Esta imagen captura una perspectiva muy reveladora de la Playa de las Catedrales, RIBADO

Geología viva y erosión activa: Los espectaculares acantilados de esta zona están compuestos principalmente por pizarras y esquistos paleozoicos. Al ser rocas sedimentarias dispuestas en láminas o capas, son muy susceptibles a la fractura. La fuerza del Mar Cantábrico, las filtraciones de lluvia y los cambios de temperatura erosionan las bases y las uniones continuamente. De la misma forma que el mar "escupe" y crea los arcos, el propio ciclo natural de erosión acaba provocando el colapso de los techos de las cuevas y los laterales de las paredes. Caminar por estos pasillos arenosos durante la bajamar ofrece un paisaje imponente, pero la acumulación de escombros de la imagen sirve como un recordatorio visual de por qué siempre se recomienda no permanecer parado directamente debajo de los techos rocosos o muy pegado a las paredes inestables del acantilado.
(13 de Octubre de 2018)