Me siento en la
fuente del Pinguelo y puedo ver llegar los primeros
carros cargados de mollos de as Barras, vienen las
vacas como si hubiera llovido sobre ellas, agradecen de que manera que el amo se pare a refrescarse en la fuente, me saludo cariñosamente con la aguillada y ahora pienso si entonces no estaba pensando como hacerle llegar a todos los paisanos que están por el mundo, todas estas sensaciones sin levantarme de la silla. Tio Pedrolo se va con los mollos
camino de la meda.