Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
De inteligentes y de sabios, es perdonar injurias y olvidar agravios.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
De inteligentes y de sabios es perdonar injurias y olvidar agravios.
De golosos y tragones están llenos los panteones.
De hurtar una
castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
De furioso a loco, va muy poco.
De hoy a mañana se cae una
casa.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
De hijos y de bienes tu
casa llenes.
De esto que no cuesta, llenemos la cesta.
De hijos y de bienes, la
casa llenes.
De esto que nada me cuesta, llenemos la cesta.
De higos a brevas, larga las lleva.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
De hambre a nadie vi morir; de mucho
comer, cien mil.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el
pan.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
De esta capa nadie se escapa.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
De esta agua no beberé.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
De esperanzas vive el hombre, y muere de disilusiones.
De golosos y tragones están llenos los panteones.
De esperanzas vive el hombre, y muere de desilusiones.
De furioso a loco, va muy poco.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
De ese infierno no salen chispas.
De fuera vendrá quien de
casa me echará.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
De esa manera, mi abuela.
De
familia y trastos viejos, pocos y lejos.
De ensalada, dos bocados y dejada.
De esto que no cuesta, llenemos la cesta.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
De esto que nada me cuesta, llenemos la cesta.
De enamorado a loco va muy poco.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
De el comer y el razcar, el trabajo es comenzar.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
De esta vida sacarás lo que disfrutes, nada más.
De dos que se quieren bien, con uno que coma basta.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
De dos males, elige el menor.
De esta capa nadie se escapa.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
De donde vino el asno, vendrá la albarda.
De esperanzas vive el hombre, y muere de disilusiones.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
De esperanzas vive el hombre, y muere de desilusiones.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
De donde no piensan, salta la liebre.
De ese infierno no salen chispas.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
De donde no hay no se puede sacar.
De esa manera, mi abuela.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
De ensalada, dos bocados y dejada.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
De enamorado a loco va muy poco.
De dolor, nadie murió.
De el
comer y el razcar, el trabajo es comenzar.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
De el
comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
De Dios viene el bien, y de las abejas, la miel.
De dos que se quieren bien, con uno que coma basta.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
De dos males, elige el menor.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
De Dios abajo, cada cual vive de su trabajo.
De donde vino el asno, vendrá la albarda.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
De dinero y calidad, la mitad de la mitad.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
De dinero y bondad, siempre la mitad.
De donde no piensan, salta la liebre.