Era un invierno cualquiera. Se levantó a las ocho porque, como cada sábado, a las nueve,"tocaba" el agua en la Rigueiriña; después de desayunar lo de todos los días y coger la herramienta correspondiente para tal fin, emprendió camino, sin tardar mucho ya que estaba cerca del pueblo. El tiempo de riego apenas era de una hora, por lo que decidió seguir con el recorrido que se había marcado para esa mañana, un tanto fría por una pequeña helada que había caido de noche. Solo cruzar el camino y subió ... (ver texto completo)
Me lo he leido tres veces, me ha tenido en tensión, pero el animalito al final las paso canutas.
Ballesteros estos relatos historicos tienen mucho merito, aunque no todo el mundo le de el valor que yo le doy. Gracias
Ballesteros estos relatos historicos tienen mucho merito, aunque no todo el mundo le de el valor que yo le doy. Gracias