aposentos, todos los allí presentes se levantaron al instante saludando al más puro estilo fascista y gritando el lema habitual:
_ ¡Viva Franco!
_ ¡Arriba España!
Ninguno de los generales allí presentes se sentó hasta que Franco no ocupó el lugar que le correspondía en la cabecera de la mesa.
El silencio era total en la sala.
Cuando el General de brigada y jefe de la escolta y protocolo del Caudillo les invitó a que pasaran a la sala de reuniones, la docena de generales entró en la sala de reuniones sentándose cada uno según el secretario de su Excelencia les iba indicando.
Ante cada uno de los generales allí presentes había car-peta azul con la palabra “confidencial” escrita en grue-sas letras rojas sobre la cubierta.
Cuando Paulino el falso Caudillo apareció, muy seguro y altivo por la puerta de entrada de sus aposentos, todos los allí presentes se levantaron al instante saludando al más puro estilo fascista y gritando el lema habitual:
_ ¡Viva Franco!
_ ¡Arriba España!
Con esa amenaza real, el temor entre las más altas esferas del ejército de Franco estaba palpándose en el ambiente aquel día entre los asustados generales en el salón de conferencias de Capitanía en aquella calurosa mañana de verano.
Cuando el General de brigada y jefe de la escolta y protocolo del Caudillo les invitó a que pasaran a la sala de reuniones, la docena de generales entró en la sala de reuniones sentándose cada uno según el secretario de su Excelencia les iba indicando.
Ahora era cuando veían con clarividencia que se hallaba el Régimen de Franco en un verdadero y claro riesgo de desaparecer.
No solo por la posible invasión de las tropas republicanas desde Francia, sino por el apoyo bastante probable de los ejércitos aliados a la invasión de los rojos en España.
Con esa amenaza real, el temor entre las más altas esferas del ejército de Franco estaba palpándose en el ambiente aquel día entre los asustados generales en el salón de conferencias de Capitanía en aquella calurosa mañana de verano.
El descubrimiento de las cámaras de gas y los numerosos campos de exterminio de judíos y de opositores al régimen de Hitler, había dejado a los fascistas españoles que integraban el movimiento de la falange en una precaria situación.
Ahora era cuando veían con clarividencia que se hallaba el Régimen de Franco en un verdadero y claro riesgo de desaparecer.
No solo por la posible invasión de las tropas republicanas desde Francia, sino por el apoyo bastante probable de los ejércitos aliados a la invasión de los rojos en España.
En este espacioso salón esperaban desde hacía más de una larga hora, los generales que habían sido convocados con muchas prisas a petición del ayudante de protocolo del Caudillo. Estos militares de grado superior, estaban sentados en cómodas butacas, comentando en voz baja la lectura en la prensa de los juicios expeditos que celebra-ban los ejércitos vencedores en el tribunal de Nuremberg en contra de Alemania.
Era un proceso que los gobiernos de los aliados hacían por ser triunfadores de la Segunda ... (ver texto completo)
El descubrimiento de las cámaras de gas y los numerosos campos de exterminio de judíos y de opositores al régimen de Hitler, había dejado a los fascistas españoles que integraban el movimiento de la falange en una precaria situación.
CAPITANÍA, BURGOS, 1948.
En un amplio despacho que había en la antesala de los aposentos reservados en Capitanía al Caudillo, estaban reunidos los militares que tenían mando en las regiones españolas.
En este espacioso salón esperaban desde hacía más de una larga hora, los generales que habían sido convocados con muchas prisas a petición del ayudante de protocolo del Caudillo. Estos militares de grado superior, estaban sentados en cómodas butacas, comentando en voz baja la lectura en la prensa de los juicios expeditos que celebra-ban los ejércitos vencedores en el tribunal de Nuremberg en contra de Alemania.
Era un proceso que los gobiernos de los aliados hacían por ser triunfadores de la Segunda ... (ver texto completo)
Una casualidad los había reunido de nuevo en una tarea necesaria, pero desagradable para los dos hermanos.
Ellos mataban a sus enemigos por necesidad y por vengar de alguna manera a los miles de camaradas del ejército de la República, que fueron fusilados sin causa alguna después de terminada la guerra.
CAPITANÍA, BURGOS, 1948.
En un amplio despacho que había en la antesala de los aposentos reservados en Capitanía al Caudillo, estaban reunidos los militares que tenían mando en las regiones españolas.
La sorpresa de Marcos fue mayúscula, cuando le dijo su hermano que ellos habían colocado en la carretera, varias cargas de explosivo plástico, para hacer volar por los aires el coche blindado del dictador.
Una casualidad los había reunido de nuevo en una tarea necesaria, pero desagradable para los dos hermanos.
Ellos mataban a sus enemigos por necesidad y por vengar de alguna manera a los miles de camaradas del ejército de la República, que fueron fusilados sin causa alguna después de terminada la guerra.
Marcos estaba observando atentamente las curvas de la retorcida carretera, cuando de pronto notó un ligero ruido detrás, y cuando volvió su rostro para ver que pasaba ya empuñaba la pistola automática con silenciador.
La persona que vio enfrente le dejo congelado de alegría; era su hermano el que estaba apuntando con la metralleta desde un lateral de las rocas.
Los hermanos emocionados por el inesperado encuentro, se fundieron en un apretado abrazo llorando de alegría.
La sorpresa de Marcos fue mayúscula, cuando le dijo su hermano que ellos habían colocado en la carretera, varias cargas de explosivo plástico, para hacer volar por los aires el coche blindado del dictador.
Marcos estaba apostado enfrente esperando el paso del convoy del dictador para matarle.
Tenía a su lado un rifle de grueso calibre con balas explosivas y con el alza y la mira telescópica; y estaba dispuesto para actuar.
Solo le quedaba vigilar estrechamente la carretera y esperar con paciencia al vehiculo del dictador.
Marcos estaba observando atentamente las curvas de la retorcida carretera, cuando de pronto notó un ligero ruido detrás, y cuando volvió su rostro para ver que pasaba ya empuñaba la pistola automática con silenciador.
La persona que vio enfrente le dejo congelado de alegría; era su hermano el que estaba apuntando con la metralleta desde un lateral de las rocas.
Los hermanos emocionados por el inesperado encuentro, se fundieron en un apretado abrazo llorando de alegría.
Roberto se lo comentó a sus camaradas y por decisión de todos decidieron que era conveniente informar al hermano de Roberto para así coordinar mejor las dos acciones; avisándole de la colocación de las cargas explosivas en la carretera.
Marcos estaba apostado enfrente esperando el paso del convoy del dictador para matarle.
Tenía a su lado un rifle de grueso calibre con balas explosivas y con el alza y la mira telescópica; y estaba dispuesto para actuar.
Solo le quedaba vigilar estrechamente la carretera y esperar con paciencia al vehiculo del dictador.
Como siempre a pasado en la clandestinidad, nunca había coordinación entre los partidos de izquierdas españoles, Marcos era el consignado del partido para atentar contra Franco con la estrategia de los comunistas y él estaba también por orden de los dirigentes anarquistas.
Roberto se lo comentó a sus camaradas y por decisión de todos decidieron que era conveniente informar al hermano de Roberto para así coordinar mejor las dos acciones; avisándole de la colocación de las cargas explosivas en la carretera.
Cuando el sol de aquel caluroso verano estaba en lo más alto del firmamento, Roberto inspeccionaba atentamente con los prismáticos las laderas rocosas que estaban frente a ellos para evitar desagradables sorpresas; había visto algo que se movía en las rocas que tenía frente a él.
Su admiración y asombro fueron totales cuando al fin consiguió identificar a la figura que se escondía detrás de unas altas rocas de enfrente.
Roberto, le reconoció de inmediato y al ver que era su hermano Marcos la ... (ver texto completo)
Como siempre a pasado en la clandestinidad, nunca había coordinación entre los partidos de izquierdas españoles, Marcos era el consignado del partido para atentar contra Franco con la estrategia de los comunistas y él estaba también por orden de los dirigentes anarquistas.
El trabajo de los expertos en explosivos había sido hecho a conciencia.
La experiencia del maquis en la guerra contra los alemanes, les había servido a todos ellos para algo más que una simple colaboración militar con los demás partisanos franceses y también con los belgas.
Cuando el sol de aquel caluroso verano estaba en lo más alto del firmamento, Roberto inspeccionaba atentamente con los prismáticos las laderas rocosas que estaban frente a ellos para evitar desagradables sorpresas; había visto algo que se movía en las rocas que tenía frente a él.
Su admiración y asombro fueron totales cuando al fin consiguió identificar a la figura que se escondía detrás de unas altas rocas de enfrente.
Roberto, le reconoció de inmediato y al ver que era su hermano Marcos la ... (ver texto completo)
Cuando más tarde llegó la Guardia Civil y se pusieron a registrar por toda la zona de curvas, los guerrilleros muy tranquilos los observaban desde los altos peñascos.
El trabajo de los expertos en explosivos había sido hecho a conciencia.
La experiencia del maquis en la guerra contra los alemanes, les había servido a todos ellos para algo más que una simple colaboración militar con los demás partisanos franceses y también con los belgas.
Los especialistas colocaron y enterraron debajo del firme aglomerado de la sinuosa carretera las cargas de explosivos plásticos.
Cuando estuvieron las tres conectadas al generador magneto en las alturas, solamente les quedaba esperar el paso del dictador.
Cuando más tarde llegó la Guardia Civil y se pusieron a registrar por toda la zona de curvas, los guerrilleros muy tranquilos los observaban desde los altos peñascos.
Roberto ordenó a sus hombres, que además de las cargas principales, colocasen otras dos cargas más añadidas, una a la entrada y otra a la salida de la serie de curvas.
Estas dos cargas se tenían que poner para poder entorpecer la posterior persecución después de hecho el sabotaje.
Los especialistas colocaron y enterraron debajo del firme aglomerado de la sinuosa carretera las cargas de explosivos plásticos.
Cuando estuvieron las tres conectadas al generador magneto en las alturas, solamente les quedaba esperar el paso del dictador.
Era un excelente enclave que Roberto había localizado para enterrar la gran cantidad de explosivo plástico que ahora necesitaban para poder realizar convenientemente el atentado al Caudillo.
Roberto ordenó a sus hombres, que además de las cargas principales, colocasen otras dos cargas más añadidas, una a la entrada y otra a la salida de la serie de curvas.
Estas dos cargas se tenían que poner para poder entorpecer la posterior persecución después de hecho el sabotaje.
Después de observar y de analizar todos los puntos de la carretera en donde podían colocar las cargas, Roberto se decidió por una de las cerradas curvas de la vieja carretera que le pareció que era la más idónea para colocar los explosivos.
Entonces comunicó al especialista que debían colocarlas en el eje de la segunda curva, porque era el punto más adecuado de todos los que había visto.
Allí los vehículos de la larga caravana del dictador debían ralentizar forzosamente la marcha por la dificultad ... (ver texto completo)
Era un excelente enclave que Roberto había localizado para enterrar la gran cantidad de explosivo plástico que ahora necesitaban para poder realizar convenientemente el atentado al Caudillo.
Con extrema precaución Roberto estaba camuflado entre los espesos matojos y arbustos, observando desde las alturas las sinuosas curvas de la carretera con prismáticos de guerra; estaba buscando el sitio exacto donde debían colocar las cargas explosivas plásticas para finalizar el trabajo de sabotaje que le había ordenado realizar el Gobierno de la Republica en Francia.
Después de observar y de analizar todos los puntos de la carretera en donde podían colocar las cargas, Roberto se decidió por una de las cerradas curvas de la vieja carretera que le pareció que era la más idónea para colocar los explosivos.
Entonces comunicó al especialista que debían colocarlas en el eje de la segunda curva, porque era el punto más adecuado de todos los que había visto.
Allí los vehículos de la larga caravana del dictador debían ralentizar forzosamente la marcha por la dificultad ... (ver texto completo)
Roberto era el que gobernaba el pelotón de guerrilleros cómo máximo responsable del Comité Anarquista en esa misión de guerra y estaba satisfecho con todos ellos por la gran profesionalidad de sus hombres
Con extrema precaución Roberto estaba camuflado entre los espesos matojos y arbustos, observando desde las alturas las sinuosas curvas de la carretera con prismáticos de guerra; estaba buscando el sitio exacto donde debían colocar las cargas explosivas plásticas para finalizar el trabajo de sabotaje que le había ordenado realizar el Gobierno de la Republica en Francia.
Un poco antes de que despuntara el amanecer, ya estaban despiertos y tomaban una excelente dosis de oloroso café caliente, con la añadidura de rebanadas de una hogaza de pan tostado entre las brasas de una hoguera y untado de roja manteca de cerdo.
Roberto era el que gobernaba el pelotón de guerrilleros cómo máximo responsable del Comité Anarquista en esa misión de guerra y estaba satisfecho con todos ellos por la gran profesionalidad de sus hombres
El grupo de Roberto, llegó sano y salvo, a un claro entre las altas peñas que se encontraban por encima de la carre-tera de San Sebastián y estaban por ello todos alegres y satisfechos porque habían llegado todos sanos y salvos al objetivo militar. Roberto decidió levantar el campamento y pasar la noche que se les estaba echando encima.
Los hombres que componían la partida cenaron frugalmente de las latas de conservas que llevaban y después de cubrir los puntos de guardia; los demás se enfundaron ... (ver texto completo)
Un poco antes de que despuntara el amanecer, ya estaban despiertos y tomaban una excelente dosis de oloroso café caliente, con la añadidura de rebanadas de una hogaza de pan tostado entre las brasas de una hoguera y untado de roja manteca de cerdo.
La columna del maquís, cuando se esfumaba la pesada niebla, contempló de lo alto de la montaña en la lejanía la aldea de Leiza y justo a los mismos pies del pueblo, ya vislumbraban las serpenteantes curvas de la carretera nacional que iba a San Sebastián.
El grupo de Roberto, llegó sano y salvo, a un claro entre las altas peñas que se encontraban por encima de la carre-tera de San Sebastián y estaban por ello todos alegres y satisfechos porque habían llegado todos sanos y salvos al objetivo militar. Roberto decidió levantar el campamento y pasar la noche que se les estaba echando encima.
Los hombres que componían la partida cenaron frugalmente de las latas de conservas que llevaban y después de cubrir los puntos de guardia; los demás se enfundaron ... (ver texto completo)
Todos avanzaban atentos bajo el peso de unas abultadas mochilas, cargadas hasta reventar con la provisión adecuada de municiones y la comida necesaria para subsistir en la alta montaña y de la fiera hostilidad de sus eternos enemigos.
La columna del maquís, cuando se esfumaba la pesada niebla, contempló de lo alto de la montaña en la lejanía la aldea de Leiza y justo a los mismos pies del pueblo, ya vislumbraban las serpenteantes curvas de la carretera nacional que iba a San Sebastián.
Caminaban por los Montes Vascos, vigilantes, con una metralleta stein cargada y bien apretada contra el costado y con el dedo en el gatillo para disparar de inmediato.
La cuadrilla de partisanos estaba en disposición de repe-ler velozmente cualquier ataque por sorpresa de la Guardia Civil ó del ejército del dictador.
Todos avanzaban atentos bajo el peso de unas abultadas mochilas, cargadas hasta reventar con la provisión adecuada de municiones y la comida necesaria para subsistir en la alta montaña y de la fiera hostilidad de sus eternos enemigos.
Roberto abría la senda al frente del pelotón de partisanos republicanos, dotados de toda clase de armas ligeras; un material que habían pasado a España con fatiga desde Francia, para efectuar la misión especial que le había ordenado el Gobierno de la República en el exilio.
Caminaban por los Montes Vascos, vigilantes, con una metralleta stein cargada y bien apretada contra el costado y con el dedo en el gatillo para disparar de inmediato.
La cuadrilla de partisanos estaba en disposición de repe-ler velozmente cualquier ataque por sorpresa de la Guardia Civil ó del ejército del dictador.
MONTAÑAS, SAN SEBASTIÁN, JULIO 1948.
Roberto caminaba muy rápido por el quebrado y estrecho sendero de montaña, apenas visible por una espesa neblina que se pegada al collado.
Caminaban por la Sierra de Aralar, en las estribaciones de los Montes Vascos muy cerca de una antigua comarca llamada Leiza.
Roberto abría la senda al frente del pelotón de partisanos republicanos, dotados de toda clase de armas ligeras; un material que habían pasado a España con fatiga desde Francia, para efectuar la misión especial que le había ordenado el Gobierno de la República en el exilio.
Mientras subía lentamente con su pesada carga por el empinado sendero, el excelente partisano comunista, no dejaba de cavilar, las posibilidades que tenía para terminar felizmente su misión.
Los pensamientos y los recuerdos de su juventud, se acumulaban en su cerebro y aun cuando él tratase de olvidar en los momentos difíciles de su azarosa vida, aún no había podido conseguir alejarlos de su mente, por esa apacible tranquilidad que había en las altas montañas de la cornisa cantábrica.
MONTAÑAS, SAN SEBASTIÁN, JULIO 1948.
Roberto caminaba muy rápido por el quebrado y estrecho sendero de montaña, apenas visible por una espesa neblina que se pegada al collado.
Caminaban por la Sierra de Aralar, en las estribaciones de los Montes Vascos muy cerca de una antigua comarca llamada Leiza.
Después de franquear todas las curvas y pasar por el desfiladero, se desvió a la derecha por un estrecho camino forestal que le subiría hacia las montañas con mucha inclinación, hasta que llegó al claro del bosque en donde estacionó el coche.
Borro todas las marcas que habían dejado las ruedas al subir y con calma de experto abrió el maletero, sacó el maletín y una mochila, se cambió su ropa civil por otra más cómoda de camuflaje y después de cubrir todo el coche con ramas y hojas secas, inició ... (ver texto completo)
Mientras subía lentamente con su pesada carga por el empinado sendero, el excelente partisano comunista, no dejaba de cavilar, las posibilidades que tenía para terminar felizmente su misión.
Los pensamientos y los recuerdos de su juventud, se acumulaban en su cerebro y aun cuando él tratase de olvidar en los momentos difíciles de su azarosa vida, aún no había podido conseguir alejarlos de su mente, por esa apacible tranquilidad que había en las altas montañas de la cornisa cantábrica.
Marcos, que estaba acostumbrado a los peligros y tenía los nervios bien templados, aceleró despacio el vehículo y mientras circulaba lentamente con su coche por delante de los guardias los iba contando.
Después de franquear todas las curvas y pasar por el desfiladero, se desvió a la derecha por un estrecho camino forestal que le subiría hacia las montañas con mucha inclinación, hasta que llegó al claro del bosque en donde estacionó el coche.
Borro todas las marcas que habían dejado las ruedas al subir y con calma de experto abrió el maletero, sacó el maletín y una mochila, se cambió su ropa civil por otra más cómoda de camuflaje y después de cubrir todo el coche con ramas y hojas secas, inició ... (ver texto completo)
Cuando en los controles detuvieron al vehiculo en el que viajaba Marcos, este mostró a los guardias la documentación que le acreditaba como miembro de falange, junto con un salvoconducto firmado por el mismo Gobernador Militar de San Sebastián, en el cual estaba autorizado a circular libremente por toda la provincia.
El guardia al leer el documento, saludó brazo en alto y sonriendo le dejó pasar.
Marcos, que estaba acostumbrado a los peligros y tenía los nervios bien templados, aceleró despacio el vehículo y mientras circulaba lentamente con su coche por delante de los guardias los iba contando.
Todo vehículo que circulara por esta carretera debía ser concienzudamente registrado y comprobada toda la carga y también la identidad de los ocupantes.
Cuando en los controles detuvieron al vehiculo en el que viajaba Marcos, este mostró a los guardias la documentación que le acreditaba como miembro de falange, junto con un salvoconducto firmado por el mismo Gobernador Militar de San Sebastián, en el cual estaba autorizado a circular libremente por toda la provincia.
El guardia al leer el documento, saludó brazo en alto y sonriendo le dejó pasar.
A una orden del Capitán los guardias se desplegaron de forma estratégica escondiéndose entre peñascos y en los matorrales la mitad de los efectivos.
La otra mitad de guardias fueron enviados al mando de un Sargento a poner algunos controles antes de la zona de curvas y para que patrullasen a todo lo largo de la sinuosa carretera.
Todo vehículo que circulara por esta carretera debía ser concienzudamente registrado y comprobada toda la carga y también la identidad de los ocupantes.
Los guardias al llegar, con diligencia y oficio se dedica-ron a buscar los explosivos con verdadero celo e interés, revisando las cunetas y las curvas de la carretera.
Pero los guardias no advirtieron nada anómalo en el largo kilómetro de las peligrosas curvas, aunque buscaron los explosivos exhaustivamente en las cunetas.
A una orden del Capitán los guardias se desplegaron de forma estratégica escondiéndose entre peñascos y en los matorrales la mitad de los efectivos.
La otra mitad de guardias fueron enviados al mando de un Sargento a poner algunos controles antes de la zona de curvas y para que patrullasen a todo lo largo de la sinuosa carretera.
Los cables de estas conexiones que subían hacia los altos, estaban enterrados y camuflados debajo de la vegetación y la hojarasca, en donde estaban escondidos el grupo de partisanos anarquistas que dirigía acertadamente el gran experto y maquís Roberto Godoy, el hijo de Paulino, el socialista de Belálcazar.
Los guardias al llegar, con diligencia y oficio se dedica-ron a buscar los explosivos con verdadero celo e interés, revisando las cunetas y las curvas de la carretera.
Pero los guardias no advirtieron nada anómalo en el largo kilómetro de las peligrosas curvas, aunque buscaron los explosivos exhaustivamente en las cunetas.
Cuando un nutrido número de guardias civiles al mando del Capitán de línea llegó a las curvas, los especialistas guerrilleros hacía tiempo que habían enterrado debajo de la cuneta y de las curvas cerradas las poderosas cargas explosivas que estaban conectadas por unos sistemas de cableado eléctrico hasta un cebador de magneto para que las activase el observador desde lo alto de la montaña.
Los cables de estas conexiones que subían hacia los altos, estaban enterrados y camuflados debajo de la vegetación y la hojarasca, en donde estaban escondidos el grupo de partisanos anarquistas que dirigía acertadamente el gran experto y maquís Roberto Godoy, el hijo de Paulino, el socialista de Belálcazar.