Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Cada uno cuenta de la feria tal como le va en ella.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Cada uno cuenta de la feria como le va en ella.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Cada uno cuelga lo que mata.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Cada uno con su humo.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Cada uno es maestro en su oficio.
Cada uno canta como quiere.
Cada uno es dueño de su miedo.
Cada uno canta como le pagan.
Cada uno es artífice de su ventura.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Cada tonto tiene su manía.
Cada uno en su
casa y Dios en la de todos.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Cada uno en su
casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Cada uno en su
casa es rey.
Cada sendero tiene su atolladero.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su
nido.
Cada santo tiene su candela.
Cada uno dice quién es.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Cada uno decía del amor que tenía.
Cada raposa mira por su cola.
Cada uno cuenta la
feria como le ha ido.
Cada quien, sabe lo que carga su costal.
Cada uno cuenta de la
feria tal como le va en ella.
Cada quien, sabe dónde le aprieta el zapato.
Cada uno cuenta de la
feria como le va en ella.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Cada uno cuelga lo que mata.
Cada quien es dueño de su miedo.
Cada uno con su humo.
Cada quien, con su cada cual.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cada uno canta como quiere.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Cada uno canta como le pagan.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Cada peso tiene su contrapeso.
Cada tonto tiene su manía.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Cada tierra bien su
fruto lleva; más no el que tu quieras.
Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
Cada siete años se muda la condición, la
costumbre y complexión.
Cada perro, con su hueso.
Cada
sendero tiene su atolladero.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Cada
santo tiene su candela.
Cada pardal a su espigal.
Cada ratón tiene su
nido y cada mujer su abrigo.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Cada raposa mira por su cola.
Cada panadero blasona de sus panes.
Cada quien, sabe lo que carga su costal.
Cada quien, sabe dónde le aprieta el zapato.
Cada palito tiene su humito.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Cada pájaro lance su canto.
Cada quien es dueño de su miedo.
Cada oveja con su pareja.
Cada quien, con su cada cual.
Cada ollero alaba su puchero.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cada necio quiere dar su consejo.
Cada
puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Cada mozo lancee su toro.
Cada
pueblo tiene el gobierno que se merece.
Cada moneda tiene dos caras.
Cada peso tiene su contrapeso.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Cada mochuelo, a su olivo.
Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
Cada medalla tiene dos caras.
Cada perro, con su hueso.
Cada mal en su corral.
Cada pelo hace su
sombra en el suelo.
Cada maestrito tiene su librito.
Cada pardal a su espigal.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Cada panadero blasona de sus panes.
Cada loco con su tema.
Cada palito tiene su humito.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Cada pájaro lance su canto.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Cada
oveja con su pareja.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Cada ollero alaba su puchero.