Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:
La ensalada, salada, poco avinagrada y bien aceitada.
La
labranza es hermana gemela de la crianza.
La ensalada, bien salada, poco avinagrada y bien aceitada.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
La
juventud no esta perdida, solo desorientada.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
La
juventud del viejo está en el bolsillo.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
La envidia y las fiebres matan al que las padeceLa Justicia y la razón, las más recias armas son.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
La edad primero que la belleza.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
La envidia sigue al mérito, como la
sombra al cuerpo.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Ladron que roba a ladron, tiene cien años de perdon.
La envidia es una mala consejera.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
La envidia es en el ruin lo que en
el hierro el orín.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
La envidia es carcoma de los huesos.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
La envidia acorta la vida.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
La ensalada, salada, poco avinagrada y bien aceitada.
Ládreme el perro y no me muerda.
La ensalada, bien salada, poco avinagrada y bien aceitada.
Ladra de noche para economizar perro.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
La diligencia es la madre de la buena fortuna.
La elocuencia vacía es como el
ciprés; que es grande y alto pero no produce
frutos.
La diligencia es la madre de la buena forma.
La edad primero que la belleza.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
La dieta cura más que el bisturí.
Ladron que roba a ladron, tiene cien años de perdon.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Ladrón de
casa, todo lo arrasa.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una
casa.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Ládreme el perro y no me muerda.
La del perro del hortelano, ni comerlo ni darlo.
Ladra de
noche para economizar perro.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
La diligencia es la madre de la buena fortuna.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
La diligencia es la madre de la buena forma.
La curiosidad mató al gato.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
La curiosidad anda en busca de novedad.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
La cuña que más aprieta, palo es de la misma horqueta.
La dieta cura más que el bisturí.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
La culpa del asno no se ha de echar a la albarda.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
La culpa del asno, echarla a la albarda.
La desgracia de un loco es dar con otro.
La culpa del asno echarla a la albarda.
La desgracia a la
puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
La culebra se mata por la cabeza.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
La culebra con certeza, se mata por la cabeza.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
La del perro del hortelano, ni comerlo ni darlo.
La cuerda se rompe siempre por lo más flojo.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
La cuerda por lo más delgado se quiebra.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La cuenta de la cena, no es la que nos llena.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
La cuba huele al vino que tiene.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
La Cruz, la viña reluz.
La curiosidad mató al gato.