Meningitis.
Es la infección de las meninges.
Ésta infección se acompaña de inflamación del tejido cerebral subyacente.
La enfermedad se caracteriza por:
Fiebre.
Cefalea.
Náuseas y vómitos.
Y una alteración del estado de conciencia, que puede ir desde la confusión mental hasta el coma.
Son frecuentes las convulsiones.
Los pacientes muestran rigidez de nuca cuando la intentan flexionar.
El diagnóstico se realiza mediante la práctica de una punción lumbar y obteniendo el líquido cefalorraquí-deo. Se analiza su aspecto, el claro o el turbio, el número y tipo de células, el contenido que tiene en glucosa y en proteínas y se practican exámenes mi-crobiológicos, para poder determinar la causa de la meningitis.
Todo ello fundamental, para dirigir el tratamiento antibiótico.
La meningitis se clasifican en dos grandes grupos.
Linfocitarias y purulentas:
En las meningitis linfocitarias el líquido es claro.
El número de células es bajo.
Predominan los linfocitos.
La mayor o menor disminución de la glucosa.
La elevación de las proteínas depende de las causas, y entre ellas son frecuentes los meningitis virales, que tienen buen pronóstico y sé autolimitan.
Otra causa, es la meningitis tuberculosa, que, a diferencia de las virales, tiene un inicio insidioso, el pronóstico es casi siempre mortal sin tratamiento, y las secuelas frecuentes
La meningitis purulenta:
En esta patología el líquido es turbio y predominan los neutrófilos.
Tienen un inicio agudo y gran mortalidad.
La más frecuente en nuestro país es la meningitis meningocócica, en la cual la aparición de un exante-ma purpúrico generalizado es muy característico y permite el diagnóstico de la causa de la menigitis.
Es la única etiología que nos obliga a administrar profilaxis antibiótica a los contactos.
Meteorismo y flatulencia.
Es una sensación de dolor y de hinchazón abdomi-nal difuso, que a pesar de la creencia de que se haya producido por cantidades excesivas de gas intesti-nal, esta debido a un trastorno de la motilidad, que hace que el paciente sufra dolor con un volumen de gas intestinal normal.
O bien, que la motilidad intestinal sea normal y muestre una respuesta excesiva a los impulsos nor-males procedentes del intestino.
Una fuente de gas intestinal, es la fermentación de carbohidratos y proteínas en el interior de la luz.
Tras la ingestión de alimentos, como legumbres y cereales ricos en carbohidratos, existe un incremen-to en la producción de gas intraluminal que causa distensión abdominal, hinchazón y flatulencia.
El aumento de la producción intraluminal de gas puede ser debida a una colonización bacteriana anor-mal en el intestino delgado o, por infección, por la Giardia lamblia.
El tratamiento consiste en eliminar ciertos alimen-tos de la dieta, investigar la presencia de parásitos en heces y tratarlos.
En muchas ocasiones, la causa no es localizada.
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