Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Capitulo VI
LA EXISTENCIA DEL MAL
El númida Lucius Cecilius Firmianus que vivió en el siglo III estableció la teoría de la fraternidad entre Cristo y Satán escribiendo en su obra “Divinae Institutiones” lo siguiente:
“Mucho antes de crear la Tierra, Jehová creó un espíritu igual a su esencia y repleto de las mismas virtudes de su creador. Después creó otro igual, al que tubo que borrar la huella de su origen Divino, por los celos del espíritu anterior el hermano mayor, el cual se hallaba fuertemente unido a su Padre Jehová asegurándose su afecto. Por esa causa, dicen las Sagradas Escrituras que se volvió malo al renegar del Padre y abandonar la familia celestial."
Al poderoso ser, los griegos le llamaron Diablo. ... (ver texto completo)
Se trajo reliquias del Campo de la Estrella después de un viaje difícil.
Se le conocía con el nombre de “El Adepto” y su libro “Las doce claves de la filosofía” es la piedra básica del tratado capital de la alquimia.
Capitulo VI
LA EXISTENCIA DEL MAL
El númida Lucius Cecilius Firmianus que vivió en el siglo III estableció la teoría de la fraternidad entre Cristo y Satán escribiendo en su obra “Divinae Institutiones” lo siguiente:
Había nacido en Alemania en la región de Renania en el año 1413 y vivía en el Monasterio del Divino Pastor en Erfurt.
Allí empezó su larga peregrinación a Santiago de Compostela, como la mayoría de los herméticos en aquel tiempo, los que tomaban el hábito y el bordón para ir ha implorar al Apóstol Santiago en Galicia.
Se trajo reliquias del Campo de la Estrella después de un viaje difícil.
Se le conocía con el nombre de “El Adepto” y su libro “Las doce claves de la filosofía” es la piedra básica del tratado capital de la alquimia.
Así era el monje Basilio Valentín, que con estas enigmáticas palabras nos daba las claves de su más intima alquimia.
Había nacido en Alemania en la región de Renania en el año 1413 y vivía en el Monasterio del Divino Pastor en Erfurt.
Allí empezó su larga peregrinación a Santiago de Compostela, como la mayoría de los herméticos en aquel tiempo, los que tomaban el hábito y el bordón para ir ha implorar al Apóstol Santiago en Galicia.
¡Hombres amigos míos!
Por la enseñanza de mi voz, habéis penetrado en la sabiduría de cómo tenéis que hallar la gran piedra de los antiguos filósofos, esa piedra que cura los metales que están leprosos e imperfectos y les da la nueva regeneración que conserva la salud de los hombres y los lleva hasta una edad avanzada.
Por su célebre fuerza y por sus efectos me ha dejado vivir hasta ahora, de modo que ya cansado de esta vida por mi voluntad deseo morir.
Así era el monje Basilio Valentín, que con estas enigmáticas palabras nos daba las claves de su más intima alquimia.
Entonces digo, es cuando el hombre tiene todas las cosas, en todas las cosas.
¡Hombres amigos míos!
Por la enseñanza de mi voz, habéis penetrado en la sabiduría de cómo tenéis que hallar la gran piedra de los antiguos filósofos, esa piedra que cura los metales que están leprosos e imperfectos y les da la nueva regeneración que conserva la salud de los hombres y los lleva hasta una edad avanzada.
Por su célebre fuerza y por sus efectos me ha dejado vivir hasta ahora, de modo que ya cansado de esta vida por mi voluntad deseo morir.
Quien quiera que desee saber lo que son todas las cosas, en todas las cosas, que haga unas alas muy grandes a la Tierra y que la agite muy fuerte a fin de que ella se alce volando por los aires y se eleve hacía las regiones del cielo superior.
Que cuando llegue, queme sus alas con un fuego muy vivo a fin de que la tierra precipitada caiga en el mar rojo y se ahogue en él y por el fuego y por el aire seque el agua para que de nuevo la tierra sea tierra de verdad.
Entonces digo, es cuando el hombre tiene todas las cosas, en todas las cosas.
Por encima de las cosas eternas este árbitro y juez se manifiesta ser el más poderoso.
Quien quiera que desee saber lo que son todas las cosas, en todas las cosas, que haga unas alas muy grandes a la Tierra y que la agite muy fuerte a fin de que ella se alce volando por los aires y se eleve hacía las regiones del cielo superior.
Que cuando llegue, queme sus alas con un fuego muy vivo a fin de que la tierra precipitada caiga en el mar rojo y se ahogue en él y por el fuego y por el aire seque el agua para que de nuevo la tierra sea tierra de verdad.
Por otro lado y con su propio nombre según la concepción terrestre son llamadas todas las cosas en la Tierra.
Por encima de las cosas eternas este árbitro y juez se manifiesta ser el más poderoso.
Es así todo el arte del interior perfecto sin duda y sin olvido, en el que habita la muerte con la vida y la destrucción con la resurrección.
Es la esfera redonda por la que la diosa de la fortuna empuja su carro y concede a los hombres de Dios el don útil de la sabiduría.
Por otro lado y con su propio nombre según la concepción terrestre son llamadas todas las cosas en la Tierra.
Lo que sea impalpable hazlo palpable.
Es así todo el arte del interior perfecto sin duda y sin olvido, en el que habita la muerte con la vida y la destrucción con la resurrección.
Es la esfera redonda por la que la diosa de la fortuna empuja su carro y concede a los hombres de Dios el don útil de la sabiduría.
Haz de forma que lo que esta en lo alto, este en lo bajo, lo que esta visible hazlo invisible y al revés.
Lo que esta debajo, lo que está en lo alto y todo lo invisible hazlo visible.
Lo que sea impalpable hazlo palpable.
El monje Basilio Valentín aconsejaba a sus mejores adeptos en el monasterio de San Benito:
Haz de forma que lo que esta en lo alto, este en lo bajo, lo que esta visible hazlo invisible y al revés.
Lo que esta debajo, lo que está en lo alto y todo lo invisible hazlo visible.
Sigue su luz con constancia porque en ellas está la perfección.
El monje Basilio Valentín aconsejaba a sus mejores adeptos en el monasterio de San Benito:
Obsérvalas.
¡OH hombre!
Sigue su luz con constancia porque en ellas está la perfección.
Dos estrellas han sido concedidas al hombre por los dioses para conducirle siempre hasta la gran sabiduría.
Obsérvalas.
¡OH hombre!
Cuanto es feliz el hombre que reconoce a Dios y a través de su poder inmenso cuantas maravillas éste puede hacer.
Feliz aquel cuyos ojos están abiertos de modo que pueda ver la luz que antes tenía escondida.
Dos estrellas han sido concedidas al hombre por los dioses para conducirle siempre hasta la gran sabiduría.
¡oh!.
Cuanto es feliz el hombre que reconoce a Dios y a través de su poder inmenso cuantas maravillas éste puede hacer.
Feliz aquel cuyos ojos están abiertos de modo que pueda ver la luz que antes tenía escondida.
El Dios de la fortuna y otro Dios superior me han instruido a través de un profundo sueño diciéndome.
¡oh!.
¡Despierta hombre y contempla la luz para que no te seduzcan las tinieblas!
El Dios de la fortuna y otro Dios superior me han instruido a través de un profundo sueño diciéndome.
Que extraño era aquel viejo personaje, que tenía una tupida barba blanco, vestido de púrpura y llevando en su cabeza una corona adornada un rubí precioso, mientras exhortaba a los fieles que le escuchaban con estas palabras:
¡Despierta hombre y contempla la luz para que no te seduzcan las tinieblas!
El secreto del Vitriol de los filósofos y del huevo filosófico.
El gran monje Basilio Valentín afirmaba ser hijo espiritual de Hermes, del árabe Geber y Lulio, a los cuales les debía la ciencia del horno, de la destilación, de la transmutación y el arte de la fabricación de la Piedra Filosofal.
El mayor tesoro terrestre concedido para la salud y la misericordia del hombre en este valle de lágrimas y miserias.
La Piedra donde se apoya la Verdad, con la recompensa temporal de la vida y la promesa ... (ver texto completo)
Que extraño era aquel viejo personaje, que tenía una tupida barba blanco, vestido de púrpura y llevando en su cabeza una corona adornada un rubí precioso, mientras exhortaba a los fieles que le escuchaban con estas palabras:
La piedra filosofal de la ciencia, del saber, de la juventud y de la fabricación del oro.
El secreto del Vitriol de los filósofos y del huevo filosófico.
El gran monje Basilio Valentín afirmaba ser hijo espiritual de Hermes, del árabe Geber y Lulio, a los cuales les debía la ciencia del horno, de la destilación, de la transmutación y el arte de la fabricación de la Piedra Filosofal.
El mayor tesoro terrestre concedido para la salud y la misericordia del hombre en este valle de lágrimas y miserias.
La Piedra donde se apoya la Verdad, con la recompensa temporal de la vida y la promesa ... (ver texto completo)
¡Visita la entraña de la Tierra y encontraras el secreto de la piedra escondida!
La piedra filosofal de la ciencia, del saber, de la juventud y de la fabricación del oro.
Visita interiora terrae...
¡Visita la entraña de la Tierra y encontraras el secreto de la piedra escondida!
Los Monasterios de la orden de San Benito en donde el monje Valentín revelaba el secreto transcendental de las cosas.
Visita interiora terrae...
La práctica del misterio Espagírico era tan capaz de fabricar el oro, como tenía también la facultad de curar a los humanos con el famoso disolvente Alcaest.
Ese que da a los cuerpos el estado liquido unido con el huevo filosófico y el incienso humeante.
Decían que la alquimia procedía de Cam, Isaias y Daniel que hacían el oro. Abraham había aprendido esa ciencia en Egipto, este gran arte llamado AlQuimia que procedía de los árabes.
Los Monasterios de la orden de San Benito en donde el monje Valentín revelaba el secreto transcendental de las cosas.
La alquimia esta fundamentalmente basada en la experiencia personal y en los duros trabajos frente a un horno.
Sin la experiencia casi nunca se podía saber nada preciso, porque el oficiante prescribía la ley de su experimentación personal mientras llegaba a lo perfecto, al conocimiento de lo que busca por medio de sus repetitivas experiencias muy pacientes agotadoras, porque la Naturaleza nunca te invitará a sentarte a su suntuosa mesa.
La práctica del misterio Espagírico era tan capaz de fabricar el oro, como tenía también la facultad de curar a los humanos con el famoso disolvente Alcaest.
Ese que da a los cuerpos el estado liquido unido con el huevo filosófico y el incienso humeante.
Decían que la alquimia procedía de Cam, Isaias y Daniel que hacían el oro. Abraham había aprendido esa ciencia en Egipto, este gran arte llamado AlQuimia que procedía de los árabes.
Como podían los alquimistas a través de esas palabras de Mateo transmutar casi todos los metales corrientes en oro. La divina alquimia es el Espíritu Santo quien la funde y Dios Padre la disuelve.
El Hijo es el tinte en el que el oro se hace más claro.
Muchos monasterios y religiones de toda la tierra, practican en sus conventos los experimentos del horno alquímico.
La alquimia esta fundamentalmente basada en la experiencia personal y en los duros trabajos frente a un horno.
Sin la experiencia casi nunca se podía saber nada preciso, porque el oficiante prescribía la ley de su experimentación personal mientras llegaba a lo perfecto, al conocimiento de lo que busca por medio de sus repetitivas experiencias muy pacientes agotadoras, porque la Naturaleza nunca te invitará a sentarte a su suntuosa mesa.
Estas fueron sus palabras:
Abriré en parábolas mi boca y declarare las cosas ocultas desde la creación.
Como podían los alquimistas a través de esas palabras de Mateo transmutar casi todos los metales corrientes en oro. La divina alquimia es el Espíritu Santo quien la funde y Dios Padre la disuelve.
El Hijo es el tinte en el que el oro se hace más claro.
Muchos monasterios y religiones de toda la tierra, practican en sus conventos los experimentos del horno alquímico.
¿No adivinaron a través del evangelio de Mateo los siete grados de la fabricación del oro?
Estas fueron sus palabras:
Abriré en parábolas mi boca y declarare las cosas ocultas desde la creación.
¿Porque la escritura no estaría también llena de los secretos de la alquimia?
¿No adivinaron a través del evangelio de Mateo los siete grados de la fabricación del oro?
Se sabía que la piedra seria el fruto del matrimonio entre Tierra y Cielo y sus nombres el pequeño carbón, el carbunclo, el rubí de todos los sabios.
Esos nombres aparecen siempre en los escritos de los adeptos a la alquimia.
¿Porque la escritura no estaría también llena de los secretos de la alquimia?
La piedra filosofal fue el objetivo de todos los alquimistas que Hermes llamaba la obra del Sol, la verdad filosófica, el absoluto en el infinito y la panacea Universal magistral.
Se sabía que la piedra seria el fruto del matrimonio entre Tierra y Cielo y sus nombres el pequeño carbón, el carbunclo, el rubí de todos los sabios.
Esos nombres aparecen siempre en los escritos de los adeptos a la alquimia.
La búsqueda de la piedra filosofal captando el secreto divino que nos hizo nacer y que rige el mundo.
Esa fue la aspiración a lo largo de toda la Edad Media y la ambición de los más grandes sabios que querían escapar a las leyes de la realidad de la vida más allá de las religiones y habían encontrado lo más trascendental en la materia. Sabios alcanzando captando y utilizan-do para ellos, el arcano del soberano magisterio.
La piedra filosofal fue el objetivo de todos los alquimistas que Hermes llamaba la obra del Sol, la verdad filosófica, el absoluto en el infinito y la panacea Universal magistral.
Los egipcios vencían a la muerte mientras los griegos se convertían en dioses.
La búsqueda de la piedra filosofal captando el secreto divino que nos hizo nacer y que rige el mundo.
Esa fue la aspiración a lo largo de toda la Edad Media y la ambición de los más grandes sabios que querían escapar a las leyes de la realidad de la vida más allá de las religiones y habían encontrado lo más trascendental en la materia. Sabios alcanzando captando y utilizan-do para ellos, el arcano del soberano magisterio.
La revelación por una filosofía experimental y secreta de las fórmulas cósmicas de la que derivaban la luz, la verdad, la sabiduría, la juventud, el ansia de poder y la facultad de fabricar un ser viviente.
Los egipcios vencían a la muerte mientras los griegos se convertían en dioses.
El misterio de la naturaleza recreada.
La revelación por una filosofía experimental y secreta de las fórmulas cósmicas de la que derivaban la luz, la verdad, la sabiduría, la juventud, el ansia de poder y la facultad de fabricar un ser viviente.