Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Buenos días a San Pedro de Mérida y a todos los militantes de los pueblos de España.
Me retiro a mis cuarteles de otoño, son las 8,53 de la mañana del jueves 16 de diciembre del año 2010.
Hasta más tarde amigos:
El Hombre de la Rosa
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Callando el necio, se hace discreto.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Calla, haz, y con la tuya te saldrás.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Calla, haz y con la tuya te saldrás.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Callado mata conejo.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Caer para levantarse, no es caer.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Caldo de parras, mejor que el de gallina y de más sustancia.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Caldo de gallina y precaución, no hicieron jamás daño, a hombre ni varón.
Cada villa, su maravilla.
Caldo de gallina y precaución no hicieron jamás daño a hombre ni varón.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Cada uno tiene su modo de matar pulgas.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Cada uno tiene su alguacil.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Caer para levantarse, no es caer.
Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el de su vecino.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el del vecino.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Cada uno puede hacer de su capa un sayo.
Cada villa, su maravilla.
Cada uno muere de su vicio.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Cada uno halla horma de su zapato.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Cada uno habla de la feria como le va en ella.
Cada uno tiene su modo de matar pulgas.
Cada uno habla como quien es.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Cada uno tiene su alguacil.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.
Cada uno es maestro en su oficio.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Cada uno es dueño de su miedo.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el de su vecino.
Cada uno es artífice de su ventura.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el del vecino.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Cada uno puede hacer de su capa un sayo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Cada uno muere de su vicio.
Cada uno en su casa es rey.
Cada uno lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Cada uno halla horma de su zapato.
Cada uno dice quién es.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Cada uno decía del amor que tenía.
Cada uno habla de la feria como le va en ella.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Cada uno habla como quien es.