Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Corona, estudia atentamente las últimas novedades sobre los documentos de la Iglesia que le ha traído Marañón, reflexionando sobre los siguientes pasos que ellos darían para poder realizar el eterno sueño, que tenía el Gran Maestre Jacques de Moley, antes de perecer quemado y vilipendiado en las hogueras inquisitoriales, a finales del siglo trece, por el Papa y por el rey francés Felipe el Hermoso.
- ¡Dile a Victoriano que se presente de inmediato!
Ordenó Corona a Maica la secretaria mayor.
Leopoldo y Victoriano, colocaban en el almacén de la intendencia las provisiones que necesitan para la larga estancia que tenían que pasar en las montañas del hermoso Valle.
Corona, estudia atentamente las últimas novedades sobre los documentos de la Iglesia que le ha traído Marañón, reflexionando sobre los siguientes pasos que ellos darían para poder realizar el eterno sueño, que tenía el Gran Maestre Jacques de Moley, antes de perecer quemado y vilipendiado en las hogueras inquisitoriales, a finales del siglo trece, por el Papa y por el rey francés Felipe el Hermoso.
Marañón, montó el laboratorio para sus alquimias secretas, en la vieja guardilla del edificio principal, mientras Canive, alijaba los explosivos y las armas que eran necesarias para organizar como se debe la defensa de la compleja central del Temple.
Leopoldo y Victoriano, colocaban en el almacén de la intendencia las provisiones que necesitan para la larga estancia que tenían que pasar en las montañas del hermoso Valle.
Mientras, Becerril organiza en la antigua casona de piedra de sillería, el despacho para establecer como estaba prescrito las finanzas y el tesoro de la Orden del Temple, los demás templarios se distribuían el trabajo según su profesión y su especialidad.
Marañón, montó el laboratorio para sus alquimias secretas, en la vieja guardilla del edificio principal, mientras Canive, alijaba los explosivos y las armas que eran necesarias para organizar como se debe la defensa de la compleja central del Temple.
Todos los miembros que tenía ese día operativos la Orden, en la ciudad de Torrelavega, se afanaban en la descarga del trailer, conducido por Canive, hasta una despejada finca que tenía el Temple en lo más impenetrable del espeso bosque lebaniego.
Mientras, Becerril organiza en la antigua casona de piedra de sillería, el despacho para establecer como estaba prescrito las finanzas y el tesoro de la Orden del Temple, los demás templarios se distribuían el trabajo según su profesión y su especialidad.
10
Leopoldo Argos, el proveedor de Orden, se atareaba en la fría jornada de noviembre, acondicionando el almacén que necesitan los templarios para poder trasladar temporalmente los materiales necesarios a la base que tenían en el término municipal de Santa María de Lebeña.
Todos los miembros que tenía ese día operativos la Orden, en la ciudad de Torrelavega, se afanaban en la descarga del trailer, conducido por Canive, hasta una despejada finca que tenía el Temple en lo más impenetrable del espeso bosque lebaniego.
El Cardenal gritando de dolor de estomago llamaba a gritos a su asistente pidiendo ayuda para poderse aliviar de tan apestosa cagalera.
10
Leopoldo Argos, el proveedor de Orden, se atareaba en la fría jornada de noviembre, acondicionando el almacén que necesitan los templarios para poder trasladar temporalmente los materiales necesarios a la base que tenían en el término municipal de Santa María de Lebeña.
Reinaldo sintió de repente tanta vergüenza, que era más propia de un discípulo que de un Prior y se fue precipitadamente del comedor, dejando al Cardenal Mariani bañado en su propia mierda.
El Cardenal gritando de dolor de estomago llamaba a gritos a su asistente pidiendo ayuda para poderse aliviar de tan apestosa cagalera.
Cuando no habían terminado de comerse el postre, los dos representantes de la Iglesia sintieron en el vientre fuertes retortijones que les impedían hablar, del fortísimo dolor que sintieron de repente.
Todo ello, acompañado de una espantosa cagalera la cual se deslizada liquida y maloliente serpenteando por debajo de las sotanas.
Reinaldo sintió de repente tanta vergüenza, que era más propia de un discípulo que de un Prior y se fue precipitadamente del comedor, dejando al Cardenal Mariani bañado en su propia mierda.
Remigio ya estaba bastante arto de la glotonería del representante del Papa en España y para remediarlo les preparó a los curas tragones una pócima secreta para que tuviesen que ir al servicio bastante más de la cuenta.
Dicho y hecho; les sirvió entremezclado con los licores una buena dosis del purgante jalapa, que los dos se bebieron sin pestañear.
Cuando no habían terminado de comerse el postre, los dos representantes de la Iglesia sintieron en el vientre fuertes retortijones que les impedían hablar, del fortísimo dolor que sintieron de repente.
Todo ello, acompañado de una espantosa cagalera la cual se deslizada liquida y maloliente serpenteando por debajo de las sotanas.
La tropa y los otros monjes ya habían desaparecido del amplio comedor dejando a la buena comida y al excelente vino en las recias y alcohólicas manos de un representante de la Iglesia apostólica, y también en las de un Abad muy poco espiritual, de un viejo Monasterio Benedictino.
Remigio ya estaba bastante arto de la glotonería del representante del Papa en España y para remediarlo les preparó a los curas tragones una pócima secreta para que tuviesen que ir al servicio bastante más de la cuenta.
Dicho y hecho; les sirvió entremezclado con los licores una buena dosis del purgante jalapa, que los dos se bebieron sin pestañear.
Por la insaciable glotonería de los dos mandatarios de la Iglesia, aún permanecerían después de varias horas los dos en el comedor.
La tropa y los otros monjes ya habían desaparecido del amplio comedor dejando a la buena comida y al excelente vino en las recias y alcohólicas manos de un representante de la Iglesia apostólica, y también en las de un Abad muy poco espiritual, de un viejo Monasterio Benedictino.
Habían pasado, para el Cardenal Mariani y el Prior Reinaldo, cuatro horas largas comiéndose las ricas viandas hasta reventar y todavía no habían acabado de comer ni de saborear los excelentes vinos.
Por la insaciable glotonería de los dos mandatarios de la Iglesia, aún permanecerían después de varias horas los dos en el comedor.
Licor para los postres
Kummel.
Cognac.
Armagnac.
Marasquin.
Angélique.
Habían pasado, para el Cardenal Mariani y el Prior Reinaldo, cuatro horas largas comiéndose las ricas viandas hasta reventar y todavía no habían acabado de comer ni de saborear los excelentes vinos.
Champagne para los servicios de mesa.
Ay.
Bouzy.
Sillery.
Épernay.
Licor para los postres
Kummel.
Cognac.
Armagnac.
Marasquin.
Angélique.
Bourgogne blanco para los peces macerados.
Chablis.
Pouilly.
Meursault.
Montrachet.
Champagne para los servicios de mesa.
Ay.
Bouzy.
Sillery.
Épernay.
Bourgogne tinto para servir con las carnes.
Mácon.
Saint-Georges.
Clos-Vougeot.
Chambertin.
Musigny.
Bourgogne blanco para los peces macerados.
Chablis.
Pouilly.
Meursault.
Montrachet.
Bordeaux blancos para servir los pescados.
Preignac.
Barsac.
Cháteau-Coutet.
Bourgogne tinto para servir con las carnes.
Mácon.
Saint-Georges.
Clos-Vougeot.
Chambertin.
Musigny.
Bordeaux tintos para servir los entremeses
Cháteau-Laffitte.
Mouton-Rothschild.
Médoc.
Saint-Emilion.
Clos-d’Estournel.
Bordeaux blancos para servir los pescados.
Preignac.
Barsac.
Cháteau-Coutet.
Vinos y licores.
Servicio de vino, en la mesa de Monseñor:
Bordeaux tintos para servir los entremeses
Cháteau-Laffitte.
Mouton-Rothschild.
Médoc.
Saint-Emilion.
Clos-d’Estournel.
Postres:
Fromage.
Bombe glacée.
Bonbons au caramel.
Compote de pommes.
Créme a la vanille.
Gáteau au rhum.
Gelée au Kirsch.
Gáteau de Madeleine.
Glaces á la fraise.
Vinos y licores.
Servicio de vino, en la mesa de Monseñor:
Carnes y pescados:
Perdreaux rôtis.
Carpes au court-bouillon.
Filets sautés aux olives.
Escargots à la bourguignonne.
Merlans au gratin.
Harengs fraís maître d’hôtel.
Tripes á la mode de Caen.
Liévre haché en terrine.
Poulet rôti. ... (ver texto completo)
Postres:
Fromage.
Bombe glacée.
Bonbons au caramel.
Compote de pommes.
Créme a la vanille.
Gáteau au rhum.
Gelée au Kirsch.
Gáteau de Madeleine.
Glaces á la fraise.
Potajes y sopas:
Potage á la Conti.
Pot-au-feu.
Soupe á la farine.
Potage paysanne.
Carnes y pescados:
Perdreaux rôtis.
Carpes au court-bouillon.
Filets sautés aux olives.
Escargots à la bourguignonne.
Merlans au gratin.
Harengs fraís maître d’hôtel.
Tripes á la mode de Caen.
Liévre haché en terrine.
Poulet rôti. ... (ver texto completo)
Platos de entrada:
Tête de veau vinaigrette.
Omelette au jambon.
Harengs marinés.
Moules á la mariniére.
Langue de mouton au gratin.
Pommes de terre en robe de chambre.
Fromage de cochon.
Coquilles de macaroni.
Potajes y sopas:
Potage á la Conti.
Pot-au-feu.
Soupe á la farine.
Potage paysanne.
MONASTERIO DE SANTO TORIBIO.
Platos preparados para el servicio de la Iglesia, por Remigio, cocinero Mayor de la Orden Benedictina, en homenaje a la grata visita del Cardenal Mariani en nuestro Monasterio en el Valle de Liébana.
Banquete del día 24 de noviembre.
Platos de entrada:
Tête de veau vinaigrette.
Omelette au jambon.
Harengs marinés.
Moules á la mariniére.
Langue de mouton au gratin.
Pommes de terre en robe de chambre.
Fromage de cochon.
Coquilles de macaroni.
La única mesa que tenía el servicio a la carta era la del Cardenal, los demás, aunque eran servidos con abundancia no recibían el mismo trato preferencial.
La carta del menú, que tenía Mariani delante de sus gruesos ojos, escrita en perfecto francés, hacía que Mariani y Reinaldo se relamiesen de gusto.
MONASTERIO DE SANTO TORIBIO.
Platos preparados para el servicio de la Iglesia, por Remigio, cocinero Mayor de la Orden Benedictina, en homenaje a la grata visita del Cardenal Mariani en nuestro Monasterio en el Valle de Liébana.
Banquete del día 24 de noviembre.
Siempre tenía a su disposición algún alcahuete de la calaña de los inquisidores que le adulaban.
La única mesa que tenía el servicio a la carta era la del Cardenal, los demás, aunque eran servidos con abundancia no recibían el mismo trato preferencial.
La carta del menú, que tenía Mariani delante de sus gruesos ojos, escrita en perfecto francés, hacía que Mariani y Reinaldo se relamiesen de gusto.
saludos foreros, padad buena tarde ¡
Gracias por la amabilidad
Una de las muchas generosidades que ejercitaba el Cardenal Mariani era nombrar Obispo al que mejor le servía, dentro de la comunidad monacal católica y los abundantes nombramientos que hacía siempre repercutían en su propio beneficio y su voluminosa persona.
Siempre tenía a su disposición algún alcahuete de la calaña de los inquisidores que le adulaban.
Muy cierto era, que si lo que Monseñor quería, se hacía a su manera y a su gusto, el ejecutor de estas voluntades tenía asegurada de su magnánima mano infinidad de prebendas materiales y algún otro fa-vor eclesiástico especial.
Una de las muchas generosidades que ejercitaba el Cardenal Mariani era nombrar Obispo al que mejor le servía, dentro de la comunidad monacal católica y los abundantes nombramientos que hacía siempre repercutían en su propio beneficio y su voluminosa persona.
Nadie le negaba nada al representante de la Iglesia en España por la secular adulación de los inferiores en los cargos eclesiásticos y nadie estaba dispuesto a relegar de inmediato su vida en el olvido si osaba enfrentarse al caprichoso y glotón Cardenal.
Muy cierto era, que si lo que Monseñor quería, se hacía a su manera y a su gusto, el ejecutor de estas voluntades tenía asegurada de su magnánima mano infinidad de prebendas materiales y algún otro fa-vor eclesiástico especial.
Los excelentes caldos de las mejores bodegas de la región, junto con las mejores viandas que había en el mercado estaban siempre dispuestos y aliñados a su completa disposición.
Nadie le negaba nada al representante de la Iglesia en España por la secular adulación de los inferiores en los cargos eclesiásticos y nadie estaba dispuesto a relegar de inmediato su vida en el olvido si osaba enfrentarse al caprichoso y glotón Cardenal.
Platos que eran aliñados con exóticos aromas, para reconfortar esa extraordinaria inmoderación que el Cardenal Mariani desarrollaba al yantar a diario.
Los excelentes caldos de las mejores bodegas de la región, junto con las mejores viandas que había en el mercado estaban siempre dispuestos y aliñados a su completa disposición.
Por una dominante influencia francesa en la cocina, que el maestro cocinero Remigio tenía en los platos y en los menús que serbia en ocasiones especiales.
Platos que eran aliñados con exóticos aromas, para reconfortar esa extraordinaria inmoderación que el Cardenal Mariani desarrollaba al yantar a diario.
Solamente el Cardenal y el Prior disponían de una mesa para ellos.
Por una dominante influencia francesa en la cocina, que el maestro cocinero Remigio tenía en los platos y en los menús que serbia en ocasiones especiales.
Los milicianos del Papa, se sentaban en las largas mesas que estaban emplazadas en los laterales del comedor y al otro lado se sentaba la congregación del Monasterio en pleno.
Solamente el Cardenal y el Prior disponían de una mesa para ellos.
El enorme salón estaba rebosante de gente extraña aquel día.
Los milicianos del Papa, se sentaban en las largas mesas que estaban emplazadas en los laterales del comedor y al otro lado se sentaba la congregación del Monasterio en pleno.
Cuando todos finalizaron los cantos gregorianos en agradecimiento al Señor, ya tenían preparado en el comedor principal el excelente almuerzo preparado con verdadero primor por el veteranísimo Remigio, que era el primer cocinero del viejo Monasterio de labrada piedra de sillería.
El enorme salón estaba rebosante de gente extraña aquel día.
Todo estaba planeado y preparado para emprender la misión encomendada por el Santo Padre.
Cuando todos finalizaron los cantos gregorianos en agradecimiento al Señor, ya tenían preparado en el comedor principal el excelente almuerzo preparado con verdadero primor por el veteranísimo Remigio, que era el primer cocinero del viejo Monasterio de labrada piedra de sillería.
Los cien miembros de la milicia especial del Papa, son alojados dentro de un largo pabellón lateral que los monjes acondicionaron como dormitorio para la tropa. Además, tenían ya dispuesta al extremo de la nave, una cocina de campaña, con suministros para poder alimentar a una división.
Todo estaba planeado y preparado para emprender la misión encomendada por el Santo Padre.
Cuando el material que las milicias del Papa habían llevado, se descargo, fue alijado en un depósito que los Benedictinos tenían dispuesto para ese fin en el sótano debajo de la cripta.
Los cien miembros de la milicia especial del Papa, son alojados dentro de un largo pabellón lateral que los monjes acondicionaron como dormitorio para la tropa. Además, tenían ya dispuesta al extremo de la nave, una cocina de campaña, con suministros para poder alimentar a una división.
Contestó Mariani, mientras entraba por el claustro, y se adentraba en el antiguo Monasterio.
Cuando el material que las milicias del Papa habían llevado, se descargo, fue alijado en un depósito que los Benedictinos tenían dispuesto para ese fin en el sótano debajo de la cripta.
Dijo Reinaldo, besándole el grueso anillo.
- ¡Levantaos querido fraterno de Dios!
Que todavía dispongo de la energía suficiente para acompañaros a rezar los hermosos cantos gregorianos y enjuagar con la blancura de Dios, nuestras almas manchadas por el pecado original.
Contestó Mariani, mientras entraba por el claustro, y se adentraba en el antiguo Monasterio.
-Bienvenido seáis Monseñor a este vuestro humilde Monasterio, que ha estado siempre al servicio de la Iglesia y del Creador y si vuestra Eminencia desea puede celebrar con una misa su llegada.
Dijo Reinaldo, besándole el grueso anillo.
- ¡Levantaos querido fraterno de Dios!
Que todavía dispongo de la energía suficiente para acompañaros a rezar los hermosos cantos gregorianos y enjuagar con la blancura de Dios, nuestras almas manchadas por el pecado original.
Al descender con solemnidad Mariani por la puerta lateral del autobús, el Prior prácticamente se arrojó al suelo, con un impulso halagador, que le parecía respetuoso por la condición de ser el embajador del Santo Padre de Roma y le dijo algo titubeante:
-Bienvenido seáis Monseñor a este vuestro humilde Monasterio, que ha estado siempre al servicio de la Iglesia y del Creador y si vuestra Eminencia desea puede celebrar con una misa su llegada.
Cuando el primero de los autocares se detuvo en el amplio patio del Monasterio, se le acercó reverente el Prior Reinaldo para poder congratular el primero al Cardenal Mariani, el Monseñor de la Iglesia que el esperaba junto con la comitiva Papal.
Al descender con solemnidad Mariani por la puerta lateral del autobús, el Prior prácticamente se arrojó al suelo, con un impulso halagador, que le parecía respetuoso por la condición de ser el embajador del Santo Padre de Roma y le dijo algo titubeante:
Cuando la comitiva entraba por el viejo portón del edificio principal, ya les estaba esperando el Abad y los demás monjes en una larga hilera, que parecía más bien una penitencia que una bienvenida.
Cuando el primero de los autocares se detuvo en el amplio patio del Monasterio, se le acercó reverente el Prior Reinaldo para poder congratular el primero al Cardenal Mariani, el Monseñor de la Iglesia que el esperaba junto con la comitiva Papal.
Dos autocares de lujo, son preparados en la base de Roa, por expertos llegados desde el Vaticano, que acondicionaban en los vehículos dispositivos secretos y ocultar el armamento pesado y hacer el largo viaje hasta el antiguo Monasterio de Santo Toribio de Liébana lo más discreto posible.
Cuando la comitiva entraba por el viejo portón del edificio principal, ya les estaba esperando el Abad y los demás monjes en una larga hilera, que parecía más bien una penitencia que una bienvenida.
El Cardenal Mariani, con los eclesiásticos especialistas en golpes de mano y en los sabotajes también se encaminaba hasta Liébana.
Dos autocares de lujo, son preparados en la base de Roa, por expertos llegados desde el Vaticano, que acondicionaban en los vehículos dispositivos secretos y ocultar el armamento pesado y hacer el largo viaje hasta el antiguo Monasterio de Santo Toribio de Liébana lo más discreto posible.
Al Valle de Liébana debían trasladarse inmediatamente los efectivos castrenses que tenía operativos en España el Vaticano.
El Cardenal Mariani, con los eclesiásticos especialistas en golpes de mano y en los sabotajes también se encaminaba hasta Liébana.