No se ganó Zamora en una hora: Se ganó en siete meses. Los que estuvo la ciudad asediada por Sancho II, que fue traicionado al final por Bellido Dolfos. La ciudad volvió a manos de la reina Doña Urraca.
No se puede escupir al cielo: Proverbio que señala lo vano del insulto o la ofensa al Creador y que, por extensión, se aplica a todo acto de rebelión o descontento hacia las personas que están por encima de nosotros. Cuando uno escupe hacia arriba, ineluctablemente la saliva vuelve a caer y, por lo general, en la propia cara del que escupió. Lo mismo sucede con las cosas en la vida.
No se puede estar bien con Dios y con el Diablo – No se puede estar en la procesión y tocando la campana: Ambas frases aluden a la misma situación, es decir, que no se puede servir a dos amos, que no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo, a menos que uno sea Dios.
No ser moco de pavo: Tener una cosa importancia y valor. No se refiere, obviamente, a ninguna secreción de la nariz del pavo sino a una especie de apéndice carnoso y eréctil que tiene el pavo sobre el pico; también se llama moco de pavo una planta amarantácea. De cualquier forma, en ninguno de los casos el moco de pavo tiene alguna utilidad y de ahí la expresión.
No ser santo de mi (su) devoción: No sentir ninguna simpatía por alguien, no soportarlo, todo lo contrario de lo que uno siente por determinado santo.
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios: Expresión tomada del Evangelio según San Mateo, IV, 4, que muchas personas suelen utilizar parcialmente, al decir no sólo de pan vive el hombre, omitiendo la segunda parte, quizá la más importante.
No tener dónde caerse muerto: Expresa la idea de pobreza total, indigencia, a tal grado que la persona no podría siquiera darse el "lujo" de morirse.
No tener gollete: Carecer de sensatez o de buen sentido. El gollete es la parte superior de la garganta por donde se une a la cabeza.
No tener pelos en la lengua: Hablar las cosas claramente, sin ningún tipo de temor. Se supone que, si tuviéramos pelos en la lengua, nuestra habla se vería dificultada.
No tener uña pa’ guitarrero: No estar capacitado para determinada actividad. Es sabido que, para una mejor ejecución de la guitarra, es necesario tener además de ágiles manos, buenas uñas para poder puntear bien las cuerdas (de ahí, que algunos toquen con púa), por eso, quien no las tiene no puede ser un buen guitarrero. En la vida, sucede lo mismo.
No tenerlas todas consigo: Este modismo que solemos utilizar frecuentemente como justificación de la suerte adversa de una persona, proviene del lenguaje de los naipes, en el que el hecho de no estar en posesión de las cartas necesarias para afrontar una mano con probabilidad de fortuna, provoca la consiguiente incertidumbre del jugador. Hay quienes relacionan la locución no tenerlas todas consigo con el hecho de acudir a la batalla sin las armas necesarias para la lucha. Lo mismo sucede con otras expresiones equivalentes, como llevar las de ganar y llevar las de perder, que se refieren -respectivamente- a la expectativa razonada de obtener éxito en un empleo, o de no tenerlo.
No tienes abuela: Con esta expresión irónica se censura a la persona que se alaba mucho a sí mismo y está tomada de la costumbre de las abuelas de elogiar desmedidamente a sus nietos.
No todo es soplar y hacer botellas: La elaboración de botellas, desde tiempos remotos, está basada en la habilidad del artesano para soplar el vidrio, pero a pesar de lo difícil de la labor, siempre se supuso que, comparando el resultado final (la botella terminada) con la forma de elaborarlo (soplar), era muy sencillo "soplar y hacer botellas". Paradójicamente, la expresión pasó a utilizarse para advertir sobre lo dificultoso de cierta tarea por emprender.
No valer ni la bula de Meco: Meco es un pueblo cercano a Alcalá de Henares, en la provincia de Madrid. En cierta oportunidad, el papa Inocencio VIII, en recompensa por los servicios prestados al papa y a la Corte romana por Iñigo López de Mendoza, segundo conde de Tendilla y señor de Meco, expidió una bula (documento pontificio autorizado por la firma del papa, en tinta roja). En ella, el Sumo Pontífice otorgaba una serie de favores para los habitantes de Meco y varios pueblos vecinos, que entre otros, les permitía saltarse determinados preceptos del ayuno de los viernes y de algunos otros anuales. Había sido el propio conde quien solicitó al papa la exención, en atención a que Meco y las otras localidades, al estar situadas en el centro de la península, no podían abastecerse de pescado fresco y por lo tanto, no podrían cumplir con el ayuno preceptivo. Todo ello, motivó que la expresión no valer ni la bula de Meco adquiriera carácter proverbial para subrayar la situación de quien, en un apuro extremo, no encuentra salida ni protección posibles.
No valerle a uno ni la paz ni la caridad: En la Edad Media, existía en Castilla la Archicofradía de la Caridad, creada por María de Aragón, primera esposa del rey Juan II de Castilla, cuyo cometido consistía en asistir piadosamente a los necesitados y a los reos condenados a muerte desde que estos entraban en capilla hasta que eran conducidos al cadalso. Generalmente, eran ejecutados en la horca, pero existía una regla que establecía que, si por casualidad la soga se cortaba o fallaba eventualmente un mecanismo durante la ejecución y en ese momento, un hermano de la Cofradía alcanzaba a tocar o cubrir con su capa el cuerpo del condenado antes de que interviniese el verdugo, entonces el reo se libraba del ajusticiamiento y su pena era conmutada por la de prisión perpetua en una cárcel del norte de África. Por supuesto, esta regla daba lugar a numerosos hechos de corrupción protagonizados por familiares de los condenados, funcionarios y verdugos, que en más de una oportunidad a cambio de sobornos, corroían la cuerda de la horca para que en el momento de la ejecución, ésta cediera ante el peso del condenado. Esto dio lugar a que se dictaran normas para poner coto a la maniobra y fue entonces cuando se acuñó la frase a este no lo salva ni la paz ni la caridad, en relación a la Cofradía que no podría hacer nada por el reo. El dicho, posteriormente comenzó a aplicarse a todo aquel que, por hallarse en situación de extrema adversidad, no tiene posibilidades de escapar al castigo.
Nobleza obliga: Frase proverbial atribuida al duque de Levis en su libro "Maxims et réflexions". Durante mucho tiempo, solía aplicarse como prueba de reconocimiento a un buen gesto o a un triunfo del ocasional adversario.
Nombrar la soga en la casa del ahorcado: Expresa la inoportunidad de mencionar personas o hechos delante de quien puede sentirse molesto por esa mención.
Nunca es tarde cuando la dicha llega: La felicidad de un logro, por más que haya tardado mucho en llegar, debe hacernos olvidar de los sinsabores. Circula una versión de este refrán -nunca es tarde cuando la dicha «es buena»- que es una redundante deformación de la original: la «dicha» no puede ser «buena» ni «mala».
Nunca segundas partes fueron buenas: Crítica abierta a las imitaciones o continuaciones de obras que, en su primera parte lograron éxito, pero en la segunda no lo obtuvieron, por diversas razones.
No se puede escupir al cielo: Proverbio que señala lo vano del insulto o la ofensa al Creador y que, por extensión, se aplica a todo acto de rebelión o descontento hacia las personas que están por encima de nosotros. Cuando uno escupe hacia arriba, ineluctablemente la saliva vuelve a caer y, por lo general, en la propia cara del que escupió. Lo mismo sucede con las cosas en la vida.
No se puede estar bien con Dios y con el Diablo – No se puede estar en la procesión y tocando la campana: Ambas frases aluden a la misma situación, es decir, que no se puede servir a dos amos, que no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo, a menos que uno sea Dios.
No ser moco de pavo: Tener una cosa importancia y valor. No se refiere, obviamente, a ninguna secreción de la nariz del pavo sino a una especie de apéndice carnoso y eréctil que tiene el pavo sobre el pico; también se llama moco de pavo una planta amarantácea. De cualquier forma, en ninguno de los casos el moco de pavo tiene alguna utilidad y de ahí la expresión.
No ser santo de mi (su) devoción: No sentir ninguna simpatía por alguien, no soportarlo, todo lo contrario de lo que uno siente por determinado santo.
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios: Expresión tomada del Evangelio según San Mateo, IV, 4, que muchas personas suelen utilizar parcialmente, al decir no sólo de pan vive el hombre, omitiendo la segunda parte, quizá la más importante.
No tener dónde caerse muerto: Expresa la idea de pobreza total, indigencia, a tal grado que la persona no podría siquiera darse el "lujo" de morirse.
No tener gollete: Carecer de sensatez o de buen sentido. El gollete es la parte superior de la garganta por donde se une a la cabeza.
No tener pelos en la lengua: Hablar las cosas claramente, sin ningún tipo de temor. Se supone que, si tuviéramos pelos en la lengua, nuestra habla se vería dificultada.
No tener uña pa’ guitarrero: No estar capacitado para determinada actividad. Es sabido que, para una mejor ejecución de la guitarra, es necesario tener además de ágiles manos, buenas uñas para poder puntear bien las cuerdas (de ahí, que algunos toquen con púa), por eso, quien no las tiene no puede ser un buen guitarrero. En la vida, sucede lo mismo.
No tenerlas todas consigo: Este modismo que solemos utilizar frecuentemente como justificación de la suerte adversa de una persona, proviene del lenguaje de los naipes, en el que el hecho de no estar en posesión de las cartas necesarias para afrontar una mano con probabilidad de fortuna, provoca la consiguiente incertidumbre del jugador. Hay quienes relacionan la locución no tenerlas todas consigo con el hecho de acudir a la batalla sin las armas necesarias para la lucha. Lo mismo sucede con otras expresiones equivalentes, como llevar las de ganar y llevar las de perder, que se refieren -respectivamente- a la expectativa razonada de obtener éxito en un empleo, o de no tenerlo.
No tienes abuela: Con esta expresión irónica se censura a la persona que se alaba mucho a sí mismo y está tomada de la costumbre de las abuelas de elogiar desmedidamente a sus nietos.
No todo es soplar y hacer botellas: La elaboración de botellas, desde tiempos remotos, está basada en la habilidad del artesano para soplar el vidrio, pero a pesar de lo difícil de la labor, siempre se supuso que, comparando el resultado final (la botella terminada) con la forma de elaborarlo (soplar), era muy sencillo "soplar y hacer botellas". Paradójicamente, la expresión pasó a utilizarse para advertir sobre lo dificultoso de cierta tarea por emprender.
No valer ni la bula de Meco: Meco es un pueblo cercano a Alcalá de Henares, en la provincia de Madrid. En cierta oportunidad, el papa Inocencio VIII, en recompensa por los servicios prestados al papa y a la Corte romana por Iñigo López de Mendoza, segundo conde de Tendilla y señor de Meco, expidió una bula (documento pontificio autorizado por la firma del papa, en tinta roja). En ella, el Sumo Pontífice otorgaba una serie de favores para los habitantes de Meco y varios pueblos vecinos, que entre otros, les permitía saltarse determinados preceptos del ayuno de los viernes y de algunos otros anuales. Había sido el propio conde quien solicitó al papa la exención, en atención a que Meco y las otras localidades, al estar situadas en el centro de la península, no podían abastecerse de pescado fresco y por lo tanto, no podrían cumplir con el ayuno preceptivo. Todo ello, motivó que la expresión no valer ni la bula de Meco adquiriera carácter proverbial para subrayar la situación de quien, en un apuro extremo, no encuentra salida ni protección posibles.
No valerle a uno ni la paz ni la caridad: En la Edad Media, existía en Castilla la Archicofradía de la Caridad, creada por María de Aragón, primera esposa del rey Juan II de Castilla, cuyo cometido consistía en asistir piadosamente a los necesitados y a los reos condenados a muerte desde que estos entraban en capilla hasta que eran conducidos al cadalso. Generalmente, eran ejecutados en la horca, pero existía una regla que establecía que, si por casualidad la soga se cortaba o fallaba eventualmente un mecanismo durante la ejecución y en ese momento, un hermano de la Cofradía alcanzaba a tocar o cubrir con su capa el cuerpo del condenado antes de que interviniese el verdugo, entonces el reo se libraba del ajusticiamiento y su pena era conmutada por la de prisión perpetua en una cárcel del norte de África. Por supuesto, esta regla daba lugar a numerosos hechos de corrupción protagonizados por familiares de los condenados, funcionarios y verdugos, que en más de una oportunidad a cambio de sobornos, corroían la cuerda de la horca para que en el momento de la ejecución, ésta cediera ante el peso del condenado. Esto dio lugar a que se dictaran normas para poner coto a la maniobra y fue entonces cuando se acuñó la frase a este no lo salva ni la paz ni la caridad, en relación a la Cofradía que no podría hacer nada por el reo. El dicho, posteriormente comenzó a aplicarse a todo aquel que, por hallarse en situación de extrema adversidad, no tiene posibilidades de escapar al castigo.
Nobleza obliga: Frase proverbial atribuida al duque de Levis en su libro "Maxims et réflexions". Durante mucho tiempo, solía aplicarse como prueba de reconocimiento a un buen gesto o a un triunfo del ocasional adversario.
Nombrar la soga en la casa del ahorcado: Expresa la inoportunidad de mencionar personas o hechos delante de quien puede sentirse molesto por esa mención.
Nunca es tarde cuando la dicha llega: La felicidad de un logro, por más que haya tardado mucho en llegar, debe hacernos olvidar de los sinsabores. Circula una versión de este refrán -nunca es tarde cuando la dicha «es buena»- que es una redundante deformación de la original: la «dicha» no puede ser «buena» ni «mala».
Nunca segundas partes fueron buenas: Crítica abierta a las imitaciones o continuaciones de obras que, en su primera parte lograron éxito, pero en la segunda no lo obtuvieron, por diversas razones.