Leucemia.
Es una enfermedad neoplásica que está derivada de las células hematopoyéticas, que proliferan inicialmente en la médula ósea, diseminándose luego a la sangre periférica, ganglios, bazo, y finalmente a los demás tejidos.
Hay leucemias agudas y leucemias crónicas.
La leucemia aguda está caracterizada por la prolife-ración de células inmaduras en la médula ósea, en la sangre periférica y en los tejidos extramedulares.
Esta forma de leucemia tiene un curso clínico rápido y es altamente ... (ver texto completo)
Es una enfermedad neoplásica que está derivada de las células hematopoyéticas, que proliferan inicialmente en la médula ósea, diseminándose luego a la sangre periférica, ganglios, bazo, y finalmente a los demás tejidos.
Hay leucemias agudas y leucemias crónicas.
La leucemia aguda está caracterizada por la prolife-ración de células inmaduras en la médula ósea, en la sangre periférica y en los tejidos extramedulares.
Esta forma de leucemia tiene un curso clínico rápido y es altamente ... (ver texto completo)
Litiasis renal.
Es una presencia de cálculos en el riñón y el uréter.
Hay varios tipos de cálculos según su composición:
De calcio.
De ácido úrico.
Un cálculo se puede desprender y puede atravesar el uréter, lo que produce dolor y hemorragia.
El dolor es gradual en los flancos, aumentando a lo largo de 20 a 60 minutos y llega a ser muy intenso.
Puede permanecer en el flanco o puede irradiarse hacia abajo y adelante hacia la ingle, el testículo o la vulva del mismo lado.
Un cálculo que se halla situado en la porción del uréter y que atraviesa la pared de la vejiga, produce la sensación y la necesidad de orinar permanente, y un dolor durante la micción, que puede confundirse con la infección urinaria.
La hematuria es muy frecuente.
La arenilla, que son cristales compuestos de fosfato cálcico, puede volver muy lechosa la orina y originar síntomas similares a los descritos, pero no llegan a taponar las vías urinarias, como puede suceder con un cálculo.
Los cálculos que se hallan presentes en el riñón y, en las vías urinarias, requieren tratamiento médico y en muchas ocasiones operaciones quirúrgicas.
Cuando sea posible hay que determinar la compo-sición de los cálculos y modificar la dieta; hay que evitar la deshidratación y beber agua abundante; en la fase de dolor agudo, su tratamiento es, a base de ante inflamatorios y de analgésicos. El tratamiento específico depende de la localización del cálculo y del grado de obstrucción que produzca. Actualmente, la litotricia, consigue la fragmentación in situ de los cálculos renales, exponiéndolos a ondas de choque mediante una descarga de alto voltaje, sumergiendo al paciente en un tanque de agua.
Lupus eritematoso sistémico.
Es una enfermedad de etiología desconocida, en la cual, se produce una lesión tisular citológica, por el depósito de autoanticuerpos e inmunocomplejos de carácter patógeno.
Casi todos los casos se producen en las mujeres, de una edad fértil, aunque pueda afectar a los niños, a los varones y a los ancianos.
Es más frecuente y grave en las personas de raza negra que de raza blanca.
Clínicamente puede afectar en la práctica a cualquier órgano o sistema o ser multisistémicas.
Puede haber manifestaciones generales, como:
Astenia.
Pérdida de peso.
Fiebre.
Anorexia.
Y manifestaciones músculo esqueléticas, como:
Artralgias.
Poliartritis.
Deformidades en las manos.
Y manifestaciones cutáneas, como:
Erupciones.
Fotosensibilidad.
Úlceras bucales.
Alopecia.
Basculitis.
Y manifestaciones hematológicas, como:
Anemia.
Linfopenia.
Leucopenia.
Trombopenia.
Anticoagulante circulante.
Esplenomegalia.
Y manifestaciones cardiovasculares, como:
Pleuritis.
Pericarditis.
Miocarditis.
Fibrosis intersticial.
Hipertensión pulmonar.
Neumonitis lúpica.
Y manifestaciones renales, como:
Síndrome nefrótico.
Insuficiencia renal.
Proteinuria.
Y manifestaciones gastrointestinales, como:
Náuseas.
Ascitis.
Perforación por vasculitis.
Hemorragia digestiva.
Pueden aparecer la trombosis venosa, la arterial y una afectación ocular.
No hay curación alguna para el lupus eritematoso sistémico.
El tratamiento es sintomático.
En las complicaciones muy graves y potencialmente mortales, se deberán de administrar, altas dosis de glucocorticoides.
La utilización de agentes citostáticos puede resultar beneficiosa para controlar la enfermedad. ... (ver texto completo)
Es una presencia de cálculos en el riñón y el uréter.
Hay varios tipos de cálculos según su composición:
De calcio.
De ácido úrico.
Un cálculo se puede desprender y puede atravesar el uréter, lo que produce dolor y hemorragia.
El dolor es gradual en los flancos, aumentando a lo largo de 20 a 60 minutos y llega a ser muy intenso.
Puede permanecer en el flanco o puede irradiarse hacia abajo y adelante hacia la ingle, el testículo o la vulva del mismo lado.
Un cálculo que se halla situado en la porción del uréter y que atraviesa la pared de la vejiga, produce la sensación y la necesidad de orinar permanente, y un dolor durante la micción, que puede confundirse con la infección urinaria.
La hematuria es muy frecuente.
La arenilla, que son cristales compuestos de fosfato cálcico, puede volver muy lechosa la orina y originar síntomas similares a los descritos, pero no llegan a taponar las vías urinarias, como puede suceder con un cálculo.
Los cálculos que se hallan presentes en el riñón y, en las vías urinarias, requieren tratamiento médico y en muchas ocasiones operaciones quirúrgicas.
Cuando sea posible hay que determinar la compo-sición de los cálculos y modificar la dieta; hay que evitar la deshidratación y beber agua abundante; en la fase de dolor agudo, su tratamiento es, a base de ante inflamatorios y de analgésicos. El tratamiento específico depende de la localización del cálculo y del grado de obstrucción que produzca. Actualmente, la litotricia, consigue la fragmentación in situ de los cálculos renales, exponiéndolos a ondas de choque mediante una descarga de alto voltaje, sumergiendo al paciente en un tanque de agua.
Lupus eritematoso sistémico.
Es una enfermedad de etiología desconocida, en la cual, se produce una lesión tisular citológica, por el depósito de autoanticuerpos e inmunocomplejos de carácter patógeno.
Casi todos los casos se producen en las mujeres, de una edad fértil, aunque pueda afectar a los niños, a los varones y a los ancianos.
Es más frecuente y grave en las personas de raza negra que de raza blanca.
Clínicamente puede afectar en la práctica a cualquier órgano o sistema o ser multisistémicas.
Puede haber manifestaciones generales, como:
Astenia.
Pérdida de peso.
Fiebre.
Anorexia.
Y manifestaciones músculo esqueléticas, como:
Artralgias.
Poliartritis.
Deformidades en las manos.
Y manifestaciones cutáneas, como:
Erupciones.
Fotosensibilidad.
Úlceras bucales.
Alopecia.
Basculitis.
Y manifestaciones hematológicas, como:
Anemia.
Linfopenia.
Leucopenia.
Trombopenia.
Anticoagulante circulante.
Esplenomegalia.
Y manifestaciones cardiovasculares, como:
Pleuritis.
Pericarditis.
Miocarditis.
Fibrosis intersticial.
Hipertensión pulmonar.
Neumonitis lúpica.
Y manifestaciones renales, como:
Síndrome nefrótico.
Insuficiencia renal.
Proteinuria.
Y manifestaciones gastrointestinales, como:
Náuseas.
Ascitis.
Perforación por vasculitis.
Hemorragia digestiva.
Pueden aparecer la trombosis venosa, la arterial y una afectación ocular.
No hay curación alguna para el lupus eritematoso sistémico.
El tratamiento es sintomático.
En las complicaciones muy graves y potencialmente mortales, se deberán de administrar, altas dosis de glucocorticoides.
La utilización de agentes citostáticos puede resultar beneficiosa para controlar la enfermedad. ... (ver texto completo)