El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
El corazón nunca es engañador.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
El corazón no habla, pero adivina.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El comer y el rascar, todo es empezar.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
El comer y el rascar, solo es empezar.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
El comer y el cagar, con reposo se han de tomar.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
El corazón engaña a los viejos.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
El comer mató a muchos, el hambre casi a ninguno.
El corazón del ñame sólo lo sabe el cuchillo.
El comer mató a muchos; el hambre, a casi ninguno.
El corazón del justo, piensa para responder.
El comer, es maestro del beber.
El corazón del codicioso nunca tiene reposo.
El cobarde vive, el valiente muere.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El corazón conoce la amargura del alma.
El cliente siempre tiene la razón.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Para Victoria Serna
EL IMPERIO ESPAÑOL
¿Que era, decidme, la nación que un día reina del mundo proclamó el destino, la que por toda la Tierra extendía, su cetro de oro y su blasón divino?
Navegabas a Occidente y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna.
Dondequiera que mires es España.
En el preciado seno de América, en Asia, en los confines de África y de Europa, allí es España.
El soberano vuelo de la atrevida fantasía, para abarcarla se cansaba en vano.
La ... (ver texto completo)