Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Habló Corona a los caballeros de la Mesa Redonda y al Maestre Guatire, condenando la traición de la traidora amante de Rufino, Martina:
-Hoy caballeros de Cristo, tengo un cierto espíritu satírico y maldiciente, la palabra dura y una lengua libre.
Nunca demostraba fatiga alguna, ni su corazón fue vencido por maléficos pensamientos ni por arduas flaquezas en las vicisitudes que traían y llevaban la gobernación del Temple.
Habló Corona a los caballeros de la Mesa Redonda y al Maestre Guatire, condenando la traición de la traidora amante de Rufino, Martina:
Es excesivamente osado para acometer los asuntos más peligrosos y excesivamente inclinado a tratar hechos difíciles.
Nunca demostraba fatiga alguna, ni su corazón fue vencido por maléficos pensamientos ni por arduas flaquezas en las vicisitudes que traían y llevaban la gobernación del Temple.
Tanto era su enigmático poder, que los caballeros de la Orden confiaban en Corona mucho más que en ningún otro Caballero templario.
Es excesivamente osado para acometer los asuntos más peligrosos y excesivamente inclinado a tratar hechos difíciles.
Jamás tuvo una persona, tanto ingenio, para hacer dos asuntos tan diversos, como han sido siempre el obedecer y el mandar, ni con más entendimiento lo pudo hacer ningún otro.
Tanto era su enigmático poder, que los caballeros de la Orden confiaban en Corona mucho más que en ningún otro Caballero templario.
Cuando fue nombrado Gran Maestre del Norte de España, ya tenía más de setenta años; y puesto que fuese un aguerrido y veterano templario, conocíase de él tanta sagacidad y tal prudencia, que primero ni después, nunca se halló Maestre de las cosas de la guerra más industrioso ni sabio.
Jamás tuvo una persona, tanto ingenio, para hacer dos asuntos tan diversos, como han sido siempre el obedecer y el mandar, ni con más entendimiento lo pudo hacer ningún otro.
22
La Mesa Redonda de la casona, estaba rodeada de toda clase de variopintos caballeros templarios que se ufanaban de toda suerte de aventuras y batallas que extremaban como exagera siempre el pescador y el cazador ante un porrón de vino en una taberna de barrio, presumiendo delante de los demás de su pericia en el más que precario caballeresco pasado.
El Maestre Corona es un alto mancebo de atractiva disposición, alto y no delgado de cuerpo; la cara la tenía ancha, la nariz ahilada, barbas ralas, ... (ver texto completo)
Cuando fue nombrado Gran Maestre del Norte de España, ya tenía más de setenta años; y puesto que fuese un aguerrido y veterano templario, conocíase de él tanta sagacidad y tal prudencia, que primero ni después, nunca se halló Maestre de las cosas de la guerra más industrioso ni sabio.
La discordia sembró las gruesas paredes del salón con la confusión y el abandono.
Todos los eclesiásticos laicos menos tres que eran del Opus, abandonaron el Monasterio en silencio.
El Cardenal y el Prior asombrados y avergonzados se retiraron a sus aposentos para meditar el enorme fracaso.
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La Mesa Redonda de la casona, estaba rodeada de toda clase de variopintos caballeros templarios que se ufanaban de toda suerte de aventuras y batallas que extremaban como exagera siempre el pescador y el cazador ante un porrón de vino en una taberna de barrio, presumiendo delante de los demás de su pericia en el más que precario caballeresco pasado.
El Maestre Corona es un alto mancebo de atractiva disposición, alto y no delgado de cuerpo; la cara la tenía ancha, la nariz ahilada, barbas ralas, ... (ver texto completo)
CANTABRIA
Así nació soberbia y poderosa.
Hacía la luz de nueva esperanza.
Entre la ruta eterna de tus montes.
Con el futuro que tú fuerza alcanza.
CANTABRIA
Aracillo, Vellica, Vindio.
Donde el Imperio dejó su sangre.
Titanes de lucha, sin tregua.
Cubierta la tierra, de muerte.
CANTABRIA
Rojos van los ríos, entre torrenteras.
Sangra en manantiales, ahora tú pueblo.
En Vellica, en el monte Vindio.
Contra la poderosa fuerza de Roma.
CANTABRIA
Tus fieros caballos de gran pelaje.
De pequeña talla, duros de freno.
Caballos para la guerra Romana.
De sutil fuerza, con mucho poder.
CANTABRIA
Hembra cazadora, como el águila.
Envuelta, en su feminidad brutal.
Protegiendo a sus hijos, a su hombre.
En aquellos tiempos lejanos.
ha ella tan bien la tuvieron que atender los medicos, pero esta bien
Que la paso tuvieron un accidente
Todos queremos que tu hijo se recupere
puri, que tal estáis y el chaval espero que no tenga muchos dolores rezaremos
para que todo salga bien y acabéis el años si mas problema, porque este año sa
lucido con vosotros un besi y tranquila. garbiñe
No se nada de los problemas de Puri, pero la deseo todo el bien del mundo para ella y los suyos
Buenas noches Mª Carmen
-Mi Monasterio su Eminencia sabe, que es dúplice, porque en él sirve al Señor tanto la mujer como el hombre; y nadie en el claustro está preparado para el combate que vuestra Señoría anuncia.
Dijo rotundo el Abad.
La discordia sembró las gruesas paredes del salón con la confusión y el abandono.
Todos los eclesiásticos laicos menos tres que eran del Opus, abandonaron el Monasterio en silencio.
El Cardenal y el Prior asombrados y avergonzados se retiraron a sus aposentos para meditar el enorme fracaso.
El Abad del Monasterio de Santa María de Piasca, que era tercero a la izquierda del Cardenal, levanto el brazo pidiendo la palabra.
-Mi Monasterio su Eminencia sabe, que es dúplice, porque en él sirve al Señor tanto la mujer como el hombre; y nadie en el claustro está preparado para el combate que vuestra Señoría anuncia.
Dijo rotundo el Abad.
- ¡Ahora! amados hijos, el que desee hablar puede hacerlo y si no quiere, que calle para siempre.
El Abad del Monasterio de Santa María de Piasca, que era tercero a la izquierda del Cardenal, levanto el brazo pidiendo la palabra.
- Es el premio mayor que la Iglesia que represento puede ofreceros en estos instantes de preocupación y desasosiego; y es poder hablar con el Señor.
- ¡Ahora! amados hijos, el que desee hablar puede hacerlo y si no quiere, que calle para siempre.
- Los vencedores de esta silenciosa batalla, dejaran que los cadáveres de los muertos se descompongan por la fuerte radiación del Arca, desapareciendo en las profundidades de la tierra confinados entre las altas vibraciones de las palabras del Señor.
- Es el premio mayor que la Iglesia que represento puede ofreceros en estos instantes de preocupación y desasosiego; y es poder hablar con el Señor.
-Un espeluznante y miserable lance, sin reporteros, sin divulgación, sin publicidad; que no podrá oírse por radio, ni verse en televisión.
- Los vencedores de esta silenciosa batalla, dejaran que los cadáveres de los muertos se descompongan por la fuerte radiación del Arca, desapareciendo en las profundidades de la tierra confinados entre las altas vibraciones de las palabras del Señor.
- Estamos dispuestos a entablar una cruenta batalla para que la Iglesia recupere el Arca de la Alianza, antes de que la vuelva a descubrir el Temple.
-Un espeluznante y miserable lance, sin reporteros, sin divulgación, sin publicidad; que no podrá oírse por radio, ni verse en televisión.
-Todos vais a estar desde hoy mismo, combatiendo en primera fila y si es necesario entregando la vida a la Iglesia y al Creador.
- Estamos dispuestos a entablar una cruenta batalla para que la Iglesia recupere el Arca de la Alianza, antes de que la vuelva a descubrir el Temple.
-Estamos artos de veros con la cerviz agachada, en las dificultades y en los sufrimientos que nosotros hemos soportado sin vuestra ayuda.
- ¡Pero esto se terminó hoy hermanos!
-Todos vais a estar desde hoy mismo, combatiendo en primera fila y si es necesario entregando la vida a la Iglesia y al Creador.
- ¡Es que vosotros os sentís aterrorizados, como lo están esos hijos pederastas del maldito Satanás en persona!
- ¡Ni jamás serviréis a otros menesteres que sean de algún provecho para la Iglesia!
-Estamos artos de veros con la cerviz agachada, en las dificultades y en los sufrimientos que nosotros hemos soportado sin vuestra ayuda.
- ¡Pero esto se terminó hoy hermanos!
Un fuerte murmullo de sorpresa y estupor se dejo sentir entre los compadres del Conclave, hasta que Monseñor el Cardenal cansado de tanta palabrería, con voz potente, exclamó:
- ¡Es que vosotros os sentís aterrorizados, como lo están esos hijos pederastas del maldito Satanás en persona!
- ¡Ni jamás serviréis a otros menesteres que sean de algún provecho para la Iglesia!
-Hermanos, tenemos que comunicaros que nos han cortado los informes que llegan desde el Temple y los especialistas sospechan que nuestro informador es muy posible que haya sido descubierto y puede que en estos momentos le estén interrogando y tor-turando, esos malhechores de la maldita Orden que el diablo confunda.
Un fuerte murmullo de sorpresa y estupor se dejo sentir entre los compadres del Conclave, hasta que Monseñor el Cardenal cansado de tanta palabrería, con voz potente, exclamó:
- No vamos a entretenernos ahora en comparar una época que permitió al Temple apoderarse del Arca del Señor a través de la intriga y la traición de los caballeros que la transportaron desde Ravena hasta este secreto y apartado Valle.
-Hermanos, tenemos que comunicaros que nos han cortado los informes que llegan desde el Temple y los especialistas sospechan que nuestro informador es muy posible que haya sido descubierto y puede que en estos momentos le estén interrogando y tor-turando, esos malhechores de la maldita Orden que el diablo confunda.
-Esta afirmación, Eminencia y hermanos, se revela inexacta porque lo mejor que puede decirse de este siglo, es que con él se despertó la razón y vuelve a nosotros el Arca de la Alianza que mando elaborar a Moisés, el Creador de la vida en la Tierra.
- No vamos a entretenernos ahora en comparar una época que permitió al Temple apoderarse del Arca del Señor a través de la intriga y la traición de los caballeros que la transportaron desde Ravena hasta este secreto y apartado Valle.
-Se ha dicho con excesiva frecuencia en estos días, que el siglo XXI es el siglo de la razón y del poder material de los hombres.
-Esta afirmación, Eminencia y hermanos, se revela inexacta porque lo mejor que puede decirse de este siglo, es que con él se despertó la razón y vuelve a nosotros el Arca de la Alianza que mando elaborar a Moisés, el Creador de la vida en la Tierra.
-Es muy meritorio, queridos hermanos en Dios, el que hoy podamos rezar este conjuro de iniciación al Concilio, en dos lenguas distintas y muy afines a la vez.
Dijo Reinaldo y prosiguió:
-Se ha dicho con excesiva frecuencia en estos días, que el siglo XXI es el siglo de la razón y del poder material de los hombres.
Exorcisnus te, inmundissime spiritus, omnis incur-
Te exorciso, espíritu inmundo, todo ataque del ad-
sio adversarii, ome phantasma, omnis legio, in no-
versario, todo espectro, toda legión, en el nombre
mine Domini nostri Jesus Christi.
de Nuestro Señor Jesucristo.
Eradicare et effugare ab hoc plasmate Dei.
Desarraigate y huye de esta criatura de Dios.
Adjuro te serpens antique, per Judicem vivorum et
Te conjuro antigua serpiente, por juez de los vivos ... (ver texto completo)
-Es muy meritorio, queridos hermanos en Dios, el que hoy podamos rezar este conjuro de iniciación al Concilio, en dos lenguas distintas y muy afines a la vez.
Dijo Reinaldo y prosiguió:
Reinaldo y los cuarenta y uno se pusieron de pie al recitar en latín, la constreñida evocación que todos los servidores del Cardenal rezaban para espantar a Satán al iniciar un Concilio:
Exorcisnus te, inmundissime spiritus, omnis incur-
Te exorciso, espíritu inmundo, todo ataque del ad-
sio adversarii, ome phantasma, omnis legio, in no-
versario, todo espectro, toda legión, en el nombre
mine Domini nostri Jesus Christi.
de Nuestro Señor Jesucristo.
Eradicare et effugare ab hoc plasmate Dei.
Desarraigate y huye de esta criatura de Dios.
Adjuro te serpens antique, per Judicem vivorum et
Te conjuro antigua serpiente, por juez de los vivos
mortuorum, per factoren tuum, per factoren mundi
y los muertos, y por el Hacedor tuyo y del mundo,
per eum qui habet potestatem mittendi te in gehe-por aquel que tiene poder y le castigará al infierno,
nnam, et ab hoc famulo Dei, qui ad sinun Eclessi- y no abandone al siervo de Dios que torna al seno
ae recurrit cum metu et exercitu furosis tui festinus
de la Iglesia y salgas con miedo y aflicción por tu discedas.
furiosa huida. ... (ver texto completo)
En las curvaturas en donde se unían los vértices de las antiguas bóvedas góticas, de piedra de sillería tallada, los círculos centrales del techo se mofaban en silencio de esa farsa burlesca que estaba a punto de empezar debajo de sus armoniosos arcos.
Reinaldo y los cuarenta y uno se pusieron de pie al recitar en latín, la constreñida evocación que todos los servidores del Cardenal rezaban para espantar a Satán al iniciar un Concilio:
Uno vestía la tradicional tiara sobre la frente y una brillante túnica bordada de oro y plata que llegaba hasta las doradas sandalias del pescador de almas.
El Abad estaba enfundado en su humilde hábito de la Orden de San Benito.
En las curvaturas en donde se unían los vértices de las antiguas bóvedas góticas, de piedra de sillería tallada, los círculos centrales del techo se mofaban en silencio de esa farsa burlesca que estaba a punto de empezar debajo de sus armoniosos arcos.
Reinaldo y el Cardenal visten ropajes tradicionales de acuerdo con el cargo místico que cada uno tenía en la Curia local.
Uno vestía la tradicional tiara sobre la frente y una brillante túnica bordada de oro y plata que llegaba hasta las doradas sandalias del pescador de almas.
El Abad estaba enfundado en su humilde hábito de la Orden de San Benito.
¿Era la voluntad de la Iglesia ahora?, lo dudamos. Cuando tuvo la Iglesia el Arca de la Alianza en su poder, no la utilizó jamás en beneficio del pueblo, porque estaba relegada y sumergida en un bunker de plomo y piedra.
Reinaldo y el Cardenal visten ropajes tradicionales de acuerdo con el cargo místico que cada uno tenía en la Curia local.
Era la última oportunidad que tenía la Iglesia para tener en su seno un poder superior, para conversar de la Tierra y el Universo, del hombre y la mujer, del bien y el mal, de Cristo y el Diablo, de miseria y opulencia, porque algún hombre vive sobrado y otro ser semejante apenas sobrevive en la miseria.
¿Era la voluntad de la Iglesia ahora?, lo dudamos. Cuando tuvo la Iglesia el Arca de la Alianza en su poder, no la utilizó jamás en beneficio del pueblo, porque estaba relegada y sumergida en un bunker de plomo y piedra.
Esa distribución era la norma secreta del hermético juego del ajedrez, el blanco enfrentado al negro, el bien enfrentado al mal, el abogado del Paraíso y el abogado del Diablo, la piedad y la insidia, la vida y la muerte.
Era la última oportunidad que tenía la Iglesia para tener en su seno un poder superior, para conversar de la Tierra y el Universo, del hombre y la mujer, del bien y el mal, de Cristo y el Diablo, de miseria y opulencia, porque algún hombre vive sobrado y otro ser semejante apenas sobrevive en la miseria.
Veinte hombres vestidos de negro, se sitúan a la izquierda del Cardenal y otros veinte con atuendos de un blanco níveo, a la izquierda del Abad.
Esa distribución era la norma secreta del hermético juego del ajedrez, el blanco enfrentado al negro, el bien enfrentado al mal, el abogado del Paraíso y el abogado del Diablo, la piedad y la insidia, la vida y la muerte.
Las vestiduras de los conciliares se dividían entre legos y teólogos. Los legos se visten de negro y los dogmáticos se enfundan túnicas blancas.
Veinte hombres vestidos de negro, se sitúan a la izquierda del Cardenal y otros veinte con atuendos de un blanco níveo, a la izquierda del Abad.
Candelabros colocados entre un lujoso aderezo de búcaros rebosantes de hermosas flores, destacaban sobre el inmaculado mantel de seda bordado con el arma del Estado Vaticano y el escudo de la Abadía de Santo Toribio, que tenía el Arca de Dios esculpida en su adarga.
Las vestiduras de los conciliares se dividían entre legos y teólogos. Los legos se visten de negro y los dogmáticos se enfundan túnicas blancas.
Veinte presbíteros y veinte seglares se sentaban en torno a una largísima mesa rectangular, que estaba presidida por Monseñor Domenico Mariani, como delegado de la Curia Romana, mientras enfrente se sentaba el Abad Reinaldo Sevané que se encargaba de la secretaria para confirmar por escrito las actas formales del improvisado Concilio.
Cuarenta y dos almas entre religiosos y seglares se sentaron en la mesa del Monasterio.
Candelabros colocados entre un lujoso aderezo de búcaros rebosantes de hermosas flores, destacaban sobre el inmaculado mantel de seda bordado con el arma del Estado Vaticano y el escudo de la Abadía de Santo Toribio, que tenía el Arca de Dios esculpida en su adarga.
El Concilio pudo reunir en una mesa preparada en el amplió comedor de la Abadía, a la flor y la nata de los jerarquías religiosas de Cantabria que regían en los cabildos y eran simpatizantes del fanatismo del Abad.
Todos acudieron prestamente a su llamada.
Veinte presbíteros y veinte seglares se sentaban en torno a una largísima mesa rectangular, que estaba presidida por Monseñor Domenico Mariani, como delegado de la Curia Romana, mientras enfrente se sentaba el Abad Reinaldo Sevané que se encargaba de la secretaria para confirmar por escrito las actas formales del improvisado Concilio.
Cuarenta y dos almas entre religiosos y seglares se sentaron en la mesa del Monasterio.
El Arca era precisa para el sostén y el destino final de la Iglesia.
El Concilio pudo reunir en una mesa preparada en el amplió comedor de la Abadía, a la flor y la nata de los jerarquías religiosas de Cantabria que regían en los cabildos y eran simpatizantes del fanatismo del Abad.
Todos acudieron prestamente a su llamada.
El Cardenal ordenó a Reinaldo que debía convocar de inmediato un conclave; para tratar de organizar el poderoso objeto que se aproximaba a la Tierra a velocidad de vértigo, y tenían que detenerlo a toda costa porque era la forma material de Jehová.
El Arca era precisa para el sostén y el destino final de la Iglesia.
La sorpresa llegó como llega la brisa de la mañana al otro lado de la discordia, sin tener en cuenta los sentimientos y las pasiones de los protagonistas de la feroz disputa. Era la hora de navegar en la calma que antecede a la tormenta. Era el tiempo de dejar que la vida marque el surco que tienen que seguir los protagonistas de la muerte.
El Cardenal ordenó a Reinaldo que debía convocar de inmediato un conclave; para tratar de organizar el poderoso objeto que se aproximaba a la Tierra a velocidad de vértigo, y tenían que detenerlo a toda costa porque era la forma material de Jehová.
De vuelta al Monasterio, el oficial les comunico al Prior y al Cardenal el resultado de sus pesquisas y al no recibir otras órdenes pidió permiso y se retiro a sus dependencias militares.
La sorpresa llegó como llega la brisa de la mañana al otro lado de la discordia, sin tener en cuenta los sentimientos y las pasiones de los protagonistas de la feroz disputa. Era la hora de navegar en la calma que antecede a la tormenta. Era el tiempo de dejar que la vida marque el surco que tienen que seguir los protagonistas de la muerte.