Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Paulino esperaba que llegase una propicia ocasión para poder hacerse con el mando de toda España y alcanzar el dominio político de los centros del poder económico.
Entonces, cuando lo conseguiría tendría que encontrar a sus hijos y a los parientes que quedasen en Belalcázar para que disfrutaran del poderío económico con él.
Con esos pensamientos entremezclados con tiernos recuerdos de toda la familia, quedó profundamente adormilado el doble del Caudillo, en los suntuosos aposentos del Pardo.
El ... (ver texto completo)
El dictador mientras tanto, relataba a su señora Carles, la extraordinaria cantidad de oro y plata que les había llovido del cielo; fondos que les llegaban desde las sucias rapiñas del Partido Nazi. Ahora la familia de Franco podía hacer planes más sólidos para su agraciado destino, porque con ese oro y esa plata consolidarían el inmenso poder político que tenían añadiendo todo eso a su poder económico actual.
El doble de Franco se impresiono mucho cuando supo que la mercancía ya estaba depositada en el Pardo. Eso favorecía sus firmes propósitos para el futuro, pero debería de poner mucho cuidado con los pasos que tenía que dar ahora, porque la estrecha vigilancia del general era constante y recelosa.
Aunque últimamente estaba un poco más relajado por la confianza que depositaba hacía su actuación personal y por sus excelentes intervenciones en público.
Se fiaba el Coronel Blanco con la actuación del ... (ver texto completo)
Paulino esperaba que llegase una propicia ocasión para poder hacerse con el mando de toda España y alcanzar el dominio político de los centros del poder económico.
Entonces, cuando lo conseguiría tendría que encontrar a sus hijos y a los parientes que quedasen en Belalcázar para que disfrutaran del poderío económico con él.
Con esos pensamientos entremezclados con tiernos recuerdos de toda la familia, quedó profundamente adormilado el doble del Caudillo, en los suntuosos aposentos del Pardo.
El ... (ver texto completo)
El Marques de Dos Torres, muy feliz y contento, saludo emocionado al Caudillo brazo en alto y se marchaba sin demora del despacho para decírselo a su esposa.
El doble de Franco se impresiono mucho cuando supo que la mercancía ya estaba depositada en el Pardo. Eso favorecía sus firmes propósitos para el futuro, pero debería de poner mucho cuidado con los pasos que tenía que dar ahora, porque la estrecha vigilancia del general era constante y recelosa.
Aunque últimamente estaba un poco más relajado por la confianza que depositaba hacía su actuación personal y por sus excelentes intervenciones en público.
Se fiaba el Coronel Blanco con la actuación del falso Caudillo que en algunas ocasiones decía que lo hacia mejor que el mismo Generalísimo. ... (ver texto completo)
Estaba rayando el mediodía, cuando el Coronel Blanco le confirmaba al Caudillo el total éxito de la maniobra.
Franco, muy feliz por el éxito de la operación, llamó al secretario y ordenó que Blanco fuese nombrado General de Brigada y Jefe de su Casa Militar.
El General, tenía el mando de su guardia personal.
Franco le ordenó al secretario que estas órdenes fuesen publicadas en el Boletín Oficial del Ejército.
El Marques de Dos Torres, muy feliz y contento, saludo emocionado al Caudillo brazo en alto y se marchaba sin demora del despacho para decírselo a su esposa.
Una vez terminado el transporte de las cajas del barco, el Coronel ordenaba a los colaboradores que retirasen los efectivos que habían desplegado dejando solo la poderosa guardia en las garitas y en las alambradas electrificadas que rodean el búnker y su contenido.
Estaba rayando el mediodía, cuando el Coronel Blanco le confirmaba al Caudillo el total éxito de la maniobra.
Franco, muy feliz por el éxito de la operación, llamó al secretario y ordenó que Blanco fuese nombrado General de Brigada y Jefe de su Casa Militar.
El General, tenía el mando de su guardia personal.
Franco le ordenó al secretario que estas órdenes fuesen publicadas en el Boletín Oficial del Ejército.
Cuando las cajas del mercante Alemán estuvieron todas ellas apiladas en perfecto orden dentro de una casamata blindada cerca del Palacio y el Coronel Blanco atrancaba la puerta blindada, no se respiro tranquilidad.
Una vez terminado el transporte de las cajas del barco, el Coronel ordenaba a los colaboradores que retirasen los efectivos que habían desplegado dejando solo la poderosa guardia en las garitas y en las alambradas electrificadas que rodean el búnker y su contenido.
Los camiones al ser cargados salían escoltados por unos motoristas fuertemente armados y se encaminaban hacía una de las puertas laterales de la formidable finca del Pardo, desapareciendo todos los vehículos después en el interior de enorme finca del Caudillo, sin dejar rastro al-guno que les pudiera comprometer
Cuando las cajas del mercante Alemán estuvieron todas ellas apiladas en perfecto orden dentro de una casamata blindada cerca del Palacio y el Coronel Blanco atrancaba la puerta blindada, no se respiro tranquilidad.
En los autobuses militares que estaban esperando la llegada del tren con los alemanes, se marcharon todos a un destino desconocido.
Ningún Alemán de los que viajaban ese día en el valioso tren se quedó a vigilar la mercancía.
Su misión al llegar el barco a Santander había finalizado y ahora era Franco el que debía cumplir con la parte del secreto acuerdo.
Los camiones al ser cargados salían escoltados por unos motoristas fuertemente armados y se encaminaban hacía una de las puertas laterales de la formidable finca del Pardo, desapareciendo todos los vehículos después en el interior de enorme finca del Caudillo, sin dejar rastro al-guno que les pudiera comprometer
Cuando el largo convoy entró en la estación, ya estaban dispuestas grandes grúas del ejército para descargar el tren y para cargar las pesadas cajas en los camiones que esperaban la mercancía.
En los autobuses militares que estaban esperando la llegada del tren con los alemanes, se marcharon todos a un destino desconocido.
Ningún Alemán de los que viajaban ese día en el valioso tren se quedó a vigilar la mercancía.
Su misión al llegar el barco a Santander había finalizado y ahora era Franco el que debía cumplir con la parte del secreto acuerdo.
El Coronel Blanco con órdenes expresas de Franco dirigía la delicada operación y las cumplía como le ordenaban porque intuía que si esa operación se hacía como estaba planificada por el Caudillo, este agradecido por la labor realizada le compensaría con el ascenso a General.
Cuando el largo convoy entró en la estación, ya estaban dispuestas grandes grúas del ejército para descargar el tren y para cargar las pesadas cajas en los camiones que esperaban la mercancía.
Una columna de camiones militares esperaba la llegada del convoy y en cada cabina se hallaba un miembro de la Guardia del Caudillo al volante, con instrucciones muy precisas de lo que se debía de hacer una vez cargados los vehículos.
El Coronel Blanco con órdenes expresas de Franco dirigía la delicada operación y las cumplía como le ordenaban porque intuía que si esa operación se hacía como estaba planificada por el Caudillo, este agradecido por la labor realizada le compensaría con el ascenso a General.
La pequeña estación ferroviaria jamás había visto un des-pliegue militar como en aquel día.
La estación se hallaba ocupada, por una compañía de legionarios fuertemente armados, que vigilaban los alrededores de la estación y no consentían que se acercarse nadie bajo ningún concepto.
La orden era terminante, tirar a matar al primer conato de agresión.
Una columna de camiones militares esperaba la llegada del convoy y en cada cabina se hallaba un miembro de la Guardia del Caudillo al volante, con instrucciones muy precisas de lo que se debía de hacer una vez cargados los vehículos.
Cuando empezaba el anochecer y con las vías libres, el tren inició el camino sin detenerse en ninguna parte hasta que llegó a las cercanías de Madrid, a la mañana del día siguiente, cuando se paraba en la estación del Pardo.
La pequeña estación ferroviaria jamás había visto un des-pliegue militar como en aquel día.
La estación se hallaba ocupada, por una compañía de legionarios fuertemente armados, que vigilaban los alrededores de la estación y no consentían que se acercarse nadie bajo ningún concepto.
La orden era terminante, tirar a matar al primer conato de agresión.
En la cola de aquel largo tren, había montado sobre unas plataformas ferroviarias varias ametralladoras y un cañón para la defensa del tren y del cargamento.
El convoy arrancó de Santander a las ocho y media de la mañana y sin parar llegó a la estación de Torrelavega.
Allí el tren se detuvo durante todo el resto del día.
Cuando empezaba el anochecer y con las vías libres, el tren inició el camino sin detenerse en ninguna parte hasta que llegó a las cercanías de Madrid, a la mañana del día siguiente, cuando se paraba en la estación del Pardo.
Los marineros y los demás pasajeros del barco montaron con todas sus pertenencias en tres elegantes vagones de pasajeros que estaban enganchados en la cabeza del tren, unos vagones que estaban detrás de las dos maquinas que lo arrastraban.
En la cola de aquel largo tren, había montado sobre unas plataformas ferroviarias varias ametralladoras y un cañón para la defensa del tren y del cargamento.
El convoy arrancó de Santander a las ocho y media de la mañana y sin parar llegó a la estación de Torrelavega.
Allí el tren se detuvo durante todo el resto del día.
Seguidamente fue izada la bandera de España en el mástil del barco y el navío pasó con la tristeza de la tripulación a ser propiedad del Gobierno español con el mismo nom-bre que ahora tenía.
ODESSA, era el nombre del mercante Alemán.
Los marineros y los demás pasajeros del barco montaron con todas sus pertenencias en tres elegantes vagones de pasajeros que estaban enganchados en la cabeza del tren, unos vagones que estaban detrás de las dos maquinas que lo arrastraban.
Entonces todos los miembros de la tripulación se bajaron de su barco y disciplinadamente formaron en los muelles con el capitán al frente, saludando y mirando todos hacía la bandera alemana.
En este instante, la bandera con la cruz gamada se bajo del mástil de popa y fue entregada por el capitán Alemán al Comandante de Marina, que era el único con poderes necesarios para admitir la rendición del mercante.
Seguidamente fue izada la bandera de España en el mástil del barco y el navío pasó con la tristeza de la tripulación a ser propiedad del Gobierno español con el mismo nom-bre que ahora tenía.
ODESSA, era el nombre del mercante Alemán.
Sin tardanza se realizó la descarga de todas las cajas en los vagones de carga y cuando los llenaban, los mismos alemanes eran los encargados de sellarlos y de cerrarlos herméticamente con un marchamo de plomo nazi.
La descarga completa de la valiosa mercancía no finalizó hasta las ocho de la mañana.
Entonces todos los miembros de la tripulación se bajaron de su barco y disciplinadamente formaron en los muelles con el capitán al frente, saludando y mirando todos hacía la bandera alemana.
En este instante, la bandera con la cruz gamada se bajo del mástil de popa y fue entregada por el capitán Alemán al Comandante de Marina, que era el único con poderes necesarios para admitir la rendición del mercante.
El Alemán se aparto discretamente hacía un lado, para examinar la documentación presentada, junto con el SS Heissman como responsable y custodio del oro y la plata durante todo el tiempo del transporte, hasta la llegada al puerto español.
Al ver que todo estaba en perfecto orden, sin más preám-bulos Heissman ordenó el Capitán Alemán que abriesen las bodegas y que descargasen las cajas con la ayuda de la pesada grúa que había en el muelle.
Cuando la descarga comenzó eran las tres de la mañana.
Sin tardanza se realizó la descarga de todas las cajas en los vagones de carga y cuando los llenaban, los mismos alemanes eran los encargados de sellarlos y de cerrarlos herméticamente con un marchamo de plomo nazi.
La descarga completa de la valiosa mercancía no finalizó hasta las ocho de la mañana.
Cuando se presentó el Comandante de Marina delante del capitán del barco el teniente de Navío le saludo al estilo falangista con el brazo en alto, siendo correspondido por los alemanes que se hallaban en el puente de mando.
El Capitán Hoffman, recibió las credenciales que acreditaban al Comandante de Marina como el único receptor de tan valiosa mercancía.
El Alemán se aparto discretamente hacía un lado, para examinar la documentación presentada, junto con el SS Heissman como responsable y custodio del oro y la plata durante todo el tiempo del transporte, hasta la llegada al puerto español.
Al ver que todo estaba en perfecto orden, sin más preám-bulos Heissman ordenó el Capitán Alemán que abriesen las bodegas y que descargasen las cajas con la ayuda de la pesada grúa que había en el muelle.
Cuando la descarga comenzó eran las tres de la mañana.
Con la coartada de tener que descargar equipos valiosos para la industria española, la vigilancia en toda la zona de los muelles era muy intensa.
Las compañías del Regimiento de Infantería de Valencia, acordonaban el perímetro del muelle de carga ayudados por los miembros fuertemente armados de la Marina de Guerra.
Cuando se presentó el Comandante de Marina delante del capitán del barco el teniente de Navío le saludo al estilo falangista con el brazo en alto, siendo correspondido por los alemanes que se hallaban en el puente de mando.
El Capitán Hoffman, recibió las credenciales que acreditaban al Comandante de Marina como el único receptor de tan valiosa mercancía.
En cuanto la escalera del barco descendió, subió a bordo el Comandante de Marina de Santander, que tenía órde-nes precisas del Generalísimo de hacerse cargo en persona de la descarga de la mercancía.
El responsable militar del puerto debía de alijar la carga en los vagones del largo convoy ferroviario, que estaba estacionado a pocos metros del barco.
Con la coartada de tener que descargar equipos valiosos para la industria española, la vigilancia en toda la zona de los muelles era muy intensa.
Las compañías del Regimiento de Infantería de Valencia, acordonaban el perímetro del muelle de carga ayudados por los miembros fuertemente armados de la Marina de Guerra.
La reserva nazi de metales preciosos y otros fondos del Partido, era un dinero que había sido robado a los judíos en los campos de exterminio, que ahora se encontraba a salvo en España, muy bien protegidos por el poder del Generalísimo en persona.
Con dificultad, por el fuerte viento y por ser la noche muy obscura y cerrada, atracó el barco en el muelle del puerto de Santander, en donde estaba una grúa de piedra para la descarga marítima.
En cuanto la escalera del barco descendió, subió a bordo el Comandante de Marina de Santander, que tenía órde-nes precisas del Generalísimo de hacerse cargo en persona de la descarga de la mercancía.
El responsable militar del puerto debía de alijar la carga en los vagones del largo convoy ferroviario, que estaba estacionado a pocos metros del barco.
Está parafernalia se había preparado desde hacía tiempo en Alemania y fue elaborada y planificada concienzuda-mente según el complicado sistema de evasión metódica que había proyectado Heissman.
Lo más trascendental para salvaguardar el futuro de los nazis, estaba a punto de ocurrir.
La reserva nazi de metales preciosos y otros fondos del Partido, era un dinero que había sido robado a los judíos en los campos de exterminio, que ahora se encontraba a salvo en España, muy bien protegidos por el poder del Generalísimo en persona.
Con dificultad, por el fuerte viento y por ser la noche muy obscura y cerrada, atracó el barco en el muelle del puerto de Santander, en donde estaba una grúa de piedra para la descarga marítima.
Pero este tema tan peliagudo y sangriento era un hermé-tico secreto de Estado entre Franco y el Führer Alemán.
Los asesinos que llegaban ahora al puerto de Santander eran las mismas personas que se encargarían después de transferir los fondos del tesoro de los nazis a los países de Sudamérica.
En donde los nazis ya estaban preparando la acogida de los más comprometidos para el cambió total de sus identidades.
Está parafernalia se había preparado desde hacía tiempo en Alemania y fue elaborada y planificada concienzuda-mente según el complicado sistema de evasión metódica que había proyectado Heissman.
Lo más trascendental para salvaguardar el futuro de los nazis, estaba a punto de ocurrir.
Entremezclados entre la tripulación viajaban camuflados como marineros mercantes altos oficiales de la gestapo y de las SS, junto a políticos con alguna responsabilidad en la aniquilación de Judíos de los campos de concentración que los alemanes habían construido por toda Europa.
Pero este tema tan peliagudo y sangriento era un hermé-tico secreto de Estado entre Franco y el Führer Alemán.
Los asesinos que llegaban ahora al puerto de Santander eran las mismas personas que se encargarían después de transferir los fondos del tesoro de los nazis a los países de Sudamérica.
En donde los nazis ya estaban preparando la acogida de los más comprometidos para el cambió total de sus identidades.
Los pasajeros del barco sabían que la guerra para ellos había finalizado.
Entremezclados entre la tripulación viajaban camuflados como marineros mercantes altos oficiales de la gestapo y de las SS, junto a políticos con alguna responsabilidad en la aniquilación de Judíos de los campos de concentración que los alemanes habían construido por toda Europa.
Y después señalar el punto exacto del hundimiento en las cartas de navegación secretas y evacuar la tripulación en los submarinos que escoltaban a tan misteriosa nave de carga.
Los pasajeros del barco sabían que la guerra para ellos había finalizado.
El SS de más alta graduación, que se hallaba en el puen-te, felicitó al capitán por la maestría y por la pericia con la cual había pilotado el carguero. Las órdenes desde la Cancillería de Berlín habían sido tajantes, bajo ningún concepto, ningún país debería apoderarse de la carga del barco y si hubiese peligro de abordaje, la tripulación deberá sabotearlo y hundirlo inmediatamente.
Y después señalar el punto exacto del hundimiento en las cartas de navegación secretas y evacuar la tripulación en los submarinos que escoltaban a tan misteriosa nave de carga.
Cuando después de muchas horas de ingentes y jadean-tes esfuerzos de la cansada maquinaria el barco consiguió penetrar por la difícil bocana de la entrada del puerto de Santander; los pasajeros y los marineros que se hallaban en el puente de mando ya pudieron respirar tranquilos.
El SS de más alta graduación, que se hallaba en el puen-te, felicitó al capitán por la maestría y por la pericia con la cual había pilotado el carguero. Las órdenes desde la Cancillería de Berlín habían sido tajantes, bajo ningún concepto, ningún país debería apoderarse de la carga del barco y si hubiese peligro de abordaje, la tripulación deberá sabotearlo y hundirlo inmediatamente.
El destino de la existencia humana, y la tempestad, habían librado al navío alemán de ser descubierto por las patrullas de la flota de aviones aliados que patrullaban continuamente el Canal de la Mancha, en el día más trascendental para el mejor éxito de esa gran invasión.
Cuando después de muchas horas de ingentes y jadean-tes esfuerzos de la cansada maquinaria el barco consiguió penetrar por la difícil bocana de la entrada del puerto de Santander; los pasajeros y los marineros que se hallaban en el puente de mando ya pudieron respirar tranquilos.
SANTANDER 6 JUNIO DE 1944
El Capitán del navío de carga Alemán maniobraba contra la fuerte galerna que rugía en este día sobre el Golfo de Vizcaya, entre los canales y difíciles estrechos que había a la entrada del puerto de Santander en el mar cantábrico. Los submarinos que le habían escoltado hasta la entrada del puerto, regresaban navegando rumbo a sus bases y los puestos de guerra. Nadie podía imaginar en este barco, que en este día los ejércitos aliados desde sus bases en Inglaterra habían ... (ver texto completo)
El destino de la existencia humana, y la tempestad, habían librado al navío alemán de ser descubierto por las patrullas de la flota de aviones aliados que patrullaban continuamente el Canal de la Mancha, en el día más trascendental para el mejor éxito de esa gran invasión.
que esta semana carmen esta ocupada con sus dulces a la iglesia
Pues que la aproveche material y espiritualmente
puri que te mande dos correos.
Buenas tardes Garbiñe, cuídate del temporal que viene muy fuerte
ya los quite pues baya que torpe que fui confundir la coronada de cordoba con la de badajoz pero, yo di la cara y les deje un mensaje la verdad que aveces pienso que seria mejor cerar el ordenador pues no vale la pena perder tiempo con jente que ante de enterarse ya de entrada insultan bueno si querian fastidiarme lo an conseguido, pues yo soy una persona que ando de puntilla por la vida para no tener problemas con nadie y lo que no vale se deja y empaz saludos cortes que tengas buen dia puri 2
Para mi desconsolada amiga del foro Puri 2:
Tengo la impresión de haber tenido el mismo problema que tú, pero no te preocupes, que torres más altas han caído.
Tu sigue con tu rutina habitual y deja de lado tan simples imbecilidades que no van a cuento, porque hay personas que sólo saben ofender.
Anímate, Puri, que pronto llegaremos en San Pedro a 5000 mensajes entre tosos los del foro.
Abrazos sinceros de vuestro amigo:
Críspulo
Cuando el Generalísimo Franco salía por la puerta del dormitorio de Paulino, pensó, que un día sería el mismo el que saldría por la puerta como el autentico Franco sin ocultarse ni avergonzarse de nadie. Y después procuraría tener a sus dos hijos si estaban vivos en este palacio con a él.
Pensando en donde estarían ahora mismo sus dos hijos, se emocionó de tal forma, que unas lágrimas rebeldes de tristeza brotaban y resbalaban por el rostro del veterano campesino de izquierdas.
SANTANDER 6 JUNIO DE 1944
El Capitán del navío de carga Alemán maniobraba contra la fuerte galerna que rugía en este día sobre el Golfo de Vizcaya, entre los canales y difíciles estrechos que había a la entrada del puerto de Santander en el mar cantábrico. Los submarinos que le habían escoltado hasta la entrada del puerto, regresaban navegando rumbo a sus bases y los puestos de guerra. Nadie podía imaginar en este barco, que en este día los ejércitos aliados desde sus bases en Inglaterra habían ... (ver texto completo)
El General muy agradecido por el buen hacer y la lealtad de Paulino y también porque se veía a sí mismo como hubiera querido ser él en realidad le dio un abrazo dicién-dole cariñoso:
_ ¡Gracias compañero!
_ Algún día nuestra Patria os agradecerá lo que estáis haciendo por ella, pídame lo que usted desee, que le será concedido sin ninguna demora.
_ Daré instrucciones al Coronel para que pueda salir usted sólo a pasear por el Pardo.
_ ¡Arriba España!
Cuando el Generalísimo Franco salía por la puerta del dormitorio de Paulino, pensó, que un día sería el mismo el que saldría por la puerta como el autentico Franco sin ocultarse ni avergonzarse de nadie. Y después procuraría tener a sus dos hijos si estaban vivos en este palacio con a él.
Pensando en donde estarían ahora mismo sus dos hijos, se emocionó de tal forma, que unas lágrimas rebeldes de tristeza brotaban y resbalaban por el rostro del veterano campesino de izquierdas.
Y finalizo la conversación diciendo sin más embargos al Caudillo:
_ No le informé al Coronel, Excelencia, por órdenes del Alemán Von Papen, que me lo apunto al oído en secreto.
El General muy agradecido por el buen hacer y la lealtad de Paulino y también porque se veía a sí mismo como hubiera querido ser él en realidad le dio un abrazo dicién-dole cariñoso:
_ ¡Gracias compañero!
_ Algún día nuestra Patria os agradecerá lo que estáis haciendo por ella, pídame lo que usted desee, que le será concedido sin ninguna demora.
_ Daré instrucciones al Coronel para que pueda salir usted sólo a pasear por el Pardo.
_ ¡Arriba España!
_ ¡Ordeno que diga de inmediato el nombre del puerto en donde atracará el barco Alemán!
_ ¡Es en Santander Excelencia!...
La fecha de llegada del navío, es dentro de quince días exactos.
Y finalizo la conversación diciendo sin más embargos al Caudillo:
_ No le informé al Coronel, Excelencia, por órdenes del Alemán Von Papen, que me lo apunto al oído en secreto.
Cuando el coronel Blanco le preguntó por el detalle que faltaba, el cordobés y Socialista de Belálcazar, se levantó indicando al Caudillo que le siguiera al interior de su habitación.
El Jefe de Estado enfadado por tanto misterio, penetró trás de él y cuando se cerró la puerta le demandó exigente:
_ ¡Ordeno que diga de inmediato el nombre del puerto en donde atracará el barco Alemán!
_ ¡Es en Santander Excelencia!...
La fecha de llegada del navío, es dentro de quince días exactos.
Prestos los dos se dirigieron a los aposentos de Paulino, para reclamarle el nombre que les faltaba y cuando Paulino les vio entrar supuso enseguida la causa de la presencia personal del Caudillo en sus aposento y dudaba si debería decírselo a los dos o solo al Generalísimo como le había sugerido el Ministro Von Papen.
Cuando el coronel Blanco le preguntó por el detalle que faltaba, el cordobés y Socialista de Belálcazar, se levantó indicando al Caudillo que le siguiera al interior de su habitación.
El Jefe de Estado enfadado por tanto misterio, penetró trás de él y cuando se cerró la puerta le demandó exigente:
Al día siguiente el Generalísimo Franco recibió de manos del Coronel Blanco el sobre lacrado con la cinta donde se transcribía todo la conversación que hablaron en la cena.
Examinaba estos documentos Franco, acompañado por el Coronel, cuando este se dio cuenta de que les faltaba el nombre del puerto en donde desembarcaría el oro.
Prestos los dos se dirigieron a los aposentos de Paulino, para reclamarle el nombre que les faltaba y cuando Paulino les vio entrar supuso enseguida la causa de la presencia personal del Caudillo en sus aposento y dudaba si debería decírselo a los dos o solo al Generalísimo como le había sugerido el Ministro Von Papen.
Cuando salían los coches del Embajador Alemán y del Ministro Von Papen por la puerta del Palacio del Pardo, un espléndido y placido amanecer se vislumbraba en el horizonte de Madrid.
Al día siguiente el Generalísimo Franco recibió de manos del Coronel Blanco el sobre lacrado con la cinta donde se transcribía todo la conversación que hablaron en la cena.
Examinaba estos documentos Franco, acompañado por el Coronel, cuando este se dio cuenta de que les faltaba el nombre del puerto en donde desembarcaría el oro.
Von Papen feliz y satisfecho por el éxito de su gestión, entregó al Caudillo un sobre lacrado en donde estaban escritas, claras y precisas, las claves para toda la operación.
Después de dar el sobre al Caudillo el Ministro se aproximó discreto al oído del Caudillo, susurrando el nombre del puerto en donde se descargaría la mercancía.
Recomendando, al doble de Franco, que lo mantuviera en secreto hasta la llegada de la carga al puerto de destino.
El lugar de arribada del barco era el puerto de ... (ver texto completo)
Cuando salían los coches del Embajador Alemán y del Ministro Von Papen por la puerta del Palacio del Pardo, un espléndido y placido amanecer se vislumbraba en el horizonte de Madrid.
_ Pero debo de insistir, que las entregas se deben efectuar en los países con normales relaciones con España para evitar las suspicacias y los embargos en el mercado de metales preciosos ilegales.
Von Papen feliz y satisfecho por el éxito de su gestión, entregó al Caudillo un sobre lacrado en donde estaban escritas, claras y precisas, las claves para toda la operación.
Después de dar el sobre al Caudillo el Ministro se aproximó discreto al oído del Caudillo, susurrando el nombre del puerto en donde se descargaría la mercancía.
Recomendando, al doble de Franco, que lo mantuviera en secreto hasta la llegada de la carga al puerto de destino.
El lugar de arribada del barco era el puerto de ... (ver texto completo)
_ Para la retirada de las partidas de oro y de plata, su enlace nos debe indicar en su momento la cantidad exacta a enviar. Espero por el bien de todos que las cantidades de oro y plata que tengamos que enviar, no sean exce-sivas ni cuantiosas, para así evitar la duda en el mercado mundial de metales preciosos. La orden para el ingreso de cada partida de oro o de plata en el Banco de España, llevará mi firma personal. Y el abonó de las cantidades reclamadas por ustedes se efectuará en la divisa y ... (ver texto completo)
_ Pero debo de insistir, que las entregas se deben efectuar en los países con normales relaciones con España para evitar las suspicacias y los embargos en el mercado de metales preciosos ilegales.
_ Después con la clave secreta que acordemos entre los dos países para poder identificar a la persona que usted autorice, entregaremos en metálico la parte que le corres-ponde al pueblo Alemán.
_ Para la retirada de las partidas de oro y de plata, su enlace nos debe indicar en su momento la cantidad exacta a enviar. Espero por el bien de todos que las cantidades de oro y plata que tengamos que enviar, no sean exce-sivas ni cuantiosas, para así evitar la duda en el mercado mundial de metales preciosos. La orden para el ingreso de cada partida de oro o de plata en el Banco de España, llevará mi firma personal. Y el abonó de las cantidades reclamadas por ustedes se efectuará en la divisa y ... (ver texto completo)
_ Una vez que la mercancía se halle dentro de España yo seré el único responsable de su custodia y de su traslado hasta el Pardo.
_ Después con la clave secreta que acordemos entre los dos países para poder identificar a la persona que usted autorice, entregaremos en metálico la parte que le corres-ponde al pueblo Alemán.
_ Nosotros prepararemos un almacén blindado dentro de los terrenos del Palacio del Pardo, en donde serán depositadas y protegidas las preciosas mercancías.
_ Ustedes deberán transportarlas a un puerto español y su preciosa mercancía deberá de estar embalada como si fuesen piezas de maquinas o herramientas industriales.
_ Una vez que la mercancía se halle dentro de España yo seré el único responsable de su custodia y de su traslado hasta el Pardo.
_ Mí más ferviente deseo es que estas transferencias de metales preciosos, sea secreto de Estado entre mi persona y el Führer.
Sólo un contacto aceptaré para la entrega de los depósitos y será la persona elegida personalmente por Hitler.
_ Nosotros prepararemos un almacén blindado dentro de los terrenos del Palacio del Pardo, en donde serán depositadas y protegidas las preciosas mercancías.
_ Ustedes deberán transportarlas a un puerto español y su preciosa mercancía deberá de estar embalada como si fuesen piezas de maquinas o herramientas industriales.