SANTUARIO DE SANTA MARÍA DE UJÚE
Esta última escena que vamos a considerar pertenece a fechas finales del s. xiv y se encuentra situada en la portada norte de dicho Santuario. En ella aparece un centauro vestido y con yelmo de malla, armado de escudo y espada. En el centro del escudo se aprecia una máscara monstruosa. ¿Se opone a él una sirena con la parte superior de mujer y la inferior dos patas de caballo? No lo sé, pero en todo caso no son de ave, y una cola larga y retorcida, cuyo extremo lleva una cabeza de serpiente que a su vez muerde el escudo de centauro. Uranga y Almech, al referirse a esta portada se refieren a ella como imposible de tomar en serio, por las facciones grotescas de todos. Ahora bien, si tenemos en cuenta las escenas representadas en este capitel: mono comiendo uvas, hombre en postura procaz dando de comer a un jabalí, ¿St. Margarita?, Sansón desquijando al león o pelea de hombre y mujer que se tiran de tocas y pelos, podríamos pensar que el espíritu que la anima es muy parecido al de la escena de la Catedral de Pamplona ya mencionada, tal vez con un carácter más satírico propiciado por su cronología avanzada dentro del s. XIV.
O también que nuestra escena muestra de una manera más plástica, elocuente y alegórica la escena que tiene a su lado. En la segunda parte del Román de la Rose, un marido celoso pronuncia un discurso aleccionador a su caprichosa mujer: "No sois más que una "coureuse" y cantáis como una sirena", clara alusión al carácter tradicional de estos seres, cuya connotación es por todos conocida. Por otra parte y en relación a la importancia concedida a la dialéctica en el sistema educativo medieval, van a surgir toda una serie de textos literarios que bien pudieran asimilarse en un principio y fuera de todo contexto de momento a las disputas personalizadas en este tipo de escenas. Me refiero al Debate del cuerpo y el alma, serie muy conocida de la que destaca el texto encontrado en el Monasterio de Oña, escrito hacia 1200: "el alma y el cuerpo de un difunto recién enterrado se increpan mutuamente culpando el uno al otro de todos los pecados de su vida". Análoga es la Disputa entre el agua y el vino, recogida en el s. XIII por el Romance de Lope de Moros, que metaforiza la lucha entre la vida y la razón, y el amor sexual y el amor casto, o también la Disputa del Clérigo y el Caballero conocida por el poema de Elena y María, que refleja un asunto de realidad social de la época, o la Disputa entre un Cristiano y un Judío, tema candente en el s. XIII.
CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo VI - 11. 1993
Eukene Martínez de Lagos Fernández. LAS LUCHAS DE CENTAUROS Y SIRENAS EN LOS TEMPLOS MEDIEVALES NAVARROS
Esta última escena que vamos a considerar pertenece a fechas finales del s. xiv y se encuentra situada en la portada norte de dicho Santuario. En ella aparece un centauro vestido y con yelmo de malla, armado de escudo y espada. En el centro del escudo se aprecia una máscara monstruosa. ¿Se opone a él una sirena con la parte superior de mujer y la inferior dos patas de caballo? No lo sé, pero en todo caso no son de ave, y una cola larga y retorcida, cuyo extremo lleva una cabeza de serpiente que a su vez muerde el escudo de centauro. Uranga y Almech, al referirse a esta portada se refieren a ella como imposible de tomar en serio, por las facciones grotescas de todos. Ahora bien, si tenemos en cuenta las escenas representadas en este capitel: mono comiendo uvas, hombre en postura procaz dando de comer a un jabalí, ¿St. Margarita?, Sansón desquijando al león o pelea de hombre y mujer que se tiran de tocas y pelos, podríamos pensar que el espíritu que la anima es muy parecido al de la escena de la Catedral de Pamplona ya mencionada, tal vez con un carácter más satírico propiciado por su cronología avanzada dentro del s. XIV.
O también que nuestra escena muestra de una manera más plástica, elocuente y alegórica la escena que tiene a su lado. En la segunda parte del Román de la Rose, un marido celoso pronuncia un discurso aleccionador a su caprichosa mujer: "No sois más que una "coureuse" y cantáis como una sirena", clara alusión al carácter tradicional de estos seres, cuya connotación es por todos conocida. Por otra parte y en relación a la importancia concedida a la dialéctica en el sistema educativo medieval, van a surgir toda una serie de textos literarios que bien pudieran asimilarse en un principio y fuera de todo contexto de momento a las disputas personalizadas en este tipo de escenas. Me refiero al Debate del cuerpo y el alma, serie muy conocida de la que destaca el texto encontrado en el Monasterio de Oña, escrito hacia 1200: "el alma y el cuerpo de un difunto recién enterrado se increpan mutuamente culpando el uno al otro de todos los pecados de su vida". Análoga es la Disputa entre el agua y el vino, recogida en el s. XIII por el Romance de Lope de Moros, que metaforiza la lucha entre la vida y la razón, y el amor sexual y el amor casto, o también la Disputa del Clérigo y el Caballero conocida por el poema de Elena y María, que refleja un asunto de realidad social de la época, o la Disputa entre un Cristiano y un Judío, tema candente en el s. XIII.
CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo VI - 11. 1993
Eukene Martínez de Lagos Fernández. LAS LUCHAS DE CENTAUROS Y SIRENAS EN LOS TEMPLOS MEDIEVALES NAVARROS