Hace mucho, muchiiiiiiiiiiisimo tiempo, en un país maravilloso, había un Rey que elegido con mucho entusiasmo por el pueblo. Todo marchaba muy bien; había buenas cosechas, el ganado producía adecuadamente, alimentado por aquellos frescos pastos de sus inmensas praderas. La gente se hacía bromas, hacían juegos, se reían mucho... ¡eran todos felices!; bueno, casi todos: Había uno, un tal Malaquías, que también quería ser Rey, pero no sabía como conseguirlo; ya lo había intentado varias veces pero fracasaba,él ... (ver texto completo)