Querido Marcelino, tu persona va ligada a los recuerdos de mi infancia, ya que, durante muchos años nos llevaste mañana y tarde con gran pericia y maestría al colegio con tus autobuses. Tu único hijo fue compañero de bus y de mi clase durante ocho años. Tu esposa, gran mujer, nunca permitió que mi madre subiese andando desde misa si en vuestro coche había una plaza libre. Tu única nieta nació el mismo año que mi pequeña, por esas casualidades de la vida. Hoy los tres lloran por tu partida, al igual ... (ver texto completo)